Capitulo2

La advertencia de Dorian.

Las campanadas de la Torre de Londres marcaban la media noche de aquel mismo día del 16 de junio. Hugo Weasley, un chico quinceañero de cabello ondulado y pelirrojo, se hallaba de pie junto a su pijama, observando con ojos enormemente abiertos el monumento que tenía ante su vista. Definitivamente, debía de estar soñando y nada de lo que allí pasaba era real. Las casas en ruinas, devastadas por la ultima guerra mundial aparentemente de 1945 hacían imponente a todo aquel que estuviera en aquel mismo momento viéndolo. ¿Cómo es que había llegado aquel lugar extravagante? ¿por qué es que estaba justamente ahí y para qué? Eran preguntas sin sentido que Hugo Weasley no era capaz de encontrar respuesta alguna. Quizás, se preguntaban como es que sabía exactamente que estaba por aquellas lejanas fechas, y la respuesta era simple: tal destrucción no podía encontrarse en los años que él vivía actualmente, y créanlo o no, Hugo Weasley era tan o incluso más inteligente que su propia madre, Hermione Weasley, llenando a esta mujer de un completo orgullo al mencionarlo.

Hugo giró los ojos exasperado, esperando que su hermana mayor, Rose, lo despertase del sueño en que se encontraba, aunque eso no ocurrió. Miró hacia el oscuro cielo resplandeciente sobre sus ojos a causa de la gran luna que se podía observar a través de las nubes grises del cielo. Soltó un ligero suspiro lleno de impaciencia, cuando entonces, un extraño hombre se apareció por entre las sombras de los árboles. Era un hombre de alrededor de unos cuarenta y dos años, su cabello era de un color castaño oscuro con unos ojos casi verdosos, y de una piel rosada que al reflejo de la luna parecía más blanca de lo que en realidad era. Hugo desconocía completamente esa singular figura que tenia a sus ojos, pero al parecer, él si le conocía ya que sonreía resplandeciendo sus blancos dientes alineados.

- Weasley. – dijo el extraño hombre – al fin tengo el placer de conocerte.

- ¿Quién se supone que es usted? – preguntó Hugo con fingida formalidad.

- Un simple forastero, Hugo – le respondió mirándole intensamente a los ojos castaños del chico asustadizo - Tengo mil y un nombres, mil y una apariencia, esta que vez, es solo la reflejada en tus sueños. – le explicó. – tú, puedes llamarme Dorian.

- Dorian – repitió el pelirrojo entrecerrando los ojos - ¿y se puede saber que es lo que estoy haciendo aquí? – preguntó nuevamente Hugo.

Tenía quizás, miles de preguntas que hacerle a aquel extraño hombre, como por ejemplo ¿cómo es que estaba en el siglo veinte? ¿por qué si sabía que estaba soñando, sentía como si todo aquello fuese real? O mejor aún ¿cómo es que el sujeto sabía su nombre?. Él hombre, al ver la cara llena de expresividad del muchacho, sonrió con autosuficiencia pasando uno de sus brazos por alrededor de su hombro pecoso, heredado posiblemente de su padre Ron.

Dorian se levanto de la roca en la que minutos antes se hallaban sentados, e incitó a Hugo a que le acompañase a dar una vuelta. Ambos caminaron solos durante un largo rato, sin decir si quiera una sola palabra al respecto. Dorian miraba como maravillado y en expectativas, como si de verdad, estuviese esperando algo. Luego suspiro. Ante ese gesto, Hugo se giro completamente para verle.

- Bien, ya... ahora me dirás que demonios estoy haciendo en este lugar – le exigió con molestia en la voz. Ya estaba un poco harto de esto y la verdad, es que el calor era tan sofocante que ya deseaba estar bajo el aire que tenía en su habitación.

- Como ya debes saber, Hugo, esto que vez aquí no es más que un simple y ordinario sueño. Aunque si abres un poco tu mente, todo lo que ves, es quizás más real de lo que pudieses imaginar. – le explicó Dorian -. Debes saber también, que no siempre suelo aparecerme entre los mortales, dar esta clase de charlas, y advertirles. – le dijo hombre mientras miraba a un punto inexistente para Hugo. –

La destrucción, es casi inevitable en el mundo... todo esto que esta ocurriendo es luego de la post guerra Muggle. En el año 1939 estallo en el mundo la segunda guerra mundial, Hitler, era considerado como una especie de 'salvador' para el mundo de los alemanes, quienes en esa época, repudiaban todo lo relacionado al Tratado de Versalles, y otras varias situaciones que de seguro ya has aprendido en Historia, hicieron que todo se desatase. Este, es el resultado de la post guerra en esta parte de Gran Bretaña. Algo muy parecido a lo que sucedió veinte años atrás en tu tiempo, cuando Lord Voldemort intentó dominar el mundo.

El escenario cambió completamente. Ahora se podía ver Hogwarts, completamente destruida después del enfrenamiento con Voldemort en el año 1997, precisamente lo que Dorian estaba refiriéndose. Hugo continuaba sin comprender el significado de lo que quería transmitirle. Aunque por un momento, un escalofrió recorrió su cuerpo, y Dorian asintió con la cabeza, dándole a entender que era exactamente lo que pensaba: el mundo mágico, volvía a estar en peligro una vez más.

- ¿Porqué estas diciéndomelo a mi y no al señor Potter? Él debería de saberlo – dijo Hugo como si fuese lo más lógico del mundo.

- Harry tiene la mente cerrada, no hay forma de advertirle del gran peligro que el mundo está por enfrentarse, en cambio, tú, Hugo, tienes la mente más abierta que cualquier otro mago adulto que pudiese haber encontrado – le explicó Dorian. – No olvides el sueño, Hugo, debes recordarlo – le insistió Dorian desapareciendo levemente – no hay tiempo. – le dijo antes de desaparecer completamente.

- ¿No hay tiempo? ¿qué significa eso? – quiso saber Hugo, pero ya era tarde, no estaba ahí.

De pronto, sintió una fuerte sacudida en su cuerpo y todo cambió nuevamente. Abrió los ojos de sopetón como si hubiese estado corriendo más de una milla por segundo, como si hubiese estado volando en su Ave dorada. Llevo su mano a su cabeza, la cual le dolía terriblemente y poco después, logró ver la figura de su hermana mayor, Rose. Los intensos ojos verdes de su hermana, le miraban con suma preocupación. Rose era una muchacha de cabello pelirrojo, piel rosada llena de varias pecas, por lo cual, a causa de su primo Albus, se había ganado justamente el apodo de 'Pecas', una Weasley completamente de pie a cabeza.

- ¿Qué tienes, Hugo? – le dijo su hermana mirándole fijamente, como segundos antes lo había hecho Dorian. – llevas gimiendo como una hora más o menos – dijo mientras se sentaba en la cama al lado de su hermano menor.

- No es nada.. solo fue un sueño.. – dijo Hugo inseguro mientras alzaba una ceja. ¿Qué posibilidades había de que ese sueño, fuese real? Era imposible que el mundo mágico estuviese de nuevo en peligro, pues Lord Voldemort ya no existía.

- Lo que digas – dijo la pelirroja cansadamente sin dejar de sonreír. – Mamá dice que ya es hora de irnos, son las diez de la mañana – le dijo mirando el reloj que estaba en su mesa de luz – mamá ya termino de empacar todo por ti, señor Prefecto – le bromeo graciosamente

- Oh, ya cállate – dijo Hugo mordazmente. - ¿Podrías irte? Así podré cambiarme para irnos – le expresó Hugo.

Su hermana asintió con la cabeza. ¡Qué vergüenza!, dirían muchos, a veces parecía que Rose era menor que Hugo, y todo porque a diferencia de él, ella era muchísima más parecida a Ron que a su mamá. Soltó un suspiro mientras se dirigía al cuarto de baño. Una vez listo, bajo a la sala de estar, donde un hombre pelirrojo y de ojos azules estaba sentado leyendo 'el profeta' y su madre, una joven de cabello castaño y de ojos marrones, se hallaba cocinando hotcakes.

- Buenos días – saludó Hugo dándole un beso a la mejilla de su madre y luego dándole unas palmadas en el hombro de su padre.

- Buenos días, Hugo – le dijo Hermione con una sonrisa. - ¿están listos para el campamento? – preguntó mientras servia los platos delante de sus hijos y su esposo.

- Por supuesto – dijo rápidamente Rose antes de que Hugo pudiese decir algo, su hermano giro los ojos – quiero probar las bromas nuevas del tío George, de seguro que Fred llevará montones para usar contra los Slytherin – dijo con ilusión en la voz. Ron soltó una pequeña risa, si, definitivamente esa era su niña. – claro, exceptuando a Al. – aclaró de pronto.

- No creo que sea bueno que lleven ese tipo de bromas – dijo Hermione alzando una ceja mientras se apoyaba sobre la mesada – recuerden que también hay niños muggles, ¿qué tal si les pasa algo? – dijo con preocupación en la voz.

- Tranquila mamá, no le haremos nada a los niños muggles – le aseguro Rose

- ¡Ja!, ustedes no, pero ¿y el resto de los Slytherin? – dijo Hugo cruzándose de brazos mientras tomaba un poco de leche con chocolate. – yo digo que el ministerio debería prohibir que lleven las bromas. Hay otras formas de molestarlos – añadió él.

- Hay Hugo, no seas aguafiestas – le dijo Rose mientras le miraba reprobándole con la mirada.

- No soy aguafiestas, solamente me preocupo por los demás – le aclaro comenzando con una discusión, la cual sus padres ya sabían como iba a terminar. Hermione soltó un respiro mientras con un simple movimiento se deshizo de toda mugre gracias al uso de la magia.

- Hora de irnos – anunció Hermione con una sonrisa.

Ron se levantó de su asiento, tomó las llaves de su auto y minutos después, indicó a sus hijos y a su esposa que les acompañara hacia el auto, donde ya tenían sus maletas para emprender el viaje en el barco que los llevaría a la Isla.

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Sé que es medio aburrido este capitulo, pero necesitaba hacer una introduccion a lo que va a pasar más adelante, la advertencia es una forma de hacerlo x.x, cualquier cosa si no quedo claro, me lo pueden decir y lo editare para que se entienda :)