Capítulo II: A pesar del tiempo. Buenos días.
El viaje de regreso realmente había resultado agotador.
Después del viaje, Ren lucía su gesto de fastidio; le atemorizaban los viajes en avión, a pesar de que con esa fachada augusta lo escondiera bastante bien.
Pero el temor había pasado.
El trajín de Tokio lo recibía desde su arribo al hall del aeropuerto.
Yashiro- san le indicó el taxi que los esperaba y que los llevaría de vuelta a sus hogares.
Dos años sin volver a Tokio.
Ren supo lo mucho que había extrañado esa ciudad.
Atravesaron las calles a bordo del taxi, mientras observaba por la ventanilla los posibles cambios.
Tras un viaje corto, estuvo frente a la fachada del lujoso edificio, que entre sus paredes, albergaba el piso que habitaba.
Al ingresar, lo encontró solitario. Todo guardaba el orden perfecto y preciso de cuando se fue. La empleada de limpieza, había acatado al pie de la letra las exigencias detallistas de Ren.
Desvistió a las ventanas de las cortinas. Dejando que las luces de la ciudad coparan su habitación.
"Tan lejos y tan cerca…", pensó mientras se entregaba al yugo de Morfeo.
Un nuevo día lo esperaba mañana.
- Kyoko- chan, la cena está lista…Vamos, ven aquí…- dijo Sho, mientras se acomodaba a la mesa.
De fondo, el sonido del televisor murmullaba:
-"Así es Nana-san…Ha regresado de Estados Unidos, cosechando éxitos y muchos premios…Tsuruga Ren, está de nuevo en Japón".
Kyoko no pudo evitar poner atención, dirigiendo su mirada al televisor, casi instintivamente.
La figura de Ren se animaba en la pantalla.
Kyoko contuvo el aire casi inconscientemente. Pudo contemplar el cuerpo ejercitado de Ren, notó la sonrisa falsa y deslumbrante que ponía para atender a los periodistas, reconoció la calma y serenidad con que hablaba. Encontró sus ojos negros y profundos.
Sintió como una extraña cadena de sensaciones la invadieron: lo había maldecido, lo había echado de menos, lo había querido de nuevo cerca suyo, había querido reprocharle, lo había reconocido como parte de ella, lo había querido desterrar de algunos de sus pensamientos.
- Tsuruga Ren, no?...- dijo Sho un tanto molesto – Si vuelve es que en Estados Unidos no debe haberle tan bien, no crees?
- Pues… No lo sé…- respondió ella mientras, regresaba la vista al plato y le dedicaba una sonrisa a Sho.
Impecable y puntual, Ren saludaba a Yashiro-san.
- Buenos días…Hoy tendremos un día agitado Ren…- respondió el agente.
- Espero que me cuentes lo del taaaan importante proyecto por el que regresamos a Japón.
- Ah sí, claro…- devolvió una sonrisa despistada. – El director Takarada está a cargo de eso.
- ¿El Director Takarada?...¿Es una broma, Yashiro-san?- reaccionó un poco molesto Ren.
- Bueno, no, Ren…Él ha estado insistiendo con este proyecto desde hace un año atrás…Estuve negándome todo este tiempo y ya no puedo estirarlo más…
- Pero…
- ¿A qué le tienes miedo?...- preguntó sarcástico.
- ¿Miedo?...¡Vamos, Yashiro-san, ¿miedo?...Pero sabes bien que puede esperarse cualquier cosa del Director Takarada…
- Bueno…entonces, si lo pones así, en este mismo instante, lo llamaré para cancelar la reunión…Aunque, creo que se pondrá muy triste al saber que Tsuruga Ren, el niño que ha criado como a un hijo, lo niegue de esa forma…Pero, en fin, si es lo que quieres….- reprochó Yashiro-san con voz lastimosa. Ren bufó molesto.
- Está bien…No lo canceles, iremos…Pero entérate, Yashiro-san...¡Eres un manipulador!
Emprendieron el camino que tantas veces habían recorrido antes de partir a Estados Unidos.
Al llegar, vio el sol reflejarse sobre las paredes vidriadas de la entrada a la productora LME donde el Director Takarada lo esperaba.
Es extraño entrar aquí después de este tiempo, no, Ren?- El muchacho asintió con la cabeza en silencio.
Observó de reojo los pasillos.
Hasta que por fin, llegaron a la sala de reuniones del Director Takarada.
