II. Crookshanks

Cuando abrió los ojos, además de las nauseas y la sensación de ingravidez, notó que no tenía la más pálida idea de donde se encontraba. Estaba sobre un catre, en un camerino que claramente no era el suyo y si el silencio reinante no era ya de por sí perturbador sí lo fue la profunda mirada de su particular vigilante…

Había un enorme gato sentado sobre una silla maciza en una esquina de la pequeña habitación, mirándola con una expresión imperturbable en sus ojos naranjas brillantes, tan profundos y suspicaces que la veela llegó a pensar que se trataba de un animago.

Entonces, el peludo animal jengibre se movió y Fleur intentó moverse también, no fuera que el gato pseudo bestial se le echara encima, descubriendo que si bien no estaba paralizada, estaba sujetada por cadenas mágicas invisibles, provocando una catarata de insultos en su lengua materna.

El enorme gato se detuvo frente a sus palabrotas, retorciendo los bigotes como si pudiera entenderla y Fleur casi se sintió avergonzada por su arrebato, hasta que recordó la situación en la que se encontraba y su vergüenza volvió a ser ira.

Los segundos volvieron a transcurrir en una extraña tensión, en la cuál ella y el animal se sostuvieron la mirada con una curiosidad compartida. Finalmente, el gato pestañeó, se giró y caminó con la cola levantada y tranquilidad felina hacia la salida, pasando a través de una pequeña puerta para mascotas. La veela se sintió descolocada, sin entender del todo la interacción.


-Ya deja de fruncir el ceño así, 'Mione, te quedará atascada así la cara.- se burló Ronald, antes de darle un trago a su jarra de licor.

Por su lado, Harry se limitó a sonreír contenidamente de la broma desde detrás de su jarra, mientras que Sirius soltó una ligera carcajada simpática.

-No me uní a la tripulación del Crookshanks para ser niñera.- gruñó la castaña como respuesta, echándose atrás en su asiento.

-Sólo pensamos que tú serías la más adecuada.- argumentó Harry, y aunque sonaba sincero, Hermione todavía se sentía traicionada al haber ingresado a su habitación y encontrado a la bruja francesa acostada nada menos que en su catre. Había sido un movimiento audaz de parte de los traidores de sus camaradas, eso era algo que debía reconocer, porque hubiera sido imposible que la castaña accediera a tal cosa.

-Todavía no entiendo por qué ella debe permanecer en mi camerino.- objetó. El lugar ya le quedaba ajustado a ella y a Crookshanks como para que además se sumara nada menos que una prisionera.

-El barco está abarrotado con todo el botín y tú misma admitiste que era casi tan peligroso para la veela como para el resto de sus compañeros que compartieran una celda.- respondió Harry, que aún no se rendía y era el más conciliador de los tres magos frente a ella.

-Además, no es como si te estuvieramos dejando a la deriva de una bruja llena de verrugas con cinco siglos de edad. ¡Por las bolas de Merlín, 'Mione, ella es hermosa!- soltó Ronald con una enorme sonrisa, un poco sonrojado por todo el alcohol que había ingerido como festejo por la victoria y, sospechaba Hermione, por sus pensamientos acerca de la rubia veela.

-Por supuesto, mientras que a ti podría patearte el trasero otra vez...- dijo con un poco de malicia, pero el colorado se limitó a encogerse de hombros con una sonrisa boba, por lo que Hermione concluyó que el alcohol ya se había llevado toda su vergüenza.

La confirmación vino de parte de Ronald cuando volvió a hablar:-No me molestaría que ella me pusiera de espaldas en otra situación.

Hermione no tuvo tiempo de demostrara su desaprobación y repugnancia ante aquella insinuación, puesto que Harry intervino.

-Y tú sí la venciste. ¿Lo ves? Eres la mejor opción.- insisitió vehemenemente Harry, y antes de que Hermione pudiera preguntar por qué él no era una opción, continuó:-¿Realmente crees que Ginny se tomará bien que haya estado durmiendo en el mismo camerino que una veela lo que queda del viaje?

Aquello era un argumento tan válido y bajo de parte de su mejor amigo que Hermione sólo pudo apretar la mandibula para evitar maldecirlo y que comenzara a vomitar babosas descontroladamente.

¡Por Merlín! ¡Estaba tan enojada! Y para colmo de males ya no había un espacio seguro al que retirarse para poder pensar en paz otra alternativa, porque su único espacio seguro era ocupado en ese mismo momento por la fuente del problema. Además, si intentaba irse a cualquier otra parte del enorme barco, cualquier otro miembro de la tripulación la miraría con esa expresión medio divertida y medio envidiosa, sabiendo que la veela había sido designada a su cuidado, y quien sabe qué otras tonterías podrían llegar a pensar e incluso decir al respecto, puesto que aunque fueran personas más o menos decentes en su mayoría, teniendo en cuenta que eran piratas, aún eran magos prejuiciosos que lo poco que sabían de veelas era el mítico "apetito sexual" aparentemente heredado de las sirenas y de su facilidad para seducir a cualquier marinero.

Aunque no lo admitiría a ninguno de sus compañeros, ella misma comprobó la existencia de tal esclavo cuando se sintió afectada con tan sólo estar de pie cerca de la susodicha veela, y eso que sabía, gracias a su investigación, que Fleur Delacour sólo era un cuarto veela.

De las veelas había poca información, sus libros sólo mencionaban los distintos clanes y algunas pocas características. Lo cierto es que encontrarse con la joven Delacour en el Malfoy había sido sacarse la lotería, por lo que se sentía discretamente orgullosa de insistir en el seguimiento de las pocas pistas descubiertas.

Pero no estaba para nada feliz de la situación actual. No. Tener a Delacour cautiva en el navío era una cosa, y tener a Delacour cautiva en SU camerino, era otra muy distinta. Y a diferencia de Ronald, ella no tenía esas intenciones lascivas.

La rubia era bonita, sí, lo había visto bien de cerca. Bien, la palabra bonita no le hacía justicia. Era hermosa-un maldito ángel en la tierra… pero eso no quería decir que Hermione regresaría feliz a admirarla las veinticuatro horas del día en ultramar como si no tuviera nada mejor que hacer.

-Como capitán de este barco, tengo la palabra final de esta discusión…- anunció Canuto, golpeando con la palma de su mano la mesa.

Por supuesto que Hermione estaba a punto de objetar, pero el mago no permitió que continuara.

-Cumpliste con tu tarea de rastreo, no esperabamos menos de ti, 'Mione. Así que ahora puedes relajarte y ayudarnos con este pequeño asunto.- siguió rápidamente el más viejo, al ver que la castaña ya tenía la boca abierta para interrumpirlo.-Porque sinceramente no puedo confiar en nadie más que tú para esto, tal vez Harry sería confiable, pero nadie quiere que Ginevra le eche un cruciatus o lo eche de su habitación al regreso. Así que está todo dicho.

Hermione apretó la mandíbula, harta de dar circulos en esta discusión estúpida, y porque además era la segunda vez, desde que se encontraba allí, que Canuto intentaba con el mismo argumento. Así que, con toda la furia que podía demostrar, golpeó la mesa con el puño y se puso de pie con el impulso suficiente como para que la silla cayera de espaldas, y sonrió complacida cuando los tres hombres saltaron en sus asientos, con Ronald incluso atragantándose con su bebida.

-Está bien...- dijo finalmente, mirándolos a los tres piratas, que no sabían si sentirse aliviados porque aceptaba o esperar lo peor por la forma en la que dejó colgando las palabras.-Pero quiero una mayor parte del botín por la molestia extra.

Sirius se recuperó antes que los otros dos, y sonrió mientras asentía complacido.

-Claro que sí, puedes quedarte con Delacour si quieres y todo.

-No tomamos personas como botín.- refutó Hermione, arqueando una ceja, a lo que el hombre profirió una gran carcajada.-Quiero todos los libros que tenía Lucius en su camarote y su escritorio reparado, más mi parte de la mercancía.

-¿Es justo que además de quedarse con Delacour se quede con todo eso más?- interrumpió Ron que estaba al borde de hacer un puchero.

-Cállate Ronald.- contestó rápidamente Harry, golpeando el brazo de su amigo que soltó un chillido descontento.

-Muy bien.- aceptó finalmente Sirius, echándose hacia atrás en su asiento y por la mirada que le dio Hermione sabía que el hombre querría algo a cambio, a pesar de que la castaña ya estaba haciendo más de lo pactado originalmente.-Pero deberás convencer a Delacour que te diga dónde están los papeles del acuerdo comercial entre Ryddle y los franceses.

