Otoño; las hojas de los árboles son amarillas, cafés u doradas, en el crepúsculo cuando el sol va bajando se vuelve rojo, las nubes cerca de él se tiñen de rojo, más lejos de rosas o naranjas, dando un hermoso atardecer.
En la calle transitaba una linda jovencita, alta de 21 años, cabello largo hasta la espalda de color castaño ondulado, ojos color avellana, piel blanca como la porcelana, labios carmesí y una pequeña nariz, se cubría del aire, ya empezaba a sentirse un poco de frio invernal, por lo que distraídamente se tapaba con su gabardina, no vio nada solo sintió el golpe en su mano cuando tropezó, faltaba dos calles para llegar a su casa, esta se encontraba en la esquina, en un barrio tranquilo.
Al ver a sus pies con que se había tropezado se dio cuenta que era con una vara de madera, la cual estaba partida por la mitad maldijo su suerte, algo llamo su atención tuvo un recuerdo fugaz, cuando en la escuela jugaba botella, la boquilla de la botella señalaba a quien le tocaba castigo, inconscientemente miro hacia donde apuntaba la parte más delgada de la varita, el aire se fue de sus pulmones tirado en el suelo en un pequeño callejón había un chico, se acercó a él, deseo con toda su alma que no estuviera muerto, toco con mucho miedo su cuello, encontró pulso, dio gracias a Dios.
-¿Ahora qué te detuvo? ¿Te tardaste? –Desde la cocina un chico alto de cabello negro, ojos esmeralda le gritaba, acaba de escuchar abrir la puerta, se encontraba untando mermelada en su pan
-Harry ayúdame –Grito la chica desde la sala
-¿Ahora qué nuevas cosas acabas de comprar? te aviso que ya no hay más espacio –El chico se acercaba a la sala tranquilamente, conocía a su hermana siendo maestra de preescolar se le ocurrían cada cosa nueva para sus alumnos
-¡Harry apúrate! –El grito de su hermana lo sobresalto, corrió a la sala, al llegar se detuvo su ojos no creían lo que veía, sobre el sillón blanco se encontraba un chico alto, mugroso de pies a cabeza, desmayado, parecía muerto.
-Hermy dime por favor ¿que no has atropellado a este hombre? –Harry le preguntaba sin moverse de su lugar, el color de su cara se había ido.
-Claro que no y no soy capaz de matar a nadie andando en bici y hoy no me la lleve por cierto –Hermione le contesto mientras revisaba al chico, sus mejillas estaban rojas
Cargar a arrastras a un chico era pesado y aunque fueron solo dos calles, estaba muy cansada y agotada, de pronto sus mejillas se volvieron pálidas, ella no se movía
-¿Qué pasa Hermy? –Harry vio la cara de su hermana y dio unos pasos hacia ella
-Esta lastimado Harry –Y le mostraba su mano donde tenía mucha sangre.
Harry hizo a un lado a su hermana destrozo la camisa, descubrió una herida en el costado de reojo también vio sangre en su cabello y frente.
-Tráeme mi maletín, vendas, alcohol, la caja de sutura, pronto Hermy muévete –Harry estaba estudiando la carrera de medicina, por lo que sabía qué hacer, Hermione llego con las cosas y le iba dando lo que el necesitara
-¿Hay que llevarlo al hospital? –Hermy le decía a su hermano
-No, lo mejor será no moverlo la herida es grande y si lo movemos más, puede desangrarse, esperemos si logro estabilizarlo podremos llevarlo ¿Qué paso Hermy? –Harry trabajaba en el chico intentando detener la hemorragia, mientras escuchaba el relato
Al final lo colocaron en la habitación de ella, ese cuarto tenía el baño integrado al acostarlo empezaron a desnudarlo
Tenía una capa negra rasgada, los pantalones negros estaban sucios, su camisa blanca ahora estaba rota, de igual manera el saco negro, le quito calcetines y zapatos, Hermy no pudo evitar mirar el cuerpo del chico, tenía el cabello rubio, la piel blanca, los hombros anchos su pecho y abdomen estaban marcados, sus piernas eran torneadas, quiso guardarse sus pensamientos, pero en verdad ese hombre tenía un cuerpo espectacular
-¿Crees que sea algún ladrón? –Hermy pregunto
-No lo creo hermanita ¿ya sentiste la tela de esta ropa? –Hermione estaba muy ocupada viendo el cuerpo del chico que no se había percatado de ese detalle, así que empezó a observar la tela, busco la etiqueta y solo encontró el nombre de Madam Malkin, ella no había escuchado de esa marca, pero en definitiva la tela era costosa, todo hecho de seda, los zapatos también eran costosos.
