Guest: Yo extraño escribirlas, gracias por leer!

LindenCorina15: Habrá algo de romance, pero no mucho.

PauRiddle: Ya tenía el primer capítulo escrito, de todas maneras me relaja mucho escribir, todos los capítulos son improvisados y los escribo en una noche, por eso a veces actualizo rápido :) Saludos!

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Levantó sus manos en una señal total de rendición - ¿Ginny?- apenas un susurro fue lo único que su garganta pudo otorgarle.

La pelirroja la miraba fijamente, sin pestañear. Sus brazos descansaban a ambos lados de su cuerpo, no se movía y no parecía tener intención de hacerlo. Hermione respiró profundamente e ignorando su temor, se acercó a la chica dispuesta a descubrir el misterio que envolvía la situación.

Ante su cercanía, los ojos de la chica reaccionaron, Hermione se detuvo en seco al verlos. Ginny soltó un suave gemido de incomodidad y perdió el equilibrio, retrocedió y se golpeó contra la mesa del director. Hermione miró nerviosa hacia los cuadros, para su alivio, todos seguían dormidos o al menos eso era lo que parecía.

Se giró para ver de nuevo a la chica y no supo qué hacer o decir cuando Ginny se centró en ella, observándola con extrañeza.

-Hermione… ¿Qué hacemos…? ¿Cómo… Cuando…? ¿Por qué estamos aquí?-

-¿Estás bien?- fue lo único que pudo pronunciar

-Por supuesto que estoy bien, pero… ¿Cómo llegamos aquí? ¿En qué momento…?-

-Yo solo te seguí, quería preguntarte exactamente eso… ¿qué hacemos aquí?-

Ginny se quedó con la boca abierta de sorpresa- ¿Por que preguntarme a mí? Yo no sé… Ni siquiera recuerdo cuando nosotras…-

Hermione dio un paso hacia ella y la tomó del brazo- Vámonos, no debemos permanecer en este lugar-

Salieron apresuradamente, recorriendo los pasillos y procurando no hacer ruido, Hermione podía notar el temblor en el cuerpo de la pelirroja mientras caminaban a grandes zancadas.

-¡Basta, Basta, Hermione!- dijo de pronto.

Hermione se detuvo de pronto- No podemos estar aquí, si nos encuentran…-

Ginny temblaba y estaba pálida- ¡No lo recuerdo! No recuerdo haber caminado estos pasillos, no recuerdo haberme levantado de la cama, no recuerdo como entré en el despacho de Dumbledore ¡Ni siquiera sé la contraseña!- sus ojos empezaban a llenarse de lagrimas

Hermione se empezaba a sentir nerviosa, miró hacia todos lados- Lo sé- intentó tranquilizarla- pero no podemos hablar de eso, si nos atrapan… un castigo no es lo más aconsejable ahora ¿no crees?-

Ginny asintió mientras prácticamente arrastrada por Hermione seguían su camino, rápidamente llegaron a la sala común y para sosiego de ambas brujas, ésta se hallaba vacía.

-Hermione…- empezó Ginny con histeria.

Hermione la apaciguó mientras se sentaban, una en frente de la otra y Hermione le contaba todo muy despacio. Fueron bastante perturbadoras las expresiones de miedo y angustia en la cara de la pelirroja. Al terminar, Hermione detalló cada gesto que adornaba el rostro de la menor, ésta llevó sus manos a su cara y la escondió entre ellas.

-No lo sé, no recuerdo nada de eso, solo recuerdo acostarme… tu ya estabas dormida y luego verme en el despacho de Dumbledore-

-Quizás, sea solo un momento esporádico de sonambulismo-sugirió Hermione.

Ginny levantó la cabeza y la miró fijamente- Quizás sea eso-

-¿Te ha sucedido antes?- preguntó

Ginny bajó los ojos al suelo- No- respondió después de unos segundos

-Que nadie te lo haya dicho o no te hayan visto, no significa que no te haya sucedido-

-Solo…- Empezó al pelirroja – Solo una vez pasé por algo similar, hace cuatro años-

Hermione frunció el entrecejo- ¿Cuatro años?- cuestionó sin entender.

