Personajes son de Stephanie Meyer solo la historia es mia. Summary: —Dilo Isabella, te lo ordenó—las palabras salieron de mis labios si controlarlas, ya no tenía el control—Llevame al limité, castigame, controlame…Dominame. Epov 2:00 A.m. —Mi señor—gimió su contraída voz. — ¿Estás lista para mí? —tragué en seco. —Sí—una súplica escapó de sus entreabiertos labios—mi señor estoy lista—contestó. — ¿Qué tan húmeda estás? —Mucho, mi señor—corroboró impaciente en un gemido—muy, muy húmeda. —Te quiero de rodillas en este momento—ordené con voz autoritaria y ella inmediatamente obedeció. —Ahora, solo lo diré una vez…no quiero oír un solo gemido escapar de tus labios o lo pagarás, solo tienes permiso de respirar. Ni un movimiento a partir de este momento —espeté con voz dura. —Puedes contestar—le permití. —Sí, señor. Bien… De un solo movimiento la penetré por detrás…ella tenía que estar preparada para recibirme donde yo quisiera poseerla. Podía sentirla temblando bajo mi cuerpo. No estaba lista. —Mierda—siseé molesto. La sensación era placentera, pero algo faltaba. Heidi ya no me servía, ya no era lo mismo. Comencé a penetrarla salvajemente, castigándola por su desobediencia. —Hmmm—gimió. — ¡Qué demonios te dije! —rugí furioso mientras aquel calor de rabia invadía mis venas, empuñé con fuerza mi mano derecha sobre su cabello enredando mis dedos entre los mechones. —Pe…perdón, Mii Señoor—intentaba disculparse entre gemidos y jadeos cortos mientras su cuerpo se convulsionaba de placer. Estúpida. La penetré siendo brusco hasta encontrar mi propia liberación. Aun así llegó. La maldita llegó sin mi jodido permiso. Salí de ella profiriendo maldiciones al mundo entero. —Ahora mismo Heidi. Ya sabes lo qué te espera—gruñí frustrado. Ella se levantó sin mirarme, sus ojos estaban vacíos y perdidos en una rara fascinación por sus pies. — ¡Camina! —urgí en un grito. Adoptó la posición, no era la primera vez qué la castigaba, cada vez era más frecuente… —Una sola lágrima y aumentaré diez azotes más—advertí. Y sin más, comenzó el castigo… . . .
Estaba completamente agotado y molesto, la maldita sesión con Heidi fue la gota que derramó el vaso. Tenía que terminar con esto. —Llama a Heidi, dile qué la veo en la habitación—ordené a una de las mascotas. —Sí, señor. Al cabo de unos minutos apareció aquella mujer, la cual pensé, sería mi compañera en todos los aspectos de mi vida. Me equivoqué. —Si mi señor—habló con un hilo de voz y la mirada pérdida en el suelo. —Dime Edward, Heidi—pedí seriamente. Ella levantó la mirada con sorpresa. — ¿Qué? —pregunto extrañada, cada detalle de su rostro se perdía entre la tristeza y la frustración. Aquí, dentró de estas paredes jamas la dejaba llamarme por mi nombre. Respiré profundamente, ya no había marcha atrás. —Se acabó. — ¿Qué se acabó Edward? ¿Ya no quieres qué hagamos esto más? —podía escuchar el miedo en su voz. Ella ya lo sabía. —Todo Heidi. Todo se acabó…esto, nuestra relación…nuestro compromiso, se acabó. —confirmé. —No, Edward. No me puedes hacer esto—pidió con lágrimas en los ojos, y al verlas comprendí que tan solo eran gotas de agua crisálidas, no me conmovían, para mí no representaban más que eso, agua. Yo quería algo más y ese algo no era ella. —Heidi, lo de hoy solo demostró lo mal qué va todo y lo sabes, ya no quiero esto. —Pero…yo te amo—susurró con voz quebrada. Cerré los ojos. —Lo siento Heidi, se acabó. Deja tu collar… y el anillo en la caja fuerte—finalicé. — ¿Por qué nunca pude llamarte Amo? ¿Por qué no me lo permitiste? —preguntó en un triste murmullo. —Por qué no lo soy Heidi. Siempre lo supe—peiné mi cabello con mis dedos ansioso por terminar esto. Salí de la habitación y al cerrar la puerta escuché un fuerte sollozo. —Lo siento—susurré con pesar y salí del lugar qué vio nuestra relación florecer… Se acabó. Ella ya no se entregaba como antes, ya no era un reto, ya no me encendía…ya no la quería. Suspiré. ¿Alguna vez la encontraré?... Mis esperanzas flaqueaban notablemente. Empezaba a creer que no. . . .
Bpov
Desperté de golpe.
