CUSTODIA COMPARTIDA

Capítulo 2: Primer Encuentro en el Parque

Era día de escuela, como todos los días de escuela, Sasuke tenía que ir. Que él era inteligente, casi más que sus profesores, pero igual Mikoto le obligaba a asistir aún en contra de su voluntad. En los días de escuela, Sasuke dedicaba su tiempo a realizar todas esas actividades escolares que mencioné antes, en el capítulo pasado. Ya saben, esas de odiar a sus profesores, sacar buenas notas, practicar futbol y así. Él era un chico con altas cantidades de concentración en su sistema y donde ponía el ojo ponía la bala. Si quería estudiar, estudiaba sin que nada más le importase. Si quería ignorar a alguien ¡padán! Era como si esa persona hubiera dejado de existir. Pero este día de bachillerato, Sasuke no podía hacer gala de su habitual concentración. Sus pensamientos vagaban, vagaban y volvían a vagar.

Primero pensaba, obviamente, en la alegría de haber encontrado nuevamente a Pulgoso. Había sido como toparse con un oasis en medio del desierto y se encontraba realmente agradecido con la Diosa Atena (sí, muchos Caballeros del Zodiaco. Itachi ya se lo había dicho) por su regalo venido del cosmos. Pero luego (y esa era obviamente la parte mala), recordaba a La Chica Sin Nombre y su mente se volvía de lo más inestable. No quería volver a verla porque conllevaba interactuar con ella y él no pensaba interactuar con ella, obvio. No si era la ex secuestradora de Pulgoso. Que ya se había aclarado ese asuntillo, pero para Sasuke, ella nunca dejaría de ser tal cosa.

Empero, como dicen por ahí, no hay plazo que no se cumpla, y la hora de la verdad llegó más rápido de lo que a Sasuke le hubiera gustado. Qué horror. Tomó a Pulgoso, bien amarrado para que al condenado no le diera por huir de su lado, y caminó lentamente. Mucho muy lentamente, hasta el parque.

Paso a pasito. Paso a pasito. Sasuke no quería ver a la muchachita de los ojos extraños y la expresión dulce.

Y de nuevo, su condena se cumplió aunque él hubiera querido evitarlo. Llegó al parque con el sol creando un bonito cuadro de tonos rojos, naranjas y rosados. Ay, qué bonito paisaje. Ay, qué lastima que tuviera que compartirlo con una chica.

Itachi, por cierto, le había preguntado si no era homosexual cuando le contó todo el suceso de la secuestradora de perros. Sasuke lo había negado de manera rotunda, pero el hermano mayor tenía sus dudas. ¿Por qué mierda un saludable adolescente de quince años le iba a tener aversión a las niñas si no era por eso?

—Deberías echarte una novia, Sasuke. Papá comienza a pensar como yo —a Sasuke le había provocado escalofríos ese último comentario. Fugaku Uchiha daba miedo y él podría estar en problemas más temprano que tarde.

Más vale aclarar que Itachi no le había dicho lo de la novia de manera que su hermano menor tuviera que echarle las zarpas irremediablemente a la dueña temporaria de Pulgoso, sino como un dictamen más general. Una chica bonita, cualquiera, que a Sasuke le gustara.

Pero el muy soltero niño Uchiha iba a procrastinar esa necesidad tanto como pudiera. Por más miedo que le tuviera a su padre o que le fastidiaran e indignaran las sospechas infundadas de su hermano mayor, él no iba a conseguirse una novia solamente para despejar sus dudas. Él tenía bien clarito que le gustaban las mujeres no los hombres. El meollo del asunto era que él todaví no encontraba a una que valiera la pena.

El terrier, en cuanto vio a la niña que lo había estado cuidando hasta hacía un par de días, se echó a correr con entusiasmo, casi arrancándole el brazo a Sasuke en el proceso. Ese condenado perro comenzaba a irritarlo. El mejor amigo del hombre ni hablar. Sasuke se sentía total y completamente traicionado cada vez que Pulgoso le lamía la cara a la chica.

—Gracias por traerlo —dijo ella cuando Pulgoso hubo terminado su baboso saludo—. Pensé que no vendrías.

Y no quería, agregó Sasuke en su fuero interno, pero no dijo nada. Se encogió de hombros y nada más.

—Gracias, de verdad. Te he traído algo.

Oh, no. No por favor. Ese "te he traído algo" era un derivado de una de las frases más fastidiosas que él conocía. Normalmente, cuando él la escuchaba seguía la entrega de un estúpido peluche, unos estúpidos chocolates en envoltorios rojos, un estúpido globo en forma de corazón o una estúpida carta de amor. ¿Cuántas de esas cosas tendría ya si no las botaba a la basura tan rápido como las recibía? Miles. Miles y miles de ellas.

