capitulo : 1

"RECUERDOS DE LA PREGERRA"

Me duele mi cuerpo, me duele parte de mi cabeza, mis odios me zumban. -¿Qué ha paso aquí?-. Miro alrededor todo está destruido y yo estoy tirado en el suelo. -¿acaso me desmaye?, arg mi cabeza-. Con un casco me presiono la cabeza y con el otro casco me tallo los ojos, me pongo en pie lentamente y comienzo a avanzar a un muro más cercano para poder sostenerme, me tomo un respiro y comienzo a observar que todo a mi alrededor está completamente destruido solo quedan ruinas de lo que antes eran casas y edificios ahora son escombros incendiándose, cadáveres de ponys calcinados sobres las calles quedaron irreconocibles y los que tuvieron suerte solo quedaron desmembrados por la explosión.

-¡por Celestia! ¡¿Qué pasó aquí?, no lo puedo creer esto es un infierno. Arg mi cabeza no logro recordar cómo sucedió esto, solo recuerdo arg… una… arg… explosión y salí volando violentamente… arg… caí al pavimento y todo se oscureció-. Aun me dolía la cabeza estaba confundido y no podía recordar nada de lo que hice hace pocas horas, todo a mi alrededor era una escena Dantesca, el olor de los cadáveres quemándose era insoportable que hacía que me doliera más la cabeza.

-Te… tengo que salir de aquí… cof, cof, cof, maldito humo, tengo que moverme o este humo me asfixiara-. Trote poco a poco sosteniéndome de un frágil muro que aún estaba de pie, seguí trotando hasta que poco a poco recuperé mis fuerzas, más adelante vi que el muro donde me apoyaba estaba derrumbado abriendo paso hacia la otra sección de la ciudad en ruinas.

-Parece que este es el único camino para salir de este lugar, hum me guste o no tengo que tomarlo, tengo que hacerlo no debo fallar-. Pase por los escombros del muro y camine por una calle ancha y alrededor solo se encontraban ruinas y cadáveres de algunos ponys que no alcanzaron a huir de tan violenta explosión. Más adelante alcance ver una grieta muy grande que separaba la calle por la que iba caminando así que empecé a trotar más rápido y salté con todas mis fuerzas, el impulso me ayudo a cruzar sin problema alguno al otro lado. Trotando unos cuantos metros más salió de entre los escombros un Pegaso con un cuchillo en el hocico y la mitad de su cara sangraba sin parar y todo su cuerpo presentaba quemaduras graves pero aun asi estaba de pie como si no le afectara nada.

-¡No te dejaré pasar por aquí chico tonto!-. Hablaba entre dientes sosteniendo el cuchillo aun con su hocico. – No sé cómo sobreviviste sin recibir mucho daño, puede que seas el responsable de todo esto.

-Tranquilízate si, mira no tengo armas y estoy muy débil para usar mis poderes de unicornio contra ti-. Alce mis cascos delanteros para señalarle que estaba desarmado. –Además no soy el culpable de lo que paso aquí, solo me desperté tirado en medio de la maldita calle, en verdad no sé cómo termine ahí y es mas no recuerdo nada de lo sucedido antes así que por favor déjeme pasar tengo que salir de aquí.

-¡Eres un mentiroso! Todos mis amigos murieron en esa explosión solo mira a tu alrededor están ahí tirados todos están calcinados y yo que fui el que tuvo suerte de sobrevivir mírame ¡estoy desfigurado y con la mitad del cuerpo quemado!-. El Pegaso hostil apretó con mucha fuerza el cuchillo que traía en su hocico y me miraba con mucho odio. –No sé cómo sobreviviste o quedaste ileso pero te matare ¡te matare!-.

El Pegaso desfigurado empezó a avanzar hacia a mí poco a poco ya que su cuerpo no podía moverse con más velocidad por que estaba muy lastimado. Volteé a todas partes desesperado para buscar cualquier cosa con la que podría defenderme y encontré un pedazo de varilla de metal tirado en el suelo, estaba aún débil que no podía usar la telequinesis de mi cuerno para levantar la pesada varilla de metal asi que me agache y use mi hocico para levantarla.

-Por favor no quiero pelear y mucho menos hacerte daño, por favor retrocede y déjame pasar-. Hablaba entre dientes sosteniendo aún la varilla con mi hocico.

-Enserio me amenazas si solo eres un potro asustado queriendo ser todo un corcel valiente. ¡voy a matarte!-.

Siguió avanzando y no me apartaba la mirada de odio, enserio estaba decidido a matarme, yo por mi parte me prepare me puse en posición de guardia con la varilla en mi hocico, tal como me enseñaron en mi entrenamiento como mercenario.

-¡por favor no seas estúpido, no quiero matarte!-. Le grite por última vez pero se empeñaba a terminar su cometido. Al estar a unos cuantos trotes de mí pasó lo impensable; un enorme pedazo de escombro de concreto cayó justo en la cabeza de mi atacante, el escombro golpeó su cráneo fuertemente que incluso lo estrelló contra el pavimento salpicándome unas gotas de sangre en mi cara, y ahí quedó su cuerpo tirado en la calle y por cabeza un enorme y pesado escombro aplastándola en el pavimento, solo había un enorme charco de sangre y pedazos de su cerebro desparramados cerca de su cuerpo inerte.

De la impresión solo dejé caer la varilla de mi hocico y seguí avanzando, ni siquiera me limpie la sangre que me salpico al momento que le cayó la pesada roca solo seguí mi camino, pase a lado de su cuerpo sin sentir ninguna lástima ya que eran tiempos difíciles y la muerte te acecha a la vuelta de la esquina. Trote sin ninguna prisa y a los pocos metros escucho interferencia de un radio que aún estaba en funcionamiento; mire a todos lados para saber de dónde provenía aquel ruido de estática hasta que vi el cadáver de un pony militar que sujetaba con su casco un viejo radio. Se lo quite de sus fríos cascos y ajuste la señal para que se escuchara:

"¿Alguien me escucha? Repito ¿alguien me escucha? Si alguien sigue con vida salga por el puente que conecta con la embajada de Canterlot, es su única salida, es el lugar más seguro que tenemos, repito ¡vayan todos a la embajada! ¡ahora!"

La señal se apagó intente volverla a poner en funcionamiento pero solo se escuchaba interferencia. –Hola ¿me escuchas? ¿Hola?-. Nada el micrófono de la radio estaba roto, suerte que escuche las instrucciones, ahora mi próximo objetivo para salir de esta ciudad en ruinas era ir a la embajada.

Trote por la avenida principal de Canterlot la cual conectaba directamente con el puente de la embajada. Inclusive la avenida más importante y glamurosa de la ciudad de su tiempo estaba en ruinas y en llamas, para distraerme de este infierno tuve que pensar en mi amigo Diamond.

-Qué suerte la de Diamond al no estar aquí, de seguro esta con el cuerpo médico ayudando a los heridos o coqueteando con una yegua enfermera puede ser lo último ya que no quiso acompañarme a esta misión-. Me estaba riendo por dentro al imaginar como la estaría pasando Diamond en mi ausencia. –Sin embargo al recibir la noticia de lo que sucedió aquí en Canterlot debe estar muy preocupado el pobre diablo-. Seguí trotando rumbo al puente de la embajada mientras recordaba divertidas épocas con Diamond solo para distraerme.

Estaba en el campamento central de operaciones recuerdo que Silver me pidió que lo acompañara a una misión a Canterlot la verdad rechace su petición ya que me enteré que ingresaría al campamento las nuevas enfermeras y por lo que me contaban eran bastante atractivas como para no aprovechar la oportunidad de salir con una de ellas; asi que me uní a la reserva médica como pretexto para conocerlas, si recuerdo cuando Silver vino a verme antes de partir a su misión asignada.

-Hey Diamond me preguntaba si querías acompañarme a mi misión, sabes será muy fácil.

