Hermione estaba nerviosa pues aún no tenía respuesta de ninguna de las universidades a las que había postulado. Cada mañana se levantaba y revisaba el buzón en busca de alguna carta dirigida a ella, pero nada. Luego de revisar el buzón en su cómoda bata rosa, se dirigía a la cocina para tomar su desayuno. Mientras bebía su chocolatada y comía unos pancakes su celular vibró en señal de que un mensaje había llegado, desbloqueó su celular y abrió whatsapp para ver que sus amigos se mensajeaban en el grupo que tenían.

Ginny: Me aburro, ¿Hacemos algo?

Luna: El día está hermoso, podríamos salir a pasear.

Harry: Tengo noticias que darles, ¿Qué tal si vamos a almorzar y luego paseamos por ahí?

Ginny: ¿Qué noticias? ¡Cuenta! ¡Cuenta!

Hermione: Me parece buena idea ¿A qué hora nos vemos?

Harry: Ya les contaré, no desesperes Ginny.

Luna: ¿Qué les parece si nos vemos a las 12:00 en mi casa?

Hermione: A mí me parece bien.

Harry: Por mi está bien también.

Ginny: Vale, a las 12:00 en casa de Luna. Iré a despertar a mi hermano.

Hermione terminó su desayuno, lavó los platos y subió a su habitación para preparar sus cosas. Se dió una ducha caliente para relajarse un poco, ¿Sería ella la única que aún no había recibido ninguna respuesta de las universidades? Sus notas no eran malas, por el contrario, tenía sobresalientes en todas las materias, bueno… Excepto Educación Física. Pero eso no importaba ¿Verdad? Ella quería estudiar derecho, además no era como si la hubiera desaprobado, este año había obtenido un notable.
Salió de la ducha envuelta en su toalla y se tiró sobre su cama, agarró su celular y abrió Facebook. Estaba mirando la sección noticias cuando vió que algunos de sus conocidos subían fotos de sus cartas de aceptación en las diferentes universidades, se sintió un poco decepcionada, pensó que para la fecha tendría ya respuesta de, al menos, la mayoría de las universidades a las que postuló, pero nada. Cerró Facebook y procedió a vestirse y peinarse. Una vez lista bajó las escaleras y escribió una nota a sus padres para que no se preocuparan "Salí con mis amigos a almorzar y luego pasearemos un rato", tomó su bolso, su celular y las llaves y salió de su casa para tomar el autobús rumbo la casa de Luna.
Llegó a casa de Luna y tocó el timbre, tras unos segundos se escucharon unos pasos y la rubia abrió la puerta de entrada.

Hola Hermione –Dijo Luna con su dulce voz.

Buenos días Luna –Respondió Hermione.

Pasa, Harry ya está aquí –Dijo Luna abriendo más la puerta para dejar pasar a Hermione.

Las dos chicas se dirigieron a la sala en donde se encontraba Harry sentado en uno de los sillones, Hermione lo saludó y se sentó a su lado.

¿Llegaste hace mucho? –Le preguntó Hermione a Harry.

No, apenas hace unos minutos –Respondió Harry.

¿Quieren algo para tomar? –Les preguntó Luna.

Está bien –Dijeron a la vez Harry y Hermione.

Ahora vengo –Dijo Luna mientras se dirigía a la cocina en busca de limonada.

Espero que Ginny y Ron no tarden –Dijo Hermione

Todo depende de cuánto tarde Ginny en levantar a Ron –Dijo Harry- Cada vez que duerme pareciera que entra en hibernación y es casi imposible levantarlo.

Luna volvió de la cocina con una jarra de limonada fresca y tres vasos, sirvió la limonada y se sentó a charlar con sus amigos mientras esperaban a los pelirrojos.

Draco se encontraba en el gran comedor de su mansión terminando su desayuno cuando su mayordomo se acercó.

Señor, sus amigos se encuentran aquí –Anunció el mayordomo.