-Tendremos que esperar –Comento Harry
Hermione fue al baño a traer una bandeja con agua, esponja y una toalla, Harry fue a su recamara a buscar una piyama, el chico se veía de la misma estatura y complexión que él. Ella limpio con cuidado la herida de la cabeza, al quitar bien la sangre vendo al chico, su hermano le había enseñado, después se dedico a limpiar cuidadosamente su cara, tenía un frente amplia, unas cejas algo pobladas eran más oscuras que su cabello, su nariz era recta y perfecta, los labios color rojo, el labio superior era más delgado, el inferior más grueso, los pómulos marcados y la barbilla cuadrada, tenía un bello rostro parecía algún dios griego, Harry llego con la piyama blanca de seda, entre los dos vistieron al joven y lo dejaron.
-¿Cómo lo ves Harry? –Hermy le preguntaba mientras estaba en la estufa preparando la cena
-Tiene un fuerte golpe en la cabeza y la herida del costado es profunda, no se con que se la pudieron hacer, es tan fina, como si cortaras con la punta de una aguja pero a la vez muy profundo, es rara y me costó mucho que cerrara, se ve un chico saludable, pero no quería cerrar la herida, por ahora solo hay que estar al pendiente de él –Harry termino su explicación, después comieron en silencio sumidos en sus pensamiento.
Al otro día Hermione se paro temprano, fue a su cuarto a buscar ropa limpia para ella, al entrar pudo ver sobre su cama al chico, la luz del farol le alumbraba un poco su cara ella se quedo observándolo un rato parecía un ángel, no pudo evitar la tentación de quitar de su cara un mechón que había caído, después se alejó. Tomo lo que necesitaba y uso el baño de afuera, termino de arreglarse y nuevamente regreso a su cuarto a recoger algunas cosas, antes de salir reviso las heridas del chico, lo veía bien y no había más sangre en las heridas, aunque el chico seguía inconsciente.
-Harry, ya me voy –Se acercó a su hermano quien estaba dormido
-Aja – Solo contesto su hermano estaba cansado se había desvelado cuidando al enfermo
-Ya revise al chico se ve que esta mejor, te dejo nos vemos en la tarde, cualquier cosa me llamas al celular – Hermione salió rumbo a su trabajo
Ella era maestra en un kínder cerca de su casa, le encantaba su trabajo estaba contenta, los niños la adoraban, aquel día saco a los pequeños al patio a jugar, les pidió sus juguetes y los veía con ellos
De esa forma Hermione veía a los niños como se desenvolvían con otros, algunos no querían prestar sus cosas por lo que ella hablaba con ellos para que fueran compartidos. Los niños eran moldeables y si desde pequeños les enseñan cosas buenas, en un futuro crecen con buenas virtudes, por eso cada día le motivaba mucho enseñar a pequeños, algunos como sus padres creían que era una pérdida de tiempo.
Cuando ella escogió la carrera de pedagogía sus padres se habían enojado mucho con ella y con su hermano quien había escogido la carrera de medicina. Ellos eran abogados y querían que siguieran sus pasos, por ese motivo desde la universidad salieron de la casa de sus padres para trabajar y pagarse la carrera.
