Disclaimer: De nuevo, ni Las chicas Gilmores ni Stars Hollow ni ninguno de sus habitantes me pertenecen.


Capítulo 2

Como Jennifer Lopez

Luke Danes había nacido y se había criado en Stars Hollow.

Precisamente por eso, estaba acostumbrado a los estúpidos festivales, al extraño comportamiento de sus vecinos y a no comprender absolutamente nada de lo que éstos protagonizaban. Sin embargo, lo que estaba teniendo lugar aquella mañana estaba fuera de su alcance y, por eso, no tenía ni idea de lo que estaba ocurriendo.

Desde que había abierto el café, los clientes no dejaban de murmurar entre sí, más exaltados de lo habitual, y sin dejar de mirarle. Pero, cuando él pasaba cerca de sus convecinos, éstos se callaban inmediatamente... Aunque seguían mirándole.

¿Pero por qué demonios le miraban?

- Buenos días, Luke.

La puerta del local se había abierto hacía apenas un segundo y un hombre con el pelo en punta, camisa y uno de esos malditos chalecos de rombos, tan propios de un estirado profesor inglés, avanzó hasta apoyarse en la barra.

- Buenos días, Kirk - repuso con voz hastiada. Conocía demasiado bien a Kirk como para no saber que iba a acabar deseando estrangularle con la servilleta o ahogarle con un donut, dependía del día. El hombre le miraba con aquella expresión ida, lo que también suponía una novedad, pues debía estar ocupado parloteando o intentando decidir qué elegir para acabar pidiendo lo mismo de siempre. Luke se armó de paciencia, aferrándose al asa de la jarra llena de café.- ¿En qué puedo ayudarte, Kirk?

- Estoy esperando a que me lo digas.

- ¿Decirte el qué?

- ¿En qué puedo ayudarte?

- ¿Por qué necesitaría tu ayuda? - inquirió Luke entrecerrando los ojos. Decididamente los locos vecinos de Stars Hollow están más locos de lo habitual, ¿habrían echado algo en el agua?

- Porque soy tu padrino... Soy tu padrino, ¿no?

- ¿Padrino? ¿Por qué iba a...?

Dejó la jarra de cristal sobre la barra, antes de rodearla para acercarse a Kirk a toda velocidad. Sentía todos los ojos del local pegados en él, pero no le importó, porque empezaba a sospechar qué narices estaba ocurriendo. Se fijó entonces en que Kirk tenía entre las manos el sobre más rematadamente cursi que había visto nunca. ¡Pero si brillaba! ¿Desde cuándo brillaban los sobres?

Él mismo se contestó al abrirlo y encontrar en el interior una invitación para su boda. En aquel momento, tuvo ganas de reducir aquel papel a una bola muy, muy pequeñita. No obstante, se limitó a devolverle el sobre a Kirk, aunque más bien se lo estampó en el pecho, antes de dirigirse a la puerta, todavía siendo el único objetivo de la atención de sus clientes, que seguían conteniendo la respiración ante el espectáculo.

- ¿Entonces? ¿Soy tu padrino? - inquirió Kirk.

- ¡No!

- ¿Pero por qué no?

Aquella pregunta no merecía ni ser respondida, por lo que se limitó a salir del café, asumiendo que César o algún otro se haría cargo de él. Tenía que encontrar a Lorelai para contarle lo sucedido, antes de que ella lo descubriera y comenzara un conflicto diplomático con la casa de los Gilmore pues aquellas invitaciones tan caras, cursis y recargadas llevaban la firma de Emily Gilmore.

Estaba caminando calle abajo cuando, de repente, justo en el extremo contrario, visualizó la conocida figura de una mujer acercándose. Él mantuvo el ritmo, Lorelai lo hizo también hasta que, al final, se encontraron en medio de la carretera. Los dos se miraban a los ojos con la misma confusión y el mismo hastío.

- Tu madre.

- Mi madre.


Tras encontrarse con Luke en medio de la calle, los dos suspiraron y, de alguna manera, se pusieron de acuerdo sobre qué hacer a continuación sin compartir palabras. Era algo que le gustaba de su relación con Luke, muchas veces las palabras no eran necesarias, se entendían sin necesidad de ellas. Así, acabaron sentados en el cenador de la plaza de Stars Hollow, permaneciendo en silencio, mientras miraban el infinito, sin poder evitar sentirse observados por todo el pueblo.

- ¿Crees que Taylor organizará un festival para celebrar nuestra boda? - acabó preguntando, volviéndose hacia él.

- Creo que tu madre se basta sola para organizarlo.

