¡Hola a todos!
Y bueno, parece que a los lectores que han decidido darle una oportunidad a esta creación mía les ha gustado la idea o les parece interesante. Así que aquí estoy con el 2do capítulo, que en sí es el primero jejeje.
Por cierto, no se dejen llevar por el título del cap. que estos dos de amigos no van a tener nada, si saben a lo que me refiero ( ͡° ͜ʖ ͡°)
También quisiera responderle a la persona que me dejó un review anónimo:
¡Acertaste! Pero no sólo lo hice para que las cosas tomaran un rumbo más emocionante, sino también porque las cosas de esta realidad de DBZ serán distintas a las que todos conocemos. Pero aún es muy pronto para eso, primero debemos hacer algo para que Gokū pueda tener un hijo de manera justificada xD y para eso serán los primero caps. Y por cierto, no te preocupes de que tu review parecería spoiler pues la verdad yo creo que todos aquí saben lo que yo estoy intentando hacer.
Así que sin más pasamos a la historia.
Los personajes de Dragon Ball Z no me pertenecen, son propiedad de Akira Toriyama, así como los de Fairy Tail pertenecen al señor Mashima.
Continuamos!
Erza llegó a la pequeña morada, tocando la puerta para notar que no había seguro y ésta se abría sola, permitiéndole el paso mientras ella avanzaba midiendo sus pasos cuidadosamente…
-¿Hola?- dijo – ¿Hay alguien aquí?-
No había nadie, todo estaba vacío a excepción de una pequeña cama y una especie de santuario con algunos adornos, pero lo que más llamó la atención de Erza fue la brillante esfera que tenía.
La maga se acercó, tomándola entre sus manos para observarla bien, intrigada al ver unas pequeñas estrellas de color más rojizo, 4 estrellas.
-Qué extraño- dijo al tocar la esfera otra vez – ¿Qué será esto?-
Pero entonces…
-¡Oye! ¡Esa es la esfera de mi abuelito!-
Erza volteó inmediatamente al escuchar una voz masculina provenir de la entrada, viendo entonces cómo un joven de cabellos alborotados, el cual portaba un extraño gi naranja, un obi negro, unas botas y muñequeras, se encontraba mirándola con seriedad.
-¿Por qué has tomado la esfera de mi abuelito?- dijo Gokū mientras se ponía en posición de combate – ¿Eres una ladrona? ¡No permitiré que te lleves esa esfera, es muy importante para mí! Devuélvemela-
-¿Es importante?- dijo ella con curiosidad viendo nuevamente la esfera y reconociendo que era un objeto intrigante. Pero todos sus pensamientos pasaron a otro punto cuando se dio cuenta de que ese muchacho había dado un gran salto para acercarse y tratar de atacarla con una patada.
Erza reaccionó para moverse a un lado y esquivarlo, pero su rostro dejó en claro que todavía se sentía agotada por lo que había pasado antes de llegar a ese lugar. Así que se quedó muy sorprendida al ver que Gokū volvía a intentar atacarla.
Nuestro guerrero se movió rápidamente para recuperar su esfera, acercándose lo suficiente porque ella no podía moverse a la velocidad que deseaba.
Erza malinterpretó la acción de Gokū, creyendo que él intentaba herirla en el centro de su pecho, por lo que, haciendo un gran esfuerzo, logró invocar una espada para dar un tajo horizontal que el Saiyajin esquivó al agacharse y retroceder.
Gokū soltó un suspiro de alivio – Si no me hubiera agachado, ella me habría cortado la cabeza- nuevamente se puso serio y en posición de pelea, intrigado también porque no vio el momento en que ella había sacado su arma – No sé qué clase de truco usaste ¡Pero no dejaré que te robes mi esfera!-
-¿Truco?-
Esa palabra retumbó en la mente de Erza, se suponía que la magia era algo que todos los continentes conocían, incluso los habitantes de las más alejadas aldeas eran conscientes de la existencia de la magia.
"¿Dónde estoy?"
¿Qué tan apartado estaba ese lugar como para que ese muchacho no supiera sobre nada sobre la magia?
Pero claro, Erza no sabía que ese no era su mundo.
