Silent wish.
Segundo Capitulo.
Arthur dejo de lamentarse, su cuerpo se entumeció por algunos segundos más antes de retirarse de su interior con pesadez. Sus ojos verdes viajaron por la cama, cansados y húmedos, vio el cuerpo tumbado de Alfred sin responder, sin ninguna respuesta a sus incontable "lo siento".
Alfred parecía volver a dormir. Su respiración casi indetectable volvía a él con lentitud. Examino su cuerpo, sus piernas abiertas a él. Culpándolo. Arthur fue víctima de esto mismo, y rápidamente se levantó, se alejó de la cama, retrocedió como si hubiera descubierto un nido de hormigas en su cama. Aun a oscuras, golpeos algunos muebles, y quedo pegado de espaldas al espejo de su peinadora; un mueble de madera oscura con un espejo rectangular, varios frascos tintinearon al permanecer en este. La reparación se volvió pesada en un segundo.
Era increíble que tanto placer le proporcionara a su vez tanto dolor. Alfred era quizás como había imaginado en sus oportunidades anteriores, de músculos blandos, suave, no delgado y escuálido como sus antiguas novias, su cabello bronce, sus ojos azules brillaron de forma sobrenatural intrigante y encantador. Aun en esta situación, Arthur podía percibir su gusto por lo que aun inconsciente realizo y con lo que no encontraba explicación, pero ahora se sentía más culpable por pensar en esto y más porque le gusto, le gusto Alfred, lo había deseado desde hace un par de meses que lo conoció. Lo imaginó mas una vez temblando bajo el toque se sus dedos y el saborear su nombre salir de sus labios en cada suspiro. Alfred era perfecto.
Se dio cuenta de que estaba temblando mínimamente de ansiedad…pensaba que el cuerpo de Alfred se levantaría del colchón como un autómata hacia él, juzgándolo. O incluso peor, atacándole por tal acto de profanación, indignado por atreverse a tal cosa. ¡Pero si tan solo le creyera que Arthur estaba tan confundido como el! ¡No había planeado nada de esto!. La verdad, no recordaba nada del día anterior o como ambos terminaron haciendo acto tan prohibido y delicioso.
Alfred no se movió de ese colchón. No hizo algún movimiento y por un momento pensó que no estuviera vivo.
De espaldas al espejo, camino hacia la cama con lentitud. En el cristal detrás de el, su reflejo volvió hacia él, le miraba fijamente la nuca y Arthur sintió un frio aliento chocar contra su piel, se erizo y volvió la vista al espejo que lo saludo con su fiel reflejo, torso desnudo, cejas gruesas, piel pálida y sudorosa, con sus profundos ojos verdes, que parecían brillar en el cristal.
Alfred respiro profundamente, alterando a Arthur, se erizo, emitió un gruñido silencioso, histérico y fue rápidamente hacia el borde. Se inclinó para ver a el cuerpo de Alfred tumbado e inmóvil, esto lo exaspero más, en cualquier momento puede despertar. ¿Qué debía hacer? … ¿Qué?
Alfred parecía muerto, o solo inconsciente por alguna especia de droga. Lo limpio y lo vestido, aun sin recordar nada de lo que había pasado, pero encontró su ropa esparcida por el cuarto oscuro. Luego de encender la luz todo fue más claro, literalmente. Termino de abrochar las bermudas de color gris, arreglo su cabello y limpio en también se quedó en la espera de su despertar.
Encontró la sala hecha un desastre, un desconocido evento ocurrió, comida y cerveza enteras, sin probar. Arthur ordeno todo lo que puso pasaron las horas en su faena sin poder atar cabos.
¿Qué había hecho? ¿Qué había pasado?, ¿invito a Alfred a su casa a comer y beber? y si ese era el caso porque termino haciendo aquello. ¿Esto era un sueño? ¿Quién era voz que le hablaba con su voz aterciopelada…? Seguro era su culpa que lo acusaba. Sabía que Alfred era enteramente heterosexual. Asquerosamente…
Había tenido varias novias, Arthur las conocía, tenía la desgracia de conocerlas, superficiales, bonitas, delgadas…e insoportables para Arthur, agradecía que estando con el no hablara de sus novias, de hecho, solo pequeños comentarios insignificantes que salpicaban de celos los ojos del británico.
Regreso a su habitación encontró a Alfred en la misma posición, ¿estaría ebrio? se acercó a la cama y lo zarandeo. Escucho un quejido del americano, se removió en la cama co pereza.
-…Cinco minutos más…- Hablo, y Arthur juro que sus labios temblaron l percibir su voz ronda y pesada. –
- Vamos ya será de noche…-Intento sonar seguro, aunque por dentro lo retorcía un dolor de estómago. Alejo de forma discreta su toque de su hombro –
Alfred se movió, y gimió de dolor. Su ceño se frunció con dureza. Arthur se alarmo.
