—Si vivieras hasta los 90 años y los últimos 60 pudieras conservar la mente o el cuerpo de una persona de 30 ¿Qué elegirías?
Ambos chicos se miraron unos segundos y respondieron al unísono —La mente.
—Explica tus razones— demandó Draco
—Fácil, si tengo la mente de 30 voy a poder valerme por mi mismo siempre, no necesitaré que alguien me cuide y no me arriesgaré a ser una carga para alguien más.
Draco lo observó con detenimiento
—¿Por qué crees que serás una carga para los demás?
—Bueno, no tengo familia así que, por mucho que mis amigos me quieran, no me gustaría obligarlos a cuidar de mi.
—Pero tendrás una familia algún día, la chica Weasley será tu esposa algún día ¿no? — por primera vez Harry pudo distinguir en sus ojos curiosidad genuina, así que quiso mantenerla y decidió responder a su pregunta
—No. Ella y yo solo tenemos sexo de vez en cuando. Realmente, no creo que lo nuestro fuera amor sino necesidad de satisfacernos mutuamente. Si te soy sincero, creo que nunca conoceré a la persona indicada.
—Vaya, así que en realidad eres humano — su tono era una mezcla de burla y sorpresa —Pero no seas tan fatalista, después de todo eres apenas un veinteañero, conocerás a alguien. Además, ¿Quién no querría estar con el gran Harry Potter?
—Esa es exactamente la cuestión. ¿Cómo saber que no están conmigo solo por mi fama?
—Nunca lo sabrás —rio el rubio
—¡Vaya! Que buena noticia — dijo con tono amargado
—Pero no te preocupes, porque si se trata de la persona correcta, eso ya no te importará más
El moreno sonrió ligeramente, nunca imaginó que Draco Malfoy le daría un consejo de amores, y sobre todo que sería uno bueno.
—¡Así me gusta! —dijo Draco —así que ahora has ganado el derecho a escuchar mis razones. Elegí la mente porque, seamos sinceros, mi cuerpo será espectacular incluso si tengo 90. Y no quiero que las enfermedades seniles me alcancen, eso sería muy poco elegante.
Harry rio ante las serías razones que tenía el otro chico. Tomó el artículo y leyó la siguiente pregunta
—¿Tienes una corazonada secreta acerca de cómo vas a morir? — pudo ver la mirada de Draco ensombrecer y sintió que lo mismo le pasaba a él. La guerra había dejado grandes cicatrices en ambos bandos.
—Durante mucho tiempo—Comenzó el rubio — imaginé que moriría a manos de Voldemort; ya sabes, por hacer algo que no le gustó, hablar cuando él no quería, porque detectó el miedo que sentía, porque se dio cuenta que no apoyaba su causa, o simplemente, porque se encontraba aburrido. Ahora es diferente, pienso que moriré a manos de un mortifago con sed de venganza o que el ministerio encontrará la manera de enviarme a Azkaban y me volveré loco, creo que eso es peor que la muerte.
Harry apoyó su mano en la rodilla de Draco, y por primera vez fue consciente del cuerpo del otro. No hubo rechazo por parte del chico, quién parecía concentrado en sus pensamientos, así que apretó un poco la rodilla para darle una muestra de apoyo y ¿afecto? Pudo ver como el rubio regresaba en sí y miraba entre asombrado y preocupado el gesto. Harry habló
—¿Es por eso que huiste de mi cuando te llamé en el restaurant? — el rubio afirmó — y también es el porqué tratabas de alejarme hoy cuando me encontraste en baño — entonces relajo los hombros y sonrió un poco —Me alegra
Draco alzó una ceja en señal de pregunta
—No me mal intérpretes, es solo que me alegra que no huyeras de mí por ser yo, porque me odiaras o cosas así.
—No podría odiarte, me salvaste la vida. Pudiste dejarme morir en el fuego maldito, pero incluso mi vida te pareció importante—sus palabras sinceras hicieron que Harry quisiera abrazarlo, pero le parecía que sería demasiado para el otro chico.
