Crash

by

Aline S.V.

Disclaimer: Como siempre, los personajes de esta historia pertenecen a Rumiko Takahashi, yo sólo los he tomado prestados.


Capítulo II: Despierta, Bella Durmiente.

Naomi Higurashi no esperaba que su hijo apareciera por la puerta trayendo en brazos a una completa extraña y gritando por algo de ayuda.

Su primera reacción fue correr escaleras arriba y despejar la vieja cama de su hija mayor, cosa que Souta agradeció cuando, jadeando, apareció en el marco de entrada y se dirigió directamente a dejar a la joven dormida sobre el mullido colchón.

Naomi tapó con las sábanas la mitad del cuerpo de ella, y luego examinó meticulosamente cada una de las pequeñas heridas que adornaban el rostro de su huésped, sólo una llegó a preocuparle y mandó a su hijo por algo de hielo, en pos de bajar la inflamación. Souta no tardó en regresar, trayendo consigo unos cuantos hielos envueltos en una simple bolsa de supermercado.

― ¿Qué pasó? ―preguntó entonces.

―El pozo―pronunció el chico.

Naomi alzó el rostro y le dirigió una mirada incrédula, entonces volvió a fijarse en la joven en la cama y comprendió por qué llevaba encima ese kimono a estas alturas del año.

―Oh, gran Kami―musitó― ¿cómo?

―No lo sé―soltó nervioso―simplemente estaba allí.

Naomi hizo una mueca, insatisfecha por la respuesta.

―El pozo―comenzó ella―se suponía que no debía funcionar nunca más.

―Lo sé―Souta, aún sin comprender lo que ocurría, se desplomó en la silla del viejo escritorio y se tomó la cabeza con ambas manos. ¿Era posible que pudiera ver a su hermana nuevamente?

Naomi se formulaba la misma pregunta: ¿Podría ver a su hija de nuevo?

La joven se movió, sus largas y arqueadas pestañas se fruncieron, balbuceó algo inentendible y alzó la mano para tocar la bolsa con el hielo dentro.

Naomi la retiró de inmediato cuando advirtió que el frío le molestaba, pero la muchacha ya estaba despierta y sus ojos canela bien abiertos, observando con cuidado el rostro de la mujer y su entorno.

― ¿Cómo te sientes? ―pronunció, mientras dejaba un molesto mechón tras la oreja descubierta de la muchacha.

La chica parpadeó y giró la cabeza a un lado, no sin emitir primero un leve quejido.

― ¿Qué es este lugar?

―Es mi casa, querida, en el Templo Higurashi.

―Higurashi…―pronunció ella―como el segundo nombre de Lady Kagome.

Souta saltó del asiento de inmediato, y se colocó detrás de su madre que, igual de sorprendida, lo miró esperanzada.

― ¿Cómo te llamas? ―Souta dejó escapar la pregunta en un hilo de voz.

―Rin, la protegida del Gran Lord de Occidente, Lord Sesshoumaru.


Creo que estaré igual que en BoF, con capítulo cortos.

Bueno, no pensé que esta historia llegara a tener reviews porque no es una pareja común para crear fics, así que fue bastante grato leer sus comentarios, espero no decepcionarlos.

Hasta el próximo capítulo.