Yeah: esta historia podría decirse que pertenece al género horror…? meh qué se yo, desperté con esto en la cabeza una noche.

Por cierto, disculpen cualquier error… soy tan descuidada que extravié a mi Beta Reader :D


TRASH FICTION SERIES

2. Devil's Gift

El silbido fue lo que llamó su atención, despertándola de su ensueño. Al principio creyó que era la fresca brisa nocturna que rosaba contra las ramas de los árboles y las esculturas del jardín que creaban la ilusión de una melodía pero su sensible oído reconoció la tonada, lo suficientemente compleja para ser una creación espontanea del viento. Ill Trillo del Diavolo.

Ningún sirviente se atrevería a rondar fuera tan pasada la noche y ningún ladrón sería lo bastante tonto para meterse con la familia Fujino. La melodía tentaba a su inquisitiva naturaleza, no le preocupaba su seguridad, era más que capaz de defenderse sola. Otra ventaja de tener el apellido Fujino.

Abriendo las puertas que conectaban al tradicional jardín japonés de su familia, siguió el sonido hasta el rincón más solitario de la propiedad. Las lámparas antiguas del jardín y la pálida luna ofrecían la iluminación suficiente para distinguir al autor del silbido.

Pronto será luna llena pensó distraída mientras seguía su camino indefinido.

Ahí sentado cómodamente en la alta barda que protegía la propiedad se encontraba un joven muchacho. Meciendo lánguidamente sus pies silbaba la letal melodía.

Los instintos de Shizuru le advirtieron de la peligrosidad del aparentemente inofensivo joven, de por si su apariencia sonaba alarmas de advertencia en su ser.

"¡Ah, buenas noches! Me tenias preocupado, creí que no vendrías "comentó sonriendo el extraño joven de blanca cabellera. Su sonrisa parecía inocente pero sus ojos de color rosa pálido tenían un brillo perverso.

"como puedes ver aquí estoy, dime ahora el motivo de tu inesperada visita" respondió Shizuru con toda la dignidad y clase de su linaje a pesar de la absurda situación.

"je gomen, puedo ver la inconveniencia de mi visita pero no tengo la culpa sólo soy un simple mensajero"

"acepto tus disculpas y no sostengo represalias contra ti, ahora bien te pido procedas con tu cometido" apremió Shizuru.

"Ciertamente" dijo el joven albino y en un parpadeo con inhumana velocidad, se encontraba a unos pasos frente a Shizuru, quien no perdía su semblante digno a pesar de tal demostración.

Acercándose más hacia Shizuru, el joven se dejó caer en una rodilla, con la mirada hacia el suelo presentó en sus manos una urna de cristal, cuya base era de una madera oscura adornada con filigrana de oro. Dentro de la urna se encontraba descansando sobre un pañuelo blanco lo que parecía un huevo con una coloración azul oscura en su fondo que se iba desvaneciendo hasta la punta. Dicho huevo del tamaño de un huevo de avestruz, tenía envuelto un delgado listón escarlata y brillaba como si estuviera hecho de porcelana.

Sólo cuando Shizuru tuvo la urna en sus manos, el joven albino se incorporó retrocediendo unos pasos, con sus manos en lo sus bolsillos procedió a silbar relajadamente su melodía.

"Y, ¿A quién debo agradecer este extraordinario regalo?

"Lord Kokuyou"

"¿Y qué debo hacer con ello?" el nombre no le resultaba familiar a Shizuru pero no iba a decirle nada al joven.

"¿Ehh? Mi señor dijo que tu sabrías que hacer una vez recibido el paquete" dijo el muchacho confundido.

"Ara, tal vez yo no era la persona que buscabas" comentó Shizuru sonriente, presagiando problemas.

"Aw tal vez tengas razón… oh bueno si no eres el destinatario sólo tengo que… ¡eliminarte!" respondió despreocupado el muchacho.

Los músculos de Shizuru se tensaron ante la amenaza, sus instintos de supervivencia despertaron alistándose para un ataque que ella misma no estaba segura de poder contener después de observar la velocidad del albino.

