Capítulo 2: Solo dos días
"Pocos días para definir algo que llevo años sin resolver. Afrontar una verdad puede ser difícil, huir es lo más simple pero no lo correcto. Carrera contra el tiempo. Medites lo que medites la respuesta no la hayarás en tu mente, algunas veces estará en el lugar menos pensado, en el corazón."
–¡Buenos días, Red! ¿Qué te trae por este rincón de Ciudad Porcelana?
–¡Hola André! Verás, necesito un pasaje para el próximo barco que me lleve a Kanto – respondí.
–¡Para Kanto! ¿Te vas de vacaciones por allá?
–Sí, voy a ver a mi mamá y a mis amigos, aunque solo sea por cinco días.
–¿Una semana?
–Exacto, es el tiempo que me ha dado la Asociación Pokémon de vacaciones. Luego tengo que volver para seguir como representante de Kanto en el Torneo de Campeones.
–Bien Red, pero tengo que decirle que los barcos para allá salen en dos días. Ya sabes, como no hay mucha gente que vaya para allá, tampoco hay mucha flota destinada a ese recorrido.
–No importa, está bien.
–¡Genial Red! Aquí está tu boleto, te esperamos a las nueve de la mañana dentro de dos días en el muelle principal.
–Gracias. Nos vemos André. Salúdame a tu familia – dije sonriendo.
–Claro Red ¡Hasta luego!
Es raro que todos te saluden en las calles. Ahora soy un icono para todos los entrenadores pokémon. Desde el principio mi ilusión fue ser el mejor y se podría decir que lo he logrado.
Represento a Kanto en el PWT de Ciudad Fayenza. Lamentablemente, no puedo salir de allí fácilmente, todos los días vienen entrenadores a retarnos a mí y a los otros campeones. Es agotador, pero me agrada.
Estaban haciendo reparaciones al coliseo, por lo cual me han dado una semana de vacaciones. Supuestamente hoy empezaban, pero no he hecho nada para relajarme.
Me encontraba en Ciudad Porcelana mirando el mar junto con Pika.
–¿En qué piensas, colega?
–Pika, pika pi.
–Lo sé, el mar es espléndido.
–Pi, pika pikachu.
–El sol, el mar, los barcos, todo le da vida a esta ciudad.
Noté que Pika intentaba señalarme algo.
–¿Qué pasa amigo?
–Pi, pika pika ¡pika!
Dirigí la mirada hacia donde apuntaba Pika. Era un puesto de Porchelados.
–Si eso quieres, vamos por uno.
Caminamos hasta el puesto que estaba a unos metros. Por suerte no había cola. Una amable señorita con una carismática sonrisa nos atendió.
–¡Buenos días! En qué lo podemos ayudar señor… ¿Red? ¿Es usted Red, el campeón de Kanto?
–Em, sí. Soy yo.
–¡Wow, eres tú! ¿Te molestaría darme tu autógrafo? – dijo mientras buscaba rápidamente un papel y una lápiz.
–Con gusto – hice un ademán para que me entregará el papel y el papel – Veamos, con cariño para… para…
–¡Para Andrea!
–Para Andrea del campeón de Kanto, Red – exclamaba mientras escribía – Listo.
–¡Muchísimas gracias Red! Ahora sí te doy tus porchelados. Supongo que quieres dos, para ti y para tu pikachu ¿cierto?
–Exacto Andrea – respondí con una sonrisa.
–Bien, todo va por la casa. Así te agradezco por el autógrafo.
–Está bien, pero la próxima me dejas pagar ¿De acuerdo?
–De acuerdo. Em, Red, tú… ¿No me querrías dar tu número? Ya sabes, para salir y charlar y…
–Lo siento, pero prometo pasarme por aquí de vez en cuando.
–Está bien Red… ¡Que tengas suerte en tus batallas!
–Gracias Andrea, nos vemos.
Me alejé del puesto mientras comía el porchelado. Pika también disfrutaba del suyo. Andrea me parecía muy agradable para acabarla de conocer. Pero… algo no me permitía darle mi número.
–Dos años Red, dos años y aun no lo superas – dije para mí.
Pika me miró extrañado, sin embargo siguió lameteando su postre frío.
Era verdad, no lo supero, no puedo superarlo ¿Cómo rayos no me di cuenta antes? Y lo peor de todo ¿Por qué tenía que ser ella? Ella era como mi hermana, pensé que me vería igual.
–Torpe, torpe – seguí hablando solo.
No pude definir mis sentimientos hacia ella luego de su confesión, hasta ahora no sé como la considero. Ni siquiera sé si seguimos siendo amigos. Obviamente, la relación entre nosotros nunca volvería a ser la misma, o bien no nos volveríamos a hablar o bien… lo otro.
¿La amo? No sé, ese es un tema muy complicado. Desde ese día, no hay noche en que no medite sobre eso.