Ambos se miraron un momento a los ojos y Harry pudo sentir calidez en su interior, había mucho que podía decir, como que el rubio era muy importante, o que se lo debía por casi matarlo en los baños del segundo piso, pero imagino que su mirada podría trasmitir todo en silencio. Parecía que realmente lo hacía, porque la mirada gris se suavizaba poco a poco.
—Yo también pensaba qué moriría a manos de Voldemort y cuando realmente me tocó morir frente a él, me di cuenta de lo aterrado que había vivido durante años, pero que era mejor a ver morir a más gente. Ahora, aún tengo pesadillas acerca de lo ocurrido, pero ya no siento que vaya a morir en cualquier momento, creo que una vez que mueres, pierdes el miedo
—¿Entonces la historia de que moriste y regresaste era verdad? —La sorpresa del rubio y el interés cuando le preguntaba algo le parecía de cierta manera adorable, era una fase que nunca habría pensado que conocería
—¿También te lo contó Pansy? — dijo mientras mostraba los dientes en señal de burla
—Mi madre— el rubio sonrió de vuelta como una muestra genuina de interés
—Deberías creerle, después de todo fue testigo de primera mano, ¿Te contó también que me salvó la vida ese día?
Draco dio un brinco en su lugar
—¿QUÉ? ¿Cómo?
—Bueno, Voldemort le ordenó que verificara que estuviera muerto y cuando se acercó y me vio vivo lo único que hizo fue preguntar si te encontrabas en el castillo, cuando le dije que si, mintió para poder encontrarte
De pronto encontró en la mirada de rubio algunas lágrimas que luchaban por salir, desvío su mirada para darle algo de privacidad. Con la voz ronca pudo escucharlo decir quedito
—Siempre ha sido la más valiente de nosotros
—Draco —llamó sin levantar la mirada— si está bien contigo, me gustaría poder agradecerle por lo que hizo
El rubio buscó la mirada verde y le sonrió en señal de afirmación —Estoy seguro que eso le gustará.
Harry se paró entonces, y se dio cuenta que todo ese tiempo había tenido su mano en la rodilla del otro chico. Sirvió dos vasos con agua y le ofreció uno a su acompañante. Realmente estaban contándose cosas muy intimas. Era un juego agotador y muy bien elaborado, se preguntó si las ganas de abrazarte o de ser abrazado eran parte de el juego.
—Es un juego bastante intenso ¿Cierto? —comento su compañero rompiendo el silencio
—Así es, supongo que ese es el punto. ¿Ya sientes que me estás amando? — bromeó el moreno, pero se dio cuenta de pronto que Comenzaba a sonrojarse. Escuchar las respuestas de Draco era algo que había querido desde que lo reconoció en Westminster, pero no sabía que eso implicaría también abrirse ante él y sobre todo, que los sentimientos que ahora estaba experimentando surgieran de pronto. No sabía si eran nuevos o si ya habían estado ahí desde antes, pero se dijo que definitivamente no era amor.
Decidió que no quería pensar más en eso, pues probablemente llegaría a un lugar muy confuso, así que se volvió a sentar, está vez con las piernas cruzadas para evitar un poco el contacto físico, tal vez era eso lo que estaba haciendo de más. Tomó el artículo y se lo pasó al Draco, indicándole que estaba listo para continuar.
—Di tres cosas qué crees tener en común con tu interlocutor— Leyó en voz baja
—Bueno…— Harry titubeó un poco, antes de ese dicho hubiera dicho que no tenían nada en común, pero ahora realmente sabía cosas del otro chico muy profundas y podía entenderlo mejor —Número uno, ambos tuvimos miedo de morir a manos de Voldemort, perderlo todo a manos de un enfermo de poder. De cierta forma, lo hicimos; Número dos, amamos el Quidditch. Sentir que ahí arriba solo eres tú y que puedes lograr lo que quieras, bueno…ahora solo estoy inventando, en realidad no sé qué es lo que sientes, pero estoy seguro de que lo disfrutas tanto como yo.