- ¿Qué pasa? – Pregunto el británico.
- Me duele el trasero…
Arthur se tensó con rapidez, intento sonreír pero solo alcanzo a un triste mueca en su labios
-Te caíste…- Dijo. Abruptamente. Alfred se logró sentar.
-¿sí?, Dude, ¿acaso me caí de las escaleras? .- Alfred se froto la cadera y estiro despertando sus músculos de un profundo sueño, se sentía renovado y una sonrisa adorno su rostro. - ¿…por qué esa cara Arthur? –
Arthur parpadeo, había deteriorado su expresión de neutralidad a una triste casi de dolor.
- No…- comenzó, y se froto los ojos sin encontrar palabra para exteriorizar su angustia. Al parecer Alfred tampoco podía recordar nada. ¡Maravilloso! , simplemente maravilloso.
Calma Arthur, solo ignora todo esto…y seguiremos con nuestras vidas. – Pensó el británico
-Solo me duele la cabeza… -Se excusó. Alfred se levantó renovado, miro a Arthur extrañado y anuncio que se iría a casa, pues tenía que estudiar, había olvidado la prueba de sistemas que era para el lunes y no había estudiado nada. Arthur asintió sin hacer replica alguna. Quería que Alfred se fuera como su culpa, el verlo lo aturdía aún más…después de todo este desconcierto. Alfred se fue por la puerta y vio por la ventana como cruzaba la calle hacia su casa, abría la puerta de su jardín y entraba, lo perdió de vista tiempo después y Arthur corrió todas las cortinas.
◕‿◕。。◕‿◕。。◕‿◕。DAMISTA 。◕‿◕。。◕‿◕。。◕‿◕。
Tal vez debía olvidarle. Si, sin duda eso debía pasar, Arthur debía de seguir con su vida. Si, si los dos no podían recordar lo que sucedió entonces debía ser porque no sucedió nada. Alfred parecía haberlo tomado muy bien, cuando regresaba del trabajo le saludaba y le sonreía. Jamás pensó que se sentiría tan miserable, no era que odiara a Alfred, simplemente no podía permitirse actuar como si nada paso. ¡Había tenido sexo con Alfred y le encanto, desplazando su culpa por segundos se permitió revivir los escasos recuerdos de ese evento y su piel se erizo. Luego se sumergía en la vergüenza y el desconsuelo de fantasear con su amigo, incluso por ocultarle algo tan grave.
Bebió su te lo más tranquilo posible, una pila de papeles lo esperaba pacientemente en su escritorio, no tenía prisa de ir con ellos y suspiro, el timbre sonó y su mirada verde fue hasta esta puerta con incertidumbre, estaba paranoico, pensaba que en cualquier momento Alfred entraría por esa puerta exigiendo una explicación de lo que ocurrió, drama sin control y totalmente justificado. Dejo la taza y se levantó camino a la puerta.
Era Alfred, sonriente lo saludo, Arthur hizo una mueca queriendo imitarlo, no, solo se tensó.
-Amigo…que cara. –
- Lo siento. – Dijo el con voz baja. Miro los ojos detrás de los cristales de Alfred, era de un azul brillante y hermoso…
Una imagen mental volvió a él violentamente, casi sacudiéndolo. Los ojos de Alfred en la cima de su orgasmo destilaban ese mismo brillo. Apretó los labios como si contuviera algún suspiro.
- ¿…No me vas a dejar entrar? – Pregunto el americano, viendo que si amigo no tenía intensión de moverse de la puerta. El mayor cayo en cuenta de esto, y sinceramente en mucho tiempo, dudo de la presencia de Alfred en su casa. Tenía miedo. Atroz miedo. Balbuceo por un momento y se apartó lentamente, yendo al sofá y pidiendo discretamente que cerrara la puerta. –
Arthur se sentó y tomo su taza de té arrugando el entrecejo con mucha concentración, Alfred tan solo se quedó en medio de la sala y como no percibió ningún movimiento del inglés se tiro en uno de los muebles. Se acostó en el con la vista en el inglés que ni se dignó a verlo.
- Arthur…
-¿hmm? –
- ¿estás enojado conmigo? – Pregunto, esperando que el británico se dignara a verlo, pero esto no paso. El mayor no levanto sus ojos de la taza de te, y sinceramente de ningún otro lado para mirar a Alfred.
-No… - Respondió directo.
- ¿Seguro? Has estado raro estos días…
-¿raro? … -Intento sonar extrañado, se rasco algunos cabellos de la frente- No sé de qué hablas Y no estoy enojado contigo. No digas tonterías.. –
Rio secamente. Se había vuelto difícil fingir normalidad con Alfred. Se perpetuo un silencio incomodo en donde Alfred afilo la mirada a Arthur.
