Capitulo uno: la superficie, 1°parte

La vieja estación de metro en que viven las hermanas y su maestro se encontraba cerca de las ruinas de D.C., las rejas de entrada estaban cerradas y el acceso a la plataforma superior había sido sellada por planchas de madera con una puerta de servicio de los túneles. La plataforma superior de la estación estaba casi totalmente cubierta por alfombras limpiadas cuidadosamente, en las orillas de la plataforma habían paredes de estilo japonés tradicional hechas por el maestro Kuro en las cuales también había pintado lo mejor que pudo ilustraciones de estilo japonés tanto de ninjas en combate, como algo del viejo folclore de Japón, particularmente con zorros, adecuado ya que sus hijas eran cuatro zorros mutantes, y en uno de los lados del dojo, se encontraba la habitación del maestro Kuro, separado del resto del dojo por paredes similares las que rodeaban la plataforma. La plataforma inferior, conectada a la superior por escaleras mecánicas ya sin funcionar y una puerta corrediza que daba al dojo, se encontraba una improvisada sala de estar que contenía un viejo sofá, un sillón de cuero y una pequeña mesa de centro que daban de frente a una vieja televisión con reproductor de holocintas conectado a una de las terminales eléctricas de la plataforma, mientras que las oficinas del personal de seguridad como de servicios de mantenimiento en la plataforma se habían convertido en las habitaciones de las hermanas. La estación tenia electricidad gracias a que los generadores ubicados cerca de uno de los túneles bloqueados por escombros de cuando colapsaron, estaban aun funcionando y en buen estado, haciendo de esa olvidada estación del metro un hogar casi ideal.

El mismo día de su más reciente sesión de entrenamiento, Yuki se encontraba sentada en el sofá mirando con una gran sonrisa en su rostro un capitulo grabado en holocinta de su caricatura favorita "Sheriff estelar", en particular una escena donde el protagonista, el sheriff federal Harry, se encontraba junto a sus aliados, el joven Roland y el reptiliano nativo Kazdan, a punto de asaltar un campamento de bandidos en un asteroide de la frontera.

-¡Sheriff Harry, este plan suyo es un suicidio!- decía el asustado Roland a lo que el confiado Sheriff le respondía.

-Calma mi asustadizo asistente, mi plan será atrevido y arriesgado…-

-¡…pero con coraje y determinación, tendremos éxito en traer justicia a los malvados!- repetía Yuki con mucho entusiasmo lo mismo que el sheriff de su caricatura decía.

-¿si sabes que esta caricatura es estúpida, verdad?- decía Ren quien estaba sentada en el sillón de cuero leyendo una historieta de "los indetenibles" ocultando su rostro con esta, Yuki se volteo algo molesta por el comentario de su hermana respondiéndole.

-¡oye! Sheriff estelar es una gran caricatura, y el sheriff Harry un gran héroe- entonces ella miro hacia arriba con sus manos cerradas con determinación -y algún día voy a ser como él-

-bueno a ambos les gustan los monólogos tontos, así que vas por buen camino- dijo Ren quitando el comic de frente a ella y mirando a su hermana mayor de forma burlona, haciendo que esta se molestara nuevamente inflando una de sus mejillas.

-¡Yuki, Ren, la cena esta lista!- gritaba Nami muy alegremente desde el comedor de empleados que usaban como cocina, a lo que ambas Ren y Yuki se levantaron y se dirigieron hasta allí.

En la cocina se encontraba Nami usando un delantal de cocina mientras miraba alegremente el horno moviendo su cola de lado a lado, en la mesa del comedor estaba Yuzu ya sentada trabajando en el viejo Pipboy 3000 que había encontrado días atrás en los túneles muy concentrada en este.

-Yuzu, ya sabes que a Sensei no le gusta que trabajes con tus cosas en la mesa- decía Yuki cuando entro a la cocina y encontrar a su hermana menor trabajando en esa vieja computadora de muñeca.

-lo siento, es solo que ya estoy tan cerca, solo me falta reconfigurar los circuitos de retrotransmision radiales y…- decía Yuzu centrada en aquel aparato que estaba reparando cuando Ren se sentó junto a ella diciéndole.