Pero la chica no pensaba entregarle algún objeto representativo para una declaración de amor, sino que ella, en su inocencia, le pasó una lata de refresco y un Nintendo DS con un juego de Mario en él.

—Para que no te aburras mientras juego con tu perro —explicó. No se lo estaba regalando, se lo estaba prestando. Lo había tomado del cuarto de su hermana menor porque, en el breve primer encuentro que había tenido con él, supo que no iba a querer buscar flores con ella y Harry. La bebida carbonatada era para que no muriera de sed. Fin del asunto.

—¿Gracias? —dijo Sasuke, que no estaba seguro de cómo responder. Era la primera vez que le pasaba tal cosa y, aunque era de rápida reacción, no tenía ningún comentario sarcastico para este tipo de situaciones.

Ella asintió y pareció recordar algo.

—Soy Hinata. Y no es nada.

—Sasuke —respondió secamente. Así que la secuestradora de perros tenía un nombre de no malechora. Vaya. La de cosas que se ven en el mundo.

—Pulgoso y yo iremos por ahí. ¿Quieres acompañarnos? —preguntó Hinata con su voz suave y pasiva, aunque la interrogante la lanzó por pura cortesía. Sabía de antemano la respuesta.

—No. Me quedo aquí.

Hinata dejó su bolso con su celular al lado de Sasuke, como una garantía de que no se marcharía con Pulgoso sin más. Sasuke pensó que era innecesario, pero no dijo nada. Aunque la actitud de la chica, a su parecer, era un poco tonta, él confiaba en ella. Raro pero cierto. Lo hacía. Hinata no parecía tener ni un solo pelo de maldad brotando de su cuero cabelludo.

El resto de la tarde pasó con Sasuke jugando DS y tomando sorbitos de soda de vez en cuando. Hinata cargaba, corría, perseguía y reía con Pulgoso (que para ella siempre sería Harry, pero ese ya es otro tema). Cuando la jovencita terminó de ensuciar su ropa con lodo y babas de perro, fue trotando en dirección a Sasuke, buscando su bolsa. De ahí sacó un platito y una enorme botella de agua. Sirvió en el platito para Pulgoso y se tomó el resto.

Sasuke apagó la consola portátil. Ya era hora de marcharse.

—Me voy —anunció. A Hinata todavía no se le estabilizaba la respiración.

—¿Tan pronto? —gimió decepcionada.

—No es pronto —aclaró—. Han pasado dos horas desde que llegué aquí.

La muchachita suspiró, pesarosa.

—Fue un placer volverte a ver, Harry —acarició la cabecita del animalito. Sasuke hizo una mueca al escuchar como le llamaba, pero no dijo nada más—. Espero que estés bien.

Hinata, que había asumido que ese encuentro no se repetiría, trató de reprimir las inminentes lágrimas que se venían. ¡Las despedidas eran tan tristes! Se restregó los ojos con el dorso de sus manos y fingió que todo estaba bien, cubriendo su pena con una sonrisa inestable.

¡Oh, no! Ese truco otra vez no, por favor, pues, desgraciadamente, Sasuke acababa de descubrir que era débil contra las lágrimas sinceras, y las lágrimas de Hinata definitivamente eran súper sinceras, por más que todavía no se hubieran derramado.

—Yo —comenzó el chico y su cerebro entró en pánico. ¡Para! ¡Oh, Dios! ¡Estúpida boca! ¿Es que ya se mandaba sola?—… te encuentro aquí mañana.

Y antes de que su boca aparentemente autónoma de las órdenes que enviaba su cabeza agregara algo más estúpido aún que una promesa para un nuevo encuentro (algo como "no quiero que estés triste"), Sasuke se mordió la lengua.


Curioso. Realmente curioso. Estaba en trámites de entrar a la universidad cuando escribí esto. Lo que es peor, tuve que leer el capítulo pasado para saber de qué iba la historia xD

Muchas gracias a quienes me leyeron, me leen y me van a leer a futuro. No sé qué he hecho yo bien para que me quieran tanto en esta sección del fandom. Les juro que no entiendo qué de especial tienen mis historias, pero gracias. GRACIAS INFINITAS POR TODO EL APOYO QUE SIEMPRE ME HAN DADO.

Como este fanfic está dedicado al perrito más lindo que tuve el placer de casi tener :'D, en la fanpage de Facebook subí una foto de él, para que conozcan su belleza.

Neemat no ha regresado y sé que no regresará, pero me gusta pensar que, donde quiera que esté, es feliz. Si él es feliz y está bien, entonces yo también estoy bien.

¡Besos embarrados de Nutella para todos!

:*

Aquí la foto de Neemat: Facebook(punto)com(diagonal)NoMueroPorTi