Repentinamente el joven se encontraba frente a frente con ella y justo cuando su puño apuntaba al abdomen de Shizuru, el huevo misterioso que aun sostenía en sus manos, comenzó a brillar. El ataque del albino nunca conectó, en cambio una onda de energía lo aventó lejos de Shizuru. Atónita observó como aparecían en el listón escarlata unos extraños símbolos en color negro, no entendía que había pasado, pero el destello y la explosión de energía que habían surgido de la urna tenían un efecto calmante en ella. Shizuru sabía que estaba protegida.

"Ouchie, ¡eso dolió!" exclamó el muchacho levantándose del suelo y palpándose la cabeza.

"Ara, parece que después de todo no podrás eliminarme albino-san" dijo Shizuru galante.

"Erm, me llamo Nagi y si, parece que no podré eliminarte…" comentó Nagi poniendo cara triste. "Parece también que no me confundí de destinatario" su sonrisa se volvió siniestra.

"Entonces tu misión aquí ha terminado Nagi-san"

"De nuevo me disculpo por mis modales y le doy las buenas noches" dijo el muchacho dando una inclinación y de un salto subió la barda y con otro gran salto se perdió en la distancia.

Inusual pensó la castaña aun observando hacia la barda.

Sonrió de nuevo, de hecho nunca dejo de hacerlo pero su sonrisa no era real, sólo una careta que había sido inculcada en su ser casi desde su nacimiento. Suspirando hondo miró de nuevo su preciada urna con el huevo que le había salvado la vida. Las palabras de extraño lenguaje se habían quedado estampadas en el listón rojo. Shizuru sabía que algo peculiar la había ocurrido pero no podía sentir nada, ni sorpresa ni temor, nada.

Otra ventaja de tener el apellido Fujino. Se recordó. Los Fujino son seres perfectos pero tal perfección les cuesta caro, sacrifican su humanidad para alcanzarla.

No tengo tiempo para existencialismos, tengo clases temprano. Su sentido del deber la apremiaba y así respirando profundamente de nuevo Shizuru se encaminó a su cuarto con su extraño paquete sin detenerse a admirar la luna en su cenit ni la brisa del verano que mecía las ramas de los árboles y sus cabellos.

Con pasos agraciados y firmes llegó a su cuarto sin interrupción cargando aun su precioso paquete. Sentándose confortablemente a un lado de su futondejó guiarse por su curiosidad y con sumo cuidado levanto la urna de cristal que cubría el enigmático huevo, dejándola a un lado.

Deteniéndose unos minutos para contemplar sus acciones, Shizuru por fin se decidió a tomar el gran huevo entre sus pálidas manos.

Bastante pesado pensó curiosa la joven castaña, también le llamó la atención el calor que parecía provenir de tal extraño objeto, pero fue el listón carmesí lo que llamó más su atención.

Sosteniendo cuidadosamente en huevo con la mano izquierda, utilizó la derecha para desamarrar el lazo rojo pero tal fue su sorpresa cuando dicho objeto como si cobrara vida comenzó a desenrollarse por sí solo del huevo para entrelazarse en su mano izquierda.

"Ara esto definitivamente va dejar marca" comentó con humor Shizuru sintiendo como el cordón se ceñía a su dedo anular. Haciendo una mueca de dolor la castaña pensó por un momento soltar su extraño regalo pero su orgullo cono Fujino le impedía demostrarse débil.

Una vez completamente enlazado el listón escarlata a su dedo anular, las letras extrañas que contenía comenzaron a brillar.

Dolor… no es nada que no haya soportado antes. Pensó estoica la joven aun después de observar como sangraba su dedo, incluso cuando su sangre parecía ser absorbida por el huevo mantuvo su postura tranquila, ni siquiera cuando ésta comenzó a formar un gradado alrededor del huevo, una cadena perfecta de espinas, ni así Shizuru emitió queja alguna.

Y así tan repentinamente como comenzó tan extraordinaria ocurrencia, así terminó en un instante, encontrándose Shizuru con una especie de tatuaje en forma de anillo en su dedo anular de la mano izquierda y del mismo color de la sangre que había derramado y con las mismas letras extrañas que el extraño listón.


