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Es divertido molestarte

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No iba a negarlo, pero muchas reacciones ahora se hacían presentes en su mente y en su cuerpo…y eran muy diferentes a todas a todas las que anteriormente había experimentado. Por mucho tiempo el odio albergado en su alma se había recrudecido hasta no dejar mas espacio que aquel torturante vacío. Sabía que era diferente y que probablemente a nadie mas importase lo que él sintiese. Al menos eso era lo que el creía…sin embargo…

-¡Mocoso!, escuchó la voz de aquel anciano llamarle.

–Hoy eres libre de hacer lo que se te venga en gana…si te place puedes colaborar con Tokusa y Yuzuriha en perfeccionar sus técnicas de combate.

-¡ Y se puede saber!, ¿Por qué diantres tendría que hacer eso?...para malos golpes y huesos rotos esta Shion.

-No en las próximas semanas…ya lo he descuidado bastante y creo que ya esta esta listo para dominar otro arte; decía airoso el Maestro.

-Jajaja…¿otro arte, pero si ni siquiera a dominado la técnica para teletransportarse; se burlo el canceriano mas joven. Observo como en el rostro del antiguo cáncer se reflejaba una mueca de disgusto ante su acertada observación.

-Si lo sé…por eso es que en las siguientes semanas entrenarás por tu cuenta.; dijo resignado el mayor.

-Eso quiere decir que me voy a divertir con las niñas…jejeje; dijo triunfal el menor de los cáncer.

-¡Dije colaborar no hacer lo que a ti te plazca!, dicho esto le acomodo un buen coscorrón para que se le acomodaran las ideas.

-AAuuu!...¡que le pasa!...¡solo bromeaba!, replico el menor.

-Casi lo olvido…mi hermano te manda esto, dijo el mayor entregándole un pequeño sobre y hecho esto se teletransporto a algún lugar. Tomó aquella carta observándola entre sus manos para después caminar en dirección a la torre. No le sorprendió encontrar al pequeño aries sentado junto a uno de los enormes ventanales, estudiando como ya era costumbre. El chico pareció no percatarse de su presencia, o tal vez simplemente había decidido ignorarlo…sin más se le acercó y tomo asiento junto a él. El ariano no le prestó atención, parecía muy concentrado en su lectura, esto lo fastidió, así que en un gesto curioso y nada disimulado intentó ver que era lo que le mantenía tan ocupado, esto le incomodó al ariano que intencionadamente ladeo el libro para evitar que el mayor viera su contenido.

-"Que raro", pensó el canceriano para si…y trato de observar mejor, más no comprendió ni logró divisar bien desde el ángulo en el que se encontraba, asi que le arrebató el libro de las manos.

-¡Oye!...¡Devuélvemelo! -¿Qué es esto?...dijo en voz alta entre sorprendido y confundido. Era de esperarse, lo que el ariano estudiaba eran sin duda tipos de cortes…anatómicos por su puesto.

-¡Ya dame mi libro! El ariano intentaba inútilmente recuperar aquel libro pero el mayor se pusó de pies sin las mas mínima intención de devolverlo…jugueteaba con el mas joven esquivándolo para no darle aquel objeto. Entre risas por parte de él mismo y suplicas hechas por el ariano, logró cambiar de página, y algo aun mas extraño leyó…"Instrumentos de corte superficial y profundo", siguió hojeando y volvió a leer al pie de otra de las imágenes "Altura, profundidad y riesgos del corte". El ariano aun parado de puntitas no lograba alcanzar aquél libro que se elevaba sobre la cabeza del mas alto.

-¡Devuélvemelo Manigoldo!

-¡Ahh!...¡No molestes!

-¡Ya!...dámelo que debo tener leída y bien aprendida la lección de mañana, dijo el menor inflando los cachetes.

-Pues…si tan urgente es, ¿Por qué no usas tu telequinesis niño?, dijo en son de burla el mayor. El canceriano sabia que había dado en el clavo, pues Shion tampoco dominaba aun el arte de teletransportar objetos en movimiento, razón por la cual no había podido recuperar el libro desde el principio.

-¡Ya cállate!

-Pues me callo…¡Pero ya no molestes!

-¡El que molesta eres tú!, dijo con enfado el ariano.

-¡Por favor!...ya deja de comportarte como una niña y mejor arreglemos esto como ya sabes que se arreglan estas cosas; dijo con una sonrisa socarrona impresa en el rostro. El ariano cansado de su actitud le lanzó un puñetazo directo al rostro, mas fue detenido por la mano libre del mayor.

-¿ Eso es todo carnerito? Nuevamente el ariano le arremetió con mas golpes, mas todos eran esquivados sin dificultad por el canceriano. Finalmente este último ya satisfecho con su cometido en un rápido movimiento tomó al ariano por ambos brazos haciéndolo caer por su peso de espaldas al suelo.

-¡Suéltame!

-Inténtalo corderito, le sonrió maliciosamente para después agregar

– No te voy a soltar, al menos hoy carnerito…ya me enteré que comienzas con un nuevo entrenamiento mañana.

-¡Y eso qué!

-Que teniendo tú al viejo cerca, será muy difícil que me divierta contigo tonto.

-¡Esto no es divertido! El canceriano que se encontraba sobre el ariano se inclinó hasta quedar a sólo unos milímetros de aquél albo rostro, sintió el cuerpo del más joven removerse incomodo abajo suyo y observó deleitado aquella expresión de desconcierto y nerviosismo en el rostro de aquel chico que ahora se encontraba a su merced. Y finalmente cerca de su oído resopló diciendo

–A mí me lo parece. Se incorporó liberando al ariano de aquel agarre, cogió nuevamente el libro recargándose en el frío muro dispuesto a continuar con aquello que había comenzado minutos atrás. Por su parte el ariano sin mas opción tomó lugar junto al canceriano, esperando resignado a que le dejara en paz y le devolviera por las buenas aquel libro.

-¿De cuando acá te interesa leer un libro?, le espetó el menor cruzándose de brazos.

-¡No seas bobo!...no me interesan en lo absoluto.

-Entonces…solo quieres hacerme perder el tiempo; dijo resignado el ariano.

-Ehhh…pues la verdad si y la otra es …que es el primer libro que veo con tantos dibujos… El ariano lo miro divertido, el canceriano parecía tan entretenido cual niño con un cuento en sus manos, esto hizo que se le pasara el enfado.

-Con que no te gustan los libros sin dibujos…¿ehh?

-¡Por Athena!, ¿ A quien pueden gustarle?...basta con verlos, repletos de tantas letras, me dan dolor de cabeza.

-jmjmjm; el ariano se rió por lo bajo ante este comentario, ¿Qué esperaba el canceriano?, por algo se llamaban libros, y si eso pensaba de ellos que pensaría de aquellos que los escribían.

-Si te gustan los libros con dibujos…¿por qué no le pides prestados unos a Tokusa?; no pudo evitar decir esto, al fin podría mofarse del mayor y cobraría crédito por las ya malas pasadas con él.

-¡Qué dices!, le contestó molesto.

-Nada jmjmjm…que pareces un niño.

-Mira nada mas quien habla mocoso; le dijo con sarcasmo al otro.

-¡No soy un niño!. Replico Shion.

-Un niño no…pero tal vez una niña sí; dijo desdeñosamente el canceriano.

-¡Pero por qué insistes en seguir mofándote así de mí!; gritó molesto el ariano dándole la espalda.

-¡Lo ves!…ya estas haciendo berrinche otra vez, ni aguantas nada.

-¡Cómo no me voy a enojar si me cambias el género!; se volvió hacia el mayor enfurruñado. El canceriano torció los ojos en señal de fastidio a tener que darle explicación a sus muy malas comparaciones.

-¡Solo mírate!...te molestas y lloras por todo, y encima, hasta tienes el cabello más largo que Yuzu y Tokusa juntos. Le había ofendido, lo reconocía, mas ya lo había hecho y no podía evitar aquel mal hábito de molestarlo por su entre comillas afeminada apariencia…aunque también hubiera podido hacer aquello con el pequeño Tokusa, sin embargo, ni el mismo entendía porque insistía en burlarse así de su aspecto físico, pues a pesar de todo tanto Tokusa como Shion compartían aquella apariencia frágil y "afeminada" como el decía, lo cierto era que no le divertía hacer aquello con nadie más. Aunque insistir en aquello era tonto…puesto que ambos chicos crecerían y adquirirían aquellos rasgos masculinos que ahora no poseían; el canceriano sabía de ante mano que la mayoría de los lemurianos varones eran casi indistinguibles de las mujeres cuando eran infantes. Y no era sino hasta que ambos géneros alcanzaban la adolescencia o la mayoría de edad cuando estos caracteres distintivos se hacían mas evidentes. Y es que a lo mejor él estaba confundiendo el término "afeminado" al expresarse asi delos jóvenes de esa raza, quizá la palabra mas adecuada hubiera sido "bellos"…pero que se podía esperar que infiriera un adolescente desconsiderado en el que ya comenzaban a hacer sus primeros efectos aquellas incontroladas hormonas, y sobre el cual pesaba una responsabilidad mas grande que el lograr controlarlas. La proximidad de aquella Guerra Santa le obligaba a vivir de prisa, a correr en vez de poder caminar, a ver en lugar de observar y a herir en lugar de comprender.

-Si es por mi cabello…¡ni te molestes!, ¡no voy a darte el gusto de cortarlo!.

-No dije que fuera tu cabello; dijo sonriendo maliciosamente el canceriano.

-¡Ahora si ya me cabreaste!; le espetó el menor enfadado arrebatándole el libro de las manos ahora que estaba distraído y se teletransportó hacia fuera de la torre. Una vez afuera el ariano sonrió triunfante, extendió los brazos para aspirar el aire fresco, y en cuanto hizo esto se dio cuenta de que el libro no lo llevaba consigo, miro hacia todos lados en el suelo buscando estuviera tirado, y en esto estaba cuando…

-¡Hey cooorderito!...olvidastee eeestoo. Escuchó la voz de Manigoldo desde la ventana de la torre, volteo con fastidio solo para observarlo agitar el libro desde lo alto de aquel ventanal, se paso una mano con desgano sobre la cara deseando desaparecer de la vista de aquellos transparentes ojos…ahora aquel tendría un motivo más por el cual burlarse de él.

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Continuara...

Hasta aquí el segundo capitulo.