Ginny levantó la cabeza- Cuando abrí la Cámara Secreta-

-Esa era porque Voldemort te estaba controlando, es imposible y lo sabes-

Ginny se tensó – El diario sigue aquí-

- El diario fue destruido- le recordó- Y aunque existiera la remota posibilidad que aún conservara sus poderes, se encuentra en el…-

-Despacho de Dumbledore…- la interrumpió Ginny abriendo sus ojos

Hermione se quedó en silencio ante la interrupción, suspiró- Si, en el despacho de Dumbledore, donde si hubiese sospecha de algo, él ya se hubiese dado cuenta-

Ginny soltó un quejido- Hermione, tengo miedo-

La bruja se le acercó y la abrazó- No pasa nada, no traigas esos recuerdos, Voldemort desapareció de ese diario, lo sabes. Dumbledore no permitiría lo que tú crees que está sucediendo contigo, el no te está poseyendo ¿de acuerdo?-

-¿Cómo puedes estar segura?-

Hermione sonrió- Sino confiamos en Albus Dumbledore, no podemos confiar en más nadie-

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-Tienes un aspecto como sino hubieses dormido- expuso Ron

-Me impresionas- contestó Hermione con sarcasmo

-¿Aún sigues molesta por lo que dije ayer?-

-Aunque no lo creas está preocupado por eso- comentó Harry mientras caminaban hacia Transformaciones-

-No debes preocuparte, Ron, simplemente debes superarlo-

-¿Superarlo? Como si fuera tan simple- respondió el chico al momento que se sentaba en el pupitre y lanzaba la mochila al suelo- No todos somos como tú, Hermione-

-Es simple, solo tienes que abrir un libro y leer ¿cómo harás en los exámenes?-

Ron se encogió de hombros con cara de resignación- No me quedará de otra, pero mientras tanto…-

Hermione sonrió, en realidad no le llegaba a causar molestia que Harry y Ron se copiaron de sus trabajos, en cierta parte la hacía sentir importante. Siempre había sido muy insegura y solo con la compañía de Harry y Ron podía sentirse completa a niveles no creíbles.

-¿Has visto a Ginny?- preguntó Harry mientras salían de la clase y se dirigían al gran comedor. Hermione lo miró y pudo percibir la preocupación de Harry ante la mención de Ginny.

-No, casi no la vemos durante el día ¿Por qué esa cara?- preguntó Hermione mientras se movía para evitar que unos alumnos de primera tropezaran con ella al pasar corriendo.

-Todo el mundo ha comentado que su aspecto ha desmejorado mucho y nosotros mismos nos dimos cuenta. Ya casi no la veo, pero me inquieta- respondió el chico con un atisbo de tristeza.

-Esos son los TIMOS, es normal tener esa cara de muerto, yo la tenía y la sigo teniendo, no veo que te preocupes por mí-

-No, ese aspecto es lo natural en ti- le contestó Harry de mal humor

Ron iba a replicar, pero Hermione los interrumpió- Es tal como dice ella, no ha dormido bien, nada bien, de hecho-

-¿Por qué?- insistió Harry

-Vaya, Harry, no lo sé, a veces las personas tiene problemas y preocupaciones que no les permite conciliar el sueño, es algo normal- contestó la chica.

-Sí, quizás sea eso-

Ron se volteó hacia Harry- ¿Y desde cuando te preocupas tanto por Ginny?

Hermione sonrió por la bajo mientras veía a Harry optar una máscara de indiferencia que no engañaba a nadie, pero ninguno de los tres pudo escuchar la respuesta porque vieron a la profesora McGonagall acercarse hacia donde ellos estaban con una expresión lúgubre.

-Señor Weasley, necesito que venga conmigo-

La expresión de la profesora y el tono utilizado hizo que Hermione sintiera como su corazón soltaba y su sangre se solidificaba en sus venas, no podía ser paranoica.

-¿Qué pasa profesora?- preguntó Ron abriendo muchos los ojos y se ponía en pie.

-Necesito que me acompañe, Potter, Granger, pueden venir si el señor Weasley así lo desea-

Los tres amigos siguieron a la profesora. Harry se le veía preocupado, a Ron algo turbado y Hermione a un paso de un colapso nervioso. Su nerviosismo aumentó considerablemente al momento de entrar en la enfermería ¿qué ocurría allí que los involucrara directamente?

Hermione se agachó mientras llevaba sus manos a su boca. Ron gritó y Harry corrió hacia la cama, allí se encontraba Ginny, pálida y demacrada como un cadáver con los ojos cerrados. Hermione ni se percató que la enfermería se hallaba inundada de profesores, incluso ignoró que el director la observaba fijamente, pero si reacción no podía ser juzgada por extraña.

- ¿Está muerta?- preguntó en voz baja ante el silencio sepulcral.