-No lo sé amigo ya tengo un importante compromiso pues.. eh.. como decírtelo.. entre a la reserva médica y tengo mucho que aprender hoy.

- ¿reserva médica? ¿Desde cuándo te interesa la medicina?-. Silver me miraba con ojos de duda, sabía que a él no lo podía engañar muy fácilmente. –Diamond no me digas que te uniste para poder conocer a las nuevas enfermeras que llegaran a la base o ¿me equivoco?-. Estaba nervioso pero seguí con mi escusa.

-Claro que no Silver ya sabes que necesito aprender algo de todo, la medicina por ejemplo me sirve para…- Mi mirada se concentró a las hermosas yeguas enfermeras que pasaron justo detrás de Silver, eran 10 e iban acompañadas por el jefe de los médicos.

-Diamond, Diamond, ¿estas ahí?-. La voz de Silver me hizo reaccionar y lo voltee a ver. –Diamond ¿recuerdas lo que me estabas diciendo?-.

-Claro te decía que necesito aprender medicina para poder curarte si resultaras herido en una de tus misiones.

-Si claro y no es coincidencia que las nuevas enfermeras pasaran atrás de mí y te perdiste un momento ¿verdad?

-Está bien Silver me atrapaste pero tienes que comprender no es fácil salir con una chica en estos tiempos y tú que vas a saber de esto eres todavía un potro-. Estaba enfadado pero estaba dispuesto a intentarlo.

-Claro que no soy un potro ya soy mayor y tú solo me ganas por un par de años y entiendo tus necesidades pero te necesito amigo. Hay Diamond ¿no recuerdas tu suerte que tenías con las chicas en el orfanato? Todas a las que invitabas a salir te rechazaban y te ponías todo deprimido, no quiero que eso te pase.

Al escuchar eso me molesté más que empujé a Silver contra la pared y puse mi casco en su cuello.

-¡Silver ya basta tu no entiendes! Tu solo eres un potro jugando con tu tecnología yo al menos quiero conseguirme una vida normal, una familia-. Lo solté y solo me miraba preocupado. –Lo siento Silver esta vez ya no te cuidare si dices que eres mayor demuéstralo haciendo esta misión tu solo-.

Me di la media vuelta y entre al área médica sin despedirme de él, ahora estoy preocupado hubo una gran explosión sobre la ciudad capital de Canterlot y no me contesta su radio. Espero que este bien.

Estaba en las prácticas médicas en el quirófano, el médico en jefe terminó con éxito una operación para remover una bala que estaba alojado en el tórax de un pobre unicornio nos explicó los métodos para extraerla con cuidado sin dañar los órganos vitales. Al terminar con la lección me encargo a mí y a una enfermera; Daisy se llama; a limpiar y acomodar todo el instrumental quirúrgico.

-ehh disculpa ¿cómo te llamas?-. Estaba limpiando los instrumentos en un rincón.

- Me llamó Daisy-. Me respondió sin voltearme a ver

-Mucho gusto, ehhh yo ehh me llamo Diamond Power

-ah hola-. No me prestaba atención solo se quedaba acomodando el medicamento.

-y ¿Qué te pareció la clase de hoy?

-No me quejo eh visto cosas más interesantes a propósito te vi cuando estaban haciendo la incisión y vi que te tapaste los ojos con tu casco ¿acaso le temes a la sangre?

Me puse más nervioso cuando me preguntó.-Ehhh no la verdad no, bueno es que me dio algo de remordimiento hacia el pobre paciente, si eso jejeje-. La verdad nunca había visto una operación con mis propios ojos y lo que vi fue horrible pero tenía que mantener la postura si quería impresionarla.

-Pues si te gusta la medicina debes de quitarte esos sentimientos de encima, debes ser frio y seco para poder salvar una vida aunque le estés lastimando.

-Gracias por el consejo Daisy lo tendré mucho en cuenta. Oye ya que eres muy bonita… digo ya que… quiero decir ¿te gustaría salir a…?

-Diamond ¿acaso estas coqueteando conmigo?-. Me interrumpió antes de que la invitara a salir, la verdad estaba muy nervioso y ella solo se me quedaba viendo como si estuviera loco. –Si digo no digo… solo quiero que nos conozcamos mas eso es todo-. Daisy se empezó a reír y eso me desilusiono un poco pero empezó a trotar hacia a mí.

-Ah ya veo lo que quieres decir ¿Quieres acostarte conmigo no es así?-. Mi corazón se detuvo y mi cuerpo se paralizó estaba en shock cuando dijo esas palabras y ella me tenía contra la pared.

-Si digo no digo si digo… haaa ¡ya basta! deja de bromear y ponerme confundido, yo solo quiero invitarte a salir a una velada romántica eso es todo, no quiero llevarte a la cama como los otros ponys patanes te hayan persuadido, yo solo quiero conocerte tratarte como se merece una yegua como tú-. Estaba exaltado no sabía si lo que me había dicho anteriormente era una broma.- Si solo querías rechazarme solo debiste decir un no y no jugar con mis ilusiones-. La aparte de mí y trote a donde había puesto los instrumentos quirúrgicos para seguirlos limpiando.

-oye no era mi intención jugar con tus sentimientos, la verdad es que las otras chicas y yo hicimos un pacto de que no nos enamoraríamos jamás, como sabes estamos en guerra y los ponys con la que tenemos una relación mueren y nos dejan destrozadas por eso decidimos no enamorarnos nunca más lo único que podemos hacer para calmar ese sentimiento es acostarnos con los ponys que nos gustan pero sin llegar a nada serio, eso nos libra de la culpa cuando mueren en el campo de batalla-. La voltee a ver sorprendido y algo apenado, la había juzgado mal desde el principio. –Por eso no era broma cuando te pedí que te acostaras conmigo pero es mejor que no lo hagas ya que tienes unos hermosos sentimientos que no soy digna de ellos y si me acuesto contigo te lastimare más como si te rechazara-. Me abrazó y se retiró, pero antes de salir me dijo: -Diamond sé que encontrarás una chica que valore esos sentimientos.

No pude decirle alguna palabra para evitar que se fuera pero a la vez ella tenía razón si me hubiera acostado con ella solo me ilusionaría más y me rompería el corazón y ahí estaba meditando lo que Daisy me había dicho cuando de repente un gran ruido ensordeció a todos en el campamento, trote para ver por la ventana que estaba pasando y mi sorpresa fue muy grande; Canterlot la ciudad capital de Equestria había sido destruida por una enorme explosión.

-¿Silver? No puede ser ¡Silver!, por qué no lo acompañe maldita sea, por favor Celestia que no esté muerto.

Troté camino al puente de la embajada mientras pensaba lo que le dije por última vez a Diamond, sé que trataba de molestarlo pero no es su culpa que se enojara conmigo él solo quiere tener una vida normal aunque la guerra se lo impidiera, él puede hacer cualquier cosa para llevar una vida normal y siempre estaré ahí para apoyarlo.

Casi llegando al puente noté que unos soldados enemigos pusieron un campamento y algunas barricadas para bloquear las salidas y lo peor de todo lo que noté es que a la entrada del puente había cadáveres de ponies abatidos que sobrevivieron a la explosión. Esos sujetos no les importa a quienes asesinan cada vez sentía mucha rabia al pensar que esos pobres mártires solo querían llegar a un lugar seguro y ellos les dispararon sin compasión.

-Demonios esos soldados pusieron una barricada en el puente y enfrente tienen una ametralladora de alto calibre cubriendo la única entrada ¿Qué haré, qué haré?-. Por suerte mis fuerzas se habían restablecido y ahora podía usar un poco de magia a mi favor.-Bien como no tengo radio y ahora estoy un poco descansado puedo utilizar algo de magia para poder pasar inadvertido-.