Después de un efusivo abrazo del director que incomodó a Ren, y de escucharlo reprocharle su ausencia, tomaron posiciones para la discusión.
- Bueno, he tenido esta idea en mente desde hace tiempo…Y sólo te quiero a ti para ello…- empezó hablando Takarada.
- Es usted muy amable, como siempre, Director Takarada…¿De qué se trata?...
- Bueno, se trata de un drama donde serías, en principio, el antagonista…
- ¡Vaya!..Eso se oye muy bien…Nunca me dediqué a ese tipo de papeles todavía…
- Por eso mismo, pensé que podría ayudarte a ampliar tus horizontes…- Ren sonrió sincero.- Se trata de una triángulo amoroso…Tú vendrías a ser, por ahora, el tercero en discordia, que intenta hacerse con el amor de la protagonista.
- Entiendo.
- Si estás de acuerdo, podríamos enviarte los guiones para que puedas revisarlos, estudiarlos y analizar si la idea te gusta…
- Estoy de acuerdo.- al oír esto, el Director Takarada izó la bandera de sus excentricidades nuevamente, improvisando una canción que hablaba de la felicidad. Ren se mantuvo intacto frente a la presencia avergonzada de Yashiro-san.
Al término de la canción, se dispusieron a terminar el papeleo para que la historia llegara a manos de Ren lo antes posible.
Representante y representado abandonaron entonces la oficina multicolor del Director Takarada, repleta de ornamentos relacionados a la celebración de la primavera, a pesar de que el otoño se presentaba abrumador sobre la ciudad.
Cruzaban ya el recibidor de LME dirigiéndose a la salida, cuando de repente, contemplaron una ola de grititos agudos y flashes incesantes.
Sintieron como la ola avanzaba cada vez más hacia la puerta de ingreso.
La puerta se abrió. Los flashes en verdad no dejaban ver por quién deslumbraban esas luces.
La puerta entonces se cerró.
-¡Dios! Esto se vuelve cada vez más molesto…-gritó furioso un tipo rubio, esbelto, de azulinos ojos.
- ¡Vamos!...Por esto es por lo que luchaste tanto, no puedes vivir quejándote de esto…- dijo ella con una sonrisa.
Entonces, en un instante, el paisaje pareció iluminarse.
Ren se sintió desbordado por primera vez. Casi inconscientemente, contuvo la respiración.
Cuánto había intentado ignorar esas sensaciones, tratando de arrojarlas tan lejos de sí como pudiera.
Sin embargo, el inevitable paso del tiempo pareció no haber sucedido.
Ella alzó la mirada y ahí lo encontró.
Vaciló ante la posibilidad de haberse equivocado, ya le había sucedido en ocasiones, siempre había sido tan distraída y esos dos años no habían hecho nada para cambiarlo.
"A pesar del tiempo, sigue siendo bella"(1), pensó él, sin ser capaz de apartar la mirada.
Ella caminó hasta donde Yashiro-san y Ren observaban la escena – después de todo, no le quedaba de otra, también ella debía pasar por la oficina del Director Takarada-.
Se detuvo frente a ellos mostrando su sonrisa, junto a su acompañante.
A Ren, un impulso lo arrebató; ella estaba tan cerca…Y tan lejos. Pero se quedó inmóvil en su postura.
Ella sonrió. Hizo un gesto de reverencia a modo de saludo.
- Buenos días…Tsuruga-san…- y siguió adelante, tomada de la mano de su compañero.
- Kyo…- expresó sin medirse, pero raudo, se corrigió- Mogami-san…Buen-
Ren se maldijo. No había sido capaz de reaccionar a tiempo.
La vio alejarse.
- ¡Buenos días…Mogami-san!- concluyó, exclamando la frase lo suficientemente alto como para que lo escuchara.
Ella volteó su rostro, pudo observarlo de reojo, pero fingió no hacerlo.
Ren sintió cómo la distancia entre ellos se hacía evidente.
Su amabilidad no era ficticia, pero ella no había olvidado.
(1) Verso de la canción "Podría ser" de Ismael Serrano.
Bueno, aquí el segundo capítulo, espero que les guste..Y perdonen si de acá en adelante tardo en actualizar, es que ando a full con la facultad!
Gracias por dejar sus comentarios!
Brisalunar
"Y, como la tierra generosa, abraza la raíz, de un frutal encendido, yo te abrazo a tí" (Ismael Serrano)
