Henos aquí con el segundo capítulo.

Creo que debo pedir una disculpa a todos, imagino que se preguntarán por que no paro de usar a los mismos personajes una y otra vez, pero la respuesta es sencilla: son mis favoritos. Imagino que después de un rato resulta pesado leerme pero espero que no demasiado. Por el lado positivo creo que las historias son suficientemente diferentes entre sí para ser entretenidas; pero bueno, ustedes tienen la última palabra.

Street Fighter junto con sus personajes es propiedad de Capcom, este es un fic solo con fines de entretenimiento.


Capítulo 1: "La mujer de mis sueños"

Oscuridad, un goteo lejano llega a oídos inconscientes; un dolor de cabeza punza en forma latente. Conforme las pupilas se dilatan para poder ajustarse a la escasa luz, un castillo es divisado a la distancia, es la única fuente de iluminación, un brillo lustroso, como de piedra pulida por agua lo envuelve, pese a ese brillo multicolor, la belleza del castillo sería mejor descrita como tétrica.

-¿Qué rayos…? Donde… ¿Dónde estoy? Agh! Mi cabeza… ¿Qué me pasó? Solo recuerdo… ¿un cráneo de serpiente? Yo… ¿¡! ¡No puedo moverme, estoy atado!

Ryu se revolvía en su lugar sin poder soltarse, las cuerdas que lo ataban eran insólitas; con un esfuerzo mayor Ryu era capaz de reventar cadenas del doble de grueso que las cuerdas que lo envolvían, pero estas ataduras resultaban más que un reto, mas resistentes que el acero pero de tan suaves le habían resultado imperceptibles. Ryu forcejeaba con más fuerza mientras su mente recorría sus últimos recuerdos vertiginosamente.

-¡Enfócate! ¿Cómo llegué a esto? Cráneo en llamas… era un ataque de ki… antes de eso... oí la voz de mi atacante… "Spirit Fist"… nunca había oído de ese ataque… ¡concéntrate Ryu! La voz era de mujer… ¡Demonios, no recuerdo nada útil!

-Oh… veo que has despertado Ryu. Que bien, eso significa que podemos empezar con los preparativos, será muy divertido.

El guerrero se sobresaltó ¿Cómo pudo alguien acercársele tanto sin que sintiera su presencia? buscó a su alrededor, la voz que escuchaba era hermosa, de un timbre elegante y casi hipnótico, y parecía provenir de todas partes, quizás por el eco de la caverna. De pronto, una bandada de murciélagos se desprendía del techo formando una mortaja viva tras la cual se alcanzaba a divisar una silueta femenina que parecía bailar con las criaturas. A una señal de su mano los murciélagos se disiparon revelando a una hermosísima mujer cuya belleza no era terrenal, pero difícilmente celestial.

Ryu la contemplaba azorado, su esbelto pero voluptuoso cuerpo vestía extraños ropajes que se ceñían a su cuerpo como otra piel, los delicados pies de la beldad eran calzados por botas de tacón alto, sus piernas eran largas y firmes, sus caderas eran un deleite a la vista y emanaban sensualidad, un escote amplio dejaba ver casi al completo un busto generoso, firme y turgente; el rostro de su misteriosa captora era de los rasgos más delicados y femeninos que hubiera visto, enmarcados por una larga y sedosa cabellera esmeralda que parecía flotar con cada movimiento que realizara. Aunque Ryu se sentía embelesado teniéndola frente a sí, su instinto guerrero le obligaba a guardar reservas contra ella; con esto en mente siguió escrutándola, esta vez bajo una mirada diferente.

