¿QUIEN HA VUELTO? SIII, YO C:

Bueno, aviso ya que ahora es una vista algo mas panorámica. Cuando leas el capitulo sabrás porqué ewe

ASÍ QUE ALE, A LEER~


-¿Shin… Chan? –La voz de Takao sonó muy baja, casi inaudible.

Midorima le pudo oír por el hecho de tener los ojos fijos en el y así poder acercarse para escucharle. Le llamaba. Su mano apretó con algo más de fuerza la mano de su amigo. No sabía que decirle. "Eres un idiota, completamente idiota. ¿A quien demonios se le ocurre salir de casa en ese estado?" No, no era la situación para reprenderle. "¿Te encuentras bien? ¿Te duele algo, la cabeza, el cuerpo?" Demonios, eso no.

-Eres tu… ¿Verdad Shin-chan?-Midorima volvió a mirarle. Takao apretaba los ojos, intentando distinguir de quien se trataba. Por un segundo el peliverde se asustó. "No puede ser, no ve…" Se acercó lo máximo que pudo al moreno, que ahora sonreía: -¿Por qué te acercas tanto? ¿Vas a darme un besito para que me cure?

-Ni enfermo estas serio…-Falsa alarma. Takao veía, si, y estaba perfectamente ya que comenzó a meterse con él en cuanto despertó. Midorima se separó y volvió a su posición inicial. Lo volvió a observar en silencio. Su cara estaba algo mas pálida de lo común, y su característica sonrisa burlesca había sido sustituida por una media sonrisa que luchaba por dar alegría a ese rostro que, con cierta dificultad, suspiraba mientras se volvía a acomodar.

-Me duele muchísimo la cabeza…-Giró su cabeza en dirección a Midorima. Aunque no le veía muy bien, porque se encontraba a contra luz, pudo apreciar cierta preocupación en el. A ver, no en su cara, pero es que le estaba cogiendo de la mano, y eso hace pensar que está preocupado:-¿Tan mal me veo? –Aunque una risa quería salir del cuerpo de Takao fue aire con más fuerza de lo común lo que salió en su lugar.

-Tienes una pinta horrible- El poder responderle así tranquilizaba de forma indirecta a Midorima. Para el, hablarle como siempre le hacía creer que ese horrendo accidente que estuvo a punto de suceder no llegó a ocurrir: -¿Recuerdas algo? De cómo caíste…

-¿Caer a donde? –En el rostro del ojiazul se dibujó una expresión de duda. Su mente se encontraba totalmente en blanco. Totalmente. En serio, totalmente…

-Te desmayaste y caíste a las vías del tren. Fue un milagro que no te atropellase –Midorima soltó la mano del joven y se cruzó de brazos.-Es muy posible que te duela la cabeza por el golpe que te diste. Durante todo el viaje en ambulancia al hospital he tenido que ir sujetando un pañuelo en tu cabeza para que no te desangrases…-Tenía toda la intención de seguir regañando al muchacho por su actitud infantil de salir de casa en ese estado, pero el rostro de Takao pasó de duda a temor.

-¿Estoy en el hospital?

-Eso te acabo de decir…

Takao intentó incorporarse, pero un intento fallido hizo que el propio Midorima se levantase de la silla, asustado por la reacción de su amigo. Ahora, además de la respiración entre cortada por el resfriado, un cierto nerviosismo ayudó a que Takao no pudiese estar tranquilo. Su mano izquierda buscó con desesperación a Midorima, el cual, preocupado por la reacción de Takao no tardó en volver a darle la mano.

-Oye Takao, tranquilízate… El médico ha dicho que no tienes ninguna herida grave… Esta noche vas a dormir aquí, pero tranquilo, me quedo contigo… -No solo por el hecho de sentirse culpable, en cierto modo, del accidente, sino porque su familia no había respondido al teléfono. No era el momento más indicado para dejarlo solo.

Los ojos azules de Takao le miraron con una chispa de alegría. Una chispa que se desvaneció en un instante.

-Voy a buscar al médico para decirle que has despertado, ¿De acuerdo? –Aunque Midorima intentó soltar la mano del joven con suavidad, fue este, con la poca fuerza que el cansancio le permitía, el que intentó aferrarse con fuerza a esa mano, que era la única fuente de energía que tenía en ese momento.