Cerré los ojos y concentre toda mi magia en mi cuerno y recité en mi mente las palabras para que el hechizo de invisibilidad funcionara, mi aura pixeleada rodeo mi cuerpo y poco a poco fui desapareciendo; estaba completamente invisible ya no podía ver mis patas frontales era todo muy raro no ver una parte de tu propio cuerpo. Trote apresuradamente acercándome a las lámparas que iluminaban la entrada del puente, los reflectores pasaban sobre de mí al mismo tiempo que el artillero con la ametralladora apuntaba donde pasaba la luz, afortunadamente tenía la fuerza necesaria para mantener el hechizo activo y seguí avanzando hacía una ranura estrecha por donde poder pasar sin que me descubrieran; pase por la estrecha ranura sin hacer mucho ruido y voltee para mirar por última vez aquella hermosa ciudad donde yo había crecido y ahora se encontraba en ruinas.

-Canterlot la gran ciudad capital de Equestria y lugar donde vivía la princesa Celestia como me da tristeza verla en ruinas.

Comencé a avanzar hasta llegar a un muro enorme de metal y había una puerta del mismo material que se habría electrónicamente, para mí fue una suerte que fuera electrónica ya que tenía la habilidad de conectarme a cualquier cosa que funcionara con circuitos y asi poder hackearla y pasar sin ningún problema, excepto uno y ese problema era que muchos soldados enemigos estaban parados muy cerca de la enorme puerta electrónica. Asi que esperé a que los soldados se apartaran por un momento; esperé como 10 minutos ya me estaba agotando por usar el hechizo de invisibilidad; troté hasta donde estaba el panel de control de la cerradura, dejé de hacerme invisible y toqué el panel con mi cuerno haciendo que la cerradura se accionara y abriera la puerta pero desgraciadamente al abrirse hizo mucho ruido que los soldados que estaban cerca voltearon a verme, todos estaban quietos e impresionados igualmente me quede sin mover ni un músculo mirándolos directamente a los ojos, tomé la iniciativa y entré rápido y pulse el botón de cerrar la puerta.

-¡Un intruso! ¡Mátenlo rápido antes de que se escape!

Los soldados me disparaban pero la puerta que se cerraba me cubrió del fuego enemigo, varios soldados enemigos salieron de zonas altas de su barricada y me empezaban a disparar, troté lo más rápido que pude esquivando sus disparos, troté entre los pasillos de su barricada hasta que me encontré frente a un soldado enemigo, con mi velocidad solo salte y le di una fuerte patada en su cara dejándolo noqueado y entre a un pasillo donde no encontraba salida. –Vamos Silver tranquilízate y usa tu hechizo de invisibilidad otra vez-. Estaba cansado ya no tenía fuerzas para hacer un hechizo más. Los soldados vieron donde me escondí y no tardarían en llegar por mí.

-¡Vamos rápido está atrapado, ya es nuestro!

Escuché sus trotes muy de cerca sé que ya vienen por mí y yo muy nervioso no podía concentrarme para volver hacer el hechizo, los escuchaba cada vez más cerca y mi voz se quebraba más y más. –Vamos Silver tu puedes hacerlo, ¡concéntrate maldición!-. Me decía a mí mismo mientras cerraba los ojos y ejecutaba el hechizo; abrí los ojos y vi que estaban enfrene de mi pero a diferencia que estaban confundidos como si no vieran a alguien.

-¿A dónde se fue?, ¿Cómo es posible que haya escapado?

-¡vamos búsquenlo por todo el complejo!

Trate de ver mis cascos pero no podía fue un golpe de suerte el haber hecho por segunda vez el hechizo de invisibilidad; los soldados se retiraron y reanimaron a su compañero que deje noqueado un poco más atrás, "esta es mi oportunidad" pensé y avance por los pasillos de la barricada enemiga pasando por detrás de ellos y enfrente de sus narices "que tontos no saben dónde estoy" pensé mientras me reía en voz baja, busqué la salida por la parte de atrás de su barricada y salí de ese lugar, por suerte toda la seguridad estaba enfrente del puente ya que tenían planeado asesinar a cualquier superviviente de la explosión y por detrás de la barricada estaba todo vacío solo se escuchaba a mi espalda las alarmas y los altavoces en donde hablaban sus superiores.

-¡Encuéntrenlo rápido o podría delatar nuestra posición al enemigo!

Los ignore y seguí mi camino hacia mi campamento, troté un poco más lento ya que me había cansado por volver a usar el hechizo de invisibilidad. Avance un kilómetro más pasando algunas ruinas muy antiguas desde el inicio de la guerra y un campo muy oscuro que estaba debajo de la montaña que sostenía la ya destruida ciudad capital.

-¿Quién anda ahí?-. Una luz muy fuerte me resplandeció en la cara y solo pude ver la silueta de un pony unicornio.

-¡Soy yo Silver no disparen!-. Ya estaba muy cansado para decir hasta mi rango.

-¡Señor Silver está vivo!-. El soldado retiró su linterna que deslumbraba mis ojos y corrió a auxiliarme. -¡Emergencia necesito un médico tenemos un superviviente! ¡El señor Silver esta herido y vivo, rápido necesito un médico!-. Llegaron los médicos con una camilla y con mis últimas fuerzas me acosté en ella, me llevaron adentro del campamento donde en la entrada principal estaba el General esperándome.

-Señor Silver logro sobrevivir que impresionante ¿Cómo lo hizo?

-Suerte Señor, tuve mucha suerte. Dígame Señor ¿cómo esta Diamond?

-Él está dentro del campamento no salió para nada incluso está ayudando al cuerpo médico con los pocos heridos que llegaron aquí.

-Respecto a eso señor debo informarle que…

- Lo harás después estas muy herido y cansado, ¡Vamos señores lleven a Silver a revisión médica!

El General no me dejo terminar de informarle que las cebras habían tomado la única ruta de evacuación de Canterlot; los médicos me llevaron a urgencias y vi que en la sala estaban las enfermeras ponys atendiendo a los sobrevivientes que tenían quemaduras graves y amputaciones en varias partes de su cuerpo, me pasaron directamente a primeros auxilios ya no presentaba a simple vista una herida grave, trate de localizar a Diamond entre toda movilización de médicos pero no lo alcance a ver. Entre a primeros auxilios y una enfermera muy amable me atendió en mi recuperación.

-Señor Silver he revisado su cuerpo y no he encontrado ninguna herida de suma importancia solo algunas quemaduras leves y raspones que le dejaran unas atractivas cicatrices.

Estaba sonrojado que la enfermera me haya dicho eso pero tenía que seguirle el juego, ella me estaba untando una pomada para las pequeñas quemaduras y desinfectando con alcohol los pocos raspones era doloroso pero tenía que aguantarme.

-Soy muy fuerte no lo cree enfermera jejeje-. Le guiñe el ojo dándole una señal de que me gustaba aunque en realidad no me interesaba solo lo hacía para ver su reacción.

-Señor Silver me alaga, enserio pero es usted algo joven para mí-. Me miró de una forma coqueta. –Es usted muy fuerte pero si tuviera un par de años más tendríamos buena diversión privada Señor-. Término de vendarme mis quemaduras y me dio de alta.

-Bueno enfermera que se le va hacer al menos lo intenté-. Me despedí de ella y salí del área de primeros auxilios; cual fue mi sorpresa que al salir me encontré con mi amigo Diamond, pereciera que estaba todo el tiempo afuera del área de primeros auxilios escuchando la conversación con la enfermera no me dijo nada cuando me vio, se quedó serio ahí parado, mirándome sin mover un músculo de su cara, pensé que estaba molesto por lo que escucho en mi plática con la enfermera pero no fue asi, rápidamente se abalanzó hacia a mí y me dio un fuerte abrazo, me quedé impresionado nunca me mostro ese tipo de afecto.