-Sus piernas son muy lindas, pero aparte de eso se ven fuertes… los hombros aunque femeninos muestran esfuerzo constante… esta mujer sabe pelear. Sus ojos… ¡! Dios…

Cuando Ryu miró a la mujer a los ojos un frío sobrecogió su corazón, los ojos de la mujer eran dos gemas que refulgían cual diamantes, pero al buscar mas a fondo en ellos Ryu sintió un vacío similar a un abismo y los vestigios de vidas robadas. Ryu parpadeó incrédulo y cuando apartó la vista de los ojos de la mujer notó unas alas de murciélago unidas a su espalda y otro par más a modo de tocado en su cabello, su textura parecía demasiado viva para ser parte de un traje ¡eran reales! De inmediato Ryu comprendió que esta mujer podría ser muchas cosas, pero no humana.

-(susurrando) Bakemono…

-¡Oh, pero que grosero! ¡Después que me tomé la molestia de atarte con una cuerda hecha con cabello de Banshee! Por cierto, no te canses, no podrás romperlo. Como te iba diciendo ¡eso fue muy ofensivo! Yo, no soy un monstruo; soy una súcubo, mi querido Ryu…

Al tiempo de decir esto la hermosa diablesa prodigaba una caricia a Ryu quien se tornaba carmesí, el guerrero tragaba saliva y luchaba contra su propia debilidad; buscando distraer su mente decidió tratar de averiguar más sobre su predicamento.

-¿Quién eres? ¿Qué hago aquí? ¿Qué planeas hacer conmigo?

-Ju-ju-ju… que interesante, estás tratando de resistir mi influjo; eso me gusta, hace más divertido esto. Mi nombre ya lo conoces Ryu cariño, incluso creo que puedes imaginar la respuesta a tus otras preguntas.

-¿Cómo podría saberlo? Es la primera vez que te veo.

-Eso es mentira Ryu… me has visto antes, en tus sueños… anda, di mi nombre…

Ryu enmudeció de pronto, los hechizantes ojos de la súcubo se clavaron en los suyos y él podía sentir como se hundía en su mente; por sus ojos corrían las imágenes de sus peleas pasadas, así como imágenes de sus amigos y enemigos. De repente los recuerdos empezaron a ser bizarros y los lugares irreconocibles, eran sueños… sus sueños.

El peleador errante se veía a sí mismo luchando con y contra gente de lo más extraña y en un lugar destacado se alzaba la figura de la mujer frente a él, quien reía mientras luchaban, al parecer sumamente divertida con la pelea, justo como él… conforme los sueños pasaban por sus ojos, en más ocasiones la veía.

-Di mi nombre, amor ¿Cómo me llamo, Ryu?

-…

M…

Morrigan…

Un destello de antorchas iluminó la caverna, que no alcanzaba a perder su oscuridad al completo; Morrigan sonrió satisfecha, poniéndose de pie.

-Así es, Ryu… soy Morrigan de la casa Aensland; bienvenido a mi hogar.

Morrigan hacía un ademán señalando al castillo, cuando Ryu dirigió de nuevo su vista hacia los terrenos del castillo, pudo notar que a los pies del mismo se erigía una villa, del tipo europeo medieval; entre más cosas sabía Ryu, más se desconcertaba; todo era tan extraño. Sea como fuere, ya sabía quien era ella, pero había aún dos preguntas más.

-Y entonces… ¿Qué hago aquí? ¿Qué quieres de mí?

Morrigan le dio la espalda para ir a sentarse en una piedra cercana, mientras cruzaba la pierna y tomando una actitud despreocupada lo veía con gesto de capricho.

-Ah… soy una mujer con mucho tiempo libre Ryu… ¿Sabes? Ser parte de la realeza tiende a ser una carga después de un par de siglos. Así que paseo regularmente por el mundo mortal en busca de esparcimiento. He conocido a muchos hombres (y mujeres) interesantes (y de buen sabor), pero ninguno como tú… Por medio de tus sueños he visto tu vida y oponentes, debo decir que estoy gratamente sorprendida, has peleado con gente que ya no podría ser calificada de humana y no solo has sobrevivido ¡incluso has ganado! Eres fuerte Ryu… y me gusta mucho la fuerza.