Gokū volvió a la carga y Erza se preparó para enfrentarlo, pero el enorme cansancio la hizo tambalearse, respirando agitadamente antes de terminar con una rodilla en el suelo y esperando el golpe de Gokū.
Un golpe que nunca llegó.
Erza se sorprendió pues no había sentido ningún tipo de ataque, al levantar la mirada pudo ver al joven agachado frente a ella, mirándola con sorpresa…
-Oye ¿No estás muy cansada para pelear?- dijo Gokū con curiosidad – ¿O acaso eres una peleadora debilucha?-
La pelirroja frunció el ceño al ser llamada débil, intentando ponerse de pie para darle una lección a ese muchacho irrespetuoso.
-Mmm….- dijo Gokū al verla tan agotada – Yo no soy un experto ¿Pero no crees que es mejor no robarle a la gente cuando estás cansada?-
-No soy ninguna ladrona- respondió la pelirroja con aire agitado – Sólo estoy buscando a alguien que me ayude a saber dónde estoy-
El guerrero la miró sorprendido – ¿Tú no eres de los malos?-
-No soy mala- aseguró Erza – Sólo estoy perdida-
-¡Vaya! ¡Qué alivio! Por poco y te ataco en serio- sonrió Gokū - ¿Entonces me puedes devolver mi esfera?-
Erza se sorprendió al notar que ella continuaba con el dichoso objeto en sus manos, comprendiendo entonces las cosas…
"Él no quería atacarme… sólo quería recuperar esto"
Así lo hizo, la pelirroja le entregó la esfera cuando finalmente lograba ponerse de pie, viendo cómo es que ese chico desconocido la volvía a colocar en aquel santuario antes de juntar las palmas y hacer una pequeña reverencia.
Una vez hecho eso, Gokū se volteó hacia su visitante…
-Perdóname- sonrió el pelinegro mientras colocaba una mano por detrás de su cabeza – ¡Yo creí que estabas tratando de robarme mi esfera del Dragón!-
-¿Esfera del Dragón?- susurró ella, sorprendiéndose más al pensar que quizá en ese lugar habían dragones, aunque no fuera muy probable.
Erza estaba a punto de preguntarle sobre el Dragón, pero Gokū la interrumpió…
-Por cierto ¿Cómo te llamas?-
-Me llamo Erza Scarlet, maga clase S del…-
-¿Una maga?- dijo un Gokū sorprendido – ¿Te refieres a esos sujetos con capa que sacan conejos de un sobrero?-
Erza sintió una venita hinchándose en su cabeza por la definición que había escuchado – ¿Te parece que soy ese tipo de maga?-
-No lo sé- respondió el Saiyajin mientras se cruzaba de brazos y pensaba -Bulma siempre dice que la magia no existe y que todo es un engaño para ganar dinero-
Otra venita se hinchó en la cabeza de Erza y ella estuvo a punto de quejarse por su ofensa, pero se vio interrumpida cuando el estómago del muchacho soltó un gruñido tan fuerte que cualquiera lo compararía con el rugido de un león.
-Vaya, tengo mucha hambre- dijo Gokū con sorpresa y sin prestarle atención a la mujer que le hablaba – Yo creí que la semilla que me dio Yajirobe iba a ser suficiente-
-Escucha- dijo la pelirroja antes de explicarle la situación – Estoy perdida y sólo quiero que me digas hacia dónde queda el reino de Fiore para buscar a mis amigos-
Para sorpresa de Erza, el muchacho la había ignorado por completo mientras se iba caminando por la puerta con ambas manos detrás de la cabeza.
-¡O-oye!- dijo la maga para llamar su atención.
-Es cierto- habló Gokū con clara curiosidad – ¿No deberías ir a tu casa? Ya se está haciendo de noche-
-¡Te dije que estoy perdida!- gritó pues ese chico ya estaba colmando su paciencia – ¡Oye! ¡¿A dónde vas?!-
-Voy a buscar algo de comer- respondió mientras se iba.
-¡Oye! ¡No me ignores! ¡Sólo quiero saber hacia dónde queda Fiore!- Erza lo siguió – ¡Te dije que no me ignores!-
Los minutos pasaban rápidamente y Gokū continuaba caminando tranquilamente sin escuchar las palabras de una enojada Erza pues su mente estaba ocupada pensando en el delicioso pescado que atraparía para cenar. Aunque esa chica debería irse a su casa en lugar de estarlo siguiendo.
