Trabajos, sueños y deseos

La biblioteca estaba casi vacía, ya era tarde, pero no tan tarde como para no poder estar ahí, la señora Pince, la bibliotecaria no se encontraba en su lugar de trabajo, estaba en la enfermería, ya que tenía un poco de catarro y la enferma Pomfrey no la dejaba salir de la enfermería, de su sustituto estaba el profesor Vector, pero seguramente estaría corrigiendo ensayos o preparando algún examen sorpresa para quien no estuviera preparado, era buena gente en el fondo. En una de las zonas en las que aún daba levemente el sol, estaba ella, con un pesado libro de pociones copiando en el papel, cuidadosamente anotaba con letra ilustre las medidas exactas y cantidades precisas para cada ingredientes. Su pelo reflejaba el sol, el cual se extinguía poco a poco, el solsticio de Verano ya había muerto pero aún dejaba su calor en ciertos lugares que pocos conocían...

El trabajo casi estaba acabado, solo hacer un dibujo de la poción en diferentes perspectivas, eso era más sencillo, y poner un corto comentario debajo del ensayo. El dibujo siempre se le había dado bien, unos pocos trazos con la pluma levemente sobre el papel y se podía conseguir un bello dibujo, como un pintor con un pincel crea su sueño... su fantasía... a ella le gustaba soñar. No hacía falta de saber o no saber, era desear poder hacerlo, su mano iba sola haciendo líneas, creando un frasco, con leves sombras a su lado suaves trazadas sobre el papel... Al poco rato de empezar, el dibujo parecía verdad, como una poción que podías agarrar, en tres momentos diferentes, con su mayor esfuerzo y experiencia. Solo quedaba poner un comentario un leve comentario sobre lo que le parecía la poción y lo que le gustaría... el profesor Snape siempre decía que eso era opcional, ella daba clase de pociones con Hufflepuff, seguramente si algún Gryffindor le dijeran como era el profesor con los distintos cursos alucinarían... no tan severo... más suave en cierto sentido, pero para todos era igual. Cogió de nuevo la pluma del tintero y empezó a escribir.

"La poción multijugos me parece algo extraña, pero a su vez fantástica, cambiar de cuerpo sería divertido, aunque peligroso a su vez. Una experiencia que seguramente no olvidaríamos, pocas personas han probado la poción, la mayoría Aurores cuando tienen que infiltrarse en algún sitio, la verdad es que es un misterio... Algún día, me gustaría poder ver sus efectos personalmente, me encantaría poder soñar con verlo, sería feliz si se cumpliera este capricho"

Ya estaba acabado el trabajo, sonrió para sí, mañana terminaría el trabajo de los Thillín, seguramente en el Monstruoso libros de los Monstruos saldría, a lo mejor esa noche lo podría hacer si no tenía sueño, o salía al bosque... sería difícil, hoy la Luna sería llena y los Merflín saldrían del bosque a observarla, según el Quisquilloso eran unas de las criaturas más hermosas del mundo, le encantaría poder verlas. Recogió sus cosas y fue a colocar el libro de pociones en la estantería... pero un ruido le llamó la atención... cogió sus libros y se dirigió allí, no tenía miedo, más bien curiosidad por saber que había ahí... era como un suave ronquido pero infantil, ¿se habría dormido alguien en la biblioteca?. Le divirtió esa idea, la última estantería del fondo era de donde venía el ruido, un lugar ya oscuro, sino fuera por la luz de una vela de la mesa. Enfrente suya había un muchacho, con la cara oculta en un libro y meneándose levemente. El cabello negro azabache se distinguía perfectamente, y su casa no identificada. Se puso a su lado y le tocó muy flojito el hombro, moviéndolo cuidadosamente esperando que así se despertara.

- Despierta... vamos es tarde – murmuró – no se quien eres, pero te encerrarán aquí, despierta... - musitó al oído.

