Hola nuevamente! Lamento la demora, pero con este fanfic me tardaré un poquito más que de costumbre porque procuraré que los capítulos sean más largos de lo que estoy acostumbrada realmente a escribir xD. ¡Así que muchas gracias por su infinita paciencia!

Debo aclarar que la inspiración para hacer esta historia me llegó después de ver "Gansel & Gretel: The Witch Hunters" la cual es una de mis películas favoritas, la idea inicial era hacer el fanfic con Trunks y Bra, pero sentí que sería algo repetitivo a como mi otro fanfic "Herederos" estaba siendo y pues quise cambiar esa dinámica y mostrar como es que primero había iniciado todo y si bien va después hacer la continuación con una historia de Bra y Trunks -porque son mis consentidos, jeje- Bueno, espero que me haya explicado un poco xD. ¡Muchas gracias por leer! MLstarlake, eikoselena, elsi y Sidny Milash ¡mil gracias por dejar su review hermosas! Y espero que les guste este capítulo :D

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BLANCO Y NEGRO

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La balanza estaba inclinada al peor augurio del momento, las ofrendas de tregua y paz ya no valían absolutamente nada para el mundo, sólo eran mentiras que se esfumaban en el aire intentando tapar la inevitable verdad.

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Capítulo 2

El Transcurso

I

El galope de su equino era certero y preciso a pesar de la enorme velocidad a la que corría el animal, el viento otoñal lo golpeaba en su rostro y hacía que algunas hebras de su cabello negruzco se moviesen al compás de este, sin embargo no llegaba a despeinarlo o a desacomodar notoriamente ni un mechón de pelo.

Jaló la rienda de su caballo para que comenzara desistir en la velocidad y finalmente hacerlo parar en medio de la pradera de la aldea norte. Bajó con enorme facilidad del cuadrúpedo que permaneció quieto debido al buen adiestramiento que su jinete le había impartido, caminó hasta el horizonte de dicho campo cubierto de pasto, a lo lejos pudo divisar el Bosque Kurai que rodeaba la montaña. Diez años habían pasado desde el suceso en que su madre había sido asesinada en manos de la bruja negra que le era imposible cazar, él juró vengar su muerte a como dé lugar.

Recordaba aquel suceso con todo y detalles; esa noche la aldea del Clan del Sur quedó totalmente destruida a manos de la magia negra que atacó así que los habitantes tuvieron que moverse junto al Clan del Norte para planificar una estrategia que erradicara totalmente a las brujas negras empero ninguna servía del todo, era cierto que habían dado de baja a varias hechiceras malignas ahora que ambos clanes habían unido fuerza, sin embargo él sabía que esos números de muertes eran insignificantes dado que como ellos habían abandonado el prado sur de la montaña seguramente una gran horda de brujas se encontraba residiendo ahí con la razón de que ningún cazador interrumpiría su estadía.

Había conversado varias veces con su padre tratando de convencerlo para regresar al sur de la Montaña Mizuiro, sin embargo el jefe Ouji le había dejado muy en claro que ellos no se marcharían de ahí hasta terminar con la última bruja que siguiese con vida lo cual le resultaba ridículo puesto que pensaba que su padre sólo se autoengañaba creyendo que todas las esbirras del mal se habían ido para el Norte en misión de acabar con el poblado de cazadores. El líder del Clan Sur no creía que alguna bruja estuviese refugiada en el sur puesto que al moverse la aldea de cazadores, los otros pequeños poblados también tuvieron que mudarse a las aldeas del Norte para ser protegidas por los habitantes de Saiya, así que ganados y niños –los cuáles eran el principal objetivo de las brujas– estaban fuera de su alcance en el sur y estaban obligadas a moverse al otro extremo de la montaña.

En cierta forma también creía que era beneficioso el estar con el Clan Norte, pues había encontrado varios novatos con los cuales entrenar hasta el cansancio, especialmente los hijos del líder Son quienes eran muy hábiles con la espada al igual que él, sin embargo Vegeta tenía habilidades increíbles en peleas cuerpo a cuerpo y en el manejo de las espadas dobles, además de saber utilizar con destreza las armas de fuego que fabricaba Hakase.

Libraron varias batallas con diferentes tipos de brujas y estaba completamente convencido de que cada una era más fuerte que la anterior, el estrangularlas ya no era suficiente para matarlas, lo más seguro era desmembrarlas y quemarlas por separado para evitar que sus partes se volviesen a regenerar, ¡eran tan molestas! Y lo que más iracundo lo ponía era que a la dichosa perra que había asesinado a su querida madre no la había vuelto a ver después de ese trágico suceso que lo marcó de por vida, moría de ganas de volver a encontrarla y acabarla con sus propias manos. Por años se estuvo preguntando por qué aquella máxima bruja negra había ido precisamente a donde su madre, ¿por qué matarla únicamente a ella y dejar que otras súbditas de ella se encargasen de los demás pobladores? No encontraba otra razón más que fue por el hecho de ser la esposa del líder cazador del Clan Sur.

Nunca supo si su madre tuvo algun rencor en especial con alguna hechicera maligna y aunque lo supusiera dudaba enormemente de aquella posibilidad pues Lotus siempre fue una mujer muy amable, leal y trabajadora, era todo un orgullo decir que ella había sido su querida madre alguna vez. Aquella mujer tan hermosa de cabello negro como la noche al igual que sus ojos, aquel aire misterioso que la envolvía la hacía lucir atractiva e inalcanzable, fuerte y audaz. Y ahora que reflexionaba acerca de ella nunca supo más de su pasado, ella sólo les había dicho que una vez se escapó de casa cuando adolescente porque no se sentía cómoda con su familia y que fue cuando llegó a la aldea Saiya, ahí residió al cuidado del doctor Hakase y conoció a su padre que posteriormente se convertiría en su esposo, sin embargo más detalles nunca dio, le daba curiosidad aquello y muchas veces pensó que tal vez era porque seguramente la familia con la que se crío la trataba mal y abusaban de ella. Tampoco nunca les dijo si ella había tenido algún hermano, si lo analizaba fríamente su madre era completamente reservada y demasiado misteriosa, quería saber más a profundidad y descubrir quién había sido Lotus Ouji.