-Oye- llamó Gokū – ¿Cuánto tiempo más me vas a seguir?-
-Hasta que me digas hacia dónde queda el reino de Fiore- respondió Erza.
-¿El reino de Fiore?- quiso confirmar, recibiendo un serio asentimiento – ¿Y ese restaurante tiene comida deliciosa?-
Erza cayó de espaldas antes de ponerse de pie y mirarlo enojada -¡No es un restaurante! ¡Es un país!-
-Pues nunca he oído de él- respondió Gokū, notando entonces que habían llegado finalmente a la cascada que buscaba.
El muchacho comenzó a desvestirse y Erza enrojeció por lo desvergonzado que estaba siendo…
-¡¿Q-Qué crees que estás haciendo?!- preguntó mientras invocaba una espada por instinto y lo atacaba – ¡Pervertido!-
Goku, que se estaba quitando apenas la pesada camiseta, reaccionó para dar un salto y alejarse, mirándola con seriedad.
-¡Me dijiste que no eras mala! ¡¿Por qué me atacas?!-
-¡No tienes porqué desvestirte frente a mí!- reclamó nerviosa pues no negaba que el cuerpo de Gokū estaba bien formado.
El Saiyajin la miró confundido mientras señalaba el agua del lago y la cascada – Pero si no me la quito, toda mi ropa se va a mojar-
-¡De todas formas no puedes desvestirte frente a una chica!- aseguró antes de señalar al bosque – Si vas a quitarte la ropa, que sea detrás de ese árbol-
-¿Eh? ¿Pero por qué?- preguntó el pobre Gokū sin comprender nada.
-¡Sólo hazlo!- ordenó Erza, ese muchacho tenía suerte de que ya no le quedara magia y no pudiera invocar otra espada para hacerlo pagar por su desvergonzado comportamiento.
El buen Gokū no puso peros y caminó hacia dicho árbol sin entender por qué esa chica hacía tantos problemas sólo porque él se estuviera quitando la ropa. Recordó la época en que era un niño y buscaban las esferas del Dragón, incluso cuando Bulma lo ayudaba a bañarse y ella sólo se quejaba porque él no podía hacerlo solo, jamás por estar desvestido.
Gokū simplemente sacó una conclusión – Es una chica muy extraña-
Pasados algunos minutos, el guerrero terminó de desvestirse, juntando sus ropas mientras volvía al lado de aquella mujer que simplemente le daba la espalda y se cubría los ojos con una mano, evitando verlo.
Erza se sintió intrigada un poco al escuchar un fuerte estruendo, seguido después de un chapuzón.
La maga volteó para ver que aquel muchacho simplemente nadaba antes de tomar aire y sumergirse en el agua, cosa que llamó su atención pues esa era una forma bastante peculiar de pescar algo. Erza decidió sentarse a la orilla mientras esperaba a que ese chico desconocido saliera del agua con la comida.
Ya era de noche y la pelirroja reconocía que era muy tarde para ir a buscar la ruta a su gremio, así que concluyó en que esa noche se quedaría en casa de ese muchacho para reponer energías y a la mañana siguiente le preguntaría si conocía algún lugar o a alguien al que pudiera preguntarle cómo llegar a Magnolia.
Aunque, ahora que lo pensaba ¿Acaso ese muchacho aceptaría que se quedara esa noche?
¡Por supuesto que sí! ¡Lo mínimo que podía hacer era darle un lugar donde pasar la noche e invitarle algo de comer después de lo desvergonzado que había sido!
Erza asintió. Sí señor, ya estaba decidido.
Ella dejó que sus ojos recorrieran todo el lugar, el cual daba un aire tranquilizador pues solamente escuchaba el agua de la cascada, así como algunos insectos que parecían ir al mismo ritmo para dejar una melodía natural y muy reconfortante.
Erza miró las ropas del muchacho, notando aquel báculo rojo entre los atuendos.