- ¡Tengo mucho trabajo! – Salto de repente – puedes quedarte, pero estaré en mi oficina.
Se levantó abruptamente.
-¡Pero… -Alfred por instinto también se levantó. Como si fuera a acorralar a Arthur, pero este solo se detuvo por unos pasos- ¡Te quería decir algo!
¡Oh mierda no! … Arthur tembló ligeramente y dio un paso más atrás.
-¿Qué? …¿no puede esperar? –
- ¡No, tiene que ser ahora!
-Tengo trabajo
- es mas importante que eso.
¿Más importante que su trabajo atrasado?. Esto era malo…
- ¿Si...? – Dijo temblorosamente, comenzando a preocuparse, y sobre todo a tensarse..
- ¿Recuerdas cuando me quede dormido aquí? ..
Oh Jesús.
- Más o menos… - respondió Arthur con unas ganas irremediables de que algo pasara y se evitaran esta próxima conversación.- ¿…que pasa con eso?
- Después de todo eso…
Las cejas gruesas s fruncieron con confusión, horrible confusión, Alfred pinto una expresión seria en su rostro viendo que Arthur parecía aterradoramente interesado.
- Melissa rompió conmigo… -
Silencio.
Arthur tuvo que esperar unos segundos antes de procesar aquella noticia, aquella…¡ESTUPIDA NOTICIA! . ¡Maldición, sentía su corazón en la garganta! ¡Y viene a anunciarle la estupidez de un rompimiento de un noviazgo de un mes! ¡No jodas Alfred! …
- ¿Rompió contigo?
- ¡Si! ¿Puedes creerlo? – Salto Alfred indignado, mas que indignado arrogante. – Es decir, ¿Qué les pasa?
Ya era la 4 en el año.
- No entiendo, Tu novia rompió contigo… -
-¡Si, rompió, me llamo y me dijo que terminamos, te podrás imaginar, Arthur no se que quieren estas chicas, ¡No me acosté con ella! ¡No! ¡Aun me lo pidió! ¡Pero no quise!... ¿Qué tengo de malo…?.
Alfred recorrió la sala hasta sentarse en el sofá abatido. Arthur lo miro desde su lugar.
-No tengo suerte con las chicas, todas quieren sexo… - Arthur sintió los bellos en la nuca erizarse, apretó los labios y miro a su exagerado compañero con un rostro inexpresivo, el más inexpresivo que pudiera tener. – Me quedare soltero, …seré un cuarentón soltero…Sin ofender..
Arthur no había adquirido eso como una ofensa solo era un drama más…gracioso, y aliviador. Aliviador drama.
Se acercó al adolescente y lo vio sentado con la cabeza agachada. Le toco un hombro sentándose a su lado.
-Ya ya…, que exagerado eres. Es solo una chica.. – Comenzó el británico algo conmovido- que no sabe lo que se perdió…
Alguien le suspiro en el oído como una risa divertida, gruesa y profunda, la culpa…Arthur se detuvo en seco, y los vellos de la nuca se le erizaron agresivamente.
- No entiendo que hago mal. Me gusta que la relación vaya lento –Hablo el menor…
Arthur lo apaciguó acariciando su brazo…
Como cuando lo acaricio aquella noche antes de arrancarle los besos de los labios.
Sus dedos se crisparon imperceptiblemente.
Aclaro su garganta y deteniendo el consuelo físico hablo.
- No debes de tener prisa, encontraras a alguien que te valore y sepa darse el tiempo para conocerse mejor…-
Alfred asintió. No había notado la estrecha distancia que ambos compartían en aquel momento. El mayor percibió la calidez que Alfred despedía sobre su ropa. Lo suave de su piel, y sus ojos, brillaban como el cielo o el océano, sin embargo, lo vio un tanto triste y una aterradora necesidad de abrazarlo lo embargo con hambre. Arthur solo se limitó a acariciar su cabello sutilmente.
Y una imagen mental domino su pensar; el jalar sus mechones de la nuca, enterrar sus dedos en el cabello para invadirlo en un beso ansioso, mientras empujaba sus caderas hacia las propias.
Arthur se alejó de él, suavemente, mientras contenía las ganas de correr de los penosos recuerdos. Sus orejas estaban rojas.
- Gracias Arthur-
El británico asintió, restándole importancia y desvió la mirada. Los dedos de Alfred atraparon los suyos con sutileza, como si temiera que se alejara. Algo se movió en el estomago del mayor, se supone que debería de sentirse bien al consolar a su amigo, pero estaba aterrado. Aterrado de sí mismo…
Porque en ese momento, deseaba echársele encima.
DamistaH. Hasta la próxima.
