Esa mañana Myles se despertó sin saber muy bien donde estaba. Miró a su alrededor un momento y reconoció la habitación de la mazmorra de Slytherin.
_ Ya veo…-se dijo a si misma, ya que las otras dos niñas que compartían la habitación dormían aun.- Ya estoy en hogwarts.
Se levantó con suavidad y se puso la falda y la camisa del uniforme, también el chaleco porque hacia frío, y un par de medias verdes hasta encima de las rodillas. Un par be botas acordonadas hasta las rodillas completaron su atuendo. Y bajó corriendo a desayunar y para su sorpresa James estaba en el comedor esperándola.
_ Sabes?- le dijo el cuando ella se sentó a su lado comiendo inmediatamente tantas tostadas como le fue posible.- revisé mis horarios de este año, solo tenemos 2 asignaturas juntos.
_ Pero, el año pasado cursábamos casi siempre juntos- se quejó ella.
_Este año nos toca solo cuidado de las criaturas mágicas y adivinación. Al menos son asignaturas en las que podemos hablar porque más bien no hacemos nada.
Ella rió y guardó varias frutas en su mochila para luego observa su horario y soltar:
_ debo irme a la clase de pociones. Pero luego tenemos adivinación así que te veré en la torre.- lo beso en la mejilla y se dirigió a las escaleras.
La profesora Parker daba la clase de pociones, y Myles era realmente buena en ella así que solía pasar la clase soplándole consejos a James que no podía ni revolver su caldero sin ayuda. Este año se dedicaría a pensar mientras elaboraba sus pociones casi de memoria.
_ Sabes, Jamie? Esta cola de ratón es algo extraña, creo que por error me dieron una de rata canguro australiana.
_ El señor Potter no está aquí, Scairp- dijo la maternal vos de la profesora. Myles se puso tan roja como la bandera de Griffyndor. Aun ausente seguía sintiendo a James a su lado, no lograba adaptarse a que no estuviese con ella, y pese a ser una chica de carácter fuerte por la vida en el orfanato, no se atrevía a hacer una broma sin su amigo, así que sola se volvía muy seria y tímida.
_ Mildred, aun si no hicieses nada en clase se que sacarías la nota más alta del curso- dijo su maestra- quieres ser mi asistente durante las clases? Solo debes ayudarme a revisar las pociones de los demás alumnos y clasificar ingredientes.
_ Esta bien, Profesora.- Ella sonrío y los ojos verdes de la profesora le concedieron una sonrisa. Myles se dispuso enseguida a revisar a los alumnos alentando o aconsejando sus resultados pero en su mente seguía necesitando a James.
*Flashback*
El día anterior en el expreso de Hogwarts:
_ Ya veras Myles, este año nuestras aventuras serán parte de los libros de historia.
_ Eso espero Jamie, los otros Slytherins no están muy felices de que tú y yo seamos amigos. Merecen una "lección"
_ Y a mis amigos Gryffindor no les hace gracia que me junte con una serpiente, así que hay que cerrarles la boca.
Ambos rieron y se pusieron a planear un sin fin de bromas para los alumnos, y porque no, algún que otro profesor.
*Fin del Flashback*
Myles salió de su ensimismamiento al ver que los demás alumnos se retirabas, le dedicó una sonrisa a la profesora y salió disparada ala torre de adivinación donde James la esperaba. Fácilmente diviso a su amigo rodeado de otros griffindors que la miraron a ella con desprecio, pero James los alejó con un movimiento de su mano y Myles se puso a comentarle algunos planes.
_ Sabes Jamie? Tengo un plan en mi bolso que le dará una lección a esa chica de Hufflepuff que se cree una belleza.
_ Ivanna Hasenkoff-agrego el- esa chica no podría atraer ni a un dementor.
_ te lo explicaré mejor en la clase, ya tenemos que entrar para buscar lugares alejados del murciélago adivinador.
James rompió en carcajadas, su amiga tenía un talento natural para ponerle apodos y motes a los demás.
La profesora Trelawney estaba envuelta en una infinidad de chales y su aliento olía un poco a jerez, desde que estuvo a poco de perder su empleo ya no había podido dejar el vicio y se había vuelto mas huraña, pero si, también mas delirante en sus "predicciones". James y Myles no creían en la adivinación, como cualquier mago pensante pero a escondidas de Hermione, George y Ron le habían dicho a James que para sus tareas solo debía inventar una serie de horribles desgracias sobre su propia persona y aprobaría.
_ Ahh! Señor Potter, esta usted en peligro- dijo la profesora con vos gutural- Algo enorme y peludo intentara matarle.
Que desgracia!- dijo Myles con fingida preocupación, pero Trelawney le creyó – Mañana tenemos cuidado de las criaturas mágicas!
_ Tranquila Mily, Hagrid es inofensivo.- soltó inocentemente el moreno y toda ala clase profirió una carcajada unisonante.
Mientras almorzaban, o más bien, mientras James observaba como su amiga ingería tanta comida como le era posible, Myles explicaba entre bocados su plan.
_ Gracias a tu comentario el murciélago no nos dejo hablar, pero mi broma es excelente- trago una porción algo grande de pastel de calabaza y prosiguió- con un hechizo geminio clone la polvera de Ivanna, pero la llene con algo mas divertido que simple maquillaje. Recuerdas el aceite envejecedor que compramos en la tiendo de tu tío George en las vacaciones? Lo deshidrate y lo compacte.
_ Eres brillante Mily, Hasenkoff se alegrara mucho de parecerse a su abuela.
Terminaron de almorzar a sabiendas de que no compartirían otra clase hasta el día siguiente y luego de eso, ninguna hasta el viernes que tenían, por fortuna, adivinación y cuidados el mismo día.
Saludó a su amigo, le besó la mejilla solo para ver como se molestaba, y luego su larguísimo cabello plateado onduló tras sus pasos veloces a la clase de Transformaciones con la profesora Proteus.
James tenía encantamientos, así que se dirigió a la sala donde sus compañeros y el profesor Flitwick esperaban. Al entrar y sentarse junto a un compañero de su casa llamado Alexander, James solo podía pensar en hacer un par de bromas.
Con cuidado saco su varita y el escritorio del diminuto profesor aumento su tamaño quedando fuera de su alcance. Por otro lado, no importa cuanto lo intentase no podría escibar nada en la pizarra, pues una fina capa de cera relucía sobre ella.
_ No es divertido si Mily no me ayuda- pensó el niño. Guardó su varita y espero a que el profesor entrara a la case. Los alumnos rompieron en carcajada cuando este no llego a subirse a su silla, pero a James no le satisfacía del todo el resultado de su travesura.
Saliendo de su clase el joven Potter tenía clase de Transformaciones, si se apuraba llegaría a ver a su amiga mientras salía par dirigirse al invernadero.
_Myles- la llamó el, pero corría escalera abajo con otras dos niñas de slytherin.- Supongo que la veré luego de cenar.- dijo el resignado y entro a su clase.