Hermione evaluó la petición, pensando que con un poco de suerte el veritaserum serviría para obtener lo que quería, y que quizás habría un poco en su cofre. Así que tras dejar que unos segundos más pasaran para crear tensión, al final asintió rigidamente con la cabeza, haciéndole saber que aceptaba pero que no estaba del todo feliz con los agregados.

Entonces pareció que tanto Harry como Sirius se relajaban, ya que Ronald estaba inmerso en sus pensamientos desde que el pelinegro lo había amonestado y apenas le dio una segunda mirada, centrándose en la pila de libros que había en una esquina de la habitación.

-Esos son libros de magia oscura. ¿Vas a volverte una bruja malvada, 'Mione?- preguntó con una ligereza que no iba con el contenido de la pregunta.

La castaña parpadeó, sorprendida por la pregunta y a la vez molesta.

-Claro que no, idiota. Servirá para estar mejor preparados la próxima vez que nos enfrentemos a los mortífagos.- respondió y Ron volvió a encogerse de hombros, sonriéndole como si todo fuera una broma.

Además, pensó sombriamente Hermione, quizás allí habría alguna indicación sobre los extraños rituales que Ryddle estaba llevando acabo.

Su línea de pensamientos fue interrumpida cuando Crookshanks hizo su aparición.


Fleur estaba comenzando a exasperarse, había escuchado un par de pasos del otro lado de la puerta, e incluso alguien intentó entrar sin resultado y eso le había puesto los pelos de punta, de una manera tan literal que le había tomado largos minutos concentrarse en su respiración lo suficiente como para calmar su instinto veela que estaba comenzando el proceso de cambio.

A ese punto de la situación, sintiéndose totalmente indignada, maldecía internamente haber sido tan obsecada como para simplemente no aparecerse en Inglaterra, firmar el estúpido acuerdo comercial y regresar.

Pero no, ella quería involucrarse realmente en el negocio, así que le había parecido una muy buena idea, en un primer momento, acompañar el viaje con las primeras mercancías que se enviaban desde Francia a Inglaterra. Así que cuando todo esto terminara y pudiera regresar a sus tierras, se prometió a sí misma inventar un hechizo lo suficientemente potente como para hacer aparecer una montaña de mercancías en la otra parte del mundo si fuera necesario.

Sus pensamientos fueron interrumpidos con el regreso del gato bestial, que evidentemente era seguido por alguien más, que sí pudo desbloquear la puerta…

Enseguida reconoció la melena castaña alborotada y los ojos inteligentes que le devolvieron la mirada con un fastidio similar al propio, aunque esta vez sí pudo apreciar el resto del rostro de su captora. A pesar de sí, la rubia reconoció que aunque no entraba en los parámetros de belleza estereotipados…no, la mujer tenía un atractivo peculiar, una mezcla entre los rasgos típicos ingleses y algo más, que la dejaba por fuera de lo común y la haría sobresalir fácilmente de una marea de aburridos y snobs rostros ingleses.

Pero rápidamente Fleur se dio cuenta que estaba fuera de lugar apreciar a la pirata por sus características físicas, por muy bonitos que pudieran ser sus ojos en forma de almendra que ahora la miraban inquisitivamente. Y además, se sintió totalmente indefensa estando en la posición en la que estaba, mientra la otra se alzaba de pie bajo el umbral de la puerta gozando de su libertad.

-¿Quién eres tú?- decidió hablar, a pesar de su boca completamente seca y unas nauseas que en cualquier momento la obligaría a devolver hasta lo que no tenía en su estómago.

La bruja ingresó y cerró la puerta, murmando un rápido hechizo sobre la cerradura de la puerta, que Fleur no supo si tomarlo como una buena señal o una muy mala. Sin embargo, ella pareció no dignarse a responderle, yendo directamente hasta el cofre a los pies del catre, moviendo con fluidez la varita para sacar de allí una pequeña botella con poción que sirvió en un pequeño vaso de metal a su costado.

-Bebe.- dijo por fin, acercándoselo a la boca sin más ceremonia.-Te recompondra… parece que te arrolló un dragón.-explicó secamente, a lo que la rubia frunció el ceño con disgusto por la apreciación.

-¿Cómo sé que no estás tratando de engañarme?- objetó tercamente, por más que con un rápido vistazo había reconocido el color brillante de la pócima contra las nauseas.

-No lo sabes. Pero a juzgar por tu aspecto realmente lo necesitas, y yo necesito hacerte unas preguntas.- le indicó la mujer de una manera pragmática que rayaba la soberbia.

Tras unos segundos en los que Fleur dudó, la mujer finalmente se lo apartó, llevándoselo a los labios para darle un buen sorbo.

-¿Ves?- dijo después de unos segundos en lo que no se percibió ningún efecto indeseado, luego, volvió a servir más en el vaso y se lo acercó a la rubia.

Esta vez, aunque todavía suspicaz, Fleur bebió la pócima, aliviada por los efectos casi inmediatos que calmó su malestar. Aún así, no diría las gracias ni por milagro, ya que era principalmente culpa de aquella bruja que estuviera en esa situación.

Se preguntó distraídamente si ella la habría llevado hasta allí y atado a aquel catre, del que parecía ser dueña puesto que esta debía ser su camerino.

-Hermione Granger.- murmuró rápidamente sin mirarla, a lo que la rubia arqueó sus cejas por toda respuesta.-Es mi nombre.

Comprendiendo entonces, Fleur asintió, pensando en qué sería lo mejor para decir ahora que sabía su nombre. No es como si la información le develara algo, no le era familiar, jamás había escuchado de ella y probablemente tampoco buscaría su compañía en otras circunstancias. Eran piratas, por amor a Merlín.

-Somos los piratas de la Orden del Fenix.- continuó la castaña ante su silencio, y allí fue cuando las cosas comenzaron a caer en su lugar.

-Los enemigos autoproclamados de Ryddle.- señaló, volviendo a fruncir el ceño. Ahora sí tenía una mínima idea de quién era el tal Potter, pero aún nada relacionado a Granger. Estaba bastante segura que ninguna familia inglesa que hubiera sido importante en la sociedad mágica inglesa llevaba ese apellido, a diferencia de los aparentemente fallecidos Potter.

La pirata se encogió de hombros, sin acotar nada más a lo que la francesa había dicho, de hecho, su semblante se mantenía cuidadosamente en blanco. Y Fleur necesitaba tener un poco más de idea de lo que implicaba estar en manos de la Orden, de los que de por sí se rumoreaban cosas en un amplio espectro, que incluían términos como heróicos según los estratos más humildes y otros como cruel, sanguinario y despiadados de parte de las élites y unos cuantos comerciantes en alza del mundo mágico. Por su parte, Fleur estaba más inclinada a decir que eran un completo fastidio, al menos como primera conclusión. Y los maldeciría a todos si era necesario con tal de lograr su libertad.

-¿Por qué viajabas en el Malfoy?- inquirió entonces Granger, luego de darle tiempo a que procesara el dato.

-¿Por qué ustedes atacaron el Malfoy, más bien?- retrucó la francesa, poco dispuesta a darle información.

La otra suspiró, inclinándose sobre su asiento para apoyar los codos en las rodillas y apoyar su mentón sobre su puño cerrado, fingiendo contemplar la situación.

-No sé si lo has notado,- dijo, dándose tiempo para señalarla con el dedo.-Pero no estás en posición de hacer las preguntas.

Fleur iba a contestar que por qué entonces contestó las dos primeras, pero se limitó a poner los ojos en blanco.

-Además, tú misma lo dijiste, somos los enemigos de Ryddle, ¿Por qué no deberíamos atacar el Malfoy?- continuó, manteniendo la expresión seria aunque su voz delatara el sarcasmo.

Se limitó a no responder y miró hacia otro lado, negándose a continuar con la conversación, o lo que sea que fuera aquel intercambio. Además, sus instintos veela estaban comenzando a agitarse en un mar de pensamientos encontrados.

Unos le decían que se librara de las cadenas y asficciara a la insoportable mujer con sus propias garras. Los otros le decían que se librara de las cadenas y raptara a la mujer como venganza. Y había un murmullo extraño que le susurraba la idea de simplemente seducirla, puesto que la pirata se había visto afectada por su esclavo en su primer y atropellado encuentro.

Aquel pensamiento era quizá el más útil de todos, pero Fleur no tuvo tiempo a desarrollarlo, puesto que Hermione continuó:

-¿Acaso eres la amante de Lucius?

Fleur reaccionó enseguida a tamaña acusación, girándose para mirarla con una expresión de puro asco.

-¡Cómo te atreves!- casi chilló, incorporándose en el catre todo lo que podía.

La castaña sonrió con evidente diversión, y Fleur supo que le había dejado ver un punto débil de su carácter. Pero no importaba, todo lo que quería era poner sus manos sobre la pirata y cobrarse la injuria.

De la manera que fuera. Se contentaría con humillarla un poco por ahora. Y su cuerpo sabía instintivamente cómo hacerlo, comenzando a desatar lentamente su esclavo.

-Señorita Granger, ¿Sabe quién soy?- murmuró en un tono ronco, poniendo cuidado en utilizar su acento sin que se volviera demasiado grueso. La castaña parpadeó, cabeceando ligeramente hacia atrás mientras sus pupilas comenzaban a dilatarse.

A decir verdad, Fleur jamás se había arriesgado a liberar su esclavo en el círculo social en el que se manejaba. Los magos de la élite mágica humana de París no tomarían a bien que la veela utilizara sus encantos, e incluso Fleur sabía de las falsas acusaciones sobre su madre cuando comenzaron a participar de las fiestas y reuniones de la élite. Era un hecho amargo en el que no quería pensar, los prejuicios abundaban y más de una vez debió levantar la cabeza después de un insulto hiriente de parte de otras señoritas de familias acaudaladas envidiosas de sus rasgos heredados.

Así que observar los efectos era algo, incluso, nuevo para ella. Y observó casi con fascinación la resistencia que ofrecía la pirata, y cómo se esforzaba por hablar con juicio aún siendo afectada por el esclavo.

-Fleur Delacour.- dijo con un prolijo acento francés que agradó a la veela.-Hija de Monsieur Delacour y… Madame Apolline Delacour.

-¿Y por qué crees que estaba en el Malfoy, si no es para hacer negocios?- dijo con fingida ingenuidad la rubia, esperando que Granger bajara sus defensas si ella aparentaba cooperar.

Hermione todavía luchaba con los efectos, sosteniéndose aún en el mar espeso del esclavo veela. Había una parte de Fleur que se deleitaba con su resistencia, ya que era una proeza para cualquier mago.

-Sabían que estaba en ese barco. No ha sido casualidad.- concluyó la veela, cuando las piezas terminaron de caer en su lugar. Todo cerró en cuanto Granger confirmó saber su identidad.

La castaña se echó hacia atrás en su asiento, conteniendo la respiración en un claro intento de despejar su mente. Mordiéndose el labio en un esfuerzo de concentración, sacó la varita de su bota y convocó un hechizo sin palabras, que con rapidez limpió el aire de la densa atmosfera. Enseguida señaló a su propio rostro, manteniendo una esfera de aire limpio alrededor de su boca y nariz.

Sabiendo que su ventaja se terminaría en cuanto la otra mujer recuperara el jucio, Fleur se estiró todo lo que podía sobre el catre, consiguiendo patear el brazo de la pirata que sostenía la varita y multiplicando enseguida el poder de su esclavo en su dirección. Ni bien la mujer se desconcentró y el hechizo flaqueó, el poder de su encanto natural volvió a arremeter.

Granger pareció quedarse muda por un momento, mirándola desenfocadamente por unos segundos y Fleur supo que estaba a punto de ganar…

Si no fuera por el maldito gato bestial que se le echó encima bufando al detectar el ataque a su dueña. Fleur rompió toda su concentración, chillando sorprendida por el inmenso animal, y eso fue directamente proporcional al descontrol de su esclavo.

Porque ni el gato logró su cometido ni Fleur logró el suyo.

El ataque del esclavo veela llegó a un punto tal que terminó por ahogar a la pirata, que se tambaleó en su asiento, terminando por caer al suelo, en un estado de semi inconsciencia que fue absoluto cuando su cabeza golpeó en seco contra las tablas del suelo.

Veela y gato se quedaron congelados ante el sonido, dejando de luchar para mirar a la pirata en el suelo.

-Merde.- gruñó molesta, mirando al gato luego.-Esto es tu culpa.