-blah blah, cosas de nerds- aquello molesto algo a Yuzu quien comenzó a guardar sus cosas a lo que Ren luego se dirigió a Nami preguntándole. -¿Qué preparaste hoy? ¿mas estofado de hormiga gigante?-

-nop, es algo muy especial…- respondió Nami alegremente moviendo su cola cuando del horno saco para la sorpresa de sus hermanas, un gran pastel de color café -¡tada! ¡es pastel!-

-¡wow! ¡de verdad es un pastel!- dijo Yuzu muy sorprendida mientras miraba de cerca el pastel junto a sus hermanas.

-¡si…!- agrego Ren sorprendida para luego oler aquel pastel su tono cambio a uno un tanto menos alegre -…hecho de carne de hormiga gigante-

-¿de qué está hecha la crema?- pregunto Yuki con curiosidad apuntando al pastel a lo que algo incomoda respondió-

-créeme, no quieres saberlo…- entonces volvió a su tono muy alegre de siempre colocando una vela encendida sobre el pastel exclamando -¡feliz cumpleaños y encuentro!-

-¡feliz cumpleaños y encuentro!- respondieron Yuki, Ren y Yuzu con el mismo entusiasmo, a lo que luego las cuatro hermanas no pudieron evitar reírse unos momentos cuando el maestro Kuro entro a la cocina tras escuchar todo aquello diciendo.

-ah si, quince años atrás nuestros destinos se cruzaron, y nos volvimos la mas particular de las familias-

-Sensei ¿nos puede cuentas la historia?- le pregunto Nami moviendo su cola con ansias de escuchar.

-Nami, ya les eh contado la historia muchas veces- respondió el maestro mirando con una sonrisa a su ansiosa hija cuando esta se apoyaba en la mesa con ojos de cachorra triste suplicándole.

-¡por favor! ¡por favor…!- en medio de su suplica Ren se coloco detrás de ella y le cubrió firmemente la boca para silenciarla mientras miraba al maestro Kuro.

-por favor Sensei, es la única forma en la que Nami va a callarse- el maestro Kuro no pudo evitar reírse un poco a lo que finalmente respondió.

-está bien, les contare de nuevo la historia- él se sentó en el cabezal de la mesa en lo que las cuatro hermanas se sentado más cerca de él para escuchar la historia.

-Mis hijas, como ya sabrán, antes de encontrarnos yo era parte del clan Kurosaki, uno de los últimos clanes ninja que existían tras la gran guerra que destruyo la superficie, nuestros enemigos, el clan Hasashi, lucho contra nuestro clan durante siglos, tanto antes como después de la guerra, y cuando creímos alcanzar la victoria final, el último miembro del clan Hasashi, Hasashi Hanzo, el dragón amarillo, juro venganza contra mi clan, nos cazo uno a uno, hasta que solo quede yo, el duelo que tuvimos sumió en fuego el hogar de mis ancestros, atrapado en las llamas, Hanzo me dejo a mi suerte, y aunque había sobrevivido, lo había perdido todo, mi clan, mi hogar, mi familia…después de eso, viaje sin rumbo por el yermo, con el tiempo llegue aquí, al yermo capital, y fue aquí, quince años atrás para ser exactos, mientras merodeaba por las ruinas de D.C., encontré en una caja de carton, de la cual escuche los llantos de unas bebes, al acercarme me sorprendí al encontrar allí cubiertas por una bata científica blanca y manchada por una sustancia verde ya seca, a cuatro cachorras de zorro blanco de aspecto semihumano-

-¡éramos nosotras!- dijo Nami interrumpiendo por un momento el relato, haciendo reir al maestro Kuro quien continuo diciendo.

-así es, al principio no sabía qué hacer con ustedes, pero algo en mi me decía que no pude dejarlas allí, cuando levante la caja, las cuatro se aferraron a mi con sus pequeñas manitas, mi corazón endurecido por la tragedia, se había conmovido, y supe que el destino me devolvía aquello que perdí hace tanto tiempo, una familia, en ese momento me volví su padre, y ustedes mis hijas…- poco después el maestro Kuro trajo la misma caja con la bata científica en que había encontrado a las hermanas para luego agregar con una sonrisa -no mucho después encontré esta vieja estación del metro, y junto a ustedes, la volvimos nuestro nuevo hogar- en eso Nami alcanzo aquella caja y la abrazo con mucho cariño para luego decir adorablemente.