La habitación estaba completamente a oscuras, yo estaba bañada en sudor, temblaba levemente y mi respiración salía en pequeños jadeos.
Miré a la mesita de noche, el reloj marcaba la cinco de la mañana…
No había dormido más de tres horas, y no volvería a dormir.
Necesitaba apagar el fuego qué me estaba consumiendo lentamente…
El sueño había sido tan vívido…
Aun podía sentir sus manos recorriendo mi cuerpo, torturándome dulcemente hasta llevarme al éxtasis…
Definitivamente el mejor libro qué he leído…
Toqué tentativamente mis pechos, mis pezones estaban sensibles y erectos. No sabía si estaban así por mi sueño o por la tortura a la qué mis pequeñas pinzas los habían sometido.
Mi cuerpo estaba caliente, las sábanas de satín negro lo acariciaban con la suavidad propia de la tela…
Mi coño estaba húmedo, caliente y sensible…
Cerré los ojos mientras acariciaba mi clítoris, las imágenes de mi sueño se repetían en mi mente una y otra vez.
A tientas con mi otra mano busqué las pinzas, una vez qué las encontré las coloqué en mis pezones.
—Hmmm, si—gemí ante la sensación de dolor y placer qué atravesó mi cuerpo.
Seguí tocando mi coño rítmicamente, imaginándolo a él…
Su nombre, no lo sé.
Solo sé qué con una sola mirada me controla, qué sus deseos son ordenes para mí, qué lo qué más quiero es servirle…
Me imaginé atada sin posibilidad de moverme.
Y a él hundiéndose en mí salvajemente.
Me retorcía entre las sábanas, para ese momento ya estaba penetrándome con cuatro dedos.
No resistí mucho tiempo, en el momento en qué imaginé qué el me daba su permiso, exploté en un delicioso y largo orgasmo…
Tardé en recuperarme de mi letargo, me sentía como en un sueño, como si no hubiera despertado.
Lentamente me levanté de la cama, sintiendo un poco de frío al contacto de mi cuerpo desnudo con la corriente de aire qué entraba por mi ventana.
Paso a paso llegué al baño, lista para ducharme y empezar mi nuevo día.
Mi nuevo trabajo.
Me tomé mi tiempo en la ducha, el agua caliente relajaba mis músculos, no necesitaba aquella distención, con los cinco orgasmos qué me había provocado a lo largo de la noche había sido más qué suficiente.
Pensé en el libro de anoche, pocas veces me he sentido igual de fascinada.
¿Sería posible qué con una sola mirada alguien pueda desarmarte de esa manera?
NO.
No lo creo.
Son solo fantasías, qué nunca iba a cumplir.
Eran sueños, sueños prohibidos qué debería abandonar, y a pesar de reconocerlo no podía, era una adicta y saber qué mi manera tan controladora de ser nunca me lo permitiría, me obligaba a vivir la mayor de mis torturas.
No puedo negarlo…
Soy masoquista y disfruto de mi tortura.
Salí de la ducha y me dispuse a arreglarme.
Cepillé mi cabello lentamente hasta qué se secó, después le di forma haciendo qué adquiriera aquellas suaves ondas tan propias.
Decidí maquillar mis ojos con delineador negro y una sombra tenue, un tono carmesí adornó mis labios.
Me coloqué la pequeña tanga de encaje negro con mi sujetador a juego cortesía de Alice Brandon, agregué el liguero y las medias.
Si, sexy, así me sentía cuando usaba este tipo de ropa interior.
Sexy y segura.
Escogí una hermosa blusa de seda color perla que se ajustaba a mí cuerpo y permití que mis pálidas piernas se deslizaran dentro de aquella falda negra en forma de lápiz qué iba desde mi cintura hasta debajo de mi rodilla.
Para finalizar mis hermosos tacones negros de aguja, se veían completamente finos.
Me miré al espejo.
Estaba perfecta. Todo una "perra sexy" como me llamaba Alice.
.
.
.
Salí de mi pent-house cuarto para las ocho debido a qué entraba a las ocho y media.
Amaba la puntualidad.
Tomé mi Audi A1 blanco, regalo de mi padre al terminar mi carrera con honores.
Aun recuerdo el día en qué me lo entregó, estábamos en una comida familiar en la mansión de mi abuela Marie. El me dio el presente frente a toda mi familia, haciendo qué Reneé adquiriera cierta tonalidad verdosa en su piel por causa de la envidia, armó tal escándalo al verlo qué la abuela decidió intervenir y se la llevó al interior de la mansión…gracias a esa plática Reneé no volvió a hablar el resto de la tarde.
Si, para mi propia madre no era motivo de orgullo mi mayor logro, terminar con honores específicos la universidad, para ella el mayor logro sería verme casada con un hombre rico de buena posición social.
Creo qué ella esperará ese logro toda su larga vida…
Llegué al edificio Cullen Inc.
En este edificio se manejaban varios negocios de la familia Cullen, incluido el gabinete de abogados de Edward Cullen, hijo de Carlisle Cullen quién era un reconocido empresario.
Este era mi nuevo lugar de trabajo.
Entraría a formar parte del equipo directo de Edward Cullen donde se manejaban los casos de mayor importancia económica, trabajábamos con grandes empresas y personas de mucho dinero, para mi satisfacción manejaría casos millonarios.
Solo los mejores pertenecían a su equipo directo y yo era una de ellos.
Estacione mi auto en el sótano del edificio, tomé mi maletín y salí del vehículo camino a los elevadores, una vez ahí presione el botón del piso 45, lugar de las oficinas.
Justo antes de qué las puertas se cerraran entró a prisa un hombre rubio digna figura viva del desastre, de su maletín escapaban papeles, su cabello estaba despeinado y su corbata torcida en la zona del nudo.
Todo un idiota.
Después de cómo un minuto pudo acomodar todo dentro del maletín y suspiró satisfecho, arregló su corbata y miró hacía los botones del elevador.
— ¡Hey! ¿Vas al piso cuarenta y cinco? —preguntó mirándome.
¿Qué no le resultaba lógico?
—Sí, obviamente—contesté seca.
—Genial yo voy ahí. ¿A qué vas al despacho Cullen? —pregunto el hombre irritante.
—Trabajaré ahí—contesté con indiferencia sin mirarlo.
— ¡Genial! —dijo entusiasmado—Soy Mike Newton, trabajo en el equipo directo del Señor Cullen, ya sabes manejamos grandes casos, somos de lo mejor de ahí—dijo presumido mientras me comía con los ojos en un vago intento de impresionarme.
Idiota.
—y tú nena ¿Cuál es tu área? —preguntó tratando de sonar seductor, y consiguiendo que se me revolviera el estómago del asco.
Sonreí perversamente y lo miré con ojos de niña buena.
El idiota pasó saliva ruidosamente cuando lo miré fijamente a los ojos.
—En primera soy Isabella Swan, no nena y en segundo trabajaré contigo en el equipo del Señor Cullen, así qué no me impresionas, obviamente yo no soy de los mejores…seré la mejor. —aseguré con voz suave y seductora pero sin perder aquel toque felino en cada nota que salía de mis labios.
El tipo me miraba con la boca abierta y gracias a Dios la puerta del elevador se abrió.
—Nos vemos Mike—me despedí cordila saliendo del elevador para abandonarlo con un gran cartel en su frente donde la palabra idiota se remarcaba con luces de neón.
Caminé hacía la recepcionista.
—Disculpé, Soy Isabella Swan la nueva abogada y…—antes de terminar ella me interrumpió.
—Sí, señorita Swan, me alegro qué haya llegado. El señor Carlisle Cullen la espera, vaya a la sala de juntas—señaló hacía donde debía dirigirme con una típica sonrisa.
Sin perder tiempo llegué ahí.
Toqué la puerta, muchas voces se escuchaban en el interior.
La puerta se abrió mostrándome a una chica más bajita qué yo de cabello oscuro y lentes, a decir verdad su vestimenta combinaba a la perfección con mi primera impresión, anticuado.
—Pase señorita Swan, la esperábamos, Soy Ángela Webber y seré su secretaría—se presentó tímidamente.
—Mucho gusto Ángela—le sonreí.
Entramos y ahí se hallaban varias personas.
—Isabella—me nombró a quién pude reconocer como Carlisle, él era amigo de mi padre, ya lo había visto alguna vez.
—Buenos días Señor Cullen—saludé educadamente tomando su mano.
—No me llames así, solo Carlisle—agregó sonriendo cálidamente.
Le devolví el gesto.
—Mi hijo no tarda en llegar, vine para presentar un caso importante—me explicó y yo asentí.
—Señores y señoritas silencio por favor—pidió en voz alta. El ruido terminó al instante.
—Les presentó a la Señorita Isabella Swan, la nueva abogada qué trabajará con ustedes—su voz era firme y autoritaria y resonó en cada oído del grupo de humanos en mi delante, un grupo numeroso, por cierto.
Había tres mujeres las cuales me veían altaneramente.
Una de cabello castaño oscuro y rizado, otra rubia a leguas teñida y una pelirroja con ojos felinos.
El mismo número de hombres, uno rubio y alto qué me sonreía, era muy guapo, otro era moreno y de pelo rizado y el otro era Mike.
—Mucho gusto Isabella, mi nombre es Jasper—se presentó el rubio guapo dándome la mano.
