Kai llegó a las ocho de la tarde con un macuto pequeño. Llevaba sus marcas azules, y su característica ropa negra. Soltó el macuto en la cama y sin molestarse en poner su ropa en los cajones, nos mandó a entrenar nuestros lanzamientos en los beyestadios de la zona de ocio del hotel.

Por decisión nuestra, Kai volvía a ser el líder del equipo. Tyson era demasiado irresponsable para ejercer el cargo, Rey no quiso el puesto por que no se veía capacitado, Kenny no podía serlo por que el líder tenía que ser algunos de los jugadores, y yo no me veía de líder por que sabía reconocer que algunas veces me dejaba llevar por Tyson y hacíamos las trastadas juntos.

Tras terminar el entrenamiento Tyson se acercó a Kai.

-Kai, has tardado mucho en llegar a Tokio ¿no?

-Sí –fue la simple respuesta del líder, pero Tyson no se dio por vencido.

-Por lo que veo vienes con ganas de llevarte el campeonato. Me he quedado con los brazos dormidos después de tantos lanzamientos.

Esta vez no le respondió. Se cruzó de brazos y se dirigió a mí.

-Dile a tu madre que le dé las gracias a la PPB.

Eso me extrañó.

-¿Por?

-Ha sido la PPB quien convenció a la BBA para que el campeonato mundial se fijase en un solo lugar. Se acabaron los viajes.

No sabía nada de eso. La verdad es que me extrañó que este año todos los equipos se tuviesen que clasificar en Tokio. Desconocía que hubiese sido la PPB la causante de eso.

-Supongo que la finalidad es ahorrarse el dinero de los viajes y hoteles –comenté sin darle mucha importancia al asunto.

Kai me miró con frialdad.

-¿No te das cuenta de lo que significa eso? ¿Acaso no te has fijado en que las habitaciones del hotel están llenas de equipo que ya han participado en torneos? Los Majestics, los All Starz, los White Tigers…

-Claro, somos los equipos de élite, por eso nos pagan el hotel.

Kai se acercó más a mí. Sus brillantes ojos carmesíes parecían arder. Ahora que me fijaba teníamos casi la misma altura.

-Equipos de élite –dijo Kai tratando de contener su rabia-. Eso no es más que basura, un invento de la PPB para aislar la fama en su equipo. La única finalidad de todo esto es evitar que otros equipos entren en el juego de lo que es ser famoso. Con el campeonato en Tokio solo los equipos locales o con los costes pagados como los ``equipos de élite´´ pueden acceder al torneo. La PPB no quiere más equipos que puedan retar a los All Starz.

Dicho esto Kai se dirigió a la salida del recinto. No sé si fue por el supuesto patriotismo que todos los estadounidenses teníamos fama de tener, por el hecho de que mi madre fuese la entrenadora, o por el año que estuve participando con ellos, pero antes de que Kai saliese, le hablé en voz alta para defender a los All Starz:

-Siento mucho que esa sea tu opinión. A mi parecer, el único objetivo es evitar los desmesurados gastos que suponen los vuelos, los diferentes hoteles y la contratación de los beyestadios en los países. Te puedo asegurar que los All Starz no necesitan que una organización interceda en el campeonato. Ellos solos tienen suficientes papeletas para estar entre los mejores, da igual que equipo se le interponga.

El resto del equipo me miró como si estuviera loco, pero Kai soltó una carcajada y se marchó riendo como si hubiera soltado un chiste.

-Vaya Makkusu, sí que estás orgulloso del producto nacional –dijo Tyson.

Me encogí de hombros.

-Simplemente no quería que Kai desprestigiara a los All Starz. Ya sufrimos con ellos en el primer campeonato, no debemos subestimarlos, eso es todo.

Recogí mi beyblade y mi lanzador y los guardé en el portaobjetos. Los demás hicieron lo mismo y nos encaminamos al comedor del hotel para cenar. La mayoría de los equipos que se alojaban en el hotel se encontraban allí. Tyson y Kenny fueron a buscar la mesa reservada a nuestro equipo mientras Rey iba a saludar a los White Tigers y yo hacía lo mismo con los All Starz. Ninguno de nosotros esperábamos a Kai. Siempre que había una disputa evitaba nuestro contacto hasta el día siguiente.

Una vez juntos, Tyson cogió la carta del menú y comenzó a leer en voz alta la comida.

-Veamos, onigiris, suchi, unadon…

-Vaya, ¿todo tiene arroz? –comenté-. ¿Hay algo más occidental?

Tyson pasó la página.

-Ah, estaba leyendo la categoría arroz. Hay platos de pescado, cerdo y…ternera. Toma, mira que plato quieres, señor americano.

Cogí la carta que me ofrecía Tyson y comencé a pasar las páginas. Las categorías pescado, arroz, etc, no eran más que subcategorías de la comida japonesa.

-Hay diferentes estilos de comida –comenté a los chicos-. Japonesa, española, rusa, americana…también hay china Rey.