-mama- Yuki poso una mano sobre el hombro de Nami y miro algo nerviosa a su padre diciendo.

-Padre, ya que cumplimos quince años…- tanto ella como sus hermanas se miraron mutuamente para luego las cuatro mirar a su padre y ella agregar -creemos que quizás…¿ya estamos listas para salir a la superficie?- luego de mirar a sus hijas que parecían ansiosas por su respuesta, el maestro Kuro les dijo.

-si-

-¡yeah!- gritaron las cuatro casi al unisonó en celebración mientras se abrazaban y chocaban palmas mutuamente cuando súbitamente el maestro Kuro agrego.

-y no-

-oooooouh…- se lamentaron las cuatro al mismo tiempo agachando sus orejas y miradas mientras Ren apoyaba su rostro contra su mano izquierda diciendo.

-odio cuando hace eso…- en eso el maestro Kuro se levanto de su asiento y mientras miraba a sus hijas decaidas les decía.

-es verdad que las cuatro se han vuelto muy agiles y fuertes en el arte del ninjutsu, pero siguen siendo muy jóvenes, y carecen del la madurez para usar sus habilidades sabiamente-

-pero padre ¿eso no es simplemente un no?- pregunto Yuki algo perdida por las palabras de su padre.

-si…y no- respondió el maestro Kuro y mientras caminaba alrededor de la mesa agregaba -la sabiduria viene de la experiencia, y la experiencia viene de lo que se aprende de los errores cometidos-

-entonces, para ganar experiencia y sabiduría, debemos cometer errores, lo que significa que para cometer errores…- decía Yuzu con cierta confianza cuando súbitamente Nami surge entre ella y Ren para terminar diciendo con entusiasmo.

-¡tenemos que salir a la superficie!-

-no- respondió cortantemente el maestro Kuro.

-¿…y si?- pregunto cautelosamente Yuzu a lo que su padre ahora con más severidad respondió.

-¡no!-

-oooooouh…- dijeron Yuzu y Nami al mismo tiempo, en eso Yuki se les acerco posando una mano sobre la cabeza de Nami y mientras la acariciaba miraba a su padre diciendo.

-padre…sabemos que solo quiere protegernos y lo entendemos- en eso ella miro a sus hermanas para volver a dirigirse al maestro Kuro diciéndole -pero no podemos pasar toda nuestra vida encerradas aquí abajo- eso hiso pensar al maestro Kuro quien volteo la mirada unos momentos para pensar, pero ni bien volteo para ver de nuevo a sus hijas, lo tomo con la guardia baja verlas a las cuatro de rodillas una al lado de la otra mirándolo fijamente con ojos de cachorras tristes y suplicantes, sin poder resistir a esas miradas él se limito a suspirar y finalmente les dio su respuesta.

-muy bien, podrán salir…esta noche-

-¡yeah!- exclamaron las cuatro llegando a saltar de la alegría y excitación de salir por primera vez a la superficie.

El resto del día paso muy rápidamente para las hermanas, debido a la emoción y preparativos que estaban haciendo para poder salir, y cuando llego la noche, las cuatro estaban formadas firmemente cerca de la entrada escuchando a lo que el maestro Kuro les decía.

-Están por salir a un mundo lleno de peligros, deben permanecer alerta en todo momento-

-¡hai Sensei!- respondieron las hermanas dando a penas un paso en dirección a la puerta cuando el maestro Kuro agrego.

-quédense en las sombras-

-¡hai Sensei!- volvieron a responder las hermanas poniéndose firmes nuevamente, pero cuando dieron otro paso más a la puerta el maestro volvió a agregar.

-¡no hablen con extraños!-

-¡hai Sensei!- volvieron a responder las hermanas ahora con un poco menos de energía para luego detenerse nuevamente al dar un solo paso cuando su maestro volvió a hablarles.

-recuerden que todos allí arriba son extraños-

-¡hai Sensei…!- respondieron las hermanas ahora con menos energía ya ansiosas con salir, cosa que debía esperar pues ni bien dieron otro paso su maestro les dijo.