-No lo está- respondió Dumbledore – Pero no encontramos la forma de despertarla-

-¿Que ha pasado? ¿Cómo llegó a este estado?- oyó que decía Harry

- La hemos encontrado en el cerca del despacho del director, Potter. Está inconsciente, pero no sabemos la razón de su estado y menos hemos podido devolverla a la realidad- le respondió McGonagall

-Señorita Granger…- Hermione levantó la mirada cuando Albus Dumbledore pronunció su nombre y observó nerviosa esos penetrantes ojos azules - ¿Se encuentra bien?-

Hermione parpadeó- Por supuesto que no-

Dumbledore seguía mirándola con intensidad- No se preocupen- añadió desviando sus ojos hacia a los tres amigos- Encontraremos la forma de solucionar y llegar al fondo de este asunto, por ahora apreciaríamos toda información vital que nos proporcionaran-

-Yo… yo solo sé que ha estado en un estado desgastado estos días, Hermione dijo que no dormía en las noches…-

-¿Es eso verdad, señorita Granger?-preguntó el director, de nuevo poniendo toda su atención en ella.

Hermione asintió despacio, recordó lo que Ginny le había pedido la noche anterior:

-"Hermione, prométeme que no le dirás nadie sobre esto, tengo miedo. Miente si es necesario, pero nadie debe saber lo que pasa conmigo, no todavía"-

Se removió incomoda, jamás llegó a pensar en que Ginny terminaría en aquel estado y quería decir todo lo que había pasado la noche anterior, lo que fuera necesario para curarla de lo que sea que tuviera.

- Ella misma lo dijo, que no había podido dormir, pero pensaba que solo era por la presión de los TIMOS-

- ¿Y usted lo cree así?- preguntó de nuevo Dumbledore.

Hermione lo miró dudosa, pero asintió con la cabeza – No veo otra razón, profesor-

Dumbledore asintió con la cabeza- Bien, sugiero que los tres vuelvan a la sala común, lo más importante es preservar la privacidad de la señorita Weasley, por lo que es recomendable no comentar nada acerca de esto, no todavía-

Hermione todavía agachada en el suelo levanto los ojos ante las palabras, sonaban igual a las que Ginny había pronunciado, respiró profundamente cuando Dumbledore le paso por al lado mientras la señora Pomfrey movía las cortinas ocultando la figura de Ginny, Mcgonagall llevaba a Harry y a Ron con sus manos sobre sus respectivos hombros susurrándoles cosas que Hermione no alcanzaba a oír.

- Si alguien tiene algo más que comentar u opinar, estaré en mi despacho esta noche- dijo Dumbledore mientras ponía su mano en la nunca de Ron como un gesto de bondad y compasión.

Hermione de buen grado se hubiese quedado ahí, peor estaba consciente que su postura no daba buena impresión, por lo que se levantó y camino junto con la profesora, Ron y Harry, todos demasiado impactados para poder hablar.

Ron llegó a la sala común mientras murmuraba que necesitaba estar solo. Harry quedó con Hermione hablando de posibles causas para la pérdida total de conocimiento que experimentaba Ginny, pero no había suficiente pistas para poder formular una hipótesis aceptable. Hermione quería comentarle a Harry lo que había pasado, pero no estaba segura si era lo más sensato. Había tomado la decisión, necesitaba hablarlo con Dumbledore. Por eso, una vez llegada la noche, cuando Harry había subido a la habitación a comprobar el estado de Ron, Hermione se puso la capa y su insignia de prefecto en el pecho por si se encontraba con Filch en el camino y salió de la sala común.

Los pasillos seguían vacios como la noche anterior. Sus pasos hacían ruido y sentía su corazón palpitar con fuerza mientras llegaba hasta la estatua del despacho de Dumbledore. Se quedó de pie sintiéndose tonta, no sabía la contraseña. Soltó un chasquido con la lengua y se removió con molestia, estaba a punto de dar la vuelta cuando la estatua cobró vida y se movió para dejarla pasar. La chica se sorprendió pero rápidamente pasó, se detuvo a unos centímetros de la puerta y con expectación, tocó tres veces.

-Señorita Granger, la estaba esperando- dijo la voz suave y calmada del director sentado tras su escritorio.

-Buenas noches, profesor- saludó Hermione mientras se acercaba y quedaba de pie ante él.

-Siéntese, por favor- dijo mientras él mismo se ponía en pie y le señalaba la silla que tenía al otro lado del escritorio.