Diles que pasen, los esperaré en el jardín –Respondió Draco sin quitar la mirada de su desayuno- Por cierto, ¿Hiciste lo que te pedí?

Sí señor, todo marcha según sus planes –Respondió el mayordomo.

Recuerda no mencionarle nada a nadie, ni a mis padres –Dijo Draco mientras lo miraba seriamente- Una sola palabra y estas despedido.

Por supuesto, señor. Nadie sabrá absolutamente nada –Respondió el mayordomo intentando no verse intimidado por Draco.

Ya puedes retirarte –Dijo Draco, el mayordomo se retiró en silencio.

Draco terminó su desayuno y se dirigió al patio de su gran mansión. Ahí lo esperaban Blaise, Theo y, por supuesto, Pansy. Pasarían la tarde en casa de Draco disfrutando de la piscina.

¡Draco! –Excalmó Pansy al verlo llegar a donde se encontraban- ¿Cómo has estado? ¡Te extrañé tanto! –Decía mientras lo abrazaba.

Bien –Respondió secamente Draco. Saludó a sus dos amigos y se sentaron en un mesa de cristal a charlar un poco.

Así que irás a Cambridge –Dijo Theo.

Así es, ya está todo listo. Una semana antes de finalizar las vacaciones de verano me instalaré en el penthouse que tengo allá. –Respondió Draco.

Pero Draco, amor, aún puedes cambiar de opinión y venir conmigo a Estados Unidos –Decía Pansy pegándose al brazo de Draco.

No Pansy, no insistas. La decisión está tomada, iré a Cambridge. –Le respondió secamente a Pansy tratando de sacársela de encima aunque sea un poco.- ¿Y tú cuando te instalarás en Cambridge? –Dijo mirando a Blaise.

Supongo que para la misma fecha que tú –Le respondió Blaise.

Yo aún no se cuando me iré –Dijo Theo- Dicen que las francesas son hermosas y podría aprovechar el verano para conocer algunas chicas, pero mi padre insiste en que me quede para aprender un poco más sobre la empresa y esas cosas, aún tiene la esperanza de que algún día me haga cargo de su empresa.

El mayordomo se acercó al grupo de jóvenes cargando una bandeja con una jarra de fresca limonada y cuatro vasos. Luego de servir la limonada se retiró.

¿Es por eso que decidiste ir a Francia? –Preguntó Draco- ¿Para que tu padre no te presione a hacerte cargo de su empresa?

Exacto –Respondió Theo- Y por las bellas francesas, quizás deberías venir conmigo a Francia, podríamos conocer algunas chicas –Dijo mientras se recostaba en el asiento y sonreía.

¡Theodore! –Gritó Pansy ofendida- ¡Ni se te ocurra! Draco es sólo mío. ¡Como se te ocurra presentarle alguna chica te mato! –Dijo mientras lo apuntaba con el dedo índice.

Eran las 12:43 cuando el timbre de la casa de Luna sonó, Luna fue a abrir y volvió a la sala con los dos pelirrojos que faltaban.

¡Ya era hora! –Dijo Harry.

Por poco y nos vamos sin ustedes –Dijo Hermione.

No saben lo que me costó hacer que este idiota se levante –Dijo Ginny, claramente estaba molesta con su hermano por hacerlos llegar tarde. –La próxima vez vengo sin el.

Hola –Dijo Ron avergonzado.

Bueno, será mejor que nos vayamos si queremos conseguir algún sitio donde almorzar –Dijo Luna.

Los cinco amigos cogieron sus cosas y se fueron a buscar un lugar para almorzar.
Luego de pasear un rato consiguieron un restaurant que tenía sitio para los cinco, a esa hora la mayoría de los lugares estaba lleno de gente. El restaurant era chico en comparación a otros, pero aún así se veía muy acogedor. Tenía una decoración muy simple, mesas y sillas de madera, paredes blancas con algunos cuadros colgando y ventanales que daban a la calle por donde se veía a la gente pasar. Tomaron asiento en un mesa junto a la ventana y el mozo les acercó la carta, hicieron su pedido y se pusieron a charlar.