-¡miren a ambos lados antes de cruzar una calle!-

-hai Sensei…- respondieron las hermanas ya sin energías y muy ansiosas por salir a explorar el mundo exterior, esta vez lograron ya casi llegar a la puerta cuando se detuvieron súbitamente cuando el maestro Kuro les exclamo.

-¡vayan al baño antes de salir! ¡los baños allí arriba son asquerosos!- Yuki y Ren chocaron la palma de una de sus manos contra su frente mientras que Nami y Yuki bajaron los brazos y orejas, las cuatro ya muy ansiosas por salir simplemente voltearon a ver a su maestro, su padre, y le exclamaron al mismo tiempo.

-¡Sensei!- el maestro Kuro simplemente suspiro y lleno de preocupación, pero a la vez de orgullo, miro a sus hijas nuevamente diciéndoles.

-buena suerte, mis hijas- las cuatro sonrieron y muy emocionadas abrieron la puerta de su hogar, saliendo rápidamente y por primera vez de su hogar.

Al llegar a la reja de estación, Yuki y Ren la abrieron con algo de dificultad debido a lo oxidada que esta estaba, y cuando subieron por las escaleras cubiertas de polvo, se quedaron quietas unos momentos observando por primera vez el mundo de la superficie, a su alrededor habían edificios tanto intactos pero claramente gastados tanto por el tiempo y los elementos, otros edificios dañados a distintos niveles llegando incluso algunos a no ser más que ruinas polvorientas, y finalmente muchos vehículos oxidados y abandonados, reliquias de una era anterior ya hace mucho dejada atrás.

-wow…- decía Yuki mirando a su alrededor mientras daba unos pasos en frente de sus hermanas -esto es…-

-deprimente y…-decía Ren al caminar posicionándose al lado de su hermana -solitario…-

-esto no era lo que yo me esperaba…-decía Yuzu al reunirse con sus hermanas mayores seguida por Nami que mirando al cielo diciendo.

-todo esto es…- en eso las cuatro hermanas se miraron mutuamente y exclamaron llenas de entusiasmo y con grandes sonrisas en sus rostros.

-¡increíble!-

Poco después las cuatro hermanas se encontraban explorando aquellas calles abandonadas, siempre observando con mucha curiosidad y entusiasmo a su alrededor, llegando incluso a llevar a cabo alguna que otra agil pirueta en algún auto, pared o escombro que encontraban mientras seguían su camino.

-esto es estupende, la superficie esta llena de probabilidades- decía Yuki contenta estando a la cabeza de sus hermanas para luego correr hacia una esquina diciendo -¡puede haber una aventura tras esta esquina!- pero solo había otra calle vacía, pero entonces se dirigió a un callejón cercano seguida por sus hermanas mientras decía aun emocionada -¡oh quizás en este callejón!- lo único allí eran contenedores de basura oxidados por lo que ella luego puso se atención a un camion volteado a mitad de la caye asomándose por encima de este diciendo -¡oh quizás detrás de este camion!- pero solo había una rata solitaria disfrutando de un boca entre sus patas -¡no la hay pero aun así podría ser!- agrego ella para finalmente reunirse con sus hermanas quienes se mostraban igual de entusiasmadas. Yuzu por su parte se detuvo en una tienda de computadoras cuya ventanal principal estaba rota, por lo que pudo tomar una en muestra y tras quitarle algo de polvo con su bufanda para poder verla mejor y un primer vistazo a esta le hiso exclamar con entusiasmo.

-¡wow! ¡¿esto es una computadora Mk. 316 de Diamond Inc. con procesador quantum?!-

-no lo sé Yuzu ¿lo es?- pregunto Ren en un claro tono sarcástico, pero sin darse cuenta de ello Yuzu la limpio un poco más para ver el modelo para luego exclamar.

-¡si lo es! ¡con esto podría no solo reparar el Pipboy 3000 en casa, también podría mejorar su capacidad de procesamiento en un 55%...- pero mientras ella hablaba tanto ella como sus hermanas Yuki y Ren se sobre saltaron llegando a ponerse sus pelajes de punta y levantando alto sus orejas ante el fuerte sonido de una bocina de auto, cuando las tres voltearon pudieron ver a Nami sentada en el asiento de conductor de un viejo auto jugando con el volante y haciendo sonidos como si estuviera conduciendo.