—¿Y cómo estas tan seguro? — preguntó entonces el rubio aún con el tono suave en la voz
—Lo veo en tu cara — pudo ver la cara de sorpresa en el pálido rostro—¿Acaso no era tu acosador personal? — dijo bromeando — No era difícil notarlo cuando la mayoría del tiempo tenías una expresión fría, esos cambios eran fáciles de identificar para cualquiera
—No siempre tenía una expresión fría — replicó el rubio
Harry bufó y recibió una mirada asesina de su interlocutor
—Y tercero, —prosiguió el moreno — pienso que ambos estamos en el Londres Muggle para huir de algo
—¿De qué huyes tú? — cuestionó impresionado el rubio
—Esa pregunta no está en el cuestionario —Puntualizó Harry. No era eso una excusa, había estado respondiendo otras preguntas fuera de las originales 36, pero temía parecer pretencioso, mal agradecido y grosero. O tal vez ni siquiera él sabía de lo que huía. Draco pareció entender que simplemente era una pregunta que no quería contestar por que no hizo ningún comentario al respecto, se limitó a entrecerrar los ojos en señal de que regresaría a esa pregunta.
—Las tres cosas que tenemos en común son: — dijo con un poco de emoción en la voz — número uno, ambos pensamos que el amor no es una posibilidad en nuestras vidas. Por una u otra razón, parecemos destinados a estar solos; número dos, afirmo, sin temor a equivocarme, que los dos seguimos padeciendo pesadillas acerca de la guerra
—Alto ahí, necesito saber cómo sabes eso — dijo confundido el moreno
La sonrisa de satisfacción del rubio le hizo saber que esperaba esa pregunta
—Bueno, ciertamente estas más delgado que antes, lo cual me dice que o no te alimentas bien, o estas constantemente estresado por algo. Además, muestras ojeras muy marcadas, infiero que no se deben al trabajo porque estas paseando por Londres Muggle, así que no debes tener ningún problema es ese aspecto. Son casi las once de la noche y no muestras cansancio, lo que me dice que estás acostumbrado a desvelarte o a no dormir. Y finalmente, uno sabe reconocer a otro igual.
—Y pensé que yo era el acosador
—Yo simplemente soy observador — el rubio parecía orgulloso de sí mismo
—Bueno, serias un excelente auror
—Supongo que lograste ser uno — dijo Draco con un toque de nostalgia en la voz
—Lo soy.
Malfoy siguió con su respuesta mientras trataba de recobrar la voz jovial de unos minutos antes
—La tercera cosa que tenemos en común sería que, y que conste que te digo esto solo para que no te sientas tan mal, los dos conocemos detalles precisos acerca de otro, basados en la observación.
—Eso significa, —dijo Harry riendo— ¿que tú también me acosabas?
Draco cruzó los brazos y desvió la mirada
—Era solo porque te odiaba
—Claro — esa confesión le había puesto de buen humor, al menos ahora no quedaba como un acosador sino como un observador
—¿Feliz de saberte observado? — se burló el rubio
—Feliz de no saberme acosador —replicó. Aunque en el fondo sabía que una parte de él si estaba contenta de ser observada, aunque no supo a qué se debía si odiaba ser el centro de atención de la gente. Nuevamente prefirió dejar pasar esa línea de su pensamiento. Extendió la mano para que el rubio le entregara el periódico y leyó
—¿De qué te sientes más agradecido en la vida?
— De estar vivo
—Puedes agregar eso a la lista de cosas en común — dijo el moreno aligerando el ambiente un poco. Leyó la siguiente pregunta —Si pudieras cambiar cualquier cosa de la forma en que fuiste criado ¿Cuál sería? — esa era una pregunta bastante interesante.
—Bueno, no es difícil de responder. Me hubiera gustado que esos estereotipos de sangre no hubieran existido en mi familia. Tal vez ahora mi familia estaría junta, trabajaría como medimago y quien sabe, hasta pudiera ser que tú y yo hubiéramos sido amigos.
—¿Por qué no fuiste medimago en Francia?
—No me sentía a gusto allá, ese no era mi hogar, extrañaba mi casa, la gente y el ritmo de vida de acá, pero definitivamente no puedo regresar al mundo mágico de Londres sin poner en riesgo mi vida y la de mi madre, así que lo más cercano a casa es esto. Supongo que es un retorcido castigo de la vida.
Harry sintió un poco de compasión por el chico, a final de cuentas él había seguido las ideas de sus padres, y cuando quiso dejarlo ya era demasiado tarde.
—La gente olvida Draco, y no hiciste nada que no tuviera remedio
—Bueno, eso piensas tú porque estas lleno de perdón y humanidad, pero no todas las personas son así.
Se sintió halagado y con ganas de regresar el cumplido, pero no encontró palabras
—En mi caso, me hubiera gustado crecer en un hogar más cálido — hubiera querido decir amoroso, pero le pareció que sonaría demasiado frágil — ya sabes, sin toda esa rudeza de los Dursley
—Eras el niño más famoso del mundo mágico, cualquiera hubiera querido darte un hogar, ¿Por qué te llevaron con esos asquerosos muggles?
Harry de pronto sintió un vacío en su estómago, algunos recuerdos de su cruda niñez comenzaban a aparecer y tuvo miedo de que su cara reflejara lo que durante tantos años trató de esconder, la tristeza que su niñez le daba
—Supongo que Dumbledore hizo lo que creyó más conveniente — trató de que su voz sonara tranquila pero no supo si lo logró. De pronto sintió la mano del rubio tomaba la suya y le ponía un vaso de agua. Se sintió agradecido con el gesto y bebió a sorbos el líquido mientras se tranquilizaba
—¿Te parece si descansamos un poco? —Propuso el rubio a la vez que tomaba algunos paquetes de galletas — la siguiente pregunta es bastante larga y comienzo a tener algo de hambre
Harry se incorporó y se acercó a dónde estaba Draco, observó cómo armaba una pirámide con las galletas. Era algo tan infantil que nunca hubiera imaginado el rubio lo haría, pero después de las escasas 10 preguntas que llevaban había escuchado cosas que nunca pensó que estuvieran en la mente del rubio, y sin embargo aún reconocía al chico de Slytherin con quién había peleado en más de una ocasión.
De pronto la voz el rubio rompió el silencio
—Toda esta noche ha sido una locura ¿No lo crees? —dijo mientras le ofrecía algunas galletas
—Ha sido como si me encontrara con un viejo amigo —Mordió la galleta que tenía en la mano para evitar ver la reacción del otro chico. Había decidido que el encuentro había sido algo bueno y que, a pesar de lo profundo de las preguntas, estaba disfrutando compartir con él. Hacía muchísimo tiempo que no veía a alguien así de interesado en su vida y que se le hiciera interesante a la vez.
—Vaya que sabes cómo sonrojar a un chico— dijo el rubio mientras caminaba al otro lado de la habitación y se entretenía con una radio viejo
—Bueno, en mi defensa, eres fácil de sonrojar
Antes de que alguno pudiera decir algo la radio funcionó y comenzaron a sonar algunas melodías suaves, parecían ser del estilo de Frank Sinatra pero Harry no estaba seguro de si era.
Ambos se perdieron un momento en la música, y para cuándo el moreno se quiso dar cuenta ya estaba detrás del rubio y miraba fijamente un pedazo de cuello blanco que su arrugada camisa dejaba ver.
Le pareció bastante sexy la forma en que el rubio estaba parado frente a ese viejo aparato, con los brazos cruzados y la mirada pérdida, su cabeza ladeada que dejaba ver su cuello y su pecho de una manera ridículamente seductora, y sus piernas rectas un poco separadas. Algo dentro de él, la parte más estúpidamente impulsiva, se acercó peligrosamente al rubio y puso las manos en la cadera del otro chico.