¿Cómo les fue este año en la escuela? –Preguntó Hermione a Luna y Ginny.

Bien, aunque estamos hasta la cabeza de exámenes –Dijo Ginny lanzando un suspiro- Que suerte tienen de graduarse en dos semanas, no sé si soportaré otro año.

Ya verás que el próximo año se pasa volando –Dijo Harry tomando la mano de Ginny- Además, te va bien, no te quejes.

Por mi parte me va bien –Dijo Luna- No puedo creer que el próximo año nos graduaremos. Me da un poco de pena pensarlo, voy a extrañar la escuela.

Pff… Yo definitivamente no extrañaré la escuela –Dijo Ron- ¡Al fin tendré libertad! No más exámenes, ni trabajos, ni presentaciones. ¡No puedo esperar a que pasen estas dos semanas que nos quedan!

El mozo se acercó y entregó a cada uno el plato y bebida que habían ordenado. Comenzaron a charlar de todo un poco. Una vez finalizada la comida pidieron el postre, en poco tiempo el mozo les entregó el postre.

Bueno –Dijo Harry aclarándose la garganta- Como les dije por Whatsapp, tengo que contarles algo. –Hizo una pequeña pausa en la que sus amigos lo miraban expectantes- ¡Me han aceptado en la Universidad de Londres para estudiar Criminalística!

¡Eso es genial! –Dijo Ginny mientras lo abrazaba- Podrás estudiar acá.

¡Felicitaciones! –Dijo Luna.

¡Felicidades Harry! –Dijo Hermione- Te dije que lo conseguirías.

¡Genial amigo! –Dijo Ron- Al menos podré verte seguido.

Entre todas las felicitaciones que le dirigían a Harry, Hermione ya descartaba mentalmente ir a estudiar a la Universidad de Londres, ¿Cómo era posible que aún no tuviera noticias de ninguna universidad?. Quizás el cartero se había perdido. No, eso no era posible. ¿Y si habían perdido sus solicitudes?. No, tampoco. El consejero era una persona confiable, además, ella era la única que no había tenido noticias de ninguna universidad, los demás habían recibido por lo menos la carta de una universidad. Tendría que esperar unos días más, si no llegaba nada iría a hablar con el consejero a ver que podría estar pasando.

¿Hermione? –Ron la sacó de sus pensamientos.

Eh… Perdón, estaba pensando –Dijo Hermione- ¿Qué pasó?

¿Te han respondido de alguna universidad? –Preguntó Harry.

No… No aún –Respondió decepcionada bajando la cabeza- No entiendo por qué, a todos les ha llegado por lo menos una respuesta, pero yo aún no he recibido nada.

Ya te responderán –Dijo Ron pasándole el brazo por la espalda para darle ánimos- Deben estar peleándose para ver quién se queda con la brillante Hermione Granger.

Estoy confundida, envié solicitudes a la Universidad de Londres, a la Universidad de Oxford, a la Universidad de Cambridge, a la Universidad de St. Andrews… -Decía mientras enumeraba con los dedos.

Lo sabemos –Dijo Harry- De seguro ya llegarán tus cartas, eres una excelente alumna, no creo que no te hayan aceptado en todas esas y más universidades de las que te postulaste.

Eso es verdad, eres brillante Herms –Dijo Ginny- De seguro el correo está atrasado con tu correspondencia. No te preocupes.

Luego de charlar un poco más los amigos pagaron la cuenta y salieron a pasear. Pasaron frente a una tienda de vestidos de gala y las chicas se pararon a mirar. Luego de convencer a los chicos entraron a la hermosa tienda de vestidos, era un lugar enorme lleno de vestidos de diferentes tipos; pomposos, son mucha pedrería, simples, largos, cortos y de todos los colores que podrían imaginar.