― ¡Vegeta! ―La voz de su hermano de ahora diecinueve años le llamó la atención y lo vio llegar montando en su animal hasta dejarlo junto al propio de él para después bajar y correr a su lado. ―Nuestro padre te está buscando.

El mayor de los Ouji bufó y apartó su vista de su pequeño hermano para mirar nuevamente al horizonte ― ¿Ahora qué quiere ese viejo?

―Un pequeño grupo de personas fue visto a las afueras del prado norte, creen que proviene del sur ―informó Tarble atento a la expresión de su hermano que no fue muy drástica.

―Nadie ha vivido en el sur desde el ataque ―argumentó Vegeta fijando su vista en su pequeño hermano, él no era musculoso como los demás cazadores pero un buen estratega y además tenía talento extremo para saber disparar a distancia, se enorgullecía de él aunque nunca lo decía. Dejó los pensamientos de su hermano por un lado y se centró en lo que le acaba de decir para retomar la conversación. ― ¿Cuándo llegarán?

―Según a la distancia en que dicen haberlos visto y si se ocultan para pasar la noche estarán aquí para mañana en la tarde.

― ¿Soldados o gente armada? ―preguntó caminando a su caballo nuevamente y montándolo.

Tarble imitó su acción en su propio equino ―No, al parecer son solamente jóvenes los que viajan.

El mayor contempló la puesta de sol, le intrigaba el hecho de que esas personas se atreviesen a viajar sin protección alguna a sabiendas de que la temporada comenzaba a empeorar por el crecimiento de brujas negras, seguramente no llegarían con vida a su destino ―No bajaremos la guardia por nada Tarble, debemos estar preparados para cuando lleguen ―tocó con su pie levemente al caballo para hacerlo trotar a una velocidad leve siendo seguido por su hermano menor. ―Podría ser una trampa.

El más chico asintió ante esto y así ambos tomaron rumbo nuevamente a la aldea norte en donde ya todos los esperaban para cerrar la cerca que cubría la entrada del poblado. Más que una aldea para residir parecía un fuerte de guerra, pero al clan norte le gustaba estar bien protegido, cosa que Vegeta veía inútil pues las brujas podían volar en sus extrañas ramas y la enorme cerca no serviría de nada pero a pesar de sus quejas, Bardock le había dicho que en sí la gran cerca de madera que medía casi más de diez metros no era para evitar la entrada de los seres mágicos, sino de animales o algún otro ser que pudiese estar bajo el comando de las hechiceras perversas.

Cuando ambos hermanos llegaron a la aldea fueron recibidos por Nappa que los esperaba en la entrada con los brazos cruzados y el ceño fruncido, apenas el hermano mayor llegó a su lado éste comenzó a reprenderlo ―Nuevamente te has escapado de las lecciones de hoy.

Vegeta dejó su animal en la caballeriza principal que estaba cerca de la entrada y observando como el gran pórtico de madera se comenzaba a cerrar le contestó a su maestro ―Esas prácticas ya no me sirven, son aburridas ―caminó sin prestarle atención a lo que el hombre calvo le discutía.

Tarble los seguía por atrás, si de algo estaba seguro es que su hermano jamás dejaría esa actitud tan altanera que tenía con absolutamente todas las personas que se atrevían a tener una conversación con él puesto que la mayoría de las veces los pobladores se abstenían siquiera de mirarlo, no había nadie que le hiciese frente, ni siquiera su padre o su maestro ni mucho menos él mismo. Él lo admiraba y esperaba ser como él algún día, sin embargo tampoco podía pasarse de confianzas con su propio hermano.

―Si tu padre se llega a enterar de que nuevamente faltaste él seguramen-

El reclamo del mayor fue interrumpido por la voz del comandante del sur e hizo que los tres cazadores se detuviesen al instante para fijar su vista en la dirección en la que él se encontraba ―Seguramente me molestaría bastante ―se acercó con todo lo que él representaba: imponencia y liderazgo. ―Mocoso, tú nunca aprendes.

Vegeta le regaló una sonrisa torcida a su padre ―No molestes viejo, ustedes ya no están capacitados para entrenar, ya están bastante pasados.

Nappa frunció el ceño ante la insolencia del primer hijo del líder ― ¡Olvidas que tu padre y yo tenemos el récord de brujas cazadas de ambos clanes!

―Y pronto ese récord será superado ―informó el menor de los Ouji con una sonrisa suspicaz en su rostro y una mirada cómplice que compartía con su hermano. ―Tres brujas más y Vegeta los dejará en el olvido.

Los adultos carraspearon, era cierto, Vegeta era uno de los cazadores más temibles de todos junto con el hijo menor de Bardock ―Como sea ―desvió Vegeta padre el tema. ―No quiero que te andes yendo por tu cuenta ―le ordenó a su hijo mayor quien muy a su pesar asintió a su mandato.

― ¿Ya está lista la cena? Muero de hambre ―se quejó Vegeta hijo a lo que Nappa rápidamente asintió y le indicó que ya los esperaban para iniciar con la comida.

Debían recargar fuerzas y planear sus contraataques para recibir cualquier sorpresa que sus misteriosos visitantes tuvieran preparada.

Caminaron hacia un enorme establecimiento que era conocido como la taberna del pueblo, pues ahí todos los cazadores se reunían para alimentarse antes de entrenar o cuando regresaban de exterminar brujas y festejaban. Vegeta entró detrás de Nappa y de su padre y seguido por Tarble a no mucha distancia tras él, una vez allí camino hasta una mesa en donde se sentaban los más jóvenes a degustar sus alimentos.

Su lugar en aquella mesa siempre era entre su hermano menor y el hijo mayor de Bardock, Raditz, con quien había entablado un compañerismo bastante fuerte y lo consideraba como su único amigo; el hijo menor del líder del clan norte, Kakarotto, se sentaba frente a él rodeado de sus dos amigos cazadores, Ten Shin-Han y Krilin, ambos muy débiles para el gusto de Vegeta. Ellos eran un poco más apacibles al momento de aniquilar a una bruja, no gozaban tanto el derramar la sangre de las hechiceras como el hijo mayor de los Ouji, además de que formaban parte del grupo de inspección, ellos estaban a cargo de verificar los rasgos de una sospechosa a la brujería para comprobar si era o no una esbirra del mal, lo cual no veía importante pues una bruja negra era totalmente reconocible por su repugnante apariencia.

Se sentó sin decir una palabra ignorando el saludo de Kakarotto quien le dio por su lado cuando no le contestó la bienvenida; alargó su brazo para tomar un trozo de carne que estaba servida frente a él y empezó a comer ruidosamente como todos los cazadores solían hacerlo. Tarble imitó sus movimientos y comió de una manera menos grotesca.

― ¿Escuchaste ya los rumores? ―Vegeta se volteó a ver a su amigo que le hablaba aún con comida en la boca. ―Algunos dicen que son cadáveres con el alma de una bruja negra, tratarán de despistarnos con su apariencia humana y después nos acribillarán.

El hijo mayor de Ouji resopló divertido y tomó su copa llena de vino tomándosela como si de agua se tratase ―Esas perras no podrán hacer nada en contra de todo nuestro ejército.

―De todas formas ―La atención de Vegeta y de Raditz se centró ahora en el hermano menor de este último. ―También dicen que pueden ser enviados del cielo, como señal divina de que habremos ganado la guerra.

Raditz se rió con ganas ante las palabras de su hermano ― ¡Enviados del cielo! ―siguió burlándose y Kakarotto sólo subió y bajó los hombros restándole importancia. ―Los aldeanos tienen demasiado tiempo libre para cuchichear estupideces.

―Aun así no podemos restarle importancia al asunto ―se metió Krilin en la plática. ―Yo no siento evidente peligro como cuando una bruja negra está cerca, no creo que sean malos.

―Dilo cuando hayas completado tu trabajo, examinador ―se mofó Vegeta de un modo altivo.

Krilin, acostumbrado a lo pesado que solía ser ese cazador no se quejó ante su burla y mejor inicio una nueva plática con sus dos amigos.

A pesar de que no quería aceptarlo Vegeta sabía que el amigo enano de Kakarotto tenía razón, tantos años batallando con brujas te daba a la larga la habilidad de percibir ciertas cosas y en ese momento él no sentía absolutamente nada de peligro inminente al saber que forasteros extraños estarían en sus tierras para mañana al atardecer.

II

Sentía cómo el camino empedrado sacudía levemente su cabello atado en una trenza abultada, estaba muy cansada de haber viajado todo el día en aquel hermoso caballo blanco, hubiera preferido usar algún hechizo que los transportaran más rápido pero su madre fue muy estricta en el hecho de no realizar ningún acto que pareciese sospechoso para los humanos, eso de ocultar su magia era un lío pero había aprendido a controlarlo, diez años de práctica no eran en vano.

Miró frente a ella percatándose de que su hermana mayor, montada en su propio caballo color blanco con manchas grises, iba sumida admirando los árboles del camino como si fuesen lo más interesante del mundo ―Lo son Bulma, cada uno tiene su historia.

La aludida frunció el entrecejo ―Ya te he dicho mil veces que no leas mi mente Tights, es molesto.

―Entonces deja de observarme tan acusadoramente, sabías que para esto nos prepararon por diez años ―dijo calmadamente la rubia de ojos negros.

La menor de las hijas de la reina suspiró pesadamente, tenía sueño y hambre, quizá parecía una adolescente quejumbrosa pero, ¡de verdad que los equinos que usaban los humanos eran incómodos cuando los usabas por mucho tiempo!

―Ojalá nos den una cálida bienvenida ―la voz masculina que viajaba con ellos la hizo mirar de reojo a su dirección encontrándose con un joven de cabellera negra y ojos azules que postraba una sonrisa burlona en su rostro, su cabalgata era elegantemente como todo él, además su equino de color negro como predominante y detalles blancos le ayudaban a dar un porte misteriosamente magnífico.

―Con antorchas y escopetas apuntándonos, así es como te gustaría ser recibido ―Bulma ahora miró a la gemela del chico quien era la réplica exacta sólo que con cabello rubio y atributos femeninos, curiosamente el caballo de ella era predominantemente blanco con manchas negras.

―Lapis, Lazuli ―regañó otra acompañante de la pequeña caravana montada en su animal de pelaje marrón claro. ―Guarden esos comentarios, son de mal gusto.

Y una sexta risa, viajando en un equino gris, completó a todos los jóvenes viajeros que se encontraban en ese momento ―Apuesto a que tú serás la primera en ponerte a la defensiva cuando los cazadores nos quieran destripar, Milk.

―Ojalá y sus armas sean tan potentes como lo que lleguen a tener en sus pantaloncillos ―concordó la única gemela.

―Launch, Lazuli ―la mayor de las hijas de la Reina llamó la atención de ambas rubias y asímismo de los demás provocando el silencio instantáneo.

Después de unos minutos Milk volvió a hablar ―Empieza a oscurecer.

En ese momento un trote más intenso se comenzó a escuchar acercándose a su ubicación, no se preguntaron de quién se trataba pues ya lo sabían. Vieron llegar a un hombre alto con característico cabello pelirrojo cabalgando en un caballo marrón obscuro. Aquel hombre estaba encargado de proteger a los brujos a toda costa; Lapis detuvo su cuadrúpedo y voló hasta la distancia en que venía el hombre, habló una vez llegó a él ―Jurokugo ―el hombre esperó pacientemente a su pregunta sin decir nada mientras detenía la marcha de su caballo. ― ¿No hay moros en la costa? ―el aludido negó. Lapis les gritó que no había peligro.

―Este imbécil se preocupa por eso cuando va con total tranquilidad y flota libremente ―se quejó Launch de su amigo.

Lazuli le sonrió con complicidad a la rubia de ojo verde ―No le pidas que use tanto su cerebro, él no sirve para pensar ―dijo lo suficientemente alto para ser escuchada y posteriormente se rio ante su propio comentario hasta que una piedrita le cayó en la cabeza, se quejó y miró a su hermano que regresaba con su caballo para sentarse en él mientras a su alrededor volaban varias piedecillas listas para ejecutar su ataque.

― ¡Lapis! Alguien pudo verte ―exclamó Tights llegando a su lado con el ceño fruncido.

El ojiazul miró a la líder de la caravana, la Reina les había exigido obedecerla en todo ―Tranquila, ya te dije que no hay nadie. Hagámoslo ―ante las palabras del muchacho todos se colocaron formando un círculo.