El brinco de sorpresa que dio Draco lo hizo reaccionar de pronto y retirarse rápidamente
—Lo siento muchísimo —dijo con tono de espantado y rojo hasta las orejas.
Draco tenía los ojos bien abiertos en señal de sorpresa y las mejillas sonrojadas
—Estoy muy apenado por eso —prosiguió Harry con sus disculpas — es solo que la música, y yo estaba susceptible. ¡Oh por Merlín! No sé qué me pasó.
De pronto el otro chico relajo la postura y río un poco —Hace mucho que no escuchaba a alguien nombrar a Merlín
Fue el turno de Harry de sorprenderse
—¿En serio Draco? De todo lo que acaba de pasar, ¿Lo único que rescatas es que hace mucho no escuchabas a Merlín?
—¿Quieres entonces que hable de que acabas de abrazarme por la espalda de manera, he de decirlo, bastante seductora? ¿Y que además alguien parecía bastante despierto?
Harry se congeló en su lugar unos segundos
—Era el otro paquete de galletas idiota —dijo mientras mostraba que las había puesto entre sus cuerpos para tener las manos libres
Ambos miraron el paquete y rieron cada vez más fuerte.
Harry sabía que tal vez era tonto reírse por algo así de simple, pero se sentía muy bien, muy natural. Durante su vida, su verdadera vida después de la batalla de Hogwarts, había tenido muy pocas ocasiones de sentirse tan natural. Había tenido que aprender a fingir que apreciaba toda la atención que le daban y pasar muchas horas en cosas oficiales del ministerio. Así que, el no tener que fingir frente a alguien y poder ser él mismo, era algo que estaba disfrutando.
—¿Quieres seguir? —ofreció el rubio mientras caminaba a sentarse en el lugar que había ocupado antes. Harry también camino hacia su lugar, tomó el periódico y leyó la siguiente pregunta
—Tomate cuatro minutos para contarle a tu compañero la historia de tu vida con el mayor detalle posible.
—Bien —comenzó Draco —nací el 5 de junio de 1980, en la Mansión Malfoy, mi madre no quiso asistir a San Mundo así que tuvo asistencia en casa, supongo que es la razón por la que tengo tanto apego a mi casa. Desde los 6 y Hasta los once años tuve una maestra particular, su nombre era Gladys, irónicamente ella era de sangre mestiza, aunque dudo que mi padre lo supiera. Era una chica guapa e inteligente, a veces, me enseñaba algunas cosas de la vida Muggle. Mamá dice que cuando tenía 3 años me asusté tanto con los pavo reales que los cambié de color. Mi padre quería enviarme a Dursmtrang y yo le hice creer que me gustaría, pero en realidad me daba miedo asistir a una escuela así de rígida, Cuando mamá descubrió mi miedo lo hizo desistir de la idea; cuando cumplí 9 mi padre comenzó a ser muy insistente con las ideas de sangre limpia, y como yo lo admiraba, imité todo lo que él hacía; a los once años esperaba ser amigo del gran Harry Potter, pero me rompiste el corazón cuando preferiste a la comadreja; en segundo año, descubrí por primera vez la decepción del que consideraba mi héroe (tú no, mi padre). Cuando habló de lo decepcionante que era que no hubiera muerto la comadreja menor, pude ver algo en su mirada que me dio miedo y me hizo perder parte del respeto que le tenía; en tercer año, me enamoré por primera vez, o eso creí, porque no duró mucho y fue algo decepcionante; en cuarto año, fue fascinante asistir al mundial de Quidditch, pero el ver a los mortifagos ahí me hizo caer en la cuenta de que realmente estaba resurgiendo el señor tenebroso. Fue un año muy movido para mí, por un lado, tenía que creer en los ideales de mi padre, pero por otro, conocí a una persona muy especial para mí quién tenia sangre mestiza. ¡Cómo agradecí la visita de las escuelas extranjeras! Bueno… aquí te va un dato personal, ese año dejé de ser virgen —La vergüenza se le notó en las mejillas totalmente rojas— Quinto año fue bastante difícil ya que tuvimos a Voldemort en nuestra casa, aún no tenía mucha fuerza así que yo, tontamente, aún creía que era parte de un juego. Nunca lo vi ese año, pero de pronto el que había sido mi hogar se volvió frio e impersonal. Al final de ese año, cuando mi padre fue a Azkaban, me di cuenta de la gravedad del asunto, estábamos a solas con un maniático que tenía por pasatiempo matar gente; Después vino la misión, matar a Dumbledore. Mi madre quiso protegerme buscando a Snape, pero yo estaba cegado por la venganza, los culpaba a todos ustedes de la desgracia de mi familia. Sin embargo, cuando me di cuenta que no podría lograrlo y comencé a recibir los castigos por no hacerlo, el miedo me inundó.