¿Ya tienes vestido para el baile? –Preguntó Ginny a Hermione.

No, ni siquiera tengo pareja –Dijo Hermione- No creo que vaya, sabes que no me gustan mucho esas cosas.

Vamos Hermione –Dijo Luna- ¡Es el baile de graduación!

E iremos nosotras –Dijo Ginny- Harry ya me ha invitado.

Felicidades Ginny, pero de verdad, no creo que vaya –Dijo Hermione.

¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor! –Decian Luna y Ginny al unísono.

Si no voy me volverán loca ¿Verdad? –Dijo Hermione cruzando los brazos.

¡Obviamente! –Dijo Ginny.

Está bien –Dijo Hermione mientras rodaba los ojos y le sonreía a sus amigas- ¡Iré!

Ahora tan solo debemos encontrar los vestidos adecuados para el baile –Dijo Ginny emocionada.

Los dos chicos observaban como las chicas iban y venían de probador con miles de vestidos diferentes, pasado un rato ya parecía que se habían probado todos los vestidos del lugar, pero siempre encontraban más ¿Es que acaso ese lugar tenía vestidos infinitos?

¿Ya tienes pareja para el baile? –Pregunto Harry a Ron.

No aún, le pediré a Hermione que vaya conmigo –Dijo Ron- Espero que acepte.

¿Vas a confesarle algún día tus sentimientos? –Dijo Harry.

No lo sé –Dijo Ron mientras se recostaba en el sillón de la tienda de vestidos- Es… es demasiado perfecta. No creo que quiera estar con alguien como yo. De seguro ni me vé como un hombre.

Ya sabes lo que dicen –Dijo Harry mirando a su amigo- El que no arriesga, no gana.

Ya lo sé –Dijo Ron- Pero… ¿Y si arruino nuestra amistad?

No lo creo, es Hermione –Dijo Harry- No creo que tire a la basura su amistad sólo porque decidiste confesar tus sentimientos. Quizás se distancie un poco por un tiempo, pero solo el suficiente para pensar bien las cosas.

Y tú ¿Qué harás con mi hermana? –Preguntó Ron- Siempre andan muy pegados y cariñosos. Hubieras visto el escándalo que hizo luego de que la invitaras al baile, ha estado insoportable desde ese día.

Le pediré que sea mi novia en el baile –Dijo seriamente Harry- Eso no te molesta, ¿Verdad?

¡Por favor! –Dijo Ron riéndose- No creo que exista una mejor pareja para mi hermana que tú. Dios nos salve, si ahora está insoportable no me quiero imaginar cómo estará luego de que le pidas ser tu novia.

Los chicos observaron que las chicas habían terminado de probarse todos los vestidos de la tienda y se acercaban a ellos, así que dejaron de hablar para evitar ser escuchados. Salieron de la tienda y caminaron hacia un parque en donde se sentaron en el césped y charlaron un rato. Luna debió irse pues tenía cosas que hacer. Harry y Ginny se pusieron cariñosos, era claro que ambos tenían sentimientos por el otro.

Herms… -Dijo Ron tímidamente- ¿Podemos hablar?

Claro Ron, ¿Qué pasa? –Dijo Hermione.

Bueno… El baile es en dos semanas… Y yo… Yo… -Ron estaba más rojo que su pelo y miraba nerviosamente a todos lados- Yo… Quisiera saber si… ¿Irías conmigo al baile?

Hermione se sorprendió, realmente no esperaba ir con nadie al baile, pensaba hacer como Luna, quien iría sola y simplemente disfrutaría de la fiesta y de sus amigos y conocidos a quienes no vería en quién sabe cuánto tiempo.

Por supuesto –Respondió Hermione con una pequeña sonrisa. No pensaba rechazar a su amigo, lo quería mucho, además no le haría daño a nadie.