-No desprestigio la calidad de los cocineros japoneses, pero no creo que sepan hacer la comida china como los auténticos cocineros chinos –comento Rey con una sonrisa.

Tyson se molestó por el comentario.

-Claro que no son chinos, estamos en Japón, pero seguro que si han puesto la categoría china es por que sabrán hacerla en condiciones.

Rey arqueó las cejas preocupado.

-No intentaba ofenderte Tyson…

-Rey tiene razón –defendí yo-. Cuando vienes de otro país y comes comida propia de tu nación, notarás que el sabor es muy diferente. Cuando vayas a otro país, Tyson, intenta pedir un plato japonés, verás como el sabor es muy diferente.

Tyson se recostó en su asiento enfadado y comenzó a mordisquear uno de los panes que había en la mesa.

-Aunque la culpa es tuya Rey –añadí-. No puedes comentar algo sobre comida estando aquí el degustador oficial del equipo.

Tyson sonrió sin dejar de comer. Me concentré en la carta y busqué los platos de carne.

-¿Filete de armadillo con salsa Katbense? Me parece que la carta está un poco equivocada con los platos americanos. No lo he escuchado eso en mi vida.

-Claro que no, Maxi –respondió una voz femenina.

Me giré y vi a los Saints Shields al completo. Mariam estaba al frente. Seguía siendo la misma, con su larguísimo pelo recogido en una coleta, su banda roja alrededor de su cabeza, y el característico uniforme del equipo, rojo y naranja.

-Mariam, ¿que hacéis aquí? –Al momento supe que era un pregunta estúpida. Estaba nervioso y no sabía por qué-. Me refiero a que no sabía que participabais en el campeonato.

Mariam se cruzó de brazos y me sonrió.

-Pues sí. La BBA consiguió ponerse en contacto con nosotros y nos informó sobre el torneo. Y para tu información, la carne de armadillo es popular en nuestra aldea, que tu no la conozcas no significa que deje de ser un plato típico.

Me levanté de mi asiento y le dí la mano a todo el equipo. Cuando mis dedos tocaron la mano cálida de Mariam sentí un fuerte calor en las mejillas. Eso era una mala señal. Era más blanco que la leche, la gente notaría fácilmente que me había puesto colorado.

-Bueno…-dije para romper el hielo-. Supongo que…

-Quiero otra pelea Ozuma –soltó Tyson desde su asiento-. Este año vengo fuerte, así que espero que no me defraudes y llegues a la final, por que hay es donde nos verás a los Bladebreakers.

-Que modesto –comentó Mariam por lo bajo.

Dunga se molestó y quiso adelantarse para hablar con Tyson, pero Ozuma lo detuvo con un brazo mientras sonreía.

-Veo que sigues igual de competitivo que hace dos años. No te defraudaremos Tyson, el año pasado no estuvimos dormidos.

Tyson soltó un gruñido de satisfacción. Los chicos de los Saints Shields se alejaron buscando su mesa pero Mariam se quedó a mi lado.

-Veo que el pequeño Max ha crecido –me dijo.

Sonreí tímidamente. Lo mismo podía decir de ella, que a pesar de tener dos años más que yo podía tener perfectamente la altura de mi madre o más. Mariam se acercó más a mí, hasta el punto de poder sentir el calor que irradiaba su cuerpo.

-Yo también quiero mi revancha Maxi, no me defraudes.

Dicho esto, Mariam siguió a su equipo, dejándome como un flan frente a mi mesa.

-Makkusu…

Había crecido muchos durante este tiempo, y ya no parecía tan niña como antes…

-Makkusu.

Aunque a decir verdad nunca me había dado la sensación de que fuera una niña. Siempre se había comportado como una mujer adulta.

-¡Makkusu!

Desperté de mi embelesamiento y miré a mis compañeros. Cerca de ellos, de pie, estaba el camarero.

-Tienes que pedir un plato tío –dijo Tyson.

Cogí la carta y pedí el primer plato que vi. Sentí como los chicos me miraban raro y comencé a jugar con el mantel de la mesa para descargar el nerviosismo que sentía.

Por suerte Kenny abrió su ordenador y entró en la página web de la BBA, desviando la atención de mí.

-Mirad chicos, mañana por la mañana, en los tablones de la sala veinte del beyestadio pondrán las primeras beybatallas…

Varios chicos con la misma sudadera verde me empujaron al salir mientras decían algo sobre los All Starz.

II

Las beybatallas comenzarían mañana a las cinco de la tarde. En los tablones se veían esquemas con todos los nombres de los equipos participantes y sus respectivos rivales.

En el tablón que tenía frente a mí, nuestro nombre estaba en la parte superior de la hoja, con dos beyblades dorados dibujados a la derecha, simbolizando nuestros dos campeonatos ganados. A la izquierda estaba el nombre del equipo rival. No tenía ningún beyblade dorado, pero aún así me produjo un escalofrío de los pies a la cabeza. Mañana a las ocho estábamos citados para beybatallar contra los Saints Shields.