De pronto Draco hizo una pausa para tranquilizarse un poco.
—Cuando tuvimos el duelo en los baños del segundo piso, me sentí aliviado creyendo que iba a morir, era egoísta de mi parte no pensar en mi madre, pero sabía que no podría lograrlo. Y cuando pude enfrentarme al final de la misión, cuando tuve frente a mí a Dumbledore, supe que no era un asesino, que nunca había querido hacer algo tan horrible y estuve a punto de aceptar su oferta, hasta que Bellatrix apareció. En séptimo creí que todo se arreglaría cuando mi padre salió de prisión, que estúpido fui, las cosas estaban cada vez peor, y la escuela no era mejor. Me di cuenta de todos mis errores, pero ya era demasiado tarde, así que, cuando tuve que reconocerte, no lo hice, el primer acto valiente en toda mi vida. Así que esperaba que no fuera en balde. Cuando te vi muerto, mis esperanzas de que se corrigieran mis errores desaparecieron, no había podido agradecerte el que me salvarás la vida y acababa de ver morir a uno de mis amigos. Al final, la guerra termino y yo sentí un poco de paz en mi vida. Los juicios no eran tan malos comparados con lo que había pasado ya, así que me resigne a irme a Francia, traté de adaptarme y tuve, claro, algunos amigos y algo de compañía casual, pero realmente añoraba Londres, así que cuando mi madre estuvo mejor decidí venir. Primero tuve algunos empleos en cafeterías y librerías, conocí gente muy interesante, después entré a trabajar aquí de taquillero y poco a poco fui ascendiendo hasta ser el gerente. No dejo de extrañar la magia claro, pero en Francia no había una varita que me acomodara y aquí no puedo ir al mundo mágico sin ser reconocido, siendo sincero nunca he ido desde hace cinco años, no creo ser tan valiente como para afrontar algo así. Así que, esta es mi historia.
Harry tenía la boca abierta, no había esperado el chico le contara de esa forma los detalles de su vida, esperaba quizás un poco más de prepotencia, aunque fueran mentiras.
—Vaya Draco, en realidad que me has contado cosas sumamente detalladas — dijo aún con el asombro en la cara
—Bueno, de todos modos, no creo volver a verte así que ¿Qué más da?
Eso provocó en el moreno un vacío en el estómago, algo que solo sintió una vez o dos, pero no recordaba exactamente cuando.
—Es tu turno —dijo el rubio —Quiero escuchar la historia del niño que vivió
En otro momento, de otra persona, Harry hubiera tomado eso muy mal, pero justo ahora estaba contento de escuchar que alguien quería saber su historia.