-¡Silver que bueno que estas con vida! Fui un estúpido dejarte ir solo a esa misión-. Me abrazaba muy fuerte creo que si le afecto ver que toda la ciudad fue destruida y al pensar que estaba ahí adentro me dio por muerto; le correspondí el abrazo nunca reflexione lo bueno de tenerlo como mi amigo y más haberlo elegido como un hermano.

-Diamond estoy bien ya basta me estas avergonzando además fue tu idea el no acompañarme ya que querías quedarte para buscar una pareja y reproducirte-. Intente molestarlo una vez más con mis inofensivos chistes sarcásticos el cuál si funcionó ya que se apartó muy molesto de mí.

-¡Silver todavía de que me preocupo por ti aun te sigues comportando como un potro! ¡Ya te he dicho que no entiendes todavía eres muy joven! En estos momentos pienso que mejor te hubieras quedado muerto.

-Diamond no te enojes amigo ya sabes que solo estoy jugando y no digas que soy muy joven ya sé de donde vienen los bebes ponies y tengo mucha más suerte con las chicas-. Diamond me miraba con ojos de no te conozco y no sé si tenía la cara roja de enojo o de vergüenza por las cosas que le había dicho. –Venga Diamond anímate tú ya sabes como soy.

-Silver ¡ven acá!-. Me tomó del cuello y con su casco me raspaba la cabeza, era muy molesto y doloroso. – Como extrañaba tus comentarios absurdos y claro que se cómo te comportas es una de las cosas que no puedo remediar en ti-. Me soltó y lo vi que ya estaba de buen humor. –Dime Silver ¿Cómo sobreviviste a esa terrible explosión? Y más si te encontrabas cerca del castillo donde fue el lugar de origen de la explosión-.

-No lo sé Diamod yo creo que fue suerte ya que no recuerdo mucho que fue lo que paso, solo recuerdo que estaba tirado en el suelo y a mi alrededor era un infierno ya te imaginaras el escenario con muchos cadáveres a mi alrededor. Pero este no es el momento de platicarte como salí de ahí, tenemos que ir con el General a avisarle de algo importante.

Trote muy rápido por el campamento cruzando las zonas médicas y de entrenamiento las cuales estaban movilizadas con el personal médico y militar auxiliando a los pocos supervivientes que llegaron a pedir ayuda; Diamond me seguía el trote, no paramos para nada hasta llegar a la oficina del General.

-¡General, General! Perdón por entrar sin permiso pero tengo algo importante que decirle ¡Es muy urgente que le de esta información!

El General estaba sentado detrás de su escritorio estudiando un mapa de Canterlot en la cual se señalaban supuestos asentamientos enemigos donde pudieron planear y realizar el ataque.

-Señor Silver parece que ya se encuentra mejor recuerdo que me quería decir algo antes de que atendieran en la zona médica; bien pues dilo chico tal vez viste algo que pudiera ayudarnos a saber la ubicación del enemigo.

-De eso quiero habalrle General yo he encontrado la barricada provisional de las cebras, se encuentra en la embajada de Canterlot y se extiende hasta la entrada del puente que conecta a dicha embajada-. El General y Diamond se quedaron sorprendidos al escuchar la información.

-¡La embajada! ¡Por supuesto por que no se me ocurrió antes! Son muy listos esas cebras yo los esperaba encontrar en los límites de la ciudad pero ellos pensaron que no sospecharía nada si se ocultaban en un edificio del gobierno y desde ahí atacaran-. Rápidamente el General trazó en el mapa una ruta para atacar al enemigo y seleccionó posibles lugares para rodearlos en caso de que se retiraran; pero yo aún tenía una duda.

-General me podría decir ¿Qué cosa utilizaron para destruir toda la ciudad y borrarla del mapa?

-Utilizaron un Megahechizo

Me quedé helado al escuchar esa palabra yo sabía que los Megahechizos destruían ciudades enteras pero decían que nadie podría sobrevivir si estabas cerca y si lo hacías tendrías una muerte muy dolorosa gracias a las terribles quemaduras en todo tu cuerpo justo como el Pegaso que murió aplastado frente a mis ojos.

-Silver me sorprende que usted que estuvo cerca del lugar donde estallo el Megahechizo y salió vivo y casi ileso, me podría decir ¿Cómo sobrevivió?

Estaba aún aterrado por la noticia del Megahechizo pero tenía que responderle a mi superior.

-Señor la verdad no recuerdo nada de lo que paso allá, solo sé que que algo me empujó violetamente y caí en el pavimento y las luces se apagaron, al poco rato desperté y me dolía mucho la cabeza y todo mi cuerpo estaba adolorido, estaba débil que no podía realizar ningún hechizo para defenderme o ayudarme a recuperar mis heridas.

El General prestaba mucha atención a lo que estaba diciendo al igual que Diamond, los dos me miraban con asombro ya que no era posible regresar casi saludable después de que te detonaran un Megahechizo a escasos metros donde estabas parado.

-Silver es usted un caballo con suerte porque nadie puede sobrevivir como usted lo hizo, pero no se preocupe atacaremos a esas cebras mal nacidas.

-General aún hay más que le debo informar y es que ellas mandaron un mensaje falso a los supervivientes diciendo que se pusieran a salvo en la embajada y cuando los pobres diablos llegaban las cebras los abatían con una ametralladora de alto calibre; fueron cientos de inocentes los que vi ahí muertos en el puente.

-Con razón solo vinieron pocos sobrevivientes a nuestro campamento, ¡Malditas cebras! Bien ustedes dos váyanse preparando para la batalla yo daré el anuncio de que salimos a pelear al resto de los hombres. ¡Vamos muévanse!

Diamond y yo trotamos con velocidad para prepararnos en la armería del campamento mientras que los altavoces sonaba la alarma para entrar en combate y se escuchaba la voz del General "Soldados prepárense para la batalla contra nuestros enemigos, ahora que encontramos su ubicación vengaremos la muerte de nuestros camaradas caídos en la explosión de Canterlot"

Entramos a la armería y tomamos unas alforjas militares especiales para guardar fusiles, municiones y equipo de batalla militar.

-Diamond yo me llevaré este rifle de asalto con cadencia a 100 tiros por minuto-. Lo tome junto con algunas municiones y granadas y las acomodé en mi alforja.

-Silver yo tomaré este, es un rifle semiautomático con una cadencia de 5 proyectiles por ráfaga con menos retroceso para un disparo certero-. Diamond tomó su rifle con municiones y algunas cosas de combate y los acomodó en su aforja.

Minutos después entraron los demás soldados a prepararse, todos estaban emocionados para atacar a nuestro enemigo en su propia base; mientras se escuchaba la voz del General en los altavoces "Soldados quiero que se presenten en el patio central del campamento"

-Ya escuchaste Diamond llego la hora-. Diamond y yo nos dirigimos al patio central del campamento y nos formamos en varias filas con vista al General que estaba en lo alto en un podio. Los soldados restantes llegaron éramos mil en total formados en el patio y aun más los soldados de artillería y de reconocimiento que se encontraban afuera del campamento preparándose para la batalla. El General al ver que todos estaban en formación se acercó al podio y empezó su discurso motivacional.

-Señores como saben somos una compañía militar privada libre del control de cualquier tipo de gobierno, solo prestamos nuestro servicio al mejor postor por eso somos mercenarios y hasta ahora el gobierno de Equestria no ha estado pagando para pelear esta guerra que ya lleva años, por eso el gobierno de Celestia nos agradece nuestra participación y ahora que la ciudad capital ha sido destruida el gobierno de Equestria nos ha prometido una gran fortuna para todos nosotros si eliminamos a los responsables de tan cobarde ataque. Recuerden que el gobierno de Equestria nos ha pagado muy bien a todos nosotros y nos a ofrecido servicio médico y proporcionado alimentos y materia prima para fabricar nuestras armas como municiones, ellos nunca nos han defraudado y nosotros no lo vamos a hacer, yo sé que habrá muchas bajas en la batalla pero quiero que trabajen como los mejores guerreros que tiene esta compañía, demuestren su valentía y ¡acaben con el enemigo!

-¡huuuuuuurrrrrrrraaaaaaaaaaaaaaa!

Todos gritaron su grito de batalla y rompieron filas para dirigirse a los vehículos que los llevarían cerca de la posición del enemigo. Diamond y yo subimos a un vehículo junto con 50 soldados y un oficial de alto mando esperaba arriba de dicho vehículo.

-¡Vamos, vamos, vamos súbanse rápido!-. Decía aquel oficial mientras que varios soldados subían y se acomodaban en sus asientos.

El vehículo avanzó a su destino; Diamond y yo preparábamos nuestras armas para salir en acción en cualquier momento, el resto de los soldados hacían lo mismo, vimos que algunos estaban ansiosos para entrar a la batalla y otros estaban preocupados; a decir verdad recuerdo que ningún sentimiento sentí en ese momento solo estaba concentrado en hacer mi trabajo y sobrevivir a Diamond lo veía muy serio concentrado en la batalla que está por venir. Llegamos a nuestro destino, estaba completamente oscuro, el oficial nos hizo una seña de no movernos y el bajó, hablo con su radio para recibir órdenes.

-Soldados quiero que bajen en silencio no queremos alertar al enemigo de nuestra presencia-. Nos habló en voz baja mientras seguía comunicándose con su radio.

Bajamos lentamente y sin hacer ruido y esperamos las ordenes de nuestro oficial.

-Soldados avanzaremos hasta que estemos a 50 metros del objetivo enemigo y esperaremos el primer ataque de la artillería para entrar en acción, esa será la señal; vamos andando.

Galopamos detrás del oficial y ya que estaba todo oscuro y no podíamos ver más allá de nuestros ojos, nos formamos en fila para pisar donde los otros pisaban y así no tropezarnos; el oficial llevaba lentes de visión nocturna y él nos guiaba en el frente. Llegamos a los 50 metros del objetivo, no había mucho movimiento en la embajada solo alcance a ver la ametralladora que estaba al final del puente y a varios centinelas en los tejados haciendo guardia, parece que nadie de ellos se ha dado cuenta que los estamos rodeando y apunto de acribillarlos.

Estábamos debajo del puente en la espera de la famosa señal que los de artillería nos iban a dar cuando de repente la entrada donde estaba la ametralladora y algunos guardias le cayó un misil haciéndola volar junto con la entrada principal.

-¡Señores esa es la señal, al ataque!-. Gritó el oficial mientras avanzaba en el frente elevando su fusil con su telequinesis.

Todos salimos de las sombras y trotamos a la entrada principal disparando a los enemigos que se asomaban en los tejados y rematando a los heridos de la primera explosión; yo elevaba mi rifle de asalto con mi telequinesis y disparaba a los enemigos que disparaban desde los tejados, Diamond embestía y golpeaba con su arma a los enemigos que salían de la entrada destruida, se detenía y con sus cascos tomaba su rifle y disparaba a los enemigos que iban llegando a detenernos. Eran una masacre en la entrada principal pero no estábamos solos, se escucharon barias detonaciones en varios puntos de la embajada nuestras tropas flanquearon al enemigo por diferentes direcciones penetrando el perímetro y dándonos apoyo. El oficial que iba en el frente recibió un disparo en la cabeza de un tirador que estaba muy bien escondido troté rápidamente hacia a él para tomar su radio por suerte esquivé los tiros del hábil tirador y cuando llegué con el oficial muerto me cubrí con su cuerpo para no recibir los impactos de bala enemiga, tomé su radio y me retiré de ahí rápidamente.

-¡Silver yo te cubro!-. Me gritó Diamond mientras apuntaba y disparaba un proyectil RPG al tirador que estaba escondido entre unas cajas de metal que estaban en la azotea; todas las cajas salieron por los aires al igual que el tirador.

-¡Gracias Diamond!

-¡Solo no mueras de acuerdo!

Recargue mi rifle de asalto y me fui al frente de la batalla, galopé entrando a un más en la embajada, los mercenarios que casi iban a alado de mí iban cayendo abatidos, empecé a disparar acribillando a tres enemigos seguidos, Diamond desde un poco más atrás me iba cubriendo de algunos enemigos que no alcanzaba a acribillar y asi me la llevaba avanzando y disparando solo me cubría para recargar mi arma; avanzamos y limpiamos una gran parte de la embajada pero los enemigos no paraban de salir, pareciera que las cebras habían concentrado todo su ejército en ese lugar.

-¡Diamond necesito más munición!-. Le gritaba a Diamond mientras me cubría sobre una columna gruesa que sostenía los pisos de arriba de la embajada.

-¡No tengo munición para tu arma Silver, piensa e algo yo te cubro!-. Diamond seguía devolviendo el fuego abatiendo algunas cebras que disparaban contra nosotros.

Saque de mi alforja un par de granadas de fragmentación y con el hocico les quite los anillos de seguridad y los arroje. –¡Espero que con esto tengan hijos de mula! ¡Todos cúbranse!-. Las granadas estallaron matando a varias cebras que nos impedían entrar más allá de la embajada.

-Diablos ya no tengo munición ni granadas tendré que usar mi magia para defenderme-. Voltee a ver un cuerpo de una cebra todo despedazado por la explosión y vi que su arma estaba intacta, troté rápido para levantarla pero unos disparos pasaron muy cerca de mí.

-¡Llegan refuerzos enemigos!-. Escuche el grito de uno de los soldados advirtiéndonos de que llegaron más a atacarnos.

-¡Silver ten más cuidado!

Solté el arma de mi enemigo muerto y trote en dirección de los enemigos que estaban disparando, concentre toda mi magia en mi cuerno mientras trotaba con más velocidad y disparé un rayo cuyo pixeles perforaban la armadura del enemigo atravesándolos a todos los refuerzos de un solo disparo, caí agotado Diamond se acercó rápidamente a mí cubriéndome con su rifle, disparando a los pocos enemigos que sobrevivieron a mi ataque mientras me sujetaba con su casco y me arrastraba a un lugar seguro.

Escuchaba disparos y explosiones mientras Diamond me arrastraba –Silver aguanta yo te sacare de aquí. ¡Eres un maldito loco! Suerte que siempre estoy cuidándote-. Escuchaba las palabras de mi amigo como si estuviera lejos pero la verdad era que estaba tan agotado que mi sentido del oído no estaba funcionando bien. Diamond se acercó y sacó de su alforja una pequeña jeringa y me la inyecto de forma brusca en una de mis patas. –¡Ahhhh pero que te pasa maldito desquiciado!-. Me dolió bastante que reaccione con un golpe hacia la cara de Diamond pero me detuvo. –Parece que funcionó rápido, ves no solo entre a medicina para conquistar chicas-. Diamond estaba riendo y yo ya había recuperado mis fuerzas y me sentía con más energía. –Pero ¿Qué fue lo que me inyectaste Diamond?-

-Adrenalina, ayuda a los heridos a recuperar la fuerza y cuando están agonizando solo les calma el dolor.

-Parece que aprendiste algo útil después de todo pero no tienes la delicadeza de una enfermera para inyectar.

-Entonces para la otra te coqueteare con mis encantos para que no te duela.

-¡Qué asco Diamond eres un maldito enfermo!

-Ya ves lo que se siente cuando te dicen estupideces

-Ya entendí para la otra no seré tan sarcástico contigo, pero no te prometo mucho.

-Bien ahora muévete tenemos una batalla que ganar-. Diamond me pasó un rifle del enemigo y lo tome con mi telequinesis.

Volvímos a la batalla solo quedaban tres enemigos por abatir, Diamond trotó rápido mientras disparaba a lo loco sin darle a nadie eso confundió al enemigo para que se concentraran en él y mientras que las tres cebras figaron su atención yo y los otros soldados aprovechamos para flanquearlos y abatirlos.

-Parece ser que fueron los últimos de esta sección-. Miraba alrededor había muchos muertos tanto cebras como soldados de nuestro bando, algunos proyectiles dejaban irreconocibles a nuestros potros caídos. Utilice la radio que le quite a nuestro oficial abatido y traté de comunicarme con inteligencia militar.

-Aquí Silver Punch necesito nuevas ordenes, cambio…. Aquí Silver Punch acabamos con los enemigos de la entrada principal, cambio…..- No se escuchaba que alguien recibiera mi llamada.

-¡Hay alguien…. Soy el General… necesitamos apoyo… estamos en el auditorio de la embajada…!

-General me copia soy Silver Punch-. Trate con mi magia calibrar la señal y ampliarla para que se escuchara mejor.

-¡Silver! ¿Dónde está tu oficial al mando al mando?

-Murió en acción señor, le informo que la entrada principal esta limpia de enemigos.

-Ya veo y ¿cuántos soldados siguen con vida?

Voltee a ver para contar los que aún estaban de pie.

-Señor contándome somos diez en total.

-Silver ahora tu estas a cargo necesito que entres al edificio y te reúnas con las tropas del equipo eco y después vayan al auditorio para que nos apoyen estamos rodeados. ¡Date prisa soldado!

-Bien soldados ya escucharon ¡muévanse!

Abrí la puerta más cercana para entrar al edificio y entré yo primero a mi espalda me siguió Diamond y atrás de él los ocho soldados sobrevivientes; estaba todo oscuro en el interior asi que encendí una pequeña lámpara que venía sujetada en mi alforja, vimos cuerpos de cebras y soldados abatidos, manchas de sangre en la pared como también huecos de proyectiles que destrozaban todo a su paso, parecía que hubo una batalla en el interior del edificio mientras nosotros combatíamos en el exterior.

-Silver esto fue una masacre aquí adentro

-Lo sé Diamond no me imagino combatir en tan reducido espacio

Galopamos lentamente asomándonos en varias oficinas para ver si hay alguien vivo o encontrarnos con algún enemigo; seguimos avanzando hasta que escuche un ruido de que alguien estaba hablando.

-Están atrapados ahí adentro esos infelices.

-Ya quiero matarlos para que aprendan a no meterse con las cebras

-Tranquilo hay que esperar a los demás si entramos podrán abatirnos aún se encuentran armados necesitamos obligarlos a salir desesperadamente.

Apagué la luz de mi lámpara y escuche su conversación; tal vez los soldados que estaban ahí atrapados eran el equipo eco que el General había dicho.

-Silver ¿Tienes un plan?

-Si lo tengo pero necesitamos que sus refuerzos que tanto esperan lleguen asi mataremos a dos pájaros de un tiro-. Mientras esperamos reuní a mis hombres para explicarle el plan. –Ustedes cinco avanzaran por el pasillo y cuidaran que ninguno de esas malditas cebras nos dispare, ustedes tres, Diamond y yo asesinaremos con sigilo y evitaremos que huyan cuando empiece la fiesta de tiros.

Avanzamos a nuestras posiciones según lo planeado, en el camino desenfunde mi cuchillo y lo tome con mi casco para que mi magia no nos delatara; esperamos hasta que sus refuerzos llegaran cuando llegaron puse la iniciativa me acerque por un lado de una cebra con mi casco izquierdo la abrace de su cuello tapándole la boca y con mi otro casco donde tenía el cuchillo se lo enterré en su cuello, cayó y pataleaba de dolor y desesperación mientras la sujetaba fuerte para que no hiciera mucho ruido hasta que se desangrara; Diamond y los otros tres siguieron mi ejemplo degollando a sus objetivos pero uno de los soldados no sujeto bien a su objetivo que hizo demasiado ruido a la hora que lo ejecutó.

-¡Enemigos mátenlos!

Las cebras dispararon contra nosotros use mi magia para levitar el arma de mi víctima y disparé contra ellos, eran demasiados pero los cinco soldados ocultos entre la oscuridad abatieron a la mayoría y los que querían escapar Diamond y yo los abatíamos por la retaguardia.

-Bien hecho soldados ahora rescatemos a nuestros compañeros

Me acerque a la puerta y la abrí despacio y en el acto varios disparos impactaron en la puerta y a la vez me retire para no recibir un impacto.

-¡Señores están locos! Están a salvo no somos el enemigo-. Les grite enfurecido

-No caeremos en sus trampas malditas cebras, sé que son ustedes fingiendo ser nuestros compañeros.

-¡No sean estúpidos! Si quieren una prueba ahorita se las doy

Empecé a usar mi magia de mi cuerno para alumbrar la habitación donde se encontraban sitiados y vi que eran diez soldados cubiertos con la mueblería del lugar.

-¿ya quedaron convencidos que no somos unas cebras? Vamos salgan de ahí que necesito información urgente.

Los soldados salieron de la habitación con sus armas.

-Bien chicos necito saber sobre la localización del equipo eco-. Ellos se me quedaron viendo y después soltaron una carcajada

-jajajaja disculpe señor nosotros somos el equipo eco o lo que queda de él.

-¿y qué les pasó?

-Entramos al perímetro y libramos una sanguinaria batalla, prácticamente somos el equipo centinela del General entramos junto con él a asaltar el edificio pero en la intensa batalla tuvimos que separarnos del equipo del General.

-Bien soldados el General me pidió que los buscara tenemos que ir de inmediato al auditorio de la embajada ahí se encuentra el General rodeado de enemigos, tenemos que ir a ayudarlo y sacarlo de ahí.

-Bien Señor vamos síganos conocemos el camino más rápido para llegar al auditorio-. Yo y mi pequeño grupo de soldados los seguimos, trotamos lo más rápido posible cuidando de no pisar los cadáveres tirados en los angostos pasillos; casi llegábamos cuando la radio sonó.

-Silver ¿Cuál es su situación? Cambio.

-Señor he encontrado a los sobrevivientes del equipo eco y vamos a su ubicación, cambio.

-Silver hizo un buen trabajo pero necesito que los sorprendas por la espalda, ya casi he perdido a todos mis soldados y solo estamos resistiendo sus ataques, actúen rápido y si vencemos estaremos a un paso de acabar con esta guerra.

Todos los soldados se me quedaban viendo para recibir ordenes mías.

-Bien esto es lo que haremos, Diamond tu estarás dirigiendo a nuestra tropa y apoyaras al general a repeler el ataque, yo iré con el equipo eco ya que ellos conocen bien el lugar atacarmos por la espalda sorpresivamente; si aniquilamos a estas cebras que están en el auditorio controlaremos el edificio y tendremos más oportunidad de ganar esta batalla. ¡Ahora salgan hacer lo planeado!

Diamond se organizó con su equipo asignado mientras yo y el equipo eco nos dirigimos a un piso más arriba para entrar a la zona de los palcos del auditorio donde estaba el enemigo atacando sin piedad a nuestros compañeros.

-Señor detrás de estas puertas se encuentra el enemigo.

-Bien esperen a mi señal-. Abrí sin ruido la puerta y me asome y vi que las cebras estaban de espaldas fijando su atención y su fuego al General que estaba cubriéndose junto con su tropa en el centro del escenario. Seguí esperando hasta que vi que Diamond entrar en acción trotando en dirección hacia donde se encontraba el general y disparando a las cebras que estaban atacando en los pisos superiores.

-Señores esta es nuestra oportunidad ¡Ataquen!

Entramos y disparamos por la espalda a las cebras todo era un caos para ellos y seguí disparando pero no fue suficiente ya que eran demasiados enemigos uno de ellos le disparó a mi rifle que lo tenía levitando con mi telequinesis y lo me dejó desarmado, decidí concentrarme y usar mi magia para atacar pero mi equipo estaba muy ocupado para cubrirme en lo que me concentraba.

-¡Señores protejan a Silver Punch!-. Ordenó el general mientras que sus soldados disparaban a las cebras que me tenían en la mira.

Acabe de concentrarme y lancé otro rayo pixeleado el cual mató a 20 cebras enemigas de un solo tiro atravesando directamente sus corazones. Quedé de nuevo muy débil al lanzar el rayo pero recuperé rápido las fuerzas solo al recordar lo que me haría Diamond si me viera en ese estado.

-¡Señor Silver lo ha logrado! ¡Esos eran los últimos!-. El General festejaba su triunfo

Recuperé mis fuerzas y el equipo eco ya había instalado una soga para descender desde los pisos superiores hasta el piso inferior. Tomé la soga y bajé rápidamente para reunirme con el General y Diamond.

-Silver parece que otra vez lo logro y no solo eso salvo mi vida.

-General pero ¿Qué estaba haciendo aquí? No es muy propio de usted participar en misiones.

-Me ofendes chico, claro que no me perdería la última batalla.

-¿última batalla señor?

-Si verás inteligencia me ha informado que en este sitio se encuentra su líder y en estos ordenadores que están atrás de mí se encuentra toda la información de las cebras, sus tácticas, armamento, escondites, todo acerca de ellos. Y si logramos matar a su líder y descifrar todos sus secretos pues además de tener una buena paga de 100 veces mayor pues estaríamos más cerca de acabar con esta larga guerra.

-Señor si me permite puedo ayudar en descifrar los ordenadores pues es mi especialidad.

-Silver no esperaba más de usted vaya y ayude a mis ingenieros a descifrar esos ordenadores.

Galopé hacia los ordenadores que estaban en mal estado ya que los impactos de bala en la batalla habían afectado y perforado algunos CPUs y pantallas. En el camino me encuentro condiamond.

-Silver creo que te veo muy mal ya sabes que tengo tu remedio para que te repongas-. Saca otra pequeña jeringa de adrenalina de su alforja.

-Diamon no será necesario te lo juro, ves estoy bien, sin nada de debilidad, jejeje-. Estaba asustado cuando vi la jeringa, no solo por temerle a las inyecciones si no porque sabía que Diamond era demasiado tosco para aplicarlas.

-Descuida Silver si te duele mucho puedo usar mis encantos contigo-. Todos se estaban riendo y yo estaba más molesto, ahora Diamond se burlaba de mí.

-¡Diamond me das asco nunca vuelvas a decir eso o ya verás!

-Silver creo que encontré la manera de molestarte.

Galope con la cabeza agachada de vergüenza. –Ya verás Diamond algún día me desquitare, ya verás-. Lo decía en voz baja mientras me reunía con los ingenieros.

La puerta principal del escenario se abrió de un golpe varios soldados enemigos entraron detrás de una cebra con una armadura extravagante y su cara no lo cubría ningún casco pues tenía cicatrices en su rostro y se podía observar que su ojo izquierdo estaba ciego. No portaba ningún arma de fuego solo se resaltaba un filoso machete fabricado rústicamente colgando a su lado izquierdo.

-General es bueno verlo en esta batalla asi me facilitará las cosas, ya no tendré que ir a buscar en su campamento para asesinarlo-. Su voz era grave y fuerte.

Dejé lo que estaba haciendo y me acerque al General que ya había desenfundado su pistola y la estaba levitando con su magia.

-General ¿Quién es ese tipo?

-Silver él es Mix el líder de la tribu de las cebras, es el más buscado por el gobierno de Equestria y también es el potro más peligroso del mundo; ves ese machete que él porta en su costado, pues es muy hábil con él, varios valientes y ágiles asesinos a sueldo han tratado de matarlo y su destino fue la muerte con esa arma que lleva.

Observaba con furia a ese tal Mix pero aun así me contuve a atacarlo y no solo porque teníamos desventaja si no porque al juzgar la mirada del General sospeché que ellos tenían cuentas pendientes.

-Mix estas acabado mi ejército de mercenarios han aniquilado a la mayoría de tu gente y ahora con tu muerte por fin podremos terminar nuestro trabajo en esta guerra.

-General ¿usted qué sabe de ganar guerras? Por si no lo ha notado está rodeado con muchos de mis soldados y allá en las afueras de este edificio he aniquilado a la mayoría de sus mercenarios y más refuerzos aliados vienen en camino y otras tropas están destruyendo su artillería a las afueras de este perímetro, pero para que me canso de explicar ya que solo ustedes arriesgan su vida por dinero y no por una causa.

-¿causa? Ustedes asesinan a inocentes solo para expandirse y adueñarse de territorios que ni siquiera les corresponden y es mentira que mi ejército esté acabado ya hemos matado a la mayoría de ustedes-. El general apuntó su revolver a la cabeza de Mix pero antes de que jalara el gatillo con su magia su radio empezó a sonar.

- Señor atacan con sorpresa los cañones fuera del perímetro, ¡es una emboscada!

-¡Señor llegan refuerzos enemigos! ¡Necesitamos apoyo!

-¡Señor es una carnicería aquí afuera necesitamos cobertura de artillería!

El General se quedó estupefacto al escuchar a sus hombres por radio pedir ayuda y observé que más soldados de Mix entraban por las otras entradas del auditorio.

-Lo ve General no estaba mintiendo usted ya perdió la batalla y ahora…

-¡Cállate o te vuelo la cabeza de un disparo!-. El General estaba furioso pero los soldados de Mix le apuntaban con sus rifles esperando la orden de su líder

-General es de mala educación interrumpir a alguien hablando y si fuera usted no haría tal cosa ya que mis soldados lo tienen en la mira y si yo doy la orden o si un disparo sale de su arma o alguien hace un movimiento estúpido, lo acribillaremos al instante.

Mix saca de su alforja militar un interruptor del tamaño de la palma de su casco con un gran botón rojo y una pequeña antena que sobresalía de su forma rectangular.

-Con este interruptor destruiré toda la barrica zona por zona, dejando todo el edificio de la embajada en ruinas y por supuesto General usted morirá aquí pues este lugar donde fue derrotado será su tumba y no me agradezca por no haberlo decapitado con mi machete pues resultó ser un oponente honorable y como tal su cabeza no será exhibida como mi nuevo trofeo. Cuando todo esto explote yo y mis soldados nos reagruparemos y nos retiraremos a nuestro nuevo escondite y poco a poco destruiremos a cada pony que no quiera irse de nuestras nuevas tierras. ¡Nos vemos en el infierno General!-. Mix sostuvo el interruptor con un casco y con el otro estuvo a punto de presionarlo.

-¡No, no, no noooooooo!-. Grité fuerte y al mismo tiempo lancé un rayo de mi cuerno dándole en el pecho a Mix lo cual cayó herido y tiró el interruptor.

Todos los soldados de Mix empezaron a disparar a discreción, el General y los demás respondieron al fuego tanto nuestros soldados y los enemigos cayeron acribillados, yo me cubrí de los disparos.

-haaay eso me dolió-. Mix se estaba arrastrando por el suelo completamente herido queriendo alcanzar el interruptor. –¡Ahora… van… a morir!- Mix usa su hocico para apretar el interruptor y la primera bomba que estalló fue una que estaba oculta detrás del escenario, sacando a volar algunos de nuestros soldados por los aires y a mi amigo Diamond lo empujó violentamente contra la butacas. La explosión fue algo fuerte que los pisos superiores empezaron a agrietarse y caer, todos los enemigos que estaban ahí empezaron a huir dejando a su líder tirado y herido. El General no tuvo suerte al momento de que la bomba estallara una estructura metálica que estaba colgando del techo le cayó encima matándolo instantáneamente.

Me levante después de pasar la primera detonación todo estaba lleno de humo negro y todo se incendiaba alrededor, los pisos superiores estaban colapsados y a Mix no lo veía por ningún lado.

-Esa Cebra tonta se mató así mismo; tengo que encontrar a Diamond y salir de aquí.

-Veo que eres un chico tonto arg, pero te felicito por herirme arg, nadie ha sido capaz de tocarme y tu un joven potro sin experiencia me dispara con su magia arg no debí subestimarte.

Mix estaba atrapado de sus patas traseras ya que tenía escombro aplastándoselas y escupía sangre por su boca.

-Al menos antes de morir sabré que mi asesino morirá aquí mismo arg.- Escupía sangre al hablar

Tomé un rifle que estaba tirado y lo levité con mi magia. –Lo siento Mix pero planeo sobrevivir y ¡Esto va por todos los que mataste maldito hijo de mula!-. Le disparé en su cabeza, sus sesos salieron esparcidos cuando detoné el arma, por fin todo acabó.

Otra bomba explotó violentamente cerca donde estaba, mandándome a volar unos 5 metros, el techo estaba a punto de colapsarse y todavía no encontraba a Diamond.

-¡Diamond! ¡¿Dónde estás? Por favor respóndeme.

-¡Silver aquí estoy!-. Troté rápidamente a donde se encontraba él, estaba tirado con algunas butacas encima le ayude a reincorporarse.

-Silver por Celestia estas vivo pensé que la explosión te había alcanzado.

-Nada de eso hermano, vamos tenemos que salir de aquí

- No servirá de nada Silver no sé cuántas bombas sembraron y además en este lugar existe un gran depósito de gas, no lo lograremos.

Golpee a Diamond en la cara para que se tranquilizara. –¡Por Celestia amigo no sabes lo que dices por favor concéntrate y salgamos de este lugar!

El techo empezó a derrumbarse y otra bomba explotó en la única salida libre, solo recuerdo que gritamos cerré los ojos y sentí como un campo de fuerza que provenía de mi cuerno envolvió a Diamond y a mí; todo explotó una de las explosiones alcanzó el depósito de gas y la explosión fue mayor que todo quedó destruido a por lo menos 500 metros a la redonda, los enemigos como nuestros soldados que aun luchaban por la zona murieron incinerados.

Desperté unas horas después todo estaba oscuro y unos rayos de luz sobresalían alrededor.

-¿Diamond estas bien?-. Lo sacudí con mi casco para ver si reaccionaba.

-Silver ¿Acaso estamos muertos?

-No amigo estamos vivos-. Utilicé toda mi magia para disparar un rayo y sacar volando todo el escombro que teníamos encima; ya era de día y el humo negro del Megahechizo que salía de Canterlot ya no cubría el cielo ni la luz del sol y alrededor nuestro solo había un terreno quemado y en ruinas.

-Asi que ¿Esto es el fin de la guerra?

-No Silver solo terminamos nuestra guerra con las cebras en esta parte de Equestria pero parece que pronto acabara su batalla en otros rincones del reino. Vamos Silver hay que volver a la base.

-Volver Diamond, ¿a qué vamos a volver? Nuestro General está muerto al igual que la mayoría de nuestros compañeros; no creas que nos pagaran o nos condecoraran el gobierno de Equestria.

-Pero ¿Entonces a dónde vamos?

Quede pensativo sin dar una respuesta.

-Diamond…

-¿Qué pasa Silver?

-Recuerdas que ayer estaba leyendo el diario de mi padre

-Como no olvidarlo estabas inmerso en la lectura que yo llegué y te moleste para que dejaras un rato ese libro.

-Pues verás descubrí una manera de ser inmortal

-¡Espera!, descubriste la manera de… oye eso es imposible, la verdad no creo que tu padre te haya dejado la receta o algo así-.Diamond estba sorprendido y confundido como si no creyera mis palabras.

-Es verdad Diamond e inclusive esa noche me infiltré ilegalmente al laboratorio de nuestro campamento para preparar la poción y funcionó.

-No me digas que es por eso que sobreviviste al megahechizo.

-No, además es para ser inmortal sin envejecer no sirve si te disparan o te asesinan.

-En ese caso tenemos que regresar al campamento por esa poción tuya y por tu diario.

-No será necesario Diamond me traje la pócima conmigo y el diario también lo traigo-. Saco de mi alforja la poción que la vacié en una botella de plástico, la poción era toda azul.

-Dime ¿de dónde sacaste todos los ingredientes para prepararla?

-Es una historia muy larga Diamond te la cuento después. Pásame tu cantimplora-. Diamond saca su cantimplora y vacía su agua y me la pasa. –Hice suficiente para los dos y este regalo que te doy como muestra de mi confianza es por ser un buen amigo y apoyarme en todo-. Le vacio y lleno su cantimplora con la pócima y se la doy-. Si la bebes serás inmortal y vendrás conmigo, viajaremos por toda Equestria a encontrar nuestro destino ¿Aceptas Diamond?-. Diamond miró su cantinmplora y sonrió.

-Vale Silver como siempre estamos juntos en esto pero hay que hacer un brindis primero.

-Me gusta tu idea Diamond. ¡Por nuestra amistad!!

-¡Por nuestra amistad!

Alzamos nuestros contenedores y bebimos hasta el fondo, sentí como mi cuerpo se relajaba y mis heridas y dolores empezaban a desaparecer.

-Diamond gracias por apoyarme-. Me sonrió

-Eso es lo que hacen los amigos, te apoyan en tus locuras ¿No es verdad?

-Ahora hay que ir… ¿alguna sugerencia Diamond?

-Tú eras el de la idea de salir de aventura y no sabes dónde ir, hay por suerte soy más responsable, bien hacia esa dirección se encuentra un establo está muy lejos y eso ayudará a que nadie nos reconozca.

-Me parece bien, andando Diamond-. Trote todo el camino rápidamente mientras Diamond seguía mi galope.

Han pasado 200 años desde aquel día en que tomamos la poción y nos volvimos inmortales, viajamos por varias partes de Equestria para no llamar la atención sobre nuestra inmortalidad y ahora estamos viviendo en un establo militar en la habitación 123. Empecé el día de hoy a grabar mis recuerdos en esta vieja grabadora, no será igual como lo hizo mi padre con su diario pero él me inspiro a hacerlo; también no se lo digan a Diamond pero él hace lo mismo cuando está a solas, graba sus recuerdos en su grabadora portátil, enserio lo vi cuando lo estaba espiando, creo que ahí viene transmisión fuera.

-Hola Silver ¿Qué haces?

-Estoy escuchando la radio pues no hay otra cosa más interesante que hacer.

-Tienes razón, oye amigo puedo cambiarle a la estación.

-Por mi esta bien, mientras no sintonices tus cursis radionovelas-. Diamond se acercó a mí molesto

-Silver no me hagas enojar o tendre que hacerte la broma de hace 200 años cuando todos nuestros compañeros se rieron de ti, ¿lo recuerdas? Fue en nuestra última misión

-Diamond si me insinúas eso te juro que encontrare la forma de quitarte la inmortalidad maldito enfermo.

-Entonces déjame escuchar la radio en paz.

-Sólo pásame las baterías de la radio para cargarlas un poco más-. Diamond le quitó las baterías a la radio y me las pasó, utilicé mi magia para cargarlas y se las devolví, en eso nuestro amigo Golden Strong entra a nuestra habitación sin avisar.

-Hola amigos ¿cómo están?-. Entra muy sonriente y amable

-Hola Golden, estamos cambiándole las baterías a nuestro radio.

-Ya veo, oigan no quieren ir a la cafetería a comer algo.

-Suena bien para mí ¿Qué dices Diamond?

-Vamos tengo hambre.

Y así nuestras aventuras en un reino recuperándose de la cruel guerra empieza.

Misión complete

Reseña : este recuerdo es solo el comienzo de tu aventura

Ítem conseguido : ninguno

Arma conseguida : ninguna

Enemigos derrotados : 34

Karma : no varia

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