Harry era dos años mayor que ella y se parecía mucho a su mamá, una bella mujer de cabello negro ondulado y ojos esmeralda, ella se parecía a su padre de cabello lacio y castaño, ojos avellana, claro el tipo de cabello lo heredo de su mamá, mientras fue una niña, no había manera de aplacar su cabello, parecían serpientes vivas, cada hebra iba a diferente lados, era flaca como una tabla, recta y sin formas
Sus padres siempre le recalcaron que era fea y se alegrara de tener unos padres ricos e importante, ya que tal vez eso le ayudara a conseguir marido, Harry cuidaba de ella y siempre la motivaba cuando sus papas hacían ese tipo de comentarios, cuando Hermy llego a la universidad parecía otra, su cuerpo comenzó a tomar forma y su cabello a domarse, claro con un poco de ayuda de las cremas alisadoras para su tipo de pelo, durante el último año de carrera le sobraban pretendientes, pero como nunca se creyó bonita, ella se imagino que solo la querían usar, no les hacía caso y se dedico de lleno a sus estudios.
La luz del sol entro por la ventana dándole de lleno en la cara, por lo que Harry no tuvo de otra que pararse, había tenido muy mala noche, estuvo constantemente vigilando los signos del chico y sus heridas, cerca del amanecer al ver que el chico estaba estable se fue a dormir, fue a tomar un baño de agua fría, sentí que solo de esa manera despertaría.
Llego a la cocina y puso la cafetera, disfruto tomando el café muy cargado, abrió el periódico de esa mañana en la primera pagina aparecía una foto de sus padres con una gran sonrisa, en el encabezado decía que habían ganado otro caso ayudando a un político.
Recordó cuando tuvo que decirles que quería estudiar medicina, hubo gritos, insultos al final lo corrieron de su casa, con la firme amenaza de que lo desheredarían y que no contara con ellos de ahí en adelante. Tuvo que conseguir un pequeño departamento económico, trabajo de todo un poco para pagar sus estudios, más que nada la carrera le quitaba mucho tiempo y no podía tener un horario fijo.
Lo peor llego dos años después cuando a su hermana también salió de casa de sus padres, ella tampoco quiso la carrera de leyes se inclino por pedagogía, sus padres creyeron que un tiempo sin dinero ni su apoyo, ellos cambiarían de parecer, pero tenían unos hijos bastantes persistentes, eso lo habían sacado a ellos.
Hermy trabajo de recepcionista, al estar en escuelas de paga manejaba varios idiomas y eso le permitió ayudar a su hermano con la renta y sus estudios, cuando se graduó Hermy, Harry hizo todo lo posible por pagarle su anillo, fiesta y vestido.
Su hermana estaba feliz ella trabajaba en un Kinder Garden y por las tardes en casa traduciendo algunos escritos para tener un dinero extra, habían cambiado de departamento a una casita pequeña pero muy cómoda y le apoyaba en lo que podía a él de manera económica, dentro de poco el terminaría su carrera, pero quería seguir con la especialidad de pediatría, ambos les encantaban los niños.
Termino su taza de café la lavo recogió un poco la casa, después fue a ver al chico, este seguía estable, limpio las heridas y cambio los vendajes, se veía bien aunque no sabía que tanto era el daño, la herida de la cabeza era grande aunque no sentía huesos rotos necesitaba esperar un poco más antes de llevarlo al hospital y sacarle unas placas, termino y lo dejo.
Se fue hacia su habitación a concluir sus trabajos también tenía que avanzar en su tesis, por lo que estaba absorto y no se dio cuenta cuando Hermy llego, al saludarlo, provocando que se sobresaltara.
-Hermy, no hagas eso un día de estos me vas a matar de un susto –Hermione se reía a carcajada suelta
-Dúdalo, en tus venas corre la sangre Granger –Lo ultimo lo dijo con seriedad y de manera solemne
-Los Granger son sangre dura que no teme ante nada –Ambos dijeron al mismo tiempo, era la frase favorita de su padre, empezaron a reírse, de vez en cuando mencionaban a sus padres pero nunca profundizaban en el tema, sabían que sus padres era algo que a ambos les dolía.