Un suspiro acompañó a la resignación del peliverde, el cual se sentó de nuevo en su silla, observando a Takao como un padre que observa a su hija cuando esta quiere maquillarle. Por una parte Midorima quería avisar al médico cuanto antes, por otro lado el nerviosismo de Takao ante la situación le hacía ver que el chico realmente estaba fuera de lugar.

-Shin-chan… Por favor… Quédate aquí…-Nunca antes había visto a Takao suplicar de esa forma. Por un momento lo disfrutó, luego una punzada le atravesó totalmente. Aunque era divertido ver al moreno así, suplicándole, también era cierto que la situación no era la que el preferiría.

-Vale, me quedaré aquí… -Ante esta decisión el ojiazul sonrió en paz. Sus ojos comenzaron a cerrarse con tranquilidad, cosa que los ojos del peliverde también creyeron buena opción.

Pasaron las horas hasta que Midorima despertó sobresaltado por la vibración de su móvil. Takao dormía con una tranquilidad impactante. En el campo de entrenamiento de verano tuvieron que compartir habitación. La primera mañana Takao apareció tumbado totalmente encima de Midorima, la segunda había echado a Midorima de su futón y se había puesto el en su lugar, y así cada día. Por eso verlo dormir tan quieto creó una sensación entraña dentro del ojiverde.

"Está bien… No tengo que preocuparme…"

Cogió su teléfono, que aun seguía vibrando. Era la madre de Takao. Midorima soltó la mano del chico con cuidado, para que este no despertase. Descolgó mientras salía de la habitación, para poder hablar con mas tranquilidad.

La conversación puede resumirse en agradecimientos a los dioses por parte de la madre, que no paraba de agradecer a Midorima por estar acompañando a su hijo. El por su parte explicó todo lo ocurrido, intentando que no pareciese tan peligroso, aunque no hay forma de decirle a una madre que un tren casi atropella a su hijo sin preocuparla. La mujer confirmó que estaría allí a primera hora de la mañana junto con la hermana pequeña de Takao.

Con cientos de gracias ambos se despidieron. Al colgar volvió a la habitación donde Takao aun dormía plácidamente. Se sentó en su asiento y decidió dormir hasta que se hiciese de día. A fin de cuentas era lo único que podía hacer.

La entrada del médico al dormitorio hizo que Midorima y Takao despertasen. Le indicó todo lo que Takao había dicho cuando había estado despierto. El hombre pidió a Midorima que saliese fuera, ya que iba a hacerle algunas pruebas a Takao ahora que estaba despierto, a lo que este respondió saliendo con tranquilidad.

Cinco. Diez. Quince. Veinte minutos hasta que algo ocurrió. La madre de Takao apareció con Hikari (*) de la mano. La mujer reconoció al instante a Midorima. Justo cuando ambos iban a comenzar una conversación el médico hizo su entrada.

-Creo que deberían pasar… -Con un gesto indicó que los tres entrasen en la habitación.

La reacción de Takao dijo todo lo que tenían que saber. Al ver a Midorima se tranquilizó, pero al ver que venía acompañado por una mujer y una niña pequeña su rostro se serenó.

La pequeña Hikari rompió el silencio. Corrió hacia su hermano, su querido hermano, y se lanzó hacia el: -¡Ni-chan no nos vuelvas a asustar a mamá y a mi! –La pequeña infló sus mofletes. Realmente podrías saber como era Takao de pequeño con solo mirar a esa niña.

Pero Midorima sabía que algo no andaba bien. Entonces el mismo Takao lo confirmó.

-Shin-chan… ¿Quién es esta gente?... ¿Por qué esta niña dice que soy su hermano?... Yo no tengo hermanos… ¿Verdad? –La cara de Takao representaba el miedo. El miedo, la confusión y la angustia.

Midorima se acercó rápido a Takao: -¿Qué estás diciendo?

Entonces el moreno le miró: -Shin-chan… ¿Por qué lo único que recuerdo es a ti? –Entonces unas lágrimas de temor comenzaron a caer por la mejilla de Takao.


(*) Se sabe que Takao tiene una hermana pequeña, pero no se el nombre, por eso he puesto Hikari, que significa "Luz".

AISH MI TAKAO LO QUE LO QUIERO YO Y LO MALA QUE SOY CON EL D:

Tranquilidad en las masas, esto no va a quedar así.

Peeero tendremos una pequeña espera hasta que suba el siguiente cap C:

Hasta entonces (Que se yo, cuatro días) quiero muchooos comentarios.

Ya sabes, VOLVERÉ.