-¡miren chicas, estoy conduciendo!- decía Nami muy contenta mientras seguía jugando en ese auto alegremente dejándose llevar a tal nivel que se asomaba por la ventana agitando uno de sus brazos y gritándole a conductores imaginarios. -¡sal del camino pelmazo!- aunque su alegría duro poco pues al hacer sonar mas la bocina, Ren abrió la puerta y tirándole de una de sus oreja entre sus protestas de dolor la saco del auto regañándola diciéndole.

-¡ya estuvo, suficiente furia de carretera para ti!- de esa forma ella llevo a Nami hasta reunirse con Yuki y Yuzu, siendo Yuki la siguiente en llamarle la atención diciéndole.

-eso fue muy imprudente Nami, quien sabe quien pudo escuchar esos…- a mitad del regaño las cuatro fueron iluminadas por una luz dirigida hacia ellas, y al voltear a ver de qué se trataba del primer ser humano con el que se toparon, un mercante del yermo quien las miraba atonito cargando una gran mochila y apuntando su linterna hacia ellas, Yuki, Yuzu y Nami se quedaron quietas sin saber como reaccionar, sin embargo su hermana Ren se acerco con una mirada y sonrisa algo malvadas para gritar de sorpresa levantando sus manos de forma aterradora.

-¡bu!- casi de inmediato el pobre sujeto dio un grito desgarrador para así correr despavorido dejando caer tanto su linterna como una caga enganchada a su mochila hasta desaparecer en la distancia mientras que Ren no odia evitar reírse a carcajadas para luego decir. -ok, eso fue divertido- sin embargo sus carcajadas se vieron interrumpidas cuando Yuki le dio un golpe con la palma de su mano tras la cabeza para luego decirle a todas.

-estamos demasiado expuestas aquí abajo…- tras mirar a su alrededor señalo a las azoteas de unos edificios cercanos diciendo. -subamos allí, estaremos mas seguras- sus hermanas asintieron para así dirigirse a los edificios, pero Nami se detuvo mirando aquella caja que el mercante había dejado atrás, llevada por su curiosidad ella ajusto la caja tras su bufanda para luego subir por las paredes de los edificios y así unirse a sus hermanas.

Ya en la azotea de uno de los edificios, las hermanas estaban reunidas con curiosidad alrededor de aquella caja, en cuya parte superior tenia escrito con letras muy llamativas "Nuka-cola".

-¿Nuka…cola?- leía Nami mientras movía su dedo por aquellas palabras.

-¿y qué diablos es eso?- preguntaba muy extrañada Ren mientras observaba con sus brazos cruzados aquella caja.

-¡vamos a abrirla!- exclamo Nami llevada por la curiosidad apresurándose por abrirla a lo que Yuki respondió primero dándole una fuerte palmada en las manos para que las apartara y luego decirle.

-con cuidado, puede ser peligroso- ahora con más cautela, Nami abrió lentamente aquella caja dejando ver allí 6 botellas con un liquido oscuro y sellado por chapas metálicas.

-creo que…es algo que se bebe- dijo Yuzu algo intrigada al mirar más de cerca aquellas botellas.

-no se parece a nada bebible que yo haya visto- decía Ren algo escéptica.

-solo hay una forma de averiguarlo- dijo Nami tomando la iniciativa de tomar una de las botellas y con uno de los kunai que tenia retiro la chapa haciendo que escapara un extraño sonido que sobresalto a las hermanas y ante las miradas en mezcla de precaución de sus hermanas mayores, Nami finalmente se armo de valor para darle una probada a aquel liquido, ni bien este toco sus papilas gustativas, sus ojos se abrieron del tamaño de platos y sus papilas se dilataron totalmente, como si su mente hubiera explotado por el delicioso sabor de aquella gaseosa, pues como sus hermanas solo estaba acostumbrada al agua y al té que hacia su padre, tras ese primer sorbo ella procedió a tomarse en seco aquella botella dejando un gran suspiro de satisfacción, solo para darse cuenta de que sus hermanas la miraban de forma extraña, por lo que borro su sonrisa de satisfacción, limpio sus labios y dijo en el tomo mas monotono de voz que pudo poner.