"¿Té?" ofreció Kanzaki Reito, vicepresidente de Fuuka a una distraída Shizuru.

"¿Ara? Lo siento Reito-san me perdí unos instantes"

"Eso veo. ¿Problemas?"

"No es nada, solo estoy cansada. No pude dormir bien" dijo Shizuru sonriente.

"Ah, cierto. Escuché que llegó el patriarca de los Fujino ayer, supongo que fue una cena familiar bastante agotadora" comentó amigablemente el joven moreno.

"¿Je no siempre es así? Y ahora que mencionas problemas ¿Cómo te fue en la reunión de tu clan?" dijo en buen humor la castaña.

"Hmm lo mismo de siempre, mis objetivos y los de mi familia no concuerdan, tenemos un… desacuerdo en cómo tratar las tradiciones familiares." Comentó con una sonrisa cansada el joven de cabellos oscuros. Ambos se quedaron en silencio disfrutando de sus bebidas.

"Shizuru-san… ¿Qué valoras más, tu clan o tu persona?" interrumpió Reito el silencio.

"Ara, Reito-san te pones filosófico de pronto."

"De tanto en tanto… un consejo, piénsalo bien porque tu decisión puede tener grandes consecuencias" dijo sonriendo enigmáticamente el moreno. Por un instante Shizuru observó un brillo siniestro en esos ojos ámbar.

"Tu alma podría estar en juego Shizuru!" dijo bromeado Reito mientras tomaba la mano izquierda de la joven para depositar un beso a manera de despedida.

Shizuru se quedó contemplando las palabras del joven mientras bebía su cálido té. Mucho después la chica de ojos marrones notó que Reito había besado su dedo con el extraño tatuaje.


De nuevo se encontró Shizuru, ya muy noche, sentada junto a su futon, observando su peculiar regalo. De pronto el cascaron se comenzó a resquebrajar. Quitando la urna de cristal, Fujino Shizuru se sentó a esperar.

Una delicada mano fue lo primero en aparecer, pálida como la luna llena que había en el cielo esa noche. Pronto un brazo, el otro y un una diminuta niña nació del huevo azul. Pequeña criatura, hermosa como una muñeca de porcelana delicadamente hecha, de cabellos del color de la noche que la vio nacer de tan extraño huevo y ojos color esmeralda vivaces.

Shizuru observo a la diminuta niña, su mente analítica tratando de darle coherencia a los sucesos acontecidos. Frágil fue la primera palabra que cruzó por la mente de la castaña y cuando notó como un temblor corría por la pequeña recordó su desnudez.

Con delicadeza y movimientos pausados acerco sus manos hacia la diminuta niña para evitar asustarla, cuando la singular personita no hizo ningún intento de apartarse, Shizuru la tomó suavemente entre sus brazos y tomando una sábana la envolvió con cuidado. Todo el tiempo la pequeña la miraba curiosa.

"¿Eres una sorpresa tras otra, sabes?" susurró Shizuru a la pequeña, quien ladeo la cabeza atenta a las palabras de la joven. Mirando la hora, la chica de ojos carmesíes decidió recostarse con la diminuta niña contra su pecho, quien bostezaba cansada después del esfuerzo de haber salido del cascarón.

Pronto la pequeña dormitaba y Shizuru mientras miraba fijamente al techo de su habitación no podía entender porque no sentía temor o ansiedad como una persona normal sentiría después de estos sucesos tan descabellados.

No tenía miedo la castaña eso era seguro, después de todo este ser extraordinario la había protegido una noche antes del muchacho albino. Aun así algo dentro de ella le decía que debía sentir pero su clan había hecho un buen trabajo suprimiendo sus apasiones y emociones. Casi imperceptible, el anillo tatuado en su mano izquierda comenzó a brillar.

"Natsuki…" susurraron los labios de Fujino Shizuru antes de caer en un sueño pesado.

Cuando Shizuru despertó a la mañana siguiente, ya no se encontró con una diminuta persona a su lado sino con una pequeña de unos cinco años acurrucada a su pecho.


Review?