-¿Cómo te fue? –Pregunto Harry, mientras se volteaba a ver a su hermana quien se había sentado en su cama
-Más o menos, Ángel le aventó a Mary su muñeco de acción y ella termino con un pequeño moretón –Hermione le contaba mientras se quitaba las zapatillas
-Yo te dije que ángel era un demonio desde que lo vi, tiene una cara de diablillo, ahora ¿por qué se enojo? – Harry le acercaba unas pantuflas a su hermana
-Me da la impresión de que le gusta Mary, porque la molesta cuando ella está con otros niños o cuando lo ignora como hoy –Hermy se dirigía a la cocina
-Hay estos niños tan precoces, en mis tiempos eran otras cosas –Harry decía mientras su hermana se reía
-¿Y tu como estuviste? ¿Cómo está el chico?
-Sus heridas por fin cerraron pero no quiero moverlo por el golpe de la cabeza, quiero esperar un poco y después lo llevamos al hospital para sacarle placas y ver posibles fracturas –Harry le explicaba mientras su hermana sacaba la sopa del micro y se la ponía enfrente, ellos casi no usaban la mesa del comedor, preferían la barra que estaba en la cocina tenían todo a la mano y no ensuciaban más
-¿Ayer me dijiste que no sentías ningún hueso roto? –Hermy preguntaba mientras esperaba que saliera su sopa, empezando a freír la carne
-Si, pero eso no significa que no pueda tener algún hueso astillado, tú lo sabes –Harry comento, mientras del refrigerador sacaba una ensalada
-Tienes razón –Hermy puso su plato en la barra y ambos comenzaron comer, acerco la carne frita en otro plato y Harry servía la ensalada en cada plato, cuando acabaron, Hermione se quedo a lavar los platos, su hermano se fue a cambiar y recoger sus cosas, necesitaba llegar al hospital, se despidió de su hermana le dejo instrucciones que debía seguir con el enfermo, cualquier cosa que ella necesitara se comunicara a su celular.
Hermione fue a su recamara, a recoger algunas cosas, para preparar el día de mañana sus clases, y también terminar el escrito, sabía que lo tendría antes del tiempo de entrega, no pudo evitar mirar al chico, no se cansaba de admirar su rostro, era un ángel, reviso los vendajes y se retiro, el tiempo se le fue volando cuando se dio cuenta llegó Harry del hospital, fue corriendo a la cocina a preparar la cena
-¿Cómo sigue? –Pregunto su hermano en cuanto la vio
-Igual la herida ya no sangra nada – Contesto ella
-Qué bueno, porque hoy estoy muy cansado –Harry comento y se dejo caer en la silla, al terminar de cenar fueron a ver el chico, el reviso las heridas, estaban cerrando y cambio las vendas
Hermy trajo una nueva muda de ropa, nuevamente entre los dos lo cambiaron, le colocaron una piyama negra y se fueron a acostar, Harry dormía en una colchoneta en el suelo, mientras Hermy usaba la cama
En medio de la noche sonó el teléfono Hermione tuvo que contestar estando más cerca
-¿Diga? –Lo dijo con un bostezo saliendo de su boca
-¿Se encuentra Harry? –Pregunto una voz de mujer
-Si –Hermy contesto casi en susurro, se acercó a su hermano y le paso el teléfono, tuvo que moverlo un poco para que reaccionara
-¿Si? –Harry contesto seminconsciente de pronto se levanto de golpe
-Si voy, en unos minutos estoy ahí –Respondió
-¿Qué paso? –Hermy pregunto mientras se acurrucaba en la almohada y cerraba los ojos
-Un accidente, parece que hay varios heridos, no sé a qué hora llegue, cuídate te hablo después –Harry le dijo mientras buscaba su ropa, después salió de la habitación y se fue al baño
-Nos vemos Hermy –Ella le contesto solo un pequeño gruñido
La luz del sol le daba en la cara, lo que hizo que abriera poco a poco los ojos, la luz le cegaba, le costó un poco de tiempo acostumbrar su vista, cerro lo ojos empezando a recordar algunas cosas, él estaba siguiendo a un mortifago o al menos así se hacían llamar esos tipejos, que se sentían con el derecho de herir a los muggles