Hizo un ruido, una especie de mohín infantil, como si fuera un niño el cual no quisiera que despertaran aún. Ella siguió insistiendo hasta el joven mostró su rostro inconscientemente tapado por un par de mechones negros. Un rostro plácido... lleno de paz... cosa no muy frecuente que se vieran en él, como si no tuviera pesadillas, como si en realidad soñase... Sus ojos cerrados medio tapados por su pelo y una de sus manos cerca del rostro. Segunda vez que se lo encontraba en el día, ¿casualidad?. Pudiera ser, aunque no tanto lo notaba.

- Harry vamos... – levanto una ceja y se aclaró un poco la garganta intentando aparentar una voz de mujer más adulta – Señor Potter, 5 puntos menos para Gryffindor por dormirse en clase – sonrió levemente.

El chico pareció reaccionar así que abrió los ojos de golpe levantándose tan deprisa que se cayo de la silla. Se sobó un poco la cabeza intentando levantarse diciendo algo como 'No me he dormido...'. Ella le miró con incógnita fijándose como se levantaba sin quitar esa pequeña sonrisa de su cara. Él se fijó en ella como si se acabara de dar cuenta que estaba ahí, y en verdad así era, sus mejillas pálidas casi blancas, con un leve toque de color en una que había pegado el sol, casi imperceptible, sus ojos azul metálicos fijos en él y una sonrisa en sus labios... aunque el aún no sabía como era la suya de verdad.

- ¿Luna? – parpadeó - ¿me has estado llamando tú? – comentó algo confundido.

- Así es, estabas dormido, y la biblioteca la van a cerrar dentro de poco, no quería que te quedaras atrapado, sino pobre de ti para salir – rió levemente – no te había reconocido antes... hasta que no vi tu cara no supe que estas tu, ¿qué locura, no? – contestó.

- No, a muchos le pasan no te preocupes – le quitó importancia - ¿qué hacías tu aquí? - poniéndose las gafas bien - ¿no es muy tarde ya? – preguntó bostezando levemente.

- Si lo es, pero recuerda que te dije que tenía que hacer un trabajo de pociones, después de Runas me vine aquí y no he salido en toda la tarde – caminó un poco - ¿tenías que hacer un trabajo de Cuidado con las Criaturas mágicas, verdad? – fijándose en su libro.

- Si, Hagrid nos lo mandó hoy, nos dijo que antes de que nosotros llegáramos un Thillín atacó a un alumno, ya sabes, en Hogwarts los secretos se conservan bien – sonrió – lo que no se es quien es ese alumno, los Thillín no son agresivos por naturaleza, solo si se ven amenazados, o por lo menos eso leí – posó pensativamente.

- Bueno... – susurró – la verdad es que las marcas que tengo en la cara no son por gusto... – algo avergonzada – es que... me acerqué demasiado... soy tan torpe con esas cosas... pero adoro las criaturas – bajó la mirada.

- ¿Te atacó a ti? – acercándose a ella y mirándola - ¿y no has ido a la enfermería? No debes hacer eso, yo paso la mitad del año en ella, y se lo que digo cuando es mejor prevenir que curar – asintiendo.

- No importa... se curará sola, casi nunca he ido a la enfermería, el año pasado por lo que pasó, pero por lo general acaban curándose solas – levantó un poco la cabeza.

- Eso no es bueno... – le tocó una de las heridas de la mejilla, como si fuera una leve caricia – se te podría infectar...

Ella le miró como si de verdad hubiera cometido una locura, ¿era normal estar hablando con él solos en la biblioteca?. Algo no cuadraba ahí, y menos que él se preocupara con ella, aunque era reconfortable saber que alguien se preocupa por ti, casi había olvidado como se sentía al estar un poco mimada, aunque no mucho. Se apartó de él y cogió su mochila poniéndosela en el hombro.

- Será mejor que vayas a comer, el profesor Vector está a punto de cerrar – dijo apoyándose en una estantería – a lo mejor tus amigos esperan.

- ¿Tu no cenas? – preguntó – ¿es que acaso nunca vas al comedor? – algo confuso.

- Si lo puedo evitar... – musitó – casi siempre estoy en las cocinas, en el comedor sería casi igual, aunque no importa – alzó la vista.