Ryu la miró estupefacto y algo atemorizado ¿entonces era eso? El vagabundo suspiró hondo y haciendo gala de aplomo respondió mientras miraba a los ojos a Morrigan.

-Ya veo… así que estoy aquí por eso. Bien, he vivido mi vida siendo sincero conmigo mismo por lo que no tengo remordimientos; si esta es la forma en que mi vida llega a su fin que así sea… es solo que nunca imaginé terminar siendo alimento de inmortales, sin embargo no pediré clemencia, me niego a darte esa satisfacción.

Ryu se quedó callado sin bajar la vista y Morrigan lo miraba curiosa, ladeando de lado la cabeza como quien mira un acertijo, finalmente su risa llenó la caverna una vez más.

-Ja-ja-ja-ja-ja… ¡Que divertido eres Ryu! ¿Crees que quiero "comerte"? Jajaja… Ryu, no te traje hasta mi reino solo para matarte; pese a ser un mortal eres muy lindo para eso. No, te he traído hasta aquí para… ahm… no, espera, si, si te traje para comerte; pero no soy un vampiro Ryu… para obtener lo que quiero de ti no necesito forzosamente matarte, antes bien incluso puede ser muy placentero…

Pese a que no era particularmente afecto al folklore sobre seres sobrenaturales, Ryu sabía lo suficiente sobre los súcubos para poder comprender su situación: Ryu estaba frente a una demonio que roba la energía de los hombres mediante sus sueños, pero no cualquier tipo de sueño; bajo sus sueños eróticos.

-Y-yo… no quiero esto.

-Que raro eres… hace un instante estabas dispuesto a renunciar a tu vida sin rechistar, pero ahora tienes miedo… Ji-ji-ji ¡Estás temblando! Descuida, quiero tomarme mi tiempo para disfrutar de mi "comida", así que antes voy a prepararte, quien sabe, puede que disfrutes mucho el proceso… por ahora solo quería presentarme y quizás jugar un poco contigo…

Tras decir esto Morrigan "vibró" por un momento, dejando una sombra tras de sí mientras ella se dirigía al castillo.

-… Te dejo un momento con mi hermanita, quisiera quedarme pero después de todo tengo que pensar en la mejor forma de empezar a "sazonarte" jajajaja…

-¡Oye espera…!

De nada sirvieron las palabras, Morrigan lo ignoró como si no estuviera ahí, ofuscado Ryu empezó a retorcerse furiosamente en el piso tratando de liberarse de sus ataduras pero como le había dicho Morrigan, era inútil su esfuerzo. Mientras tanto, la sombra que se había quedado tras Morrigan había terminado de tomar forma; la de una joven que vestía de la misma forma que Morrigan pero evidentemente mas joven, casi recién salida de la pubertad, y de una belleza casi infantil y casi salvaje, al verla Ryu recordó el nombre de un libro que alguna vez leyó…

-"Lolita"…

-¿Mhmm? No, mi nombre es Lilith y estaré a cargo de atenderlo, mucho gusto señor Ryu; imagino que tendrá hambre así que empezaré por alimentarlo.

Tras decir esto, la pequeña súcubo sacó una gran botella de algo parecido a vino.

-En realidad preferiría que me desataras. Además, no bebo.

-Lamento no poder complacer su primer deseo, pero mi hermana me regañaría si tuviera que lastimarlo cuando usted tratara de escapar, y esto no es simple alcohol, es un vino que revitaliza el cuerpo como lo haría una comida, le aseguro que le agradará.

-… (Gruñido) pareces muy segura de derrotarme, supongo que la presunción es parte natural de la personalidad aquí ¿De verdad Morrigan es tu hermana? Juraría que te "desprendiste" de ella.

-Bueno, supongo que no lo soy realmente, pero me gusta decirle hermana… en realidad ella y yo fuimos una sola hace mucho tiempo; pero el poder que ella poseía era demasiado para ser contenido por ella, así que los señores viejos separaron parte de su poder para evitar un desastre, yo soy ese poder encarnado. Hace un tiempo logré liberarme del lugar donde fui confinada y la busque para ser una sola con ella de nuevo, sin embargo al final decidimos que era mas divertido ser dos… por otro lado, hay algunos a los que les gusto tal y como me veo ¿Usted que opina? ¿Le gusta lo que ve?

Lilith daba una vuelta coqueta dejando lucir su atractivo, de cabello corto y de un color entre violeta y rosa, tenía unos lindos ojos la niña-mujer; su menudo pero bello cuerpo tenía un cierto toque de sensualidad inocente, su busto tenía mucho por desarrollar, pero a cambio su breve cintura daban paso a unas caderas armoniosas y unas piernas torneadas y largas. Tal como la chica lucía enervaba los sentidos; de nueva cuenta Ryu sintió que su libido se elevaba, pero de inmediato cortó la idea de su mente.

-ejem… creo que eres linda, pero muy joven para mí.

-La edad es relativa Señor Ryu, antes bien yo he de ser unos cuantos cientos de años mayor que usted.

-Entonces… es verdad todo lo que dijo Morrigan, soy prisionero de una diablesa ¿Cómo es que termino en cosas así?

-Parece atribulado ¿Acaso no le gusta mi hermana? Ella es muy bella, y muy poderosa debo agregar, le convendría dejar de luchar y solo… aceptar su destino.

-Yo jamás seré esclavo de nadie.

-Creo que esto tomará mas tiempo del que pensé, por ahora olvide eso, beba un poco de este vino, le hará bien, quizás le ayude a digerir su situación actual.

-Supongo que… no tengo muchas opciones (por ahora), de acuerdo pero… no veo que tengas una copa, sin mencionar que estoy atado ¿Cómo voy a beberlo?

-No necesitamos una copa…

Lilith tomó un sorbo de la botella, parte del líquido escurría por la comisura de sus labios, bajando por su cuello y perdiéndose entre su escote, cuando creyó que era el suficiente, dejó la botella de lado, y se arrodilló al lado de Ryu quien la veía nervioso. Lilith lo tomó del rostro con ambas manos y acercó sus femeninos y húmedos labios a los labios del guerrero, depositando el vino en su boca mediante un beso largo; parte del vino se veía gotear al piso mientras Ryu abría los ojos impactado por la acción, de pronto sus ojos perdían un poco de lustre, como si se perdiera en un trance, dejando de luchar y solo aceptando el alimento; tras unos breves segundos, Lilith se separó del hombre que se dejaba caer sin fuerzas, pero al mismo tiempo, reanimado.

-Espero que haya disfrutado su cena, Señor Ryu. Ahora descanse, porque posiblemente mañana sea mi hermana quien lo atienda, y puedo asegurarle que requerirá toda su fuerza…

Lilith se desvanecía en la oscuridad y Ryu poco a poco empezaba a perder la conciencia, su mente se perdía en la noche y solo una palabra salió de sus labios.

-Morrigan…

(Fin del capítulo)


¡Vaya! Creí que no podría cerrar bien este episodio, pero creo que al final si me gusta como se ve. Ahora si ya saben para donde gira esta historia; pese a lo que puedan creer NO hago este fic porque esté de moda las películas de vampiros. De hecho no me considero un gran aficionado o experto en temas de este tipo, pero por esas fechas cuando hice esta historia, un amigo estaba muy metido en el folklore europeo, así que estuve escuchando de íncubos, súcubos, duendes y cosas así, por lo que se me ocurrió esto que ven.

Como dije, este fic por la naturaleza de la antagonista será algo pesadito, tengo algunas ideas en mente (porque hasta aquí es donde me quedé la última vez), quizás no les guste a todos, pero igual lo dejaré a su juicio. No se vayan lejos, trataré de llevar un buen ritmo; cuídense todos y tengan lindos sueños...