- Oh, un duelo de titanes...- Lorelai frunció un poco el ceño, ladeando la cabeza, mientras una idea florecía en su mente. Al mismo tiempo, Luke se quitó la gorra azul, se alborotó el pelo y volvió a colocársela, que era lo que solía hacer cuando se ponía nervioso.- ¿Crees que mi madre y Taylor son como Los inmortales y sólo puede quedar uno? ¿Cuál de los dos quedaría? ¡Qué tontería! - hizo un gesto desdeñoso con la mano.- Evidentemente, Emily Gilmore. Si Emily Gilmore quisiera, Obama renunciaría a su favor. ¿Sería eso legal? Mmm, en momentos como este echo de menos a Rory, ella lo sabría.

Su retahíla de ideas que, casi todo el mundo consideraría inconexas, logró arrancar una sonrisa en Luke, que se arrastró por el escalón de madera hasta acabar pegado a ella. Le pasó un brazo por los hombros, cariñoso, haciendo que se recostara en su pecho.

- ¿Qué vamos a hacer ahora, Lorelai?

- Ir a ver a mi madre y discutir con ella hasta que nos deje casarnos como habíamos planeado - asintió, decidida.- ¿Quién se ha creído que es? ¿Jennifer Lopez en Planes de boda? Porque no lo es, qué va. ¡Jennifer Lopez sería yo! Pero no en Planes de boda, sino en La madre del novio y ella... ¡Oh, ella sería Jane Fonda!

- ¿De verdad tenemos que ir a verla?

Le sorprendió notar un deje de pánico en su voz, por lo que se incorporó para poder mirar a Luke a los ojos. Entonces curvó los labios en una sonrisa maliciosa.

- Mi madre te da mucho miedo, ¿eh?

- En apenas dos días, ha organizado nuestra boda. Seguro que ya ha decidido cuántos hijos vamos a tener y cómo llamarlos... Sinceramente, Lorelai, los recursos de tu madre asustan, ¡pero si hasta ha descubierto cuál es mi segundo nombre!

- ¡Eso! ¿Por qué yo no sabía tu segundo nombre?

- Porque no me gusta.

Lorelai ensanchó su sonrisa, a sabiendas de que, al menos, había encontrado algo con lo que iba a disfrutar mucho tiempo. Luke, debió de darse cuenta también de ello, pues puso los ojos en blanco, antes de hundir el rostro en la palma de su mano, exhalando un profundo suspiro.

- Pues no veo por qué, amigo Archer - comentó Lorelai, empleando para ello un exagerado acento británico.- Considero que el tuyo es un nombre excelente, elegante, digno de un hombre bienaventurado como usted. ¿Consideraría la opción, mi querido Archer, de acompañarme al excusado para convidarme a una taza de buen té?

- No sabes lo que significa la mitad de esas palabras.

- No he tenido la misma exquisita educación que usted.

- ¿Si te doy café y unas tortitas dejarás pasar el tema?

- Sólo si las tortitas tienen nata y chocolate.

Luke asintió, por lo que ella sonrió. Era un consuelo que, al menos, hubieran aprendido de sus errores y, aunque no les gustaba lo sucedido, eran capaces de soportarlo sin montar un drama. Aquella conversación, la calma que habían provocado el uno en el otro, alegraron a Lorelai, que volvió a sentir aquellas buenas vibraciones que indicaban que aquello no se parecería a la anterior ocasión en la que estuvieron prometidos.

Luke se puso en pie, descendiendo después los escalones hasta llegar al suelo, donde se volvió sobre sí mismo para tenderle una mano que Lorelai aceptó.


La canción del grupo The bangles resonó por la habitación de hotel. Rory no tardó ni dos segundos en reconocerla, a pesar de que estaba tan profundamente dormida que, al levantarse, se sintió atontada y perdida, como si no supiera dónde estaba o qué ocurría o por qué se sentía tan abotargada. No obstante, el reconocer el tono de llamada de su madre la impulsó tanto que, sacando el brazo de entre el revoltijo de sábanas, logró coger su teléfono móvil y aceptar la llamada.

- Buenos días - dijo una voz grave.- Soy Susú del comité del Pulitzer...

- Mamá, sé que eres tú - la interrumpió Rory con voz cansada, mientras se daba la vuelta en la cama para dejar la espalda sobre el colchón.- Recuerda que cada vez que me llamas, suena la misma canción...

- Oh, malditas modernidades.

- Siempre puedes usar las señales de humo o el tam tam... ¡O las palomas mensajeras!

- Demasiado trabajo, no compensa...- su madre hizo una pausa, por lo que Rory pudo verla sentada en el café de Luke desayunando como solían hacer. Cuando volvió a hablar, se la imaginó sonriendo.- Y, dime, hija díscola, ¿estabas durmiendo a estas horas? Porque eso o has decidido imitar al cantante español ese que me recomendaste... ¿Saphira?