Los seis pasajeros se tomaron de las manos y cerraron sus ojos empezando a meditar un conjuro que posteriormente se convertiría en una esfera de energía que los rodearía a todos, incluyendo a su protector; aquel hechizo de invisibilidad evitaría que alguna bruja negra o humano los viera y decidiera atacarlos.

La verdad es que no les provocaba temor alguno el ser sorprendidos por una hechicera malvada, podían acabar con ella como lo hicieron con las pocas que llegaron a descubrirlos, sin embargo quien sí los preocupaba un poco era Margot, no habían sabido nada de ella durante aquellos diez largos años y parecía que así como ellos habían desaparecido ella también. Durante ese lapso de tiempo estuvieron escondidos en una isla improvisada y creada con el poder de Uranai Baba y de la Reina Panchy, aquella isla no podría ser encontrada por nadie más que no fuese bruja o brujo del bien.

Cuando regresaron al prado sur y recorrieron el lugar en donde alguna vez había estado la aldea Saiya se percataron de toda la mala vibra que aún permanecía en ese lugar de muerte y destrucción, hicieron un pequeño encantamiento para disipar las almas que ahí habían permanecido dándoles un descanso eterno en la luz. Fue en ese momento que se percataron sobre el poder que Margot poseía, no por nada era la máxima bruja negra de toda la historia.

―Espero que la comida del norte no sea tan mala como el nombre de sus clanes ―se quejó Launch tapándose con una frazada para intentar dormir mientras el animal seguía su marcha, era una ventaja el hecho de ser bruja pues podía usar algún hechizo para evitar caerse mientras montaba, era algo que los seis jóvenes utilizaron durante todo su recorrido para descansar.

Bulma se rió ante el comentario despectivo de la mejor amiga de su hermana ―Si es que sobrevivimos para la cena.

Launch ahora rió con lo dicho por la menor de las princesas, los demás apenas y liberaron una sonrisa en sus labios ―Bulma ―su hermana la miró reprobatoriamente divertida. ―Con ese comportamiento serás a la primera que cuelguen.

―Nah, seré la que sobreviva más tiempo ―jugó con su hermana mayor.

Milk bufó ―Me encanta su entusiasmo y positivismo ―dijo sarcásticamente la mujer de cabello negro atado en una coleta alta.

―Relájate Milk, sólo iremos a hacer que los cazadores confíen en nosotros, cuando se acerque el confrontamiento les pateamos el trasero a Margot y su séquito de perras negras y nos largamos a nuestro hogar, ¿sencillo no?

―Ojalá fuese así de sencillo, Launch ―expresó Lazuli con la mirada perdida en sus pies forradas con botas color café como el de todos los demás.

―Intentemos dormir un poco chicos, mañana estaremos allí para el amanecer ―sugirió la líder de los brujos y estos estuvieron de acuerdo, se acomodaron para dormir usando magia y tapándose con las cobijas individuales que llevaban con ellos esperando llegar pronto a la aldea para aunque sea descansar en una cama de paja y no incómodamente en la silla de montar de sus caballos.

El protector de todos esos jóvenes iba más adelante pendiente de cualquier peligro que se avistase, hacía poco que se alejó para recorrer los alrededores y sólo encontró la cabaña de una bruja que se encontraba habitada, sin dudarlo un segundo la destruyó completamente junto con su huésped. Uranai Baba y La Reina Panchy le habían encargado mucho cuidar a los chicos, pues a pesar de ser muy buenos en magia y como guerreros aún eran jóvenes un tanto emocionales, el ser brujos no los exentaba de sentir como un adolescente humano a su edad, por eso él debía de estar vigilando que no se metiesen en problemas, además de que él había sido su instructor en batallas de cuerpo a cuerpo.

Defender la vida de los jóvenes brujos era lo menos que podía hacer en agradecimiento con la Reina de las brujas blancas después de que ésta lo salvara de una muerte segura cuando era un brujo aprendiz e inexperto tratando de escapar de un cazador.

Los padres de él habían muerto, cuando la guerra del bien y mal de la magia se desató, bajo las manos de una bruja negra que después él se encargó de eliminar. Odiaba la violencia y soñaba con un mundo lleno de paz, sin embargo sabía que para lograrlo tenía que usar con el recurso de la pelea, era el sacrificio que tenía que enfrentar.

Se concentró en el caminó y haciendo uso de su poder especial miró a través de todo el camino restante, no faltaba mucho y llegarían antes de lo que se esperaba y para serse sincero sentía nerviosismo al estar nuevamente frente a los temibles cazadores que intentaron matarlo hace varios años. Ahora la Reina no lo defendería, sino que sería él quien defendería a todos los jóvenes que viajaban bajo su tutela.

No supo cuántas horas pasaron, no fue consciente del tiempo pues el trayecto había sido silencioso por el descanso de los hechiceros, sin embargo pudo divisar la aldea a ya no mucha distancia y al sol abriéndose paso en el cielo. Se detuvo en seco y trotó hasta ir con los demás ― ¡Despierten! ―su voz grave hizo que la gran mayoría abriera los ojos y dejasen de dormir.

Milk bostezó ― ¿Qué ocurre?

―Hemos llegado ―anunció Tights percatándose de la gran muralla que servía como fuerte a la aldea del norte.

― ¿Qué propósito tiene esa barricada? ¿Decoración externa? ―preguntó al viento Lapis mientras miraba de arriba hacia abajo los cien metros de madera que evitaba ver el interior de la aldea.

Bulma, que había recién despertado por los llamados de su hermana, hizo la misma inspección que el chico ―Trolls, aunque es ridículo pensar que una muralla de madera basta para detener a un Troll.

―Al menos hacen lo que pueden ―mencionó Lazuli y paso a mirar a la única integrante del grupo que seguía dormitando. ― ¡Launch perezosa! ¡Abre los ojos!

La aludida gruñó ante ese grito y pasó a frotarse los ajos con ambas manos ― ¿No nos han cubierto con una lluvia de flechas?

―Idiota ―murmuró la líder del grupo. ―escondámonos entre los arbustos y árboles para desvanecer el hechizo de invisibilidad. Los siete brujos asintieron y se metieron entre la espesura verde de la naturaleza y el hechizo fue deshecho por todos. ―Sus capuchas.