-wow…realmente no es nada de otro mundo, a ustedes no les gustaria chicas, así que me quedare con estas…- pero ni bien intento apoderarse de la caja, sus hermanas se abalanzaron sobre la caja, cosa que ella también hizo, tomando una botella cada una y abriéndolas y así todas ellas comenzaron a beber como si no existiera un mañana.

-¡jamás creí que probaría algo mejor que el té en mi vida!- exclamaba Ren mientras seguía bebiendo, entonces súbitamente Yuki dejo escapar un eructo por lo que inmediatamente cubrió su boca ante las miradas atónitas de sus hermanas, finalmente las cuatro comenzaron a reir a carcajadas, a lo que luego Nami exclamo a los cielos.

-¡amo la superficie!-

Durante el rato siguiente, las hermanas se la pasaron explorando la ciudad por entre los techos de los edificios largamente abandonados, libres de llevar a cabo increibles piruetas de ves en cuando, y cuando la luna estaba en lo mas alto del cielo, las cuatro estaban sentadas en la orilla de uno de los techos, admirando la vista de las antiguas ruinas de la ciudad, felices de por lo que habían experimentado hasta ahora en su primera salida a la superficie.

-muy bien chicas, se esta haciendo tarde, ya es hora de volver a casa- les dijo Yuki a sus hermanas a lo que ellas respondieron con una leve queja mientras se levantaban alistandose para irse, pero antes que se fueran, el sonido de lo que parecía un motor hiso que una de sus orejas se moviera en dirección de ese ruido, y al darse vuelta vio lo que parecía una motocicleta aproximandose por la calle.

-chicas, miren eso- les dijo Yuzu señalando aquella motocicleta, parecía un viejo modelo militar con un pequeño vagón cargado de objetos varios, pero lo que más miraba la joven zorro era al conductor, un joven de cabello rubio corto, de unos 16 o 17 años, conduciendo con una sonrisa alegre en su rostro, el corazón de Yuzu latía muy rápido y su rostro estaba muy ruborizado. -wow…- decía ella casi como si estuviera en trance. -es el chico mas apuesto que eh visto en mi vida…-

-¿no es el único chico que has visto en tu vida?- le pregunto Ren bastante extrañada por la reacción de su hermana.

-bueno…mi punto sigue siendo correcto- respondió Yuzu recuperando ya un poco la compostura.

-¿y esos quiénes son?- dijo Nami mientras señalaba cerca de donde el chico estaba conduciendo, cuando las demás fijaron su vista, vieron como dos sujetos gigantescos, de unos dos metros y medio aproximadamente, de piel amarillo verdosa con músculos enormes y que portaban enormes mazos y barras metálicas y con vestimentas hechas de cuero y pedazos de metal se colocaban en medio del camino forzando al chico detenerse, su mirada lo decía todo, con mucho miedo el chico intento dar la vuelta solo para toparse con otros dos sujetos similares se habían puesto detrás de él también.

-¡está en peligro, tenemos que ayudarlo!- decía Yuzu con una determinación rara en ella mientras tomaba su arco pero antes de tomar una de sus flechas Yuki la detuvo sosteniéndole una muñeca diciéndole.

-no, recuerda lo que dijo padre, debemos tener cuidado con los extraños…y los baños- aquello ultimo le hiso tener un escalofrío.

-tú siempre quisiste una héroe ¿no?- le decía Ren mientras apretando sus puños que hacía que las garras de su tekko-kagi salieran inmediatamente. -¡pues que yo sepa, los héroes no piden permiso!-

-lo se pero…- intento responder Yuki, pero antes de que pudiera decir algo Yuzu ya estaba bajando el edificio, seguida por Ren y Nami, Yuki finalmente comenzó a bajar acompañando a sus hermanas.