- Sabina. Saphira es la dragona de Eragon. Y sí, estaba durmiendo.

- ¡Pero si ahí tienen que ser las...! ¿Dos de la tarde?

- Ayer por la noche, fui a cenar con algunos periodistas de aquí y después salimos y he regresado al hotel a las ocho de la mañana - explicó Rory, apartándose el castaño cabello del rostro; la verdad era que se sentía más despejada.- ¡Y mamá! ¡Te hubiera encantado! Aunque, eso sí, tuve que escuchar como cien veces a Jennifer Lopez versionando la lambada.

- Menuda tortura.

- A la quinta ya era inmune.

Apoyó el teléfono móvil en el hombro para incorporarse y poder coger su agenda de la mesilla, donde apuntó que debía hablar con Lane de aquello. Estaba deseando escuchar a su amiga quejarse... Bueno, la echaba de menos en general, pero, por suerte, pronto podría volver a ver a Lane, hablar con ella durante horas, comprobar cómo había crecido su hijo durante el año en el que sólo habían tenido contacto por móvil o por Skipe.

- Ahora que lo estoy pensando, ¡era una señal! - exclamó de pronto su madre.

- ¿Una señal? ¿De qué? Mamá, pásame a Luke, tengo que informarle de que le has vuelto a robar el sirope y tienes sobredosis de azúcar.

- ¡Eso fue solo una vez! ¡Y no tengo sobredosis de azúcar!

- ¡Claro! Como dices cosas con tanto sentido...

- Ohh, no me puedo creer que la sombra de tu abuela no te alcance. De hecho, no me puedo creer que conozca algún tipo de límite...

Tras dejar la agenda, descubrió que había unas cuantas cartas sobre la mesilla y recordó que las había cogido en recepción al llegar por la mañana. Se puso a revisarlas hasta encontrar una invitación para la boda de su madre y Luke.

- Lo dices por la invitación, ¿eh?

- ¡Lo sabía! Tu abuela no tiene límites. Ahora atrévete a decirme que no es posible que tenga a elfos domésticos escondidos en el sótano, ¡atrévete! - su madre se calló un momento, que ella aprovechó para examinar concienzudamente la invitación.- Rory, tengo una mala noticia. Dobby no murió, fue secuestrado por tu abuela.

- Creo que sólo quería tener un detalle, seguramente se ha emocionado.

- Sookie me dijo lo mismo.

- ¿Ves? - sonrió Rory, esforzándose por evitar un conflicto Gilmore, ya que no quería que la boda de su madre acabara siendo un problema o que sus abuelos no acudieran o algo por el estilo.- Eso es porque tenemos razón. Cuando hables con la abuela, sé buena con ella, por favor.

- Para ti es muy fácil decirlo, como no les ves todas las semanas - dijo su madre en tono infantil y Rory la visualizó frunciendo los labios como una niña pequeña.

- Si eres buena, te llevaré un regalo.

- ¿Un regalo? ¿Qué regalo?

- Ah, es una sorpresa.

- Eres mala.

- Alguien tiene que serlo porque tú vas a ser buena.

- Jo...

- Así que...- Rory volvió a tumbarse en la cama, sonriendo con aire travieso.- Luke se llama Archer. ¿Le has dicho ya: Archer, regocijémonos con una taza de buen té, viejo amigo?

- ¡Era así! - exclamó su madre.- Llevaba un buen rato intentando recordar alguna cita de Hex hall, pero no había manera. Espera. ¡Archer, regocijémonos con una taza de buen té, viejo amigo!

Rió al imaginarse la cara que pondría Luke al escuchar aquello, pero las carcajadas no tardaron en morir, mientras Rory contemplaba su vacía habitación de hotel. Le estaba gustado el conocer lugares nuevos, culturas nuevas, pero echaba mucho de menos a su madre, a sus abuelos y a Luke. Hacía un par de meses, cuando estaba en Alemania, se había dado cuenta de que, en realidad, extrañaba más a Luke que a su propio padre.

- Como alguien me llame así, y con alguien también me refiero a ti... Y a ti también, Rory. Por cierto, hola, preciosa. Como alguien me llame así, pienso comprar únicamente descafeinado.

Su madre y ella comenzaron a quejarse al mismo tiempo, lo que provocó que Rory se sintiera menos sola y más en su casa.