- ¿Cómo que no? – alzo una ceja y cogió sus cosas – te acompañaré hasta el comedor, es lo menos que puedo hacer por que me despertaras – agarrandola del brazo medio sorprendida.

- Pero... pero... – intentaba decir algo pero no la dejaba – yo no quiero ir al comedor, en las cocina estoy bien, por lo menos con Dobby puedo tener una conversación – contestó ya fuera de la biblioteca y sin que Harry la aguantase.

- Ya me dijo Dobby que te conocía... le caes muy bien – sonrió – dice que le gusta como eres, es original – la miró.

- ¿En serio? Conmigo no es tan abierto, pero es muy bueno, siempre ayuda a Winky, me da lastima de la pobre... se pone tan triste cuando recuerda a su amo... en serio, se que es tímida, pero si le doy las gracias o algo se castiga, cosa que Dobby por lo menos ya no hace – se fijo el paisaje de fuera del castillo, ya era prácticamente de noche.

- Ya... la pobre lo pasó muy mal desde que su amo Barty recibió el beso del dementor, pero así es la vida... yo es que lo conozco desde hace cuatro años, normal que confíe más en mi, aunque en ti también lo hace – se giró un momento al ver una sombra pero siguió caminando.

- Por eso será seguramente... – distraída – hoy... será luna llena... –murmuró.

- ¿Uhm? – se fijó en el cielo – es verdad... hoy será luna llena...

Ambos siguieron caminando entre los pasillos, la noche empezaba y los alumnos de Hogwarts cenaban, casi todos estaban atentos a su comida, los de primero reían y los de último curso parecían melancólicos por tener que irse al terminar el años, preocupados y de demás cosas. Ron Weasley y Hermione Granger esperaban impacientes a su amigo, no lo habían visto en todo el día, estaba extraño desde el año pasado y no era para menos... después de todo lo que había pasado era normal. Un par de jóvenes entraron hablando distraídamente en el comedor, sin saber que mas de uno de los estudiantes se había dado la vuelta para ver quienes eran, por que la curiosidad mató al gato, pero si no te pilla el gato solo es una característica más del ser humano.

La muchacha hablaba mirando las velas pero seguía hablando, mientras el chico levantaba una ceja y reía. Al parecer no se daban cuenta de que habían llegado al gran comedor, seguían conversando, y se sentaron al final de la mesa Gryffindor, cerca de un par de alumnos de primer año que jugaban con la comida mientras una de las chicas se preguntaba extrañada que hacía Luna Lovegood sentada en la mesa de Gryffindor junto a Harry Potter.

- Verás, dicen que por las noches, salen muchos y se acercan al lago, un día vi un destello cuando estaba en tercero puede ser, y me la pasé esperando... luego descubrí que hacía sido el calamar gigante con un pescado, que pena me dio pero me lo pasé muy bien – sonrió.

- Pues yo en tu lugar me hubiera tirado al lago o hubiera vuelto a mi cama, eso me recuerda a las sirenas del lago, recuerdo cuando tuve que entrar en el agua, que fría, y no veas son feas, no te miento, nunca pensé que las sirenas fueran así... que decepción me llevé – bajó la cabeza mientras bebía un poco de jugo de calabaza.

- Por que esas no son sirenas de el pacífico, según un reporte del Quisquilloso, con los Merflín con unas de las criaturas más magníficas del planeta, existen pocas, pero se decía que con verla un hombre de volvía loco por la hermosura que poseían, y que sus ojos eran brillantes, su piel tersa... y que se convertían en humanas al tocar tierra, es una pena que mi padre ya no le quede dinero... lo gastamos al ir de vacaciones... – suspiró.

- Pues un día tengo que ver una sirena de esas... suena interesante – sonriendo - ¿y que tal las vacaciones? Las mías no han sido muy buenas que digamos, como todos los años, pero el peor... – bajo la mirada - si al menos estuviera aquí... – susurró.

- No te decaigas, te dije que eso no significa que no puedas volver a verle de nuevo, al igual que yo a mi madre, no es un adiós para siempre – le miró levantar la cabeza – solo un hasta pronto...