~Flash Back~
Se acercó lentamente a mí. Fue raro, pensé que me iba a besar la mejilla. No fue así. Sentí sus labios en otra parte. No estaba preparado, aunque me da un poco de vergüenza confesarlo, ese fue mi primer beso en los labios. Luego, una mirada donde se unían el amor, la añoranza, la alegría y el miedo. No supe cómo reaccionar. Sus palabras las tengo en mi memoria hasta ahora.
–Quizá me veas como una hermana, pero yo te veo como algo más que eso. Tú me conoces, soy muy tímida y miedosa a veces y casi nunca dejo que mis sentimientos salgan a flote. Pero hay algo de lo que nunca voy a dudar: Red-san, estoy enamorada de ti.
Su huida. Era tan solo una niña que en ese momento debió estar muerta de la vergüenza. No se le ocurrió cosa mejor que escapar a lo más profundo del bosque.
Y allí estaba yo, un chico de 16 en ese entonces, parado en medio del camino. Sorprendiéndome del valor de Yellow. Por un momento me entraron ganas de seguirla y preguntarle cómo pasó, pero no era lo conveniente. No sabía cómo responder a su confesión.
Seguía en la misma posición desde hace algunos minutos, entré en un tipo de shock emocional. Gracias a un impactrueno de Pika pude reaccionar. Le agradecí el "gesto" a mi compañero. Sin embargo, mi cabeza no paraba de darle vueltas al asunto.
–¿Cómo puede ser tan estúpido?
–Pika pi.
–¡¿Cómo que ya sabías eso?!
–¡Pi, pika pika! – gruñó mi pikachu algo asustado.
–Lo siento amigo, tú no tienes a culpa de nada.
–Piiiiikaa.
–No la puedo seguir, ella seguirá huyendo de mí. La conozco, es demasiado tímida. No me querrá hablar nunca más. Es el fin.
–Pi – pikachu giró su cabeza de un lado al otro.
–Sé lo que estás pensando, pero no podría. No sé que siento hacia ella en este momento. Además, tengo el viaje ¿lo olvidas?
–Pi pika.
–Ya no hay marcha atrás Pika. Tengo que hacer este viaje y no me puedo distraer. Aunque… aunque quizá una parte de mi alma se quede en este bosque. Quizá, se quede con ella.
–Chu.
–Está bien, en marcha amigo – dije algo más calmado. El barco sale en 2 horas y aun tenemos cosas que hacer. Qué bueno que escogimos el viaje nocturno, así no notaremos que estamos viajando.
–Pi.
–Bien, primero tenemos que ir a casa a recoger las cosas y despedirnos de todos en el pueblo. Luego, luego…
Sí, definitivamente estaba afectado. Tanto, que no recordaba ni siquiera qué tenía que hacer antes del viaje.
–Ya veremos qué hacemos luego.
Sin más que decir caminamos hacia pueblo Paleta.
En mi mente se estaban creando pensamientos raros. Raro en el buen sentido. Creo que esta situación es algo parecida a la vez que nos reveló que era chica, que debajo de aquel sombrero se hallaba una melena radiante como el sol. Ese día fue de los más inusuales en mi vida.
En fin, ese y otros recuerdos se amontonaron en mi cabeza. Necesitaba desahogarme, pero no con Pika, él no me comprendería tan bien como lo haría uno de mis amigos. La mayoría de cosas se las consultaba a Yellow, pero ahora no le puedo consultar de este asunto en el que ella es la protagonista.
–Ya lo tengo Pika, pasaremos a hablar con Green. Él de seguro me ayudará a ordenar mis ideas.
–Pika pika.
Al cabo de un rato llegamos a su casa. Para mí sorpresa Blue salía de ella.
–Ni te molestes en tocar Red, Green salió y nadie me sabe dar razón de él. A propósito ¿no deberías estar alistando las últimas cosas para tu viaje? Oh, espera. Ibas a ver a Yellow ¿te dijo por qué no asistió a tu fiesta de despedida?
–Pues, pasaron algunas cosas y la verdad venía a buscar a Green para que me dé un consejo.
–¡No se diga más! Si de consejos se trata, creo que yo soy la persona indicada.
–Pero…
–Pero nada Red. Vamos, confía en mí. Ven para acá.
Me jaló hasta mi casa y nos sentamos en los peldaños de la entrada.
–Ahora sí, dime qué pasó exactamente.
–¿Prometes que no me juzgarás?
–Algo así.
–Blue…
–Está bien, puedes quedarte tranquilo.
–Bueno, resulta que iba a buscar a Yellow a su casa porque estaba preocupado, no la vi en mi fiesta y temía que le hubiera pasado algo malo. Me recibió y me dijo que no fue porque tenía que limpiar su casa. Después, estuvimos jugando "Tuster" o algo así mientras Pika y Chuchu salían a caminar por el Bosque Verde.
–Me parece que te refieres a "Twister", Red. T-w-i-s-t-e-r.
–Como sea. El punto es que luego de que nuestros engreídos volvieran y de la despedida correspondiente, salí de su cabaña y empecé a caminar. Pero a los pocos momentos, salió gritando. Se acercó a mí, me besó y dijo que estaba enamorada de mí. Como la cereza del pastel, salió huyendo y se perdió en la maleza del bosque.
–Ya lo sabía.
–¿Qué?
–Que ya sabía que Yellow estaba enamorada de ti. Todos lo sabían, menos tú.
–¿Es en serio?
–Eres tan torpe que no te diste cuenta cuando te mirada embobada, ni le tomaste mucha atención a que se sonrojaba cuando estabas cerca de ella o cuando la mirabas fijamente. Eres muy tonto.
–No me hagas sentir peor Blue.
–Es la verdad. Lo que me sorprende es que te lo haya soltado así, de un impulso y encima te besó. Debió ser una escena muy adorable.
–Es que yo la consideraba mi hermanita. Ahora no sé lo que siento por ella.
–¿Por qué no la seguiste?
–Porque estaba confundido, muy confundido. Hasta Pika tuvo que darme un impactrueno para salir de shock. Pensaba que si la seguía, iba a seguir huyendo de mí.
–¿Y qué piensas hacer? Ya sabes que Yellow te ama, pero no podrás verla hasta que vuelvas de tu viaje.
–Eso eso es lo que me tiene muy preocupado. No sé cuándo volveré.
–Entonces tienes mucho tiempo para aclarar tus ideas, cuando vuelvas traerás una respuesta contigo ¿ok?
–Está bien Blue, gracias por escucharme.
–No te preocupes, para eso estamos las amigas, solo un favor te voy a pedir.
–Volvemos a lo mismo, pero bien, te escucho.
–Necesito tu opinión al respecto de algo.
–¿De qué se trata?
–¿Tú crees… que Green y yo hacemos una bonita pareja?
–¿Por qué todos están con la fiebre del amor?
–No salgas con tus tonterías, Red. Ya verás que para cuando vuelvas, lo tendré de rodillas ante mí, suplicando que le dé una oportunidad - dijo sonriendo.
–Si tú lo dices – dije mientras me ponía de pie. Blue hizo lo mismo.
–Nos veremos pronto, campeón. Dale con todo en el PWT.
–Gracias Blue, en serio, muchas gracias.
Abrazo. Blue era muy extrovertida, pero era una gran chica.
Un adiós con las manos. Abrí la puerta de mi casa, mi madre estaba en la cocina.
–¡Red, cariño! Ya va a ser hora de que partas. Anda alista las últimas cosas es tu maleta, porque ¿no vas a llevar una simple mochila, verdad?
–No, madre. Estoy llevando una maleta, como me dijiste desde un principio – dije mientras subía las escaleras junto con Pika.
–Muy bien Red, me avisas cuando terminas todo, tengo una última cosa para ti.
–Ok mamá.
Abría la puerta de la que había sido mi habitación hasta el momento. Encima de mi cama se encontraba una maleta algo grande con todo lo necesario para el viaje. Pero además, hice una pequeña mochila con algunas cosas. Sabía que mi mamá odiaba las mochilas, pero ese era mi estilo.
–Bien, yo bajo la maleta y tú la mochila, ¿qué dices?
–Pika.
Entre los dos, bajamos mi equipaje. Mi madre me esperaba de pie junto a la mesa.
–¿Y bien? ¿Qué es eso que tienes para mí? – exclamé mientras ponía la maleta en el piso.
Mi madre, a punto de llorar, me abrazó y me besó la frente.
–Hijo, no te daré un sermón, pero nunca te olvides de llamarme ni de que siempre te amaré. Perdigue tus ideales y recuerda que tienes que dejar a Kanto en la cima. Gracias por ser mi hijo, Red.
No puede evitar dejar caer unas lágrimas, para mí también era difícil. Pero el viaje era absolutamente necesario.
Partí en Aero hacia Ciudad Carmín. El barco partió.
–¿Sabes una cosa Pika? Llevo conmigo ropa limpia, mi cepillo dental, mi credencial de entrenador y muchas cosas más. Sin embargo, hoy parto con algo más. Hoy parto con un dilema que podría convertirse en ilusión.
~Fin del Flash Back~
Solía escuchar que para saber si te gusta alguien tenías que besarlo. El beso que me dio ella fue algo fugaz, casi no lo sentí. Tal vez si…
–¿Pika?
–No me hagas caso amigo. Tengo que meditar un poco. A propósito, tengo que llamar a mamá avisándole que en dos días voy para allá.
–Piiika.
Me pregunto qué pasará cuando se entere ¿sentirá la misma inquietud que yo?