En la calle, aquellos enormes sujetos se acercaban mas al joven quien intento tomar la pistola que tenía guardada en uno de sus bolsillos pero ni bien apunto a uno de ellos se le fue retirada de la mano de un golpe y de una patada hicieron que el joven cayera de su moto, pero justo en el momento que uno de los gigantes lo atrapara, una de las flechas de Yuzu se clavo en la mano de este, haciéndole apartar la mano del chico, antes que los demás pudieran reaccionar debidamente fueron atacados por las hermanas, Ren subiéndose a la espalda de uno de ellos clavando sus tekko-kagi en este quien luchaba para quitársela de encima, Nami quien dé un salto propulsado por su bastón logro darle una patada en la mandíbula a otro logrando sacarlo de balance, Yuki de un rápido ataque con su Katana corto los dedos de la mano de uno de los gigantes logrando que soltara su arma, finalmente Yuzu se posiciono entre el gigante que había atacado antes y el chico disparando una rápida serie de flechas que se clavaban en los brazos del sujeto quien los usaba para protegerse haciéndolo retroceder. Si bien las hermanas habían logrado tomar por sorpresa a esos gigantes, las cosas comenzaron a desmoronarse rápidamente, pues el que tenía en su espalda a Ren logro tomarla y quitársela de encima lanzándola hacia adelante, si bien logro caer de pie rápidamente tuvo que agacharse al ver un ataque de bastón de Nami pasarle por encima cuando esta intentaba atacar al gigante con el que luchaba.

-¡Nami, ten más cuidado!- le grito Ren pero no tuvo tiempo de decirle algo mas pues rápidamente tuvo que volver al combate cuando uno de los gigantes intentaba pisarla repetidas veces para luego comenzar a atacarla su mazo.

-¡lo siento…!- respondió Nami pero antes de que pudiera responder, una patada del gigante que tenia de adversario la mando contra Yuki a quien derribo mientras evadía los ataques del gigante que había desarmado y que ahora la atacaba con su arma en una mano.

-¡auch!- exclamo Yuki al tener a su hermana menor sobre ella tras el choque.

-¡¿estás bien?!- le pregunto Nami preocupada.

-estoy bien…- respondió Yuki sobando su cabeza pero ni bien noto a ambos gigantes a punto de atacarlas rápidamente aparto a Nami esquivando ella también exclamando. -¡cuidado!- por suerte lograron evadir el ataque y ni bien se pusieron de pie, Nami desengancho las uniones de su bastón volviendo su sansetsukon el cual maniobro a su alrededor para así comenzar a atacar a uno de los gigantes mientras que Yuki bloqueaba y evadía los ataques del otro con su katana y en un ataque giratorio logro apartar al gigante pero sin querer le corto algunos cabellos de la punta de la cola de Ren que estaba cerca de ella, la cual respondió mirando a su cola y gritando.

-¡¿en serio?!- Yuki intento disculparse con una incómoda sonrisa pero antes de poder decir nada las dos tuvieron que volver a sus combates. Cuando el gigante al cual le disparaba estaba ya lo suficientemente lejos, Yuzu se acerco al joven apoyándose en una rodilla para ver cómo estaba mientras le decía.

-oye ¿estás bien?- el joven levanto la mirada por primera vez y al ver a Yuzu tan de cerca no pudo evitar sobresaltarse y gritar apoyándose contra su motocicleta.

-¡espera!- le decía Yuzu tratando de calmarlo en lo que le ofreció una de sus manos. -tranquilo, vinimos a ayudarte, confía en nosotras- el chico la miro dudoso por unos momentos, a lo que ella le sonrió tranquilamente tratando de que no se asustara, pero ni bien el iba a tomarle la mano él le grito señalando detrás de ella.

-¡cuidado!- Yuzu volteo rápidamente viendo como aquel gigante con los brazos lleno de flechas se preparaba para atacarlos con su enorme barra de metal, por lo que rápidamente tomo al chico y se hiso a un lado con el justo a tiempo, pero cuando estaba por volver a dispararle al gigante, Nami cayó sobre ella al ser ella golpeada por uno de los gigantes, y al estar ambas indefensas, el otro aprovecho de atacarlas a ambas mandándolas contra sus otras dos hermanas que estaban ya acorraladas al no coordinar bien sus ataques juntas. estando ya las cuatro fuera de combate, los gigantes cubrieron la boca del chico con un pañuelo, y mientras este gritaba por ayuda mirando a las hermanas, estas solo podían ver con horror como estos se lo llevaban, demasiado debilitadas como para seguirlos.

-no…- dijo Yuzu desolada y triste, no había podido proteger a ese chico, y sus hermanas sentían ese mismo dolor, fue su primera noche en la superficie, su primera batalla, y había sido un fracaso…

Continuara.