Summary del capítulo: Yuuri lidia con repentinos y confusos cambios en su vida, del mismo modo que la persona a su lado —lo que no tiene muy buen significado en absoluto.
Unwritten | Capítulo 2
Un sueño. Esto tenía que ser un sueño.
—¡Vaya, vaya, Vicchan, tu japonés es muy bueno!
—¡Oh gracias! He estado tratando de aprender yo mismo, porque… ah, bueno, no hay nada como conocer demasiados idiomas, ¡ves! Desafortunadamente, soy terrible al escribirlo… ¡así que me temo que aún tengo mucho que aprender!
—¡Pero, aun así, qué talento! —La madre de Yuuri dice con entusiasmo, y su hijo suelta un jadeo confuso desde debajo de una de las maletas de Viktor. ¿Cómo estaba su madre manejando todo esto tan bien?—. Ahora, si necesitas algo más, Vicchan, ¡que Yuuri sepa! ¡Nos ocuparemos de ti!
—¡Tanta hospitalidad! —responde Viktor, su voz sonora y juguetona mientras se despide de la alegre madre de Yuuri por la puerta del dormitorio—. ¡Que tenga una noche maravillosa!
Yuuri coloca la última de las (muy pesadas) cajas de Viktor, gimiendo de alivio mientras estira su espalda. Trabajar con pesas nunca ha sido uno de sus puntos fuertes, un hecho que ahora lamenta profundamente. Junto a él, Viktor se inclina hacia atrás en sus manos mientras que sonríe a Yuuri con su propia marca improvisada de cálida luz del sol.
En serio, Yuuri piensa, ¿cómo alguien puede ser tan carismático?
—¡Yuuri, muchas gracias! ¿Quién necesita una empresa de mudanzas cuando te tengo, ¿verdad? —Viktor golpea la cabeza de Makkachin mientras se levanta, el pelo plateado rebotando mientras gira para tomar su habitación—. Un poco pintoresco, ¿no? ¡Qué rústico! ¡Me encanta!
—Um… gracias —dice Yuuri, todavía sintiéndose inestable en sus pies. ¿Qué diablos se suponía que debía decirle a su ídolo?—. Yo… ¿Realmente vas a ser mi entrenador?
—¡Por supuesto! —Viktor se gira con gracia sobre su talón para enfrentarlo, tomando los dos pasos necesarios para plantarse dentro de la burbuja personal de Yuuri—. ¡Voy a llevarte a la victoria, Yuuri! Después de ganar es cuando te cobraré la cuota de entrenador, así que no te preocupes. —El hombre mayor ondea una mano en el aire. De repente, la mirada de Viktor se agudiza, y Yuuri tiene que resistir el impulso de retroceder cuando sus ojos se encuentran.
—Yuuri —canturrea Viktor, subiendo una mano a la barbilla de Yuuri—, hay tanto que necesito saber sobre ti antes de que incluso empecemos. ¿Qué te gusta? ¿Qué te disgusta?
Yuuri tiembla cuando siente que la otra mano de Viktor tira suavemente de su brazo izquierdo antes de lentamente serpentear para enredarse con los dedos de Yuuri. —¿Qué hay para ver en esta ciudad? Y…
Yuuri traga de forma audible cuando Viktor agarra su mano y la aprieta, internamente maravillado de lo suave que la palma de Viktor era.
—¿Tienes un alma gemela? —Viktor pregunta finalmente, los ojos brillando con curiosidad.
Como si lo hubieran empapado con un cubo de agua fría, Yuuri recupera sus sentidos y se aleja de Viktor, golpeando de nuevo la pared detrás de él.
—¿Huh? ¿Por qué huyes?
—¡L-La tengo! —grita Yuuri, con el rostro rojo brillante—. ¡Tengo una! ¡Un alma gemela!
—¿Oh? ¡Maravilloso! ¡Como yo! —Viktor dice emocionado—. ¡Mantengámonos unidos por el amor verdadero! ¿Qué mejor manera de conocernos?
—No, es… es decir, es mejor si dormimos —dice Yuuri, agitando las manos—. Porque… quiero despertar temprano si voy a volver a entrenar, así que…
—Good point —dice Viktor en inglés, apoyando su barbilla con una mano—. En ese caso, ¡podemos dormir juntos!
—Yo… ¿Perdón?
La semana de Yuuri acababa de pasar de mal, a peor y de peor a absolutamente y extremadamente increíble.
Viktor Nikiforov había estallado en su vida como una excesivamente feliz tormenta de nieve, literalmente se desnudó para Yuuri con nada más que el vapor cubriéndolo cuando declaró que iba a ser el entrenador de Yuuri, se llenó de comida y sake, llamó a Yuuri un 'pequeño cerdito', luego exigió que durmieran juntos.
Bueno, Yuuri admite que la última parte fue la más extraña de todas las travesuras de Viktor (en realidad, tal vez un poco menos extraño que el incidente del onsen), él aprieta su mano izquierda contra su pecho, mientras se apoya en la puerta contra los insistentes golpes de Viktor. Tengo un alma gemela. Tengo un alma gemela. Viktor Nikiforov está de pie justo afuera de mi puerta, en persona, pero tengo un alma gemela, ¡y debo hacerlo! ¡Seguir siendo leal!
Aun así, el hecho de que el ídolo de su juventud y adultez estaba en su casa, queriendo entrenarlo… Yuuri reconoce que no puede dejar de sentir como si estuviera en un sueño.
—¡Tenemos que estar unidos! —grita Viktor, golpeando la madera con fuertes nudillos—. ¿Cómo sabré cómo te ves cuando sueñas si no me dejas dormir contigo?
—¡No necesitas saber eso! —Yuuri grita histéricamente, con los ojos muy abiertos mientras mira alrededor de su habitación con nueva perspectiva. Un joven Viktor y Makkachin colocados junto a su escritorio, un poster extra grande de Viktor con el pelo largo, una foto enmarcada de Viktor…
No había forma de que su ídolo fuera más allá de la puerta.
Viktor Nikiforov suelta un triste suspiro que hace eco de un pequeño gemido de Makkachin, y los hombros de Yuuri se desploman de alivio cuando oye pasos alejándose por el pasillo.
Sólo entonces Yuuri se relaja y se aleja de la puerta para comenzar la ardua tarea de tomar cuidadosamente cada foto y poster que había recolectado a lo largo de los años. Yuuri se permite suspirar de arrepentimiento– es una pena, pero no había forma alguna de que Viktor viera lo lejos que podían llegar sus tendencias de fanboy.
Pensar en Viktor le recuerda a Yuuri de otro asunto urgente.
¡Tengo una! ¡Un alma gemela!
¿Oh? ¡Como yo!
—¿Me pregunto cómo es su alma gemela? —Yuuri murmura, metiendo sus piernas contra su pecho. Él muerde su labio cuando alcanza para agarrar un bolígrafo de su escritorio, vacilando por un momento antes de escribir un tentativo lo siento en el dorso de su mano. Han pasado días desde que él supo de su alma gemela…, no habían hablado después del repentino rechazo de Yuuri, y no por primera vez Yuuri desea tener la manera para expresar sus sentimientos a otra persona.
En lugar de esperar, Yuuri se prepara para irse a la cama y se detiene cuando oye pasos resonando en el suelo por encima de él.
—¡Ruchka! —Yuuri cree escuchar el grito de Viktor, y se pregunta con preocupación si su entrenador (¡su entrenador!) está bien.
Siguen momentos silenciosos después, y Yuuri se encoge de hombros y opta por seguir dirigiéndose al baño para cepillarse los dientes. Es cuando se está lavando la cara que, en el espejo, ve la tinta negra aparecer en el dorso de su mano izquierda. Yuuri rápidamente se enjuaga y se seca la cara, agarrando sus gafas mientras regresa a su habitación.
Triste, su alma gemela escribe en japonés forzado. Pero entiende. ¿Nos reunimos algún día?
Yuuri siente lágrimas en sus ojos, y parpadea furiosamente para ver mejor y escribir su propia respuesta.
¡Sí! Escribe en ruso. Y porque no sabe la palabra en ruso, escribe de nuevo algún día claramente en su propio idioma.
Temblorosos corazones empiezan a llenar el dorso de su mano, y Yuuri los presiona contra una sonrisa acuosa.
Un piso encima de él, Viktor Nikiforov presiona el dorso de su mano izquierda contra sus labios mientras se apoya contra la caja de cartón cruelmente abierta que había atacado para conseguir un solo bolígrafo.
Viktor inclina su cabeza hacia atrás mientras inhala el aire fresco de la mañana, mirando demasiado contento mientras Yuuri jadea subiendo y bajando en el banco junto a él.
—No hay nada como una buena mañana haciendo ejercicio, yo creo —declara Viktor. Yuuri intenta resoplar de acuerdo sin hacer parecer que se está muriendo.
—Nunca me respondiste, sabes —continúa Viktor, y Yuuri lo toma como permiso para finalmente detenerse. Había perdido la cuenta en algún momento después de los cincuenta… Toda la parte inferior de su cuerpo seguramente estará dolorida al día siguiente.
—¿De qué?
—Sobre… bueno, nunca pregunté directamente, ¿cierto? ¡Quería saber sobre tu alma gemela!
—M-mi alma… —Yuuri grita fuertemente cuando casi se cae del banco, y se arrastra para enderezarse antes de caer de cara frente a su ídolo. Se toma un momento para retroceder con cuidado y sentarse junto a Viktor, abanicándose con el frente de su camisa—. Digo… no hay mucho que decir.
—Bueno, en cuanto a mí —interviene Viktor, presuntuoso—, mi alma gemela y yo nos comunicamos más con los sentimientos que con las palabras, sabes. Todavía no nos hemos encontrado cara a cara, pero ya lo amo más de lo que mi corazón puede manejar.
—W-wow —dice Yuuri, a la vez sorprendido y melancólico—. Eso es increíble.
—¿No es así? Creo que el misterio le da aún más atractivo.
Yuuri hace una pausa, vacilante. —Pero, ¿por qué no lo conoces aún? Si está bien preguntar.
—¡Por supuesto! Bueno… —Viktor se detiene, sus rasgos normalmente cordiales se suavizan en algo pensativo mientras mira a través de las copas de los árboles frente a ellos—. Él no está listo, y no es mi lugar presionarlo. Bueno… no presionarlo demasiado. —Viktor de repente se pone tímido, y Yuuri inclina la cabeza hacia un lado con curiosidad—. Espero verlo muy pronto, sin embargo. Es decir, no sé dónde está exactamente, pero sé que vive aq…
Makkachin suelta una serie de abundantes ladridos, y ambos hombres se giran para ver al poodle entusiasmado con un pájaro posado en un árbol.
—¡Makkachin! —Viktor regaña alegremente—. ¡Deja al animalito en paz! —Él hace una pausa entonces, cuando sus ojos atrapan él tejado del castillo asomándose por encima de ellos, y sus labios se fruncen—. Yuuri, ¿qué es eso?
—Ah… —Los ojos de Yuuri se iluminan, y pone en su boca una sonrisa—. ¡Ésa es una casa ninja!
—¡Ninja! —Viktor repite emocionado, ya de pie para irse—. ¡Wow!
La sonrisa de Yuuri se hace más grande cuando saca una foto de Viktor y Makkachin frente al castillo, pensando en silencio que quienquiera que fuera el alma gemela de Viktor, tenía bastante suerte.
Y también, Yuuri puede compensarlo, la razón de estar nervioso de conocer a alguien tan talentoso como Viktor Nikiforov.
La llegada de Yuri Plisetsky es otra tormenta en la vida de Yuuri, sólo que ésta es mucho menos amigable y diez veces más destructiva. ¿Cómo podría alguien tan pequeño ser una amenaza para todo lo que Yuuri había deseado durante la semana pasada?
—¡Comida! ¡Y un baño! —El joven de quince años exige, y los ojos de Yuuri casi ruedan fuera de su cabeza—. ¡Vi eso!
—Sí, sí —dice Yuuri tranquilizador, alzando las manos en una muestra de no agresión—. Déjame enseñarte el sauna, y puedes ir allí después de la cena…
—Como dije, no quiero bañarme con otras personas —interrumpe Yuri mordazmente—. Quiero tomar un baño solo.
—Está bien —dice Yuuri finalmente, una sonrisa condescendiente pegada en su cara—. Déjame alimentarte primero.
—El tazón de chuletas de cerdo aquí es delicioso, Yurio —Viktor interviene, y Yuri balbucea indignado.