—Bien, escucha con atención porque no pienso repetirlo — ambos chicos rieron — Nací en el Valle de Godric el 31 de julio de 1980, pasé mis primeros años de vida escondiéndome de Voldemort junto con mis padres, quienes confiaron la ubicación a la persona equivocada y bueno, ya sabes, el 31 de Octubre mis padres fallecieron. Esa noche, Hagrid me llevó a casa de los Dursley, donde crecí con la molesta compañía de Duddley y de Vernon y Petunia. Mi niñez no fue muy agradable, pero aprendí a sobrellevarlos, aquí te va un detalle, mi cuarto era la alacena debajo de la escalera. Me gustaba imaginar que algún día llegarían mis padres diciendo que no estaban muertos y me sacarían de ahí. A los once años, no fueron mis padres, pero si Hagrid quien me salvó de ahí. Le dio a mi primo una cola de cerdo y me llevó a comprar al Callejón Diagon, realmente no podía creer que yo fuera un mago. Conocí a un chico pedante en Madame Malkins, una pena porque yo quería hacer mi primer amigo (Vamos, es solo una broma). Ese primer año me entere de todo lo referente a Voldemort.
En segundo año, descubrí que hablaba pársel y tuve mucho miedo de ser el heredero de Slytherin, te voy a contar un secreto. Mis amigos y yo pensamos que tu sabias quien era el heredero, así que hicimos una poción multijugos, suplantamos a Crabbe y Goyle y entramos a tu sala común, fue realmente interesante conocer las mazmorras. Es mismo año, tuve que enfrentarme al basilisco y cuando sentí el veneno correr por mi cuerpo, en serio vi mi corta vida pasar, no creí justo morir cuando recién comenzaba a disfrutar mi vida. Pero no morí y estoy agradecido con el Fénix de Dumbledore por eso.
En tercer año resultó que Sirius Black era mi padrino, y por unos escasos momentos me pidió que fuera a vivir con él y eso fue el momento más feliz en muchos años, ese y tal vez cuando les envíe mi patronus a ustedes tres. Bueno, en cuarto año también me enamoré, pero fue algo local (Ya sé que sabes quién es, todos lo supieron). A partir del quinto año y hasta el séptimo pase mi vida tratando de vencer a Voldemort y no morir en el intento así que solo te contare los detalles interesantes.
En quinto año, tuve mi primer beso con Cho chang y la peor cita del mundo en ese San Valentín Salimos durante muy poco tiempo. En sexto año, me besé con Ginny Weasley y comenzamos a salir, al principio se sentía como que estaba bien y éramos el uno para el otro, pero después de la guerra siento que ninguno era el mismo y estar juntos ya no era una opción. Aun nos acostamos a veces, pero no hay esa química que tanto dicen cuando uno está enamorado. En ese mismo año, descubrí junto con Dumbledore como derrotar a Voldemort, estoy seguro que ya sabes que su muerte era solo parte de su plan y que Snape siempre estuvo de nuestro lado.
Después de la guerra (y lo siento si no hablo de la guerra, pero debo tener respeto por la memoria de las muertes que ocurrieron), regresé a la escuela durante un año para ser auror, en ese año perdí mi virginidad. Comencé a salir con muchas personas y experimenté muchas cosas que me perdí durante mi adolescencia. Siento de cierta forma aquí comencé a tomar mis propias decisiones. Volví a ver a mis tios dos veces más. En la primera fue una visita para que supieran que estaba vivo, pero mi primo fue el único a quien pareció importarle, así que la segunda visita fue específicamente para ponerme al corriente con él, ha cambiado un poco y me alegra que haya sido así. Así que esta es mi vida.
—Vaya, espero tengo una duda, ¿Entonces ahora has estado experimentando el sexo desenfrenado con muchas personas? — preguntó Draco con diversión en la voz
—Bueno, debo recuperar los años perdidos.
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Hola a todos, muchas gracias por leer. Agradezco muchísimo a todos los que se tomaron el tiempo para dejar su review.
Espero que este capítulo les haya gustado, como dije mi idea era que fuera un one shot, pero las preguntas son realmente profundas así que deben tomarse su tiempo con ellas.
Espero medejen sus reviews contándome que les parece y nos leemos el siguiente capítulo. Saludos