—El gusto es mío—le sonreí.
—Ellas son Jessica, Lauren y Victoria—me señaló a las mujeres en orden respectivo.
—Y ellos son Tyler y Mike—el turno de los hombres.
—Mucho gusto—repetí cordialmente.
Todos me saludaron, menos Lauren y Victoria.
De repente Ángela entró de nuevo y corrió en dirección mía y de Jessica.
—Ya viene el Señor Cullen y puedo asegurar que chispas y más que eso escapaban de su cabeza—susurró ligeramente encogida por los hombros.
Fruncí el ceño.
¿Por qué se veía tan asustada?
— ¡Ya viene! —exclamó Jessica.
Todos se acomodaron en sus asientos, menos Carlisle quien se detuvo en la puerta para recibirlo.
Pude ver como Victoria retocaba su maquillaje y Lauren acomodaba su cabello y se desabrochaba un botón de la blusa.
Zorras.
Decidí quedarme ahí de pie mirando a todos removerse incómodos y nerviosos, menos a Jasper, él, al contrario, lucía muy tranquilo.
Escuché como la puerta se abrió y unos murmullos bajos y no tan distantes, supongo de Carlisle y Edward.
—Isabella—escuché a Carlisle llamarme.
Me volteé para encararlos…
En el momento en qué mis ojos se cruzaron con su mirada verde jade, un estremecimiento me atravesó de pies a cabeza.
Sentí qué me faltaba el aire y las piernas me temblaron, tenía calor, mucho calor, cada célula de mi cuerpo sufría de una combustión espontánea y placentera, deseaba cerrar los ojos para poder imaginar cómo sería tener sus grandes manos sobre mi piel, acariciando la base de mi cuello, o el tan solo roce de mis labios con los suyos, lo veía molesto conmigo, y me veía a mi misma cumpliendo todas y cada una de sus órdenes.
Mis pulmones entorpecieron mi proceso de respiración contrayendo cada músculo de mi ser, tragaba cúmulos de saliva tan rápido como podía viendo un punto blanco fijamente, no podía dejar de perderme en las sensaciones que su tan sola presencia producían en mí, estaba….
Fuera de control.
—El es mi hijo Edward—habló Carlisle. —Edward ella es Isabella Swan y se integra hoy a tu equipo—siguió hablando pero ya no oía nada.
Estaba como en otro mundo.
Edward me miró y una sádica y hermosa sonrisa se dibujo en su rostro, su mirada me atravesaba y sentí de repente que me desmayaría.
Se acercó a mí. El era completamente magnífico e imponente.
—Mucho gusto Isabella, será un placer qué trabajes para mí—aseguró seductoramente recorriendo mi cuerpo con aquella mirada que enviaba miles de escalofríos por cada terminación nerviosa que poseía, lo había conseguido, consiguió que yo, Isabella Marie Swan me sonrojara…
¡Dios! era verdad.
No eran fantasías.
Me sentía débil, sentía qué quería gritar y llorar, enloquecía con el lento pasar de los minutos, estaba pérdida sin saber que ocurría…
Solo sé qué en ese momento lo perdí todo.
Sus ojos se derriten en mi alma envolviéndola en un calor qué domina mis sentidos y me empuja hacia él. Solo su mirada tenía la capacidad de enviarme a los cielos para traerme de rodillas al suelo. Mi cabeza pierde fuerzas y cae hacía adelante, todo en él, su voluntad, su poder sobre mi corazón y mi mente, incluso sobre mi alma, aún cuando decido ponerme de pie es solo para seguir tras sus pasos. Mi deseo y mi voluntad son suyas, puede moldearlas, y probará con una sola mirada que soy suya.
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Primero qué nada le agradezco un millón a mi Beta Mrs. Black UbT por ayudarme con este capitulo.
Ya sé qué tenía un millon de no subir nada de esta historia, pero ya la retome y se irá desarrollando poco a poco.
Espero qué les guste y comenten.
Aha y ya tengo el avancé de Sweet About Me, el cual mandaré mañana a todas las qué me dejaron Review .
Les va a encantar, adelanto qué habra un pov sorpresa qué amaran y odiaran…ajajja le s prometo esta sema subir el cap tan esperado ahhaaha!
Otra cosa y termino.
Subiré una nueva historia mmm bueno tiene qué ver con la de Sweet Naughty girl, se llamará Wicked Game y es el Epov de la historia y les juro qué esta estara… no les va a encantar este Edward.
Y porfa si no les gusta este tipo de historias eviten los malos comentarios, simplemente no la lean y ya.
RESPETEN A QUIEN SI LES AGRADA ESTE TIPO DE HISTORIAS.
EffyLove.
Reviews!
