Caminaba por el largo corredor mirando de vez en cuando hacia fuera, por los pequeños ventanales.
Fuera todo era frescura, sol y flores, sin embargo, dentro, en la gran mansión de la familia Malfoy todo estaba frío y con aquel aura siniestra que muy poco parecía molestarle.
Miró como la persona que llevaba delante lo dejaba atrás y se escabullía por la rendija de una gran puerta.
Se quedó cerca esperando.
Estaba escuálido, sucio y harapiento. Miro sus uñas llenas de roña y entonces escuchó la voz de aquel que una vez fue su amo.
Ambos susurraban.
Se colocó bien la roída túnica que había robado en el caldero chorreante y se pasó la mano por el pelo.
Sacó la lengua, nervioso.
-Pasa.
Movió los pies con rapidez dejando atrás a aquel estúpido lameculos. Se colocó tras el gran sofá y esperó.
-Mi querido amigo, Bartemius-dijo con su voz siseante. El invitado dudó sobre si aquel ser tenía o no amigos-acércate, te creía por más que muerto.
Barty se colocó frente al Señor Tenebroso sin titubear a penas. No dijo nada, se limitó a esperar.
-Y dime, Barty ¿Cómo fue posible que consiguieses eludir de una manera tan… brillante el beso de un dementor?
-Bueno, siempre me queda un as en la manga…
-Ya veo… Decidiste que el auror que iba a mandarte a la muerte era una buena victima para la poción multijugos que te quedaba ¿Me equivoco?
Barty negó con la cabeza. Hubo un silencio en el que amo y siervo se miraron, Lord Voldemort miraba a aquella rata desnutrida desafiante, Barty solo miraba.
-¿Y que hago yo ahora contigo? No solo no moriste si no que tampoco volviste junto a tu amo… Mmmmhhhmmm… veamos-junto a él se alzó Nagini, la enorme serpiente del Lord. Este le palmeó la cabeza-No Nagini, no será tu merienda. He visto ratas con más jugo que este infeliz.
Barty no supo si sentirse aliviado o temer algo por su vida.
-Existe algo mucho mejor que ver como tu fiel mascota se coma a un mal siervo. Algo mucho mejor y más… instruyente… ¡PETER!
El rechoncho mortifago entró en la lúgubre sala. Su mano brillaba incandescente por la luz que proyectaba la chimenea.
-Ya sabes lo que tienes que hacer-concluyó el Lord mientras el hombrecillo apuntaba a Barty con la varita-Nunca podrás volver a estar entre mis filas, querido Bartemius, pero tampoco podrás olvidarte nunca de que estuviste junto al Lord Tenebroso.
El hechizo dio de lleno en el brazo del harapiento hombre y en ese instante la antigua marca tenebrosa comenzó a escocer y a quemarle por dentro.
-Un traidor nunca deja de sentir su traición, Barty…