Todos se colocaron unas capas color beige cubriéndose completamente, tenían que parecer forasteros y actuar como ellos para evitar una pronta ejecución. Normalmente las vestimentas de unos brujos blancos eran colores vivos y alegres, pero ahora tenían que vestir esas horribles camisolas percudidas fajadas en un pantalón café y botas del mismo color.

― ¿Cuánto pagarían por la cabeza de Milk? ―lanzó Lapis al aire ignorando los gritos y reclamos de la pelinegra.

―Una vaca y un cerdo ―respondió su gemela.

Bulma emitió un ruido con su boca en forma pensativa ―Una oveja y una gallina.

― ¡Ya paren con eso! ―exigió la chica que había sido usada para el mal chiste del joven pelinegro y ojos azules.

Las mofas se detuvieron al escucharse la voz de la líder rubia que se colocó frente a todos ―Recuerden las reglas, nada de magia en presencia de los cazadores hasta que descubramos el paradero de Margot. Contrólense, no se deben guiar bajo ningún comentario de los cazadores, demostremos que somos mejores que ellos, en dado caso de que alguno tenga alguna sospecha de que saben qué somos lo dirá inmediatamente para ejecutar el plan B, ¿les quedó claro?

― ¿En qué plan está el hecho de ser quemados vivos? ―preguntó Launch sarcásticamente.

Tights la acribilló con su penetrante mirada obscura y dirigió su caballo al camino nuevamente, los demás la siguieron de cerca.

Era el momento de empezar con esto.

III

El sonido de un cuerno lo despertó inmediatamente poniéndolo alerta de su alrededor. Se sentó rápidamente en su cama viendo la cama de enfrente donde su hermano también se ponía en modo defensivo.

Ambos se levantaron rápidamente, se vistieron y tomaron sus armas para salir de su casa viendo como los demás jóvenes cazadores hacían lo mismo.

Los líderes de ambos Clanes subían la enorme escalera para llegar a la tarima que permitía ver el camino fuera de la aldea, todos estaban alerta y listos para atacar en cualquier momento en caso de que los forasteros decidieran destruir la puerta principal.

Bardock fue el primero en hablarle a los recién llegados desde arriba ― ¿Quiénes son ustedes y cuál es su propósito en Saiya? ―su fuerte voz fue escuchada por absolutamente todos.

―No venimos a hacer nada malo, somos simples viajeros sin hogar ni rumbo fijo ―la voz de un hombre al otro lado de la cerca sorprendió a los cazadores, entre las brujas negras nunca se había conocido a un hombre de su especie lo cual les hizo pensar que entonces no eran hechiceros del mal.

Bardock y Vegeta padre se miraron y asintieron, el líder Ouji bajó rápidamente de la tarima y ordenó ― ¡Inspectores a la entrada! ―un grupo de cazadores encargados de detectar rasgos característicos en las brujas se colocó en la puerta que era abierta lentamente, otro grupo de cazadores se puso detrás de estos apuntando con ballestas a los recién llegados.

El grupo de jinetes entró a la aldea mirando a su alrededor tratando de no hacer caso a sus instintos al sentirse amenazados bajo todas esas armas. Detuvieron sus caballos una vez que entraron todos y posteriormente bajaron de ellos, todo eso bajo la atenta mirada de todos los cazadores.

―Qué cálida bienvenida ―murmuró Launch haciendo que un cazador se molestase y le apuntara directamente.

Bulma inmediatamente intervino recordando que a ella le tocaba explicar la supuesta historia del porqué estaban allí ― ¡Espere! No la lastime ―gracias a sus rasgos de niña buena sería la más convincente. Se quitó la capucha que cubría su cabeza revelándose ante todos los cazadores, sus demás amigos imitaron la acción, se veían aliviados pues en apariencia no lucían como una brujas negras además de tener dos hombres en el grupo. ―Lamentamos eso, no hemos pasado por la mejor situación ―explicó tratando de sacar sus mejores dotes actorales.

― ¿De dónde vienen? ―la voz de Bardock llamó su atención.

La peliazul tomó aire y puso cara afligida ―Venimos de las afueras de la Montaña Mizuiro, señor, nuestro pequeño poblado siempre vivió en paz gracias a que las brujas negras no sabían de nuestra existencia sin embargo… un par de brujas clandestinas encontró nuestra aldea y la atacaron destruyendo todo a su paso ―los demás hechiceros escuchaban atentamente con la mirada baja acompañando el rostro afligido de la que estaba hablando. ―Nosotros fuimos los únicos sobrevivientes gracias que estábamos fuera de la aldea estudiando algunas plantas curativas pero cuando llegamos a nuestro hogar… ya no había nada ―tragó en seco y su voz se entrecortó, carajo que era una mentirosa de primera. ―Tomamos rápidamente a los caballos que sobrevivieron y huimos de ahí, habíamos escuchado historias de los cazadores y pensamos que aquí podríamos estar a salvo de esas arpías.

Tights quería besar a su pequeña hermanita, veía las caras de los cazadores y muchos los veían con lástima, eso no le gustó pero era mejor que estar siendo amenazados a muerte.

El líder Ouji se acercó a la peliazul ―Fueron avistados ayer al atardecer, pensamos que tardarían en llegar.

―No quisimos detenernos, señor, teníamos miedo de ser emboscados si descansábamos ―expuso Milk con voz sumisa.

―Ya veo ―susurró Bardock. ―Aún no sabemos sus nombres, jovencita.

Tights ahora se adelantó a hablar ―Disculpe nuestros modales ―dijo mirando a ambos líderes. ―Soy Tights, Bulma mi hermana menor ―tocó el hombro de la peliazul al nombrarla. ―Los gemelos son Lapis y Lazuli, ella es Launch, esta es Milk ―señaló a cada uno mientras los mencionada. ―Y él es Jurokugo, solía ser el armero de nuestra aldea, pero por el impacto de lo acontecido no suele hablar mucho.

Los cazadores bajaron sus armas al ver que no había peligro aparente, unos se fueron para comenzar con sus actividades del día, otros tantos decidieron quedarse a darles una ojeada a los recién llegados, especialmente a las mujeres que no eran para nada feas, todo lo contrario.

Bulma sintió un escalofrío y fijo sus ojos azulados a donde el escrutinio sobre su persona se estaba dando, chocó con unos ojos negros por unos momentos pensó en los ojos Margot pero rápidamente apartó esa idea de su cabeza, seguramente él debía ser Vegeta, el sobrino de la máxima bruja negra e hijo de la difunta Lotus. Sintió pena por unos momentos y suavizó su mirada al sentir un poco de empatía por su situación. Él había sido aún muy joven cuando su madre fue asesinada.

Por otro lado Vegeta se sintió ultrajado al darse cuenta de que aquella joven de peliturquesa lo miraba con lástima, ¿quién demonios se creía como para verlo tan despectivamente? Él era el cazador más poderoso de todos y una simple chiquilla que ni siquiera conocía se atrevía a regalarle una mirada que lo hacía sentir débil ante ella. Apartó rápidamente su mirada de la de ella y se giró para marcharse de ahí, eso lo había hecho sentir bastante incómodo.

La chica lo siguió con la vista hasta perderlo cuando la multitud empezó su ajetreado movimiento. La voz del líder del Sur la hizo reaccionar.

―Aquí estarán a salvo, sin embargo comprenderán que no podemos darles hospedaje gratis.

El mayor de todos los viajeros pronunció palabra ―Entendemos, sólo díganos qué hacer y nos iremos acoplando.

Un ruido llamó la atención del grupo de recién llegados y de ambos líderes, a un aldeano, que había sido mandado a quitarles el equipaje a los animales de los forasteros, se le había caído accidentalmente un costal revelando la posesión de armas por parte de los viajeros. El líder del Clan Norte se acercó al costal levantándolo y sacando unas cuantas espadas, flechas, hachas y otras cosas ―Vienen preparados.

―Es lo único que pude recuperar de mi armería, señor, perdón si eso se malentiende ―explicó Jurokugo. ―Le enseñé a los muchachos lo más básico que yo sé, quizá algún día podremos servirle como parte de su ejército contra las brujas negras.

Vegeta padre se rió ―No quiero ser grosero buen hombre, pero un grupo de niños no será de utilidad contra las brujas, no se ve que posean la fuerza necesaria.

―Pero sí la sed de venganza ―habló Launch con una mirada severa sobre los cazadores, aún no perdonaba del todo el asesinato de su hermana. ―Por nuestra aldea.

―Ya lo veremos, podrían entrenar con Nappa, él es el maestro de los jóvenes ―informó Bardock. ―Tenemos también mujeres en nuestras filas de cazadores, así que no se sientan intimidadas jovencitas. Quizá las tomemos en cuenta si aguantan el entrenamiento.

―Lo dudo mucho ―el cazador calvo llegó a la escena con una sonrisa burlona. ―Estos muchachos están tan flacuchos que seguro serían destrozados por una bruja negra en cuestión de segundos.

Lapis arqueó una ceja altaneramente ―Consideramos entonces que usted es un excelente guerrero en todos los aspectos, ¿no es así?

Nappa se sintió retado ante las palabras del joven ― ¿Buscas una pelea muchacho? Porque sería perfecto para empezar a calentar. Veremos de que eres capaz en el entrenamiento de hoy.

Así el cazador robusto se alejó dejando la invitación abierta a Lapis.

―Hay una casa deshabitada en las orillas de la aldea, pueden permanecer ahí ―dijo Bardock una vez que Nappa se retiró. ― ¡Kakarotto! ―llamó el cazador que tenía una banda roja cubriendo su frente a su hijo menor quien rápidamente se acercó a él. ―Llévalos a la casa de la granja.

El joven asintió y miró a los jóvenes.

―Se los agradecemos muchos ―dijo Milk con una débil sonrisa, tenía que mostrarse lo más simpática posible ante los cazadores.

―Vamos ―el choque de miradas entre la pelinegra y el joven hijo del líder fue inmediato. Launch y Lazuli se miraron la una a la otra con complicidad, era obvio que los cazadores difícilmente se resistirían a la belleza natural de ellas, y al parecer Milk había sido la segunda en captar la atención de uno de ellos. La primera había sido Bulma con el hijo mayor de Ouji, este había sido tan obvio al escrutinarla de aquella manera.

Los jóvenes cargaron sus pertenencias que habían sido quitadas de sus caballos con anterioridad para que los animales descansasen en el establo.

El cazador los guió sin decir palabra alguna, todos los habitantes miraban a la caravana de jóvenes pasar entre ellos, algunos aún tenían sus sospechas a pesar de lo explicado por ellos. Nunca debían bajar la guardia.

Llegaron a la susodicha casa, estaba un poco más alejada de la plaza central de la aldea, el tal Kakarotto empezó la explicación al ver el rostro curioso de los jóvenes ―Esta casa fue habitada una vez por una mujer que llegó de muy lejos, antes de que las brujas negras aparecieran y la aldea Saiya se dividiera, ella se había ido al sur con el doctor Hakase; la casa nunca se volvió a habitar pensando que regresarían algún día ―dijo mirando el exterior del hogar que contaba con un descuidado jardín en la parte frontal y un corral abandonado. ―Creo que ella cultivaba plantas y esas cosas, o eso me contaron, no recuerdo bien ―dijo con una sonrisa avergonzada.

―No te preocupes, muchas gracias ―dijo la única pelinegra haciendo que el chico se sonrojase.

Él comenzó a caminar de regreso al centro de la aldea ―Los dejaré para que se acomoden ―y se fue tropezando casi con una piedra que había en el piso.

Una vez lejos Lazuli y Launch se acercaron a Milk con la intención de molestarla pero fueron interrumpidas por la voz de la princesa menor que miraba fijamente la pequeña pero acogedora casa ―Tights, esta casa es…

―Es la casa en la que solía vivir mamá cuando llegó a la aldea humana ―completó la rubia caminando hacia la entrada de esta y abriéndola en el acto. Sonrió inmediatamente. ―Su energía aun fluye por aquí.

―La magia de la Reina es muy fuerte como para que se desvanezca en unos cuantos años ―suspiró hondo el más grande del grupo.

Todos entraron y apreciaron que la casa contaba con una cocina y tres cuartos en total, cada cuarto contaba con dos camas. Se preguntaron porqué la Reina había mandado hacer tantas camas en la casa en la cual sólo ella habitaría, suponía que para ese entonces ella sabía que tendría dos hijas y las había hecho para ellas, pero ¿para qué tantas camas? Panchy a veces solía ser misteriosa, pero lo más probable es que Uranai Baba le hubiese dicho que un futuro ellos irían ahí y quería prevenirse.

―Tenemos todo lo necesario aquí ―mencionó Lazuli inspeccionando cada rincón de la casa.

Lapis se agachó y comenzó a golpear el piso de madera hasta escuchar hueco, tentó con su mano alguna elevación o depresión y encontró una manivela casi imperceptible y la jaló ―Encontré el lugar secreto de la Reina ―se asomaron viendo una pequeña cueva que olía a humedad. ―Así que aquí practicaba su magia, nos dividiremos para usarla.

―No ―dijo escueta Tights. ―Nada de magia.

―Sino practicamos nos haremos torpes ―se quejó Launch con los brazos cruzados. ―Las brujas negras tendrían la ventaja.

Milk apoyó la idea negativa de Tights ―Cultivemos plantas medicinales que sirvan para contrarrestar las maldiciones de las brujas, es lo único que la Reina nos permitió hacer.

La rubia de cabellera larga resopló con fastidio.

El pelinegro volvió a tapar el escondite de magia de Panchy, era increíble que nadie lo hubiese descubierto en todos esos años, los humanos sí que eran torpes, por eso los mataban tan fácilmente las brujas, si fuesen más astutos y menos agresivos, salvajes y violentos podrían lograr más victorias.

―Iré a dar una vuelta por la aldea ―informó la peliturquesa mientras salía de la casa, su hermana intentó detenerla para decirle que tuviese cuidado pero ella ya se había ido corriendo, era tan curioso, sólo esperaba que Bulma no se metiese en problemas.

IV

La energía pura de la magia blanca llamó su atención inmediatamente, ella estaba cerca, lo sentía en su sangre y en su aura maligna. Después de todos estos años por fin se había dignado a aparecer de su escondite.

Una vez su misión fue cumplida en destruir la aldea del Sur se dirigió nuevamente a la aldea de las malditas brujas blancas con el fin de desaparecerlas de la faz de la tierra, sin embargo ellas habían sido más astutas y escaparon antes de que ella pudiese lograr su cometido. Más furiosa que nunca no tuvo opción más que refugiarse en una profunda caverna y dormir aquellos diez largos años hasta que la magia blanca volviese a aparecer, y ahí estaba cerca de ella, más cerca de lo que imaginaba. Lo más probable es que estuvieran en la aldea norte.

Sonrió maliciosa, así que pensaban aliarse con los idiotas de los cazadores para darle fin a ella y a su raza, estaban completamente equivocados si creían que eso se cumpliría, ella era la máxima bruja negra, tenía todo el poder negativo en sus manos y aún así no era suficiente, no era suficiente porque no había equilibrio, necesitaba el completo balance en sus manos y ahora podría conseguirlo. No había nada que las brujas blancas y los cazadores pudiesen hacer en su contra.

Panchy había decidido darle la espalda a sus hermanas, porque a pesar de ser magia blanca y negra ambas razas no dejaban de ser familia, hechiceras por dones de la naturaleza y del infierno.

―Margot ―una de sus dos fieles acompañantes llamó su atención fijando su fría y penetrante mirada en la bruja de menor clase. ―Lo sentí también.

―Son siete en total ―habló la segunda bruja asistente de la más poderosa. ―Ambas hijas de la maldita Reina están allí.

Margot sonrió torcidamente ― ¿Cuánto tiempo durará su mentira hacia los cazadores?

―Deberíamos atacar la aldea y matarlos a todos de una vez por todas Margot, estos diez años sin hacer nada me están acabando ―se quejó una de las asistentes. ―Muero por comerme los ojos de un niño.

La bruja negra líder le gruñó a la otra en señal de fastidio y la segunda retrocedió inmediatamente temerosa por su vida, sabía que la máxima bruja negra podría matarla en cuestión de segundos con una facilidad inmensa ―Primero dejaré que se ganen la confianza de los cazadores, después ellos mismos se encargarán de exterminarlas ―su plan sería simple y prácticamente no tendría que hacer nada, ellos solos se acabarían. ―Vibur, Atiris, consigan a las cinco brujas más poderosas de la región y tráiganlas a mí.

Ambas brujas secuaces asintieron ante la orden de la bruja negra y con su magia se desvanecieron en humo negro yéndose en busca del encargo de Margot.

V

Bulma caminaba a paso tranquilo observando curiosamente a su alrededor, analizando absolutamente todo lo que estaba frente, al lado y detrás de ella. Percibía rápidamente las energías de los pobladores ante su presencia, unos parecían temerosos y otros solamente le daban por su lado. Tuvo que ignorar las miradas lascivas de uno que otro joven cazador o viejo rabo verde que la veían de arriba para abajo.

Detestaba que la mente humana masculina fuese tan débil cuando aparecía frente a ellos una cara bonita y un buen cuerpo. Todo en ellos era tan físico y poco mental, esa era la debilidad que tenían, ahora podía comprenderlo totalmente.

Observó los lugarcillos, había una taberna, un comedor, la armería, varias tiendas de telas y un local llamó inmediatamente su atención. Caminó involuntariamente hacia él y se detuvo frente a la puerta de madera que se encontraba cerrada, recorrió el lugar con sus ojos zafiro pero detuvo su acción al escuchar a alguien hablándole ― ¿Te puedo ayudar en algo?

En seguida su mirada se enfocó en un hombre mayor un poco más alto ella, su cabello era blanco y con bigote entreabrió los labios pero no dijo nada. El hombre se sentía raro ante la atenta mirada de la joven, por alguna extraña razón esos ojos azules le recordaban a alguien, pero no estaba seguro de quién. Bulma reaccionó y se dio cuenta de que estaba siendo irracional ―No, yo sólo eh… sentí curiosidad por este local.

―Es mi consultorio, pequeña ―se rió el hombre y sacó de su bolsillo una llave que permitió abrir la cerradura para que la puerta les dejase entrar. ―Soy el doctor de la aldea, Hakase Briefs a tus servicios.

La expresión de la peliturquesa se iluminó y sonrió imperceptiblemente, ahí estaba, su padre, Tights se alegraría cuando le dijera que efectivamente su papá estaba viviendo en esa aldea y que lo más importante del asunto es que estaba completamente sano ―Soy Bulma.

― ¿Tienes apellido?

Ella negó con la cabeza y caminó viendo el consultorio de su padre, miró los frascos que contenían diferentes restos de humanos flotando en un líquido transparente, seguramente los tenía ahí para estudiarlos ―Ya no ―se limitó a decir y ahora observó los diferentes libros perfectamente acomodados en un estante de madera. ― ¿De qué son?

Hakase se acercó a ella y tomó un libro al azar ―De las estrellas, de los componentes del suelo y lo que hay más abajo, del cuerpo humano… hay de variados temas.

La chica tomó el libro que el hombre le ofreció y lo abrió, ojeó sus páginas con delicadeza ―Todo esto, ¿lo ha escrito usted?

El de cabello blanco se rió y asintió ―Una persona no puede enfrascarse sólo en un tema.

―Me parece interesante, doctor.

―Llámame Hakase, pastelito ―pidió tiernamente, inmediatamente Bulma sintió un calor familiar envolviéndola, era como cuando su madre se refería a ella de una manera especial o con diminutivos, ser llamada de una manera tan dulce por parte de su padre como cuando era niña le provocaban ganas de abrazarlo y llorar diciéndole que lo había extrañado todos esos años, pero tenía que contener sus impulsos.

Ella asintió respirando hondamente y cerró el libro ― ¿Me lo puede prestar para leerlo?

― ¡Claro que sí! Cuando lo termines sería bueno que me dieras tu opinión.

Bulma aceptó gustosa, su atención fue llamada por una mujer que llevaba a un pequeño niño entre sus brazos ―Disculpe la interrupción doctor, pero mi hijo está ardiendo en fiebre.

―Recuéstalo en la plancha ―indicó el hombre y luego miró a Bulma, ella rápidamente entendió la indirecta y se excusó para salir del consultorio médico prometiendo regresar más tarde.

Se sentía feliz y dichosa, no tenía a su madre allí pero sí a su padre y eso la ponía de excelente humor, lo único que le causaba cierta tristeza es que efectivamente Hakase Briefs no la recordase, el hechizo que su madre había hecho sobre él era más poderoso de lo que pensaba, pero así estaba mejor, él estaría a salvo al no recordar que se había juntado con la Reina de las brujas blancas ni que había procreado a dos mestizas junto con ella. Su madre había amado tanto a su padre que su única opción fue alejarlo de todo cuando el mal comenzó a tomar fuerza.

Él pudo observar que ella iba tan sumida estaba en sus pensamientos que no veía exactamente hacia donde iba, no se percató de que estaba saliendo de la aldea, pues mientras el sol estuviese en lo alto la puerta principal de la aldea estaría abierta, caminó por otro rumbo ajeno al que recorrió para llegar a la aldea. Reaccionó cuando el viento acarició su rostro y se percató de que estaba en una pradera, una hermosa pradera.

― ¿Qué haces aquí? ―giró su rostro y varios mechones sueltos de su cabello peliturquesa revolotearon gracias al soplar del aire. Era increíble que no haya percibido el galopar del equino y su jinete que se mostraban magníficos ante ella. ―Responde.

Su masculina voz era rasposa y autoritaria, algo que no la intimidó, ella no le temía a los cazadores y lo podía apreciar.

―Caminaba.

Él frunció el ceño ante la respuesta tan corta de la chica. La había visto entrar al consultorio de Hakase y después salir de él con una sonrisa luminosa que lo atrapó y un libro en manos que abrazaba como si fuese lo más valioso del mundo. La había observado caminar sumida en sus pensamientos y salir de la aldea para dirigirse al lugar que a él tanto le gustaba para estar solo, fue por eso que la siguió, para reclamarle que ese era su territorio y que ella no tenía absolutamente nada que hacer ahí, pero al verla parada en medio del pastizaje con su cabello travieso ondeando ante el viento y su piel blanca siendo iluminada por el astro mayor no puedo hacer nada más que elaborar aquella pregunta ―Es peligroso salir de la aldea.

Ella asintió pero no hizo ademán de querer volver al poblado, todo lo contrario, giró dándole la espalda y se dejó caer acomodándose sentada en el pasto dispuesta a leer el libro que su padre le había prestado.

Vegeta al ver la actitud de la mujer gruñó molesto, ¡nadie lo ignoraba de esa manera! Menos una recién llegada que mendigaba un lugar para dormir, si por él fuera no los hubiera dejado entrar nunca a la aldea. Bajó de su caballo para ir y gritarle que se perdiera de ahí, que le estaba estorbando, pero cuando llegó a su lado la voz femenina detuvo sus reclamos ― ¿Crees en el destino?

El cazador frunció el ceño ante su estúpida pregunta ― ¿Qué demonios dices?

Ella levantó su rostro hasta encararlo y le sonrió débilmente para regresar su atención hacia el libro. Vegeta anhelante por su respuesta esperó pacientemente, pero esta nunca llegó. Harto se agachó hasta quedar a su altura y tomó su muñeca para llamar su atención. Su piel era la más suave que alguna vez hubiese tocado ―Yo sí creo… esa vez había un conejo.

―Eres la niña del bosque ―susurró con voz baja y sorprendida. Ella se liberó del agarre y acarició los labios de él con sus dedos.

Su cabeza comenzó a dar vueltas y cerró fuertemente sus ojos, cuando los abrió se percató de que estaba en la aldea, de pie y que frente a él la misma chica peliturquesa lo observaba fijamente con el mismo libro en brazos saliendo del consultorio médico. Ella le sonrió fugazmente y emprendió su camino, sin embargo no fue el camino que Vegeta esperaba que tomara, sino que se dirigió de vuelta a la casa en donde ella habitaría de ahora en adelante.

¿Acaso aquello había sido una ilusión o una mala pasada de su mente?


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Bueno, pues espero que les haya gustado el como se está desarrollando la trama y eso :3, ¡muchas gracias por leer y espero leerlas en un review!

Besos :D

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Pd. Para quienes estén leyendo "Herederos" Espero poder actualizar el próximo fin de semana C:.