¡Genial! –Ron no pudo evitar emocionarse- Entonces… Paso por ti a las 20:00 ese día ¿Te parece?

Sí, está perfecto –Dijo Hermione.

Charlaron un rato más hasta que comenzó a refrescar, a pesar de estar cerca del verano aún faltaba para que las noches fueran cálidas. Los cuatro amigos se dirigieron a sus respectivas casas.
El resto del fin de semana pasó tranquilo para Hermione, leyó uno de sus libros favoritos y terminó un trabajo que debían entregar esa semana. Ya casi no tenían exámenes, ni tarea de ningún tipo, y las clases las pasaban mas que nada compartiendo entre compañeros, salvo algunos casos a los que les había ido mal y debían dar exámenes recuperatorios o presentar correcciones de sus trabajos.
El lunes llegó y Hermione se levantó como cada mañana a revisar su buzón en busca de alguna novedad, sólo que ésta vez sí encontró una carta de una universidad. Cogió la carta y entró a toda prisa a su casa. Fue hacía la cocina donde se encontraban sus padres y les enseñó la carta.

¡Genial! –Exclamó su padre al verla- Lo ves princesa, el correo simplemente se retrasó. Era obvio que no se perderían tu potencial.

¿De qué universidad es? –Preguntó su madre, mientras se acercaba para poder ver mejor.

En el apuro y la emoción Hermione ni siquiera se había fijado de que universidad le habían enviado la carta.

Universidad de Cambridge –Hermione no se lo podía creer, toda la vida soñó con ir a esa universidad y ahora tenía la oportunidad.- ¡Universidad de Cambridge! –Daba pequeños saltitos de alegría. Tendría que ver como haría para subsistir allá, tendría que conseguir un lugar donde vivir, pagarse la comida, el transporte… Seguramente conseguiría un empleo de medio tiempo. Sí, eso haría.

Vamos, ábrela cariño –Dijo su madre- A ver que dice.

Hermione abrió el sobre con cuidado y sacó varias páginas de su interior y algunos folletos. Pensó que las cartas de aceptación de las universidades serían más resumidas. Comenzó a leer la carta en voz alta para que sus padres supieran su contenido.

"Estimada señorita Hermione Jane Granger.

La Universidad de Cambridge se complace en comunicarle que ha sido aceptada en nuestra prestigiosa institución académica para cursar sus estudios de Derecho. Además, hemos verificado que sus notas han sido sobresalientes durante toda su escolaridad, tanto primaria como secundaria, y su comportamiento ejemplar, por lo que el cuerpo directivo de la Universidad de Cambridge ha decidido otorgarle una beca para realizar sus estudios en nuestra institución. La beca que se le ha otorgado incluye alojamiento en la residencia estudiantil de la universidad, cuatro comidas diarias, pase gratis a la biblioteca, entre otras cosas.

En caso de aceptar estudiar en nuestra universidad envié los papeles detallados en las siguientes páginas para poder finalizar la inscripción.

Se despide atentamente,
Universidad de Cambridge.

Las siguientes páginas contenían en detalle lo que la beca incluía, la lista de papeles que debía enviar para completar la inscripción, un poco de historia sobre la universidad, fechas importantes y varios folletos.
Hermione estaba tan sorprendida que no le salían las palabras, solamente podía boquear como un pez mientras miraba la carta y a sus padres.

Eso… ¡Es genial! –Exclamó su padre asombrado mientras se acercaba a abrazar a su hija.

¡Es todo lo que querías y más! –Dijo su madre uniéndose al abrazo.

Lo sé… Yo… ¡No lo puedo creer! –Dijo Hermione- Yo… Yo realmente… ¡Lo Logré! –Exclamó mientras abrazaba a sus padre aún con la carta en una de sus manos- ¡Iré a Cambridge!