Nueva York le gustaba. Era un lugar en el que podía pasar desapercibido, donde se fundía con el resto del mundo y nadie reparaba en él, ni le juzgaba, ni le consideraba el mismísimo diablo por cosas como pintar una silueta de tiza en el suelo. Eso sí, debía admitir que de los tres sitios en los que había vivido, y aunque Philadelphia había estado bien, sólo había considerado hogar el potroso despacho donde había vivido con Luke en Stars Hollow.

Aquella tarde Jess regresaba a su casa tras una reunión con la nueva editorial, que no había sido demasiado satisfactoria, todo lo contrario, pues se empeñaban en ignorarle e intentar cambiar muchísimas cosas, demasiadas. A decir verdad, él mismo tampoco estaba demasiado contento con su actual novela y eso que llevaba trabajando en ella dos años... Dos años que podrían tirarse fácilmente a la basura.

¿A quién pretendía engañar? Su novela era mierda. Mierda. No necesitaba más palabras para describirla, por mucho que le doliera reconocerlo, por eso se enrocaba en no hacer cambios o no escuchar a la editorial que, bien pensado, se estaban portando bastante bien con él. Era su problema. Era él quien llevaba dos años sin dar pie con bola, sin acertar ni una mísera palabra, sin ser capaz de escribir de verdad.

Al girar la esquina, se encontró con un kiosco de prensa, así que se detuvo y cogió una buena cantidad de periódicos y revistas, una de las costumbres que había adquirido. Tras pagarlas, caminó hasta su casa donde las revisó una a una hasta encontrar lo que quería: aquel día no había demasiado, tan solo la columna semanal que Rory escribía en una revista cultural. Ningún reportaje, artículo de opinión, colaboración... Nada.

Se preguntaba dónde estaría Rory. ¿Francia? ¿Japón? ¿Afganistán?

Mientras se le imaginaba viviendo mil y una aventuras, avanzó hasta la estantería que tenía en el diminuto salón, que estaba atestaba de manoseados libros. Cogió un grueso álbum que colocó sobre la mesa, además de la cola y las tijeras. Seguía fantaseando con Rory, mientras cortaba su columna y la pegaba en una de las hojas. Desde que su madre le dijera que Rory había abandonado Stars Hollow para recorrer mundo, se había preocupado de localizar cada publicación, incluso las online, y guardarlas en aquel álbum que con tanto cariño conservaba.

Además, así le quedaba el consuelo de que, al menos, estaba viviendo la vida que siempre había querido vivir... Aunque fuera con ese maldito rubito de nombre tan pijo que prefería no recordar. Le alegraba saber que estaba convirtiéndose en una gran periodista y no había acabado relegada a ser la maruja de un ricachón, que era lo que había temido una de las últimas veces en las que se había encontrado a Rory.

Deberías dejar de pensar en ella, idiota, pensó.

Guardó el álbum de recortes y regresó a su mesa, dispuesto a arreglar la novela. Sin embargo, la inspiración era menor de la habitual, lo que ya era decir, así que prefirió concentrarse en el correo.

Entre las habituales facturas y alguna carta de algún fan que otra, encontró un sobre satinado que le sorprendió. No era algo normal. Para nada. Al abrirlo, se echó a reír al encontrar la invitación de la boda de su tío con Lorelai Gilmore. Aunque Lorelai y él no eran lo que se decía amigos, se alegraba por Luke. Siempre había sabido que Luke estaba enamorado de ella y, bueno, si conocía a alguien que merecía ser feliz, ese era Luke, el único junto a Rory que de veras se había preocupado por él.

Sin embargo, aquella invitación era la cosa más ridícula que había visto nunca, lo que le resultaba muy cómico teniendo en cuenta la forma de ser de su tío.

De pronto dejó de reír.

La boda era en Stars Hollow.

La boda era con Lorelai Gilmore.

La boda era la de su tío con la madre de Rory.

Una sonrisa apareció en su rostro. Iba a regresar a Stars Hollow, iba a ir a la boda y, en aquella ocasión, no lo haría a regañadientes, lo haría con ilusión, aunque no pensaba admitirlo ante nadie. Y todo era por ella.

Porque Rory Gilmore iba a estar ahí.


Si os ha gustado, ya sabéis, le dais a Review this chapter, que no cuesta nada y hace ilusión recibirlos =D

Próximamente: Capítulo 3 - Ser buena o no ser buena. Lorelai le ha prometido a Rory que iba a ser buena con su madre, pero, ¿lo logrará? ¿Y qué es de la vida de Rory? ¿Ha cambiado algo en un año? ¿Conseguirá Kirk ser el padrino de Luke? ¿Lo conseguirá T.J? ¿Tendrá Emily algo que decir al respecto?

En el próximo capítulo lo sabréis, por ahora se admiten apuestas :P