De buenas fuentes se habían enterado que atacarían un lugar donde se reunían muchos muggles, con la intención de matar, su equipo y él los estaban esperando. Él era jefe de Aurores, había subido rápido en su puesto, era meticuloso y hábil, pero no tenían contemplado dementores en el ataque, lograron repeler a los dementores y algunos mortifagos
Uno de ellos se escapaba, el no dejaría que eso pasara, comenzó a perseguirlo, alcanzo su túnica, cuando desaparecía quedo confundido al llegar, aprovecho el mago para mandarle un crucio, aun así no grito, quiso mandarle un Avada él logro esquivarlo, solo vio el rayo, este le había hecho un corte en el costado, después un rayo más lanzándolo por los aires golpeándose la cabeza, el maldito mortifago aprovecho para escapar. Se levanto, quería aparecer en el hospital, sintió la sensación de la desaparición, toco tierra y todo se nublo
Así que debería estar en el hospital, nuevamente fue abriendo los ojos poco a poco, estaba sorprendido, esa no era una habitación del hospital San Mungo, él las conocía bien, a su izquierda había un gran ventanal, tenia cortinas blancas transparentes, en la orilla unas cafés más gruesas en la esquina un pequeño sillón, enfrente un tocador color caoba con un espejo de media luna, tenía varias cosas sobre el, pero no sabía que eran, a un lado estaba una puerta blanca, después seguía unas puertas de color caoba, una de ella estaba abierta y mostraba ropa dentro, a un lado de la cama había una cómoda, encima tenia vendas y algunos frascos no identificaba ninguno de los frascos, la cama era grande, tenía una colcha blanca con detalles rojos
-¿Dónde estoy? –Esa era una habitación pero sentía que era raro, algo no encajaba cuando la miraba, me levante, sentí una gran punzada en mis costillas puse mis manos cerca de la herida, sentí los vendajes, de pronto fui consciente de que no traía mi ropa, era una piyama lo que tenia, en San Mungo no nos dan piyamas, esta era muy suave de seda color negra, me quedaba perfecta, con gran cuidado me levante, sentí un mareo por lo que me senté nuevamente, toque mi cabeza y también ahí tenia vendas.
Con cuidado me incorpore, salí despacio no había señal de mi varita así que estaba en desventaja, intente no hacer ruido, había otra puerta enfrente, también mostraba una habitación pero los colores eran en azul con negro, seguí caminando, no sabía a dónde iba, escuche pequeños ruidos, me pegue a la pared, al llegar a la esquina estaba un comedor, en el fondo había una puerta de ahí venían los ruidos, me acerque despacio y con cuidado mire hacia dentro…
Aquel día era sábado por lo que no sonó el despertador, me levante tarde y fui directo a la cocina, no tenía muchas ganas de levantarme, ayer ya no quise ir por mi piyama al cuarto por lo que use la piyama de mi hermano, en si solo la camisa, los pantalones son muy grandes y se me caían
Me preparaba pan con mantequilla mientras esperaba a que la cafetera terminara, mi hermano Harry hace unos momento me había mandado mensaje, diciendo que estaba bien y que tal vez hoy no llegaba, tenía mucho trabajo, ni modo, metería la ropa a la lavadora, terminaría el escrito y prepararía mi semana para los niños, estaba absorta en mis pensamientos
Había una linda chica de espaldas, su cabello era castaño ondulado, traía una camisa azul de piyama, le quedaba grande dejaba al descubierto un hombro, tenia descubiertas las piernas eran largas, torneadas y muy bellas, me acerque a ella sin pensarlo
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