Los personajes son de Rumiko y la canción de La oreja de Van Gogh. La canción está camuflada entre los diálogos. Es una historia corta, pero me apetecía mucho escribir alguna cosa, para desconectar de mi mundo. Espero que, si alguien la lee, la disfrute; pero no esperéis gran cosa! Ah! Se puede considerar la segunda parte de la historia anterior.


HISTORIA DE UN SUEÑO


Perdona que entre sin llamar…

No tienes que pedir perdón mamá, me hace muy feliz verte.

Ya hija, pero no es esta la hora y menos el lugar…

Mamá, ¡no digas eso! —Akane se acomodó entre las almohadas al tiempo que su madre se sentó en la cama cerca de ella mientras le tomó las manos entre las suyas—. Esta es tu casa mamá, puedes venir a verme siempre que quieras. Y dime… ¿cómo estás?

Muy bien cariño, ¿y tú? Sé que te has dañado una pierna —dijo su madre con su mejor sonrisa.

Sí, aunque en verdad no es nada, un pequeño esguince. Para serte sincera asusté mucho a mi marido y a mi hijo, pero ya me estoy recuperando.

Akane una vez dijo esto miró al suelo recordando como había asustado a su hijo haciéndole creer que su vida se estaba terminando. Entonces recordó que era su madre la que sí la había abandonado cuando ella era pequeña, recordando de repente que aquella mujer que tenía enfrente no podía ser su madre.

¿Mamá?—dijo titubeando— ¿Qué haces aquí?

Tenía que contarte que en el cielo no se está tan mal...

Mamá… —lágrimas se agolparon en sus ojos—. Me hace feliz que me digas eso. Si supieras las veces que me he preguntado donde estarías. Mañana se lo explicaré a papá, a Kasumi y…

Akane sintió un fino dedo que le tapó la boca.

No cariño, no podrás contárselo a nadie porque mañana ni te acordaras que estuve aquí. "Tan sólo fue un sueño", te repetirás. Y en forma de respuesta pasará una estrella fugaz.

Yo… yo… yo quiero recordarlo…

No mi niña, no lo recordarás y cuando me marche estarás mi vida en la tierra en paz —dijo con una dulce voz—. Yo sólo quería despedirme, darte un beso y verte una vez más.

Las dos mujeres se abrazaron mientras la madre besaba en la frente a la hija. Akane no podía retener las lágrimas que resbalaban por sus mejillas.

No llores mi niña —susurró deslizando sus manos por las mejillas de Akane, deteniendo las lágrimas a su paso—. Promete que serás feliz…

Te lo prometo mamá, lo seré, lo soy; Ranma me hace muy feliz, aunque siempre estemos peleando.

¿Te hace reír? —Akane asintió—. Me alegro, te ponías tan guapa al reír. Y así, sólo así, quiero recordarte, así, como antes, así, adelante, así, vida mía mejor será así…

Se volvieron a abrazar, Akane pensó que para ser un sueño aquel abrazo era de lo más real.

Ahora debes descansar.

No mamá, no estoy cansada, llevo muchos días en la cama. Quédate un ratito más —suplicó Akane.

Debo irme, pero antes deja que te arrope como años atrás.

Akane se tumbó mientras su madre la iba arropando.

¿Te acuerdas cuando entonces te cantaba antes de ir a acostar?

Claro que lo recuerdo mamá, a mi hi… a tu nieto le canto todas las canciones que me enseñaste.

La madre se levantó, Akane no podía dejarla ir, no todavía.

No te vayas mamá, quédate un rato más —le rogó.

Debo irme, tan sólo me dejan venir dentro de tus sueños para verte a ti —le explicó.

¿Sólo a mí? ¿Y qué pasa con los demás?

A los demás no los puedo ir a visitar, sólo a ti hija y es que aquella triste noche, no te di ni un adiós al partir —se levantó soltando las manos de Akane.

No te vayas mamá…

Vida mía, hoy me despido por fin de ti, ahora te toca a ti seguir nuestro viaje, a ti, sólo a ti, adelante.

Sin ti no voy a poder, no después de verte de nuevo, no me dejes mamá…

Claro que puedes, lo estás haciendo. Tienes una bonita familia. Lo siento de verás, pero se está haciendo tarde, tendré que marcharme. En unos segundos vas a despertar...

¡Nooooo! ¡No me dejes! —gritó Akane sentándose muy rápido.

Joder Akane, que sólo voy al lavabo. Me meo y no me aguanto más.

Lo… lo… lo siento Ranma.

Ranma se acercó y la besó en los labios, luego se fue hacia el baño. Cuando volvió se encontró a su esposa de pie sosteniéndose con unas muletas mirando por la ventana.

Deberías volver a la cama —dijo rodeándola por la espalda en un gran abrazo.

¿Has visto también esa estrella fugaz? Creo que es un mensaje de mi madre. ¿Qué tontería verdad?

No es ninguna tontería —contestó Ranma aferrando aún más el abrazo.

Tan sólo fue un sueño, un sueño... —se susurró Akane.

Después Ranma levantó a su mujer y la llevó en brazos a la cama pensando que era una pena no haber conocido nunca a su suegra, seguro que la habría querido mucho.