—No me llames así. ¡Qué ridículo apodo para darle a alguien que acabas de ver, esta familia es una locura… ¡y tú! Dame dos tazones.
—Está bien, está bien —repite Yuuri, saliendo por la puerta para informarle a su madre de su más reciente llegada.
—No los llames locos. —La voz de Viktor sigue a Yuuri mientras entra en el pasillo—. Son muy agradables. Y hacen comida deliciosa.
—Hmph. No puedo esperar a que regresemos a Rusia.
—¡Si quieres eso, vas a tener que trabajar duro para ganar los Hot Springs On Ice, Yurio! —Viktor dice alegremente, y Yuuri aprieta los puños contra el repentino ataque de ansiedad.
¿Viktor? ¿Yéndose?
¡Voy a llevarte a la victoria, Yuuri !
Yuuri capta la debilidad de Yuri (—¡Dije que no me llames así!), cuando salta por la puerta principal de la posada, con los zapatos puestos y el equipo de patinaje guardado en la mochila.
El patinaje ha sido siempre la huida de Yuuri.
La pista de hielo era su santuario, por mucho que fuera la causa de su ansiedad. Las competiciones, la presión, el estrés de conseguir una rutina correcta y estar en forma para una temporada…
Pero cuando llegaba el momento, el patinaje artístico era su único y verdadero amor.
Tener acceso al Castillo de Hielo de Hasetsu era una bendición que Yuuri siempre había apreciado, disfrutando del suave siseo de las hojas contra el hielo y del chasquido de un aterrizaje exitoso.
Yuuri exhala mientras gira en un círculo lento, dejando sus brazos flotar en el aire frío. Cuando no estaba practicando para una competencia venidera, a Yuuri le gustaba dejar que su cuerpo se moviera naturalmente, dándose a sí mismo tiempo para sencillamente dejarse llevar y pensar.
Como era de esperar, las primeras cosas que vinieron a su mente fueron los Hot Springs on Ice, Viktor, y su alma gemela.
Espera… Yuuri se sobresalta, y sus patines tambalean por un precario segundo. Alma gemela primero. Estaba pensando en él primero. Es importante.
Sintiéndose extrañamente culpable, Yuuri intenta recuperar su compostura, inclinándose hacia adelante en un fácil deslizamiento de dos pies que lo lleva de un lado de la pista a otro.
¿En qué estoy pensando? Yuuri dejó salir un suspiro nervioso. Por supuesto que es importante, pero primero lo primero —tengo que ganar la competencia de Hot Springs on Ice si quiero tener a Viktor…
Y ahí se interrumpe de nuevo, perdiendo el equilibrio. Frustrado, Yuuri agarra el borde de la pista, dejando que su cuerpo se hunda contra la barrera.
¿Qué es…? ¿Me estoy sintiendo culpable? Yuuri sacude su cabeza furiosamente, presionando una mano contra su frente para limpiar el sudor que había comenzado a aparecer pese a la fría temperatura de la pista. Viktor es mi ídolo. Por supuesto que estaría feliz de que esté aquí. Por supuesto que no querría que se fuera. Esta es una oportunidad que he esperado por toda mi vida.
Aun así, eso no parecía ayudar a disipar el repentino peso de la culpa en su pecho, y Yuuri se vuelca en otros pensamientos. Eros. Eros. Esto habría sido mucho más fácil si me hubieran dado Ágape. Yuuri gime internamente mientras se aleja del borde de la pista, dejándose deslizar sin rumbo a lo largo del hielo. ¿Amor sexual? Ni siquiera he tenido el amor de un cachorro. ¡Ni siquiera he tenido amor-amor!
Ahora sintiéndose claramente infantil, Yuuri pasa sus manos enguantadas a través de su cabello hasta que éste apunta en direcciones diferentes. Eros. Eh-roh-s… Él cierra sus ojos, pensando en una mano invisible dibujando un tablero. Escribiendo docenas de corazones contra la piel. Una boca moviéndose en saludo, un silencioso Buenos días, buenas tardes. ¿Tímido?
Yuuri se imagina esas manos entre las suyas, estirando las suyas frente a él, imaginando el calor encerrado en sus palmas.
Las manos en su imaginación se mueven hacia arriba, y una de ellas sube para tomar su barbilla, y de pronto Yuuri está mirando a los ojos de Viktor Nikiforov.
Yuuri se estremece, la culpa regresando con toda su fuerza. Aun así, deja que esa imaginación continúe, sintiendo el toque de Viktor tan real como el del resto de su entorno. Sus ojos caen a medio camino mientras presiona sus manos contra su pecho, dejándolas deslizarse hacia abajo hasta que flotan lejos a sus lados, equilibrándolo en un lento deslizamiento en un hacia atrás. El Viktor de su imaginación lo tira hacia adelante, y Yuuri lo hace en realidad, girando hacia atrás hasta patinar hacia adelante con un pie, con los brazos extendidos para alcanzar a su compañero.
Viktor sonríe con labios suaves y se mueve para que Yuuri gire. Yuuri deja salir un pequeño suspiro cuando comienza a tomar velocidad, deslizándose por la pista. Puede sentirse ganando impulso, empujando hacia adelante hasta que se eleva en un exaltado triple flip, otro eco del patinaje de Viktor.
Los ojos de Yuuri se deslizan hasta casi cerrarse nuevamente, dejando que los colores de la pista se desdibujen y se fundan en uno, mientras él cae en una suave combinación de spin. Él está cálido —casi puede imaginar brazos alrededor de sí, una voz lenta en su oído, los brillantes ojos de Viktor mirándolo desde el borde de la pista…
Los ojos de Yuuri se abren por completo para encontrarse con los de Viktor por un buen medio segundo antes de que pierda el control de su spin y caiga de lleno en su trasero con un chillido asustado.
—¡Yuuri!
—¡Estoy bien! ¡Estoy bien! —jadea Yuuri, sus orejas ardiendo de vergüenza por más de una razón—. ¿Qué… qué estás haciendo aquí?
—Bueno, tu hermana mayor dijo que o estabas aquí o en la «casa de Minako» (muy encriptada elección de palabras, debo agregar, estaba sorprendido de que se refiriera a un estudio de ballet) ¡y aquí estás! —Viktor se inclina contra la barrera de la pista, sus ojos nunca dejando los de Yuuri—. ¿Ya estás practicando tu personalidad Eros? Ni siquiera he terminado la coreografía, sabes. Pero aplaudo tu entusiasmo.
—No, eso sólo fue… —Yuuri se arrastra impotente, finalmente volteando su cabeza mientras se levanta. Él nunca se ha sentido así de inestable en el hielo antes.
—Fue hermoso —interrumpe Viktor suavemente, y Yuuri se anima—, si bien un tanto tosco. Pero eso es esperable. ¿En quién pensabas?
—¿Quién…? —Yuuri siente como si se estuviera ahogando con el aire, y presiona sus manos contra su estómago nerviosamente. El rostro sonriente de Viktor resplandece en su mente, y se enfrenta al verdadero, nervioso—. Yo… mi alma gemela. Estaba pensando en mi alma gemela.
—Mm. —El rostro de Viktor se suaviza en un vacío tan inusitado por un segundo, tan rápido que Yuuri piensa que podría haberlo imaginado. Entonces la carismática sonrisa de TV vuelve con todas sus fuerzas, y Yuuri siente que tiene que parpadear contra la luz del sol—. Bueno, debo decir ¡que estoy un poco celoso! ¿Quién no lo estaría, después de ver cuánto amor exudabas? Él es muy afortunado. —Viktor hace una pausa de nuevo, y esta vez Yuuri está casi seguro de que puede ver la vacilación en la cara de Viktor—. ¡Pero no tan afortunado como el mío! ¡Yo tengo un desbordante manantial de amor para mi amado!
—Puedo verlo —dice Yuuri, una sonrisa vacilante en sus labios, y Viktor regresa por un incómodamente largo segundo antes de que el hombre mayor finalmente se aleje, saludando a Yuuri para que lo siga.
—¡Fue una atmósfera hermosa, Yuuri! —dice Viktor humilde, y Yuuri desea que no se hubiese girado para poder ver la cara de Viktor—. ¡Pero, aun así —Y finalmente, su aspirante a entrenador se da la vuelta para sonreír diabólicamente al hombre de pelo oscuro—, no harás Ágape, así que esa clase de mirada de loco de amor que tienes esta noche no será suficiente para la próxima semana!
—¡Viktor! —protesta Yuuri, sintiendo sus orejas arder. ¿Loco de amor?
—Además, es tiempo de que el antes-cerdito vaya a caa-aasa —canturrea Viktor, golpeando su pie impacientemente mientras camina hacia atrás hacia la entrada del Castillo de Hielo—. No patinarás mañana, pero incluso mientras estoy coreografiando, ¡estoy esperando que hagas muchos abdominales! ¡Ven, Yuuri!
—No soy un perro —responde Yuuri a medias, mientras patina hasta la entrada de la pista. Se sonroja cuando Viktor le sonríe, y se apresura a agacharse para quitarse los patines.
Tengo un alma gemela, piensa Yuuri por milésima vez. Y estamos destinados a estar juntos. Tan pronto como nos reunamos.
Yuuri alza la mirada para ver a Viktor observarlo pensativamente. Cuando el hombre mayor ve que ha sido atrapado, Viktor vuelve, saludando a Yuuri para que se apresure con una sonrisa alegre en su rostro.
Yuuri se sonroja y baja su cabeza.
… tan pronto como nos reunamos.
Es exactamente medianoche, y Yuuri Katsuki en definitiva no está durmiendo como preparación para un largo día de entrenamiento que tiene por delante.
Su solitaria lámpara de escritorio resplandece en la penumbra de su cuarto, dando lo suficiente como para que él pueda ver sus dos manos. Y un bolígrafo.
Te quiero ver. Yuuri aprieta sus dientes y destapa su pluma. «Yo… quiero… reunirme… contigo.» ¡Vamos, Yuuri! ¡Sólo escríbelo!
Yuuri exhala temblorosamente, hojeando su diccionario ruso por milésima vez. Pero justo cuando finalmente levanta su pluma, una línea oscura aparece en el dorso de su mano.
Él jadea, casi botando el bolígrafo y el diccionario a un lado de su cama cuando se inclina hacia delante para mirar la formación de caracteres contra su piel.
En Japón por negocios. Una pausa larga en la cual Yuuri siente que su corazón podría explotar. ¿Su alma gemela estaba allí? ¿En Japón? Preguntar una vez. Está bien si «no»… Y luego el lápiz invisible se acelera como si él hubiese practicado esa línea cuidadosamente, una y otra vez hasta que saliera prácticamente perfecta. ¿Quieres reunirte conmigo?
Ridículamente, Yuuri siente lágrimas acumulándose en sus ojos de nuevo, y apenas vacila cuando escribe un rápido ¡sí!
Yuuri siente la piel de gallina subir por sus brazos cuando, después de otros momentos de titubeo, su alma gemela comienza a escribir nuevamente. En vez de un montón de corazones frívolos, o de escribir exclamaciones, su alma gemela escribe una sola y sincera frase.
Estoy tan feliz.
Nota de traductora:
GRACIAS GRACIAS GRACIAS. ¡Qué gran recibimiento ha tenido esta traducción! Les quiero agradecer un montón cada follow, favorito y sobre todo, ¡cada review! El esfuerzo que divasa y yo pusimos en este cap es un agradecimiento a todo su cariño. ¡Y sí, estamos traduciendo juntas desde este capítulo!
Se me olvidó decirles antes, pero Unwritten tiene seis capítulos en total. Si lo consideran corto, no se asusten, que son bastante largos los capítulos (no sé si para nuestro alivio o para nuestro suplicio (? xD). Como somos dos personas traduciendo, se hace mucho más rápido, así que no tardarán tanto en salir los capítulos. Igualmente, si alguien tiene aun más sed de estos dos idiotas (L), tengo un oneshot cortito de ellos. :)
Lo de siempre: para ver cuánto le falta al siguiente capítulo, vayan a mi perfil. Agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo. Ustedes únanse también a la campaña Con Voz y Voto. :) Yyy, si ven algún error o algo que sienten que puede mejorar, ¡díganlo! Igualmente, si están satisfechos con el trabajo, un comentario es una gran forma de agradecer.
Muchos besos acaramelados para todos. Yo ahora me voy a responder los reviews del primer capítulo (si no les respondo tienen derecho a reclamarme), así que eso sería por hoy. ¡Besos, abrazos y recuerden que esta pareja es canon!~
*ruchka (ручка) – pluma/lápiz
