Día 3

Querido Diario:

Hoy me enteré que finalmente entré al Club. Empezamos a ensayar; éramos solamente 5 integrantes: una tal Mercedes, esa loca de Berry, la asiática tartamuda del otro año y un chico en silla de ruedas, creo que se llamaba Artie o algo así.

En fin, nuestro profesor, el Señor Schuester, mejor conocido como el profesor de Español, era nuestro guía en el Club. Nos hizo ensayar varias veces un número con todo y coreografía; bastante simple, pero una coreografía al fin. La canción no tenía sentido, y en verdad dábamos asco; hacía falta gente, voces.

De un ensayo a otro, el mariscal de campo, Finn Hudson, el chico más popular de McKinley, estaba en el auditorio cantando con nosotros. Al parecer se había unido al Club.

No sé cómo ni por qué, pero debía haber alguna razón en particular para que se haya unido.

Estuvo durante muchos ensayos con nosotros, ya se me hacía normal y rutinario verlo todos los días; tan rutinario que creo en haber llegado a enamorarme de él. Trataré de ser lo más disimulado para que no se diera cuenta que estaba interesado en él en lo absoluto. Me pasaba varios minutos observándolo durante los ensayos y por los pasillos; desafortunadamente hay tres problemas que evitan que nuestro amor surja: primero y principal, no es gay; incluso siendo algo bobo y con cara de niño pequeño. En segundo lugar, la capitana de las Animadoras (Cherrios), Quinn Fabray, es su novia. Y por último la desventaja que más me enfurece: Rachel Berry. Pude notar que cada vez que se cruzan por los pasillos se miran como si ocultaran algo, lo cual me pone muy nervioso; esa chica Berry siempre me dio mala espina; desde cuando me saca los solos en el Club, hasta cuando le hace 'ojitos' a mi mariscal.

Aunque como ya es obvio, diario, no voy a poder llegar a Finn nunca. Jamás se me dieron oportunidades en el amor y no creo que se den en mi camino. Es decir, siendo el único 'salido del armario' de la escuela me será difícil encontrar a mi verdadero amor.

-K.