Los minutos que la mujer estuvo incosciente en el suelo fueron los más largos de la vida de Fleur. Y probablemente del enorme gato que se sentó al lado de su ama, olisqueándole la nariz tal vez en busca de respiración.

No fuera como si se sintiera culpable al respecto, en sus términos, estaban a mano puesto que Hermione había utilizado un Desmaius en su contra en el enfrentamiento en el Malfoy. Pero esperaba que el golpe seco en la cabeza no fuera grave, puesto que tampoco quería morir allí de hambre o sed si a nadie se le ocurría ir por allí en mucho tiempo.

Estaba siendo un poco dramática al respecto, pero había tenido tanta mala suerte que no se sorprendería si algo así sucediera.

Por fin, la pirata comenzó a moverse y Fleur se incorporó con interés y casi contenta de que estuviera consciente otra vez. Claro que no podía verle el rostro desde su posición pero por lo menos las tablas del suelo no se veían ensangrentadas.

El gato maulló desde su lugar, como si buscara una confirmación oral de parte de su dueña de que todo estaba bien, pero la pirata permaneció en silencio, de espaldas a la francesa mientras se incorporaba y se dirigía a la puerta.

-¿Mademoiselle Granger?- intentó de una manera conciliadora, pero la bruja la ignoró, destrabando rápidamente la puerta para finalmente salir dando un portazo.

El gato la siguió después de un tenso minuto durante el cual ambos se miraron, un poco descolocados.

Y Fleur se quedó sola en el camerino otra vez, lidiando con los efectos colaterales de su propio esclavo.


Decir que había sido humillada era poco.

Estaba furiosa y en conflicto con su propio cuerpo. Delacour no tuvo reparos en usar su famoso esclavo veela contra ella y había sido agónico y maravilloso, la sensación se balanceaba entre la euforia, el deseo y la sensación ingrávida de no poder saciarse. Y completamente en contra de su mente racional y ordenada.

Había logrado llegar a duras penas hasta Harry, porque no se le ocurría nadie más que tomara en serio lo que le había sucedido. Y de hecho tardó un buen rato en poder explicarlo.

El pelinegro se dedicó a escucharla en silencio, con expresión seria y preocupada, y no hizo luego ningún comentario fuera de lugar.

-No sé si puedo volver allí esta noche, Harry.- finalizó su relato, molesta de haber perdido su único santuario en el enorme navío.

Su amigo asintió en comprensión.

-Puedes quedarte aquí si quieres, no estaremos mucho más en ultramar, y me ocuparé de atender a Delacour yo mismo, lo siento por haberte puesto en ese lugar.- dijo sentidamente.

La oferta sonaba tentadora, pero por otro lado, Hermione sentía que había sido derrotada en su propio territorio. Fleur había conseguido dar vuelta los papeles, y ella terminó siendo la interrogada.

-Espera, Harry, tal vez pueda con esto.- se precipitó antes de que su amigo saliera, y este arqueó una ceja interrogante ante el cambio repentino.-¿Todavía tienes el veritaserum que te dio Snape?


Fleur escuchó los pasos a través del pasillo, que se detuvieron justo del otro lado de la puerta. Enseguida, los hechizos desbloqueados y…entró el tal Potter con una bandeja en las manos y una pequeña sonrisa en su rostro.

Se sintió un poco decepcionada de que no fuera Granger, aunque no le gustara admitirlo, su lado veela reberberaba a la espera de volver a verla. Pero sabía que sería un error si lo manifestaba de cualquier forma.

-¿Monsieur Potter?- dijo, sabiendo que la mejor defensa sería un buen ataque.

El joven asintió, dejando que la bandeja quedara flotando a un costado del catre, y Fleur adivinó que el objeto estaba encantado para tales fines.

-¿Ya me conocía o escuchó mi nombre de la boca de Lucius?- preguntó a su vez el pelinegro, acomodándose las gafas con interés.

-La verdad es que lo escuché de Lucius, más su nombre no me es desconocido.- respondió educadamente la rubia, intentando cambiar el enfoque con su entrevistador esta vez.

Potter asintió nuevamente, no pareciendo demasiado preocupado al respecto.

-Debe tener unas cuantas preguntas, señorita Delacour.- dijo, mientras se sentaba en la silla donde antes había estado Granger. Tranquilamente, vertió agua en un vaso y se lo acercó a la veela.