Una vez se separaron, Hermione desayuno a toda prisa, se vistió y salió corriendo a la escuela para contarle a sus amigos.
Se encontraba en su casillero cogiendo algunas cosas que necesitaría para el día cuando vió a Harry y Luna acercase.

¡Chicos! –Los llamó con una gran sonrisa en la cara que podía verse a kilómetros de ahí.

Buenos días Hermione –Saludó Luna.

Vaya, parece que hoy te has levantado de buen humor –Dijo Harry mirando a su sonriente amiga- ¿Ha pasado algo?

Tengo algo que contarles –Dijo Hermione emocionada, quería gritar a los cuatro vientos que no sólo había sido aceptada, también becada en nada más y nada menos que la Universidad de Cambridge- ¿Ya llegaron Ginny y Ron?

No aún –Dijo Luna.

Supongo que Ginny está teniendo problemas para hacer que Ron se levante –Dijo Harry- ¿Nos contarás por qué has venido tan feliz hoy?

Cuando lleguen Ginny y Ron les contaré –Dijo Hermione- Tenemos la primera hora libre, ¿Vamos al patio?

Está bien –Respondió Luna.

Los tres amigos se dirigieron al patio y se sentaron en unos bancos. Charlaron un rato hasta que vieron a los dos hermanos pelirrojos acercarse.

¿Es que siempre van a llegar tarde a todos lados? –Preguntó Harry.

Si no fuera por mi hermano no llegaría tarde a ningún lado, pero más que dormirse parece que se ha muerto cuando toca la cama –Dijo Ginny con el ceño fruncido y los brazos cruzados.

¿Para qué quieres que lleguemos temprano si de todas formas tenemos la hora libre? –Dijo Ron excusándose.

No importa chicos, lo importante es que ya están aquí –Dijo Hermione emocionada, aún con una gran sonrisa en el rostro.

¿Y tú por qué estás tan feliz? –Dijo Ginny mientras se sentaba junto a Hermione- ¿Me he perdido de algo?

Bueno… Hoy me ha llegado la carta de aceptación de una universidad –Dijo Hermione mirándolos a todos.

¡Te dije que llegaría! –Dijo Harry.

¡Genial! –Exclamó Ginny- ¿Qué universidad ha sido?

Por algún motivo Hermione sintió miedo en ese momento. Asistir a la Universidad de Cambridge ha sido todo lo que ella había querido, pero nunca pensó en que debía alejarse de sus amigos para lograrlo, no pensó en que ya no los vería cuando quisiera y no podría correr a contarles las cosas buenas o malas que le sucedieran. Estaría sola en un lugar desconocido. Alejó los pensamientos negativos que inundaron su mente en esos momentos y volvió a la euforia que sentía desde que recibió la carta, ya solucionaría lo demás.

Bueno… Iré a la ¡Universidad de Cambridge! –Exclamó Hermione emocionada.

¡Fantástico! –Dijo Luna.

Vaya, Hermione, ¡Felicidades! –Dijo Harry- No podría ser mejor.

¡Eso es asombroso! –Dijo Ginny- Sabía que lo lograrías. Me alegro por ti.

Harry notó que Ron no parecía tan feliz con la idea, y como estarlo, él había pensado que Hermione sería aceptada en alguna universidad en Londres y entonces la tendría cerca. Pensaba confesarle sus sentimientos en algún momento y ver si podían tener algún tipo de relación. Nunca pensó que podría irse y no verla por quien sabe cuanto tiempo, y ni pensar en que podría conocer otros hombres. Harry le dio un disimulado codazo a Ron antes de que todos notaran su cara.

Vaya… Hermione… Felicidades –Dijo Ron poco convencido.

Luego de una ronda de abrazos los cinco amigos se quedaron charlando en el patio de la escuela sin notar que eran observados por un rubio platino. Su plan iba a la perfección y al parecer a Granger le había encantado la idea de ir a la Universidad de Cambridge.