Harry la miró y sonrió levemente, era verdad... cuando estuvo desanimado el año pasado ella le ayudo... ella podía ser rara, o estar loca, como dijeran los demás, pero era muy buena amiga... atenta, optimista, nunca callada... siempre con algo nuevo que contar... Entonces iba a decir algo cuando noto un apretón en el hombro fuertemente, alzo la cabeza y era Ron.

- ¡Harry te he estado buscando toda la tarde! – sentándose a su lado - ¿dónde estabas metido? Hermione me dijo que habías ido a la cocina, pero Dobby me dijo que te fuiste, ¿dónde has estado? – preguntó.

- Pues estaba en la biblioteca, me he quedado dormido, menos mal que Lu... – se iba a dirigir a ella pero ya no se encontraba enfrente suya.

- ¿Te has quedado dormido? Luego Hermione me dice que yo... – comentó divertido - ¿qué ibas a decir? – le miró.

- ¿Eh? Nada. Nada, no me eches mucha cuenta aún estoy adormilado – miró hacia la puerta.

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Caminaba por los pasillos intentando llegar a su torre lo más rápido que pudiera, lamentaba haber dejado solo a Harry, pero ya había encontrado a su amigo, estaría mejor... además, ella tenía que pensar como bajar al bosque prohibido esa noche... buscaría a los Merflín como dieran falta... una de las mejores criaturas del mundo... encantadoras y hermosas... pudiese ser que las viera... a lo mejor no era tarde... Entró aprisa a la sala de Ravenclaw, donde por segunda vez consecutiva esta Cho sentada leyendo corazón de bruja, no te importó que estuviera ahí, ella se dirigió a su habitación pero ella dijo algo antes.

- Ten mucho cuidado en donde te metes Lunática, juegas muy alto para ser tú – comentó.

- ¿De que hablas Chang? – preguntó.

- No te hagas la ilusa, todo el mundo te ha visto entrar con Harry al gran comedor, ¿o lo niegas? Los dos riendo y sentados en la mesa de Gryffindor como una pareja feliz... je... no mereces ni hablar con él... alguien como tú... no merece la pena... – en voz alta.

- Harry es mi amigo, el fue quien me quiso acompañar, si a ti no te hace caso no es mi problema Chang, solo tuyo, si me disculpas tengo cosas más importantes que hacer que hablar de cosas que no existen mientras tus celos sin fundamentos te comen viva – se dio la vuelta y subió a su habitación.

La asiática se quedó con la palabra en la boca... ¿desde cuando Lunática contestaba tan altaneramente?. Esa criaja no la iba a molestar... claro que no, y en parte tenía razón, ella no iba a estar con Harry nunca, celos infundados... en parte tenía razón... solo en parte... Mientras tanto Luna miraba por la ventana cerrando los ojos, observando la Luna fijamente mientras sus toques plateados iluminaban su cara viéndola como un hermoso ángel que había caído del cielo... El reflejo de cosas plateadas se veían cerca del lago, bajo la mirada de la chica.

- Los Merflín son las criaturas más hermosas de la tierra... Y pueden hacer hermoso a quien los observa... pues son privilegiados al verlos aunque sea poco tiempo... Pues su bendición caerá sobre ti... – murmuró unas palabras que había recordado – ese sería un lindo sueño... – se fijo en los Merflín – un deseo...

Continuará...

Hola se que he tardado, pero os aseguro que no me esperaba tantos reviews n.n sois muy amables a decirme esas cosas, espero sinceramente que este capítulo os haya gustado pues no se cuando volveré a actualizar u.u. Muchos agradecimientos a las siguientes personas n.n.

Yeslin ; Akasha – san ;Lina – chan17; Naginy ; Chidori – 15 ; Lanier ; Adhara – 15 ; Alleka ; Elisa ; AlexiaRiddle; Luna Potter1 ; Susanni – Black – Snape ; Talhos ; Perla ; Thenolifeking102.

Espero que me sigan leyendo y dejando reviews n.n nos vemos si es posible pronto ;).

Se despide ASUMI – CHAN.