- Sé porque decidido venir-

-Profesor, no se mucho, pienso que usted tiene la equivocada impresión de que poseo una información (así lo quisiera) que ayudará a Ginny a salir de este problema, pero no es así- empezó la bruja

Dumbledore la miró fijamente- Tengo ideas generales, pero en sí, no tengo la certeza de lo que ocurrió con la señorita Weasley, esperaba que usted me ayudara-

-Solo sé que la noche anterior, caminaba dormida, estaba como en un trance, no lo sé, y cuando recobró el sentido ella no recordaba nada de lo que había hecho-

-¿Qué hizo mientras estaba en ese trance?- cuestionó el director

-Ella… ella vino hacia aquí, a su despacho, profesor… me pareció que algo le dolía y le suplicaba a alguien que se detuviera-

El hombre se sorprendió sin alterarse- ¿Y usted cree que eso no es de gran importancia? ¿Lo considera algo normal?-

Hermione se sonrojó, pero notó un leve resentimiento- Bueno por eso estoy aquí esta noche, profesor, es lo único que sé-

-Lo tendré en cuenta, señorita Granger-

Hubo cierto silencio incomodo. Hermione se removió en la silla, no sabía si eso había sido una despedida - ¿Es todo lo que me dirá, profesor?-

-Tomaré nota de lo que me ha contado y haré las averiguaciones pertinentes, por ahora, no tengo más que agregar-

-¡DIRECTOR!-

Hermione dio un respingo y miró hacia donde había salido la voz. Un hombre de cabello oscuro saltaba en su cuadro y miraba fijamente a Dumbledore- ¡REUNIÓN URGENTE CON EL MINISTRO¡-

Dumbledore dio un suspiró mientras se ponía en pie- Le agradezco que haya venido, señorita Granger. Debo retirarme, regrese a su sala común. Que tenga feliz noche- dijo antes de desaparecer.

Hermione se quedó estática, todavía sentada mientras miraba donde el hombre había desaparecido. Levantó su mano y se rascó la sien con un dedo mientras lentamente se ponía en pie. Se colocó de nuevo la capa y se dispuso a salir cuando algo llamó su atención. Había una especie de sonido en ese lugar, un silbido, agudo e incesante, pero lo suficiente bajo para que Hermione hurgara en su oído pensando que lo estaba imaginando.

Miró hacia todas las direcciones, ya convencida que no oía mal. Abrió cajón tras cajón, nerviosa de que llegara el director y la viera buscando entre sus cosas, pero ese sonido tenía algo raro, algo que la atraía, algo que la forzaba a investigar, algo que la llamaba.

Abrió el último cajón y vio algo que la paralizó e hizo que la posibilidad de salir corriendo fuera maravillosa. Solo, colocado perfectamente en el centro de ese pequeño espacio de madera, estaba el diario que Ginny siempre había llevado consigo, el diario del que todos habían hablado, el diario que Harry había destruido, el diario de lord Voldemort.

Hermione lo tomó nerviosa y emocionada. Era como un imán, solo lo sostenía y se sentía extraña. Tenía un agujero en el medio y parecía que se fuera a deshacer entre sus dedos. Con duda pero al mismo tiempo, decidida, lo guardó en el bolsillo de su túnica y salió del despacho. Iba por los pasillos sintiéndose poderosa, atrevida y valiente. Le había robado ese objeto a Albus Dumbledore, sabía que había cometido una estupidez y sería peligroso, pero algo en su cuerpo le decía que no importaba.

Llegó su habitación pasando rápidamente por el retrato y sin hacer caso de la cara de algunos alumnos que todavía se hallaban despiertos haciendo sus deberes. Se sentó en la cama y sin quitarse la cama, sacó el diario del bolsillo y lo miró con curiosidad. Definitivamente debía estar destruido, las páginas estaban manchadas de tinta y por donde fuera que la chica lo viera, estaba destrozado. En la parte posterior vio las iniciales:

T.S. Riddle.

Sabía de quien se trataba, sabía que esa era el nombre de lord Voldemort, sabía que ese diario le había pertenecido cuando estudió en el colegio y sabía (Por lo que Ginny le había contado) que Tom Riddle le hablaba por medio de las paginas. Pero ya era imposible, él había muerto.

Levantó la vista al techo, ¿había la posibilidad que Tom Riddle no hubiese muerto? ¿Y si todavía había quedado atrapado en ese objeto? ¿Podía ser que Dumbledore no se diera cuenta? ¿Podía ser el culpable del estado de Ginny? ¿Podía haber sido él quien la controlaba en las noches?

Se inclino hacia su mesa de noche y buscó una pluma, la mojó en la tinta y con la mano temblorosa escribió despacio, expectante:

-Buenas noches, Tom Riddle-

Su corazón palpitaba con una fuerza anormal, sus manos estaban frías y no sabía ni cómo se las había arreglado para escribir eso con el temblor que las invadía, soltó un gemido cuando sus palabras desaparecieron sustituidas por una letra elegante y cursiva:

-Buenas noches, Hermione Granger, te he estado esperando-

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