La rubia lo tomó, dudando al principio si beber o no el contenido, tomándolo sólo cuando Potter vertió agua en otro vaso y bebió con tranquilidad. Entonces cedió a los pedidos de su garganta y bebió el contenido aparentando no estar todo lo sedienta que en realidad estaba.

-Debe saber que está a bordo del Crookshanks, perteneciente a la Orden del Fenix.- le explicó el mago, en tanto cortó prolijamente unas rebanadas de pan.

-Y a decir verdad, nunca imaginé que ser prisionera de piratas sería como esto.- señaló Fleur como respuesta, sin pensar realmente lo que decía, y el mago le sonrió encogiéndose de hombros.

-No puedo decir lo mismo sobre el comportamiento de Malfoy, atacando a la hija de su futuro socio.- retrucó Potter, permaneciendo templado, como si su observación pudiera parecer inocente.

La rubia no se había detenido a pensar mucho en eso, no sabía si creer que Malfoy había pensado que lo traicionó o si el hombre habría querido eso desde un principio y en el fragor de la batalla, nadie podría afirmar luego a ciencia cierta quien podría haberla atacado con una aquella maldición imperdonable. Porque sí, Fleur había leído los labios de Lucius formando las palabras oscuras.

Potter pareció haber encontrado lo que buscaba en su silencio.

-Sabe que esa gente no es honorable. Ryddle y su gente no son magos y brujas confiables.- le dijo con seriedad, pero en un tono mucho más amistoso que el que alguna vez había podido usar Granger.

-Lo dice un pirata.- contestó sin pensar, y vio a Harry titubear cuando estaba alcanzándole el plato con pan.

-Quizá por eso debería al menos considerar lo que le estoy diciendo.- sonrió luego recuperando la compostura, apoyando las manos sobre sus rodillas y mirandola con atención.-¿Iba usted camino a cerrar trato con Ryddle, verdad?

-Sí.

-¿El trato era una acuerdo comercial a gran escala, aparentemente beneficioso para su familia, verdad?

-Sí, al menos eso parecía. Algunos detalles no están claros.

-¿Y por qué usted de todas las personas para cerrar el trato?

-Mi padre no confiaba en nadie más. Ryddle insistió con un contrato mágico, y esos contratos siempre tienen algo oculto.

-¿Iba camino a discutirlo?

-Sí.

-¿Pero ya están comerciando?

-Sí, esta fue una primera compra de Ryddle. Es más bien una cortesía para demostrar buena voluntad.

El torrente de preguntas se detuvo y Fleur ya era dolorosamente consciente de que el agua estaba turbada con veritaserum. Aprovechando que el mago estaba pensando en su próxima pregunta y que él también había bebido, contraatacó:

-¿Asaltaron el barco para impedir que cerráramos el trato?

-Sí.- respondió automáticamente el mago, que no dejó de sonreír a pesar de ver que Fleur había comprendido el juego.

-¿Por qué?

-Si Ryddle se expande al continente no sabemos de lo que podrá ser capaz.- admitió con seriedad el pelinegro.

-¿Es realmente el monstruo que se rumorea?

-Sí, y es más aún que los rumores.

Fleur asintió ante la respuesta, y cuando el mago se incorporó para marcharse, arriesgó una última pregunta.

-¿Granger está bien?

-Sí. Sólo muy furiosa por lo que hiciste.

-¿Regresará?

-Tal vez, ¿Quieres que regrese?

-Sí.

-¿Por qué?

-No lo sé.- confesó, demostrando su propio conflicto interno.

Potter se giró a mirarla, ya tenía la mano en el pomo de la puerta y la bandeja flotaba sobre la palma de su otra mano.

-Este es su camerino, regresará tarde o temprano.- respondió el mago, manteniendo la pequeña sonrisa.

-Es bonito. Para ser el camerino de un barco pirata…- observó distraídamente.

-Somos más que piratas, señorita Delacour.- dijo a modo de cierre el pelinegro y se marchó.


Hola! muchas gracias a las personas que dejaron sus comentarios ( E y omaribacache316) muchas gracias a ustedes por continuar leyendo! Gracias también a quienes continúan interesadxs en la historia y dieron sus follows y favs :)

Nos leemos pronto!

PD. Me gustaría saber qué piensan hasta ahora de cómo va la historia, a quienes ya la conocían y a los nuevos por aquí.