-Así que él también tenía un arma- decía en un susurro mientras recordaba que en ningún momento la atacó con ese báculo y solamente buscaba recuperar su preciada esfera – Me pregunto por qué será tan importante para él-
En ese momento una especie de estallido de agua llamó toda su atención mientras veía al muchacho salir hasta lo alto con 4 enormes peces, cada uno sujetado desde la cola gracias a una gran cuerda que aquel chico traía…
-¡Aquí está! Esto debe ser suficiente para cenar- sonrió Gokū al ver su pesca, mirando después a Erza – Tú también vas a comer ¿Verdad?-
Erza asintió con una sonrisa pues, en lugar de tener que pedírselo, ese chico parecía haber decidido desde el principio que ella también comería con él.
Hasta que después recordó que el muchacho seguía desnudo…
-¡Vístete!- ordenó sonrojada mientras desviaba la mirada y se cubría el rostro.
-¿Mmm?- fue lo único que dijo Gokū, confundido, pero ella tenía razón, ya era de noche y estaba haciendo algo de frío, cosa que le recordó a la maga – Oye…-
Erza volteó pensando que se había vestido, sólo para volver a girarse – ¡¿Todavía no te pones la ropa?!-
-Sí, ahora me cambio- respondió el Saiyajin – ¿Pero tú no tienes frío? No parece que tu ropa sea suficiente-
Erza recordó que, al no tener más magia, no podía cambiar su atuendo, por lo que ahora continuaba usando el mismo traje con el que se había enfrentado a Jellal, sin mencionar que seguía desgastado y ella aún continuaba con aquellas heridas. Sumado al frío viento que corría a esa altura.
Ella se estremeció un poco, necesitaba llegar rápido a la casa de ese chico y hacer una fogata para calentarse.
-Toma-
La maga volteó el rostro para mirar cómo es que Gokū le ofrecía su camiseta negra pues él ya había terminado de cambiarse con la excepción de esa prenda.
Erza lo miró intrigada y a cambio sólo recibió una amigable sonrisa – Tu ropa no será suficiente para que te cubras, y en mi casa no hay ropa de mujer. Así que te prestaré mi playera-
-Gracias- fue lo único que atinó a decir ella mientras tomaba la ropa y se inclinaba hacia delante por el peso que la tomó por sorpresa – ¿Qué es esto?-
Dirigió sus ojos hacia el muchacho, preguntando con la vista para recibir una sonrisa divertida de Gokū mientras éste se pasaba una mano por los cabellos.
-Es la ropa que me regaló Kami-sama para entrenar, aunque es un poco pesada-
-¿Un poco?- dijo ella al intentar ponérsela, estaba sorprendida y casi se cae de no ser porque el Saiyajin la sujetó de una mano para evitar que chocara contra el suelo.
En ese momento Erza recordó las demás palabras del chico…
-Espera… ¿Dijiste Kami-sama?- preguntaba mientras se quedaba atónita.
¿Ese muchacho conocía a Kami-sama?
Gokū no entendió por qué ella se veía tan sorprendida, pero de todas formas respondió a su pregunta mientras comenzaba a caminar ya que se estaba haciendo muy tarde…
-Sí, estuve entrenando 3 años en el templo sagrado de Kami-sama para ir a competir al Torneo de Artes Marciales-
-¿Él te entrenó?- preguntó aún más impresionada.
-Bueno, él no me entrenó, siempre decía que estaba muy ocupado y que no tenía tiempo. Así que Mr. Popo me enseñó todo lo que tenía que aprender-
-¿Mr. Popo?-
-Es el ayudante que tiene Kami-sama como guardián del templo sagrado- sonrió Gokū antes de detenerse – Oye ¿Estás bien?-
Erza se había quedado atrás pues, al no tener más fuerzas, simplemente terminaba aplastada por el peso de la ropa que Gokū le había prestado.
-Sólo estoy cansada…- aclaró – No me queda magia y no puedo moverme-
-¿No te queda magia?- se sorprendió Gokū – Pero si no has sacado ningún conejo-
Erza simplemente tuvo algunas venitas hinchándose en su cabeza.
Algunos minutos después…
-Uno, dos… Uno, dos… Uno, dos…-
Esas eran las palabras que repetía Gokū mientras se encontraba parado de manos y hacía sus flexiones bajo la atenta mirada de una pelirroja que desviaba su atención unos momentos para ver la fogata que habían hecho y con la que se encontraban cocinando los grandes peces que el Saiyajin había conseguido.
Todavía tomaría algo más de tiempo hasta que la comida esté lista y Gokū había decidido aprovechar el tiempo para entrar a su casa y sacar otra de esas pesadas camisetas, usándola para su actual ejercicio mientras Erza usaba la que le había prestado…
-Oye…- llamó ella, dándose cuenta de que hasta ese momento no sabía cuál era el nombre del chico. Así que lo mejor era preguntar de una vez – ¿Cuál es tu…?-
Erza no terminó su pregunta pues Gokū interrumpió su ejercicio para hablar primero – Por cierto, la comida aún no está lista. ¿No te vas a bañar?-
Ahora que lo mencionaba, eso era verdad. Ella necesitaba darse un baño para poder limpiar sus heridas, pero no tenía un cambio de ropa y no tener magia en ese momento le impedía cambiar de atuendo.
En ese momento la pelirroja se sorprendió al ver que, mientras ella estaba pensando en el baño, ese joven había hecho otra fogata ligeramente más pequeña antes de marcharse corriendo a gran velocidad.
-¿Qué le ocurre?- susurró antes de sacar su conclusión – Es un chico muy extraño-
Gokū regresó luego de unos minutos más con un enorme bote metálico repleto de agua, el cual colocó después sobre aquella otra fogata.
-¿Te vas a bañar ahí?- preguntó Erza pues parecía obvia la respuesta – ¿No tienes una ducha?-
-No, esas cosas sólo están en la cuidad- dijo Gokū antes de sonreír – Además, es mucho mejor bañarse aquí afuera y mirar el cielo-
Erza concedió que el cielo de ese lugar se veía hermoso esa noche, cada constelación estaba brillante y resaltaba perfectamente gracias a toda la oscuridad del bosque, a excepción de las fogatas.
-Está listo- avisó Gokū – Ya puedes bañarte-
La maga lo miró sorprendida, entonces el baño era para que ella pudiera limpiarse. Le agradeció el gesto pero…
-No tengo otras ropas para cambiarme- dijo ella – Y no podré hacerlo hasta que mi poder mágico se recupere-
Gokū entró a su casa por unos momentos en los que se escucharon algunos ruidos, después de un minuto intrigante para la pelirroja, el Saiyajin salió con algunos atuendos doblados a la perfección, un abrigo azul, unos pantalones blancos y una toalla.
-Puedes usar esto para cambiarte- ofreció el pelinegro con tranquilidad.
-Me dijiste que no tenías ropa- le recordó ella con cierta molestia pues parecía ser que le había mentido.
-Yo no dije eso- contradijo Gokū con calma – Dije que no tenía ropa de mujer. Este es uno de los trajes que me dio Kami-sama para descansar de mi entrenamiento, a mí no me gusta mucho pero puede servirte-
La pelirroja se quedó en silencio, ese chico decía las cosas en forma demasiado literales, de todas formas le agradeció las molestias mientras tomaba los atuendos y ambos se quedaban allí.
El silencio era absoluto en el lugar. Los minutos continuaban pasando y ninguno de los dos se movía.
Gokū la miró intrigado – ¿No te vas a bañar? La comida ya casi está lista-
-¡Quiero bañarme pero no puedo porque sigues aquí!- respondió Erza con enojo pues era la cosa más obvia del mundo.
-Ah, era eso- dijo Gokū con tanta calma que ella lo estrangularía en ese momento de no ser porque le estaba brindando toda esa ayuda.
El Saiyajin se marchó hacia los peces que se cocinaban, sentándose cerca de éstos de manera que le daba la espalda a la pelirroja, quien no se confiaba pero en esos momentos no tenía otra opción…
El agua caliente casi la hizo soltar un suspiro de alivio pues todo su cuerpo se relajaba enormemente y, con los sonidos tranquilos del bosque y el cielo brillante por las bellas estrellar, Erza reconocía que ese chico tenía toda la razón.
Bañarse allí afuera era algo increíble.
Ella continuaba limpiándose mientras respiraba con tranquilidad, no recordaba hace cuánto que no disfrutaba de un baño tan reconfortante como el que tenía ahora.
Al ser una maga de clase S en su gremio, por lo general se le otorgaban misiones difíciles que requerían a veces semanas de viaje y otras más para cumplir el trabajo. De cierta forma, todