Amigos (I parte)
Un amigo es aquel que sin importar lo que pase, siempre estará contigo. Los amigos son como diamantes, se labran con el tiempo y son para siempre.
La tarde le paso lenta a Bella. Desde que había dejado su trabajo como productora en una pequeña agencia de publicidad, a pedido de Edward cuando se habían casado (según él ganaba lo suficiente para mantener la casa y los bienes), tenía mucho tiempo libre. Pero Alice trabajaba todo el día y gran parte de la noche como camarera en un restaurant gourmet, Rosalie se la vivía organizando bodas y en esta temporada estaba muy ocupada (todo el mundo quería casarse en una capilla al aire libre en verano), y Bella se sentía muy sola sin sus amigas. Y tenía miedo. Temía envejecer así: sola, divorciada… y sin amigas. No había hablado con ellas hace meses.
Las palabras resonaban en su cabeza constantemente. Sola, divorciada y sin amigas.
No, no... No si podía evitarlo.
Cogió el teléfono.
-¿Hola?
-Rosalie.- suspiro Bella, casi a punto de llorar.- Oh, Rosalie como te extraño…
-¿Bella? ¡Cariño, yo también! ¡Estabas perdida!- Bella incluso podía imaginar su sonrisa.- Y cuéntame, querida, como te lleva el matrimonio.
-De eso mismo quiero hablar. Pero no por teléfono.
-Oh.- parecía entender… muy bien.- Llama a Alice y dile que iremos al restaurant donde trabaja hoy a las 6pm. Ahorita no, porque estoy ocupada, pero veré como me salgo de aquí.
-Sí, gracias Rose.
-Soy tu amiga Bella.- le recordó con un gruñido, como si la reprendiera por agradecer algo que ella ya debería saber de antemano.
Cuando se encontraron en el restaurant, los abrazos no se hicieron esperar. Y Bella comprendió que no debía temer perderlas. Rosalie había dejado su trabajo y Alice se arriesgaba a que la despidieran por sentarse en una mesa cuando había tanto que hacer, pero aun así ahí estaban… tendiéndole una mano cuando lo necesitaba tanto.
-Amigas- murmuro llorosa.-, yo no sé qué está pasando. Edward esta tan cambiado… no es el mismo de antes, ya no me busca, no me toca, no me besa. Siento que lo estoy perdiendo, se me va de las manos. Siento su indiferencia, por las noches… me rechaza.
Rosalie y Alice se miraron; no parecían sorprendidas, era como si siempre lo hubieran sabido.
-Bella… siempre hay una esperanza.
-Exacto.- dijo Rose.- Lucha por su amor. ¿Es el hombre de tu vida, no?
-¡Sabes que sí!
-Entonces no te des nunca por vencida. Se vale todo… ¡escúchame, Bella! Todo si es por amor.
-¿Qué puedo hacer?
-Entrega todo...- le dijo Alice.
-Ya no tengo más.- gimió.
-¡Inventa algo!- interrumpió Rosalie.- Siempre hay un modo…
-No es posible que lo pueda amar más.
-Pensando así lo perderás, Bella.
-¿Y si se él se va?- pregunto angustiada.
-Lo habrás perdido.
-¿Y qué queda para mí?
-Lo que has vivido.
-Tu consejo no me ayuda, Rose.- le dijo.
-Bella…- susurro Alice.- ¿No será que has descuidado la forma de buscarlo en el amor? Tal vez la casa, la rutina… tus celos… Lo asfixias, Bella.
-¡No será al propio!- interrumpió Rosalie.- Bella, ¿cuándo fue la última vez que se acostaron?
Ella les narro el episodio de la noche pasada con la voz entrecortada, y sin poder levantar la mirada. Necesitaba una copa, estaba a punto de hacerse pedazos. De nuevo.
Al darse cuenta de ello, Alice se levantó rápidamente y dijo que iría a la cocina a por unas copas.
-¿Dónde te has dejado el coñac, Riley?- pregunto con un suspiro a unos de sus compañeros de trabajo.
Él la miro como si se hubiera vuelto loca.
-Alice, ¿ves a toda esa gente ahí fuera? Vete a trabajar, por dios, o el jefe cumplirá su palabra y te echara.
Ella lo ignoro a su amigo y comenzó a registrar las estanterías.
-¡¿Dónde se encuentra?
Ambos oyeron la exclamación que retumbo en la cocina, y el silencio que le siguió. Riley se escabullo por las puertas traseras, mientras se Alice se quedaba ahí parada, con la botella de coñac en sus manos temblorosas. Entonces oyó como se abría la puerta de la alacena, y por ellas entraba un dios heleno enfurecido. Parecía que en cualquier momento iba a arremeter contra ella, como un toro rabioso.
-¡¿Qué haces aquí?
Alice gruño, llevándose las manos a las sienes y acariciándoselas, mientras simulaba un mareo.
-No tienes que gritar. No estoy sorda.
-Pues me haces pensar lo contrario. ¿No te dije que si seguías con tus jueguitos te iba a despedir?- siguió gritando innecesariamente.
-Oh, vamos Jasper…
-Es señor Whitlock.- corrigió.
Alice suspiro.
-Señor Whitlock, usted sabe que yo no tengo nada que ver con…
-¡Ah, basta ya de mentiras! Sé que estas teniendo una aventura con Peter, y te revuelcas con él en la alacen…
La bofetada que Alice le propino resonó en la alacena como un chasquido, y lo corto a mitad de su hiriente frase. Jasper se llevó la mano a la mejilla, atontado, y luego miro como ella se iba hacia la salida con la botella de coñac en sus manos.
La furia lo invadió.
-¡Estas despedida! ¿Me has oído? ¡Despedida!
Alice lo miro sobre su hombro.
-No lo creo. Ya presente mi dimisión el lunes. Adiós, señor Whitlock.
Mientras tanto, en la mesa Rosalie ya había planificado toda la noche de Bella, y esta estaba con las esperanzas renovadas.
-Aquí traje algo de beber.- sonrió Alice mientras llenaba las copas que se encontraban en la mesa.- Ahora, ¿de qué me perdí?
Bella sonrió.
-Allie, por primera vez en la vida te daré el gusto que tanto quisiste.
El chillido de Alice no pudo ser más hilarante, mientras que Bella y Rose reían.
-¿Pero que esperan, tontas?- Alice cogió los tres bolsos y se los puso al hombro.- ¡Vamos! Al fin Bella gozara yendo de compras conmigo, ¡paren sus culos de la silla! ¡No hay tiempo!
Rosalie y Bella le quitaron sus respectivos bolsos y la siguieron hacia el coche, riendo. Lo que ninguna vio fue un hombre de treinta y cinco años, con el cabello rubio de un león y potentes ojos azules, parado en la puerta de la salida, con la mirada fija en aquel duendecillo de pelo rizado.
Ahora si te he perdido, Alice. Es el fin.
Jasper Whitlock entro a su despacho y cerró la puerta con llave, así como también sello cuidadosamente su corazón.
Traje el capítulo antes de lo esperado xD por lo general tardo dos semanas en publicar.
Ojala les haya gustado.
Y gracias a Kiimberly y a Chica Saga Crepusulo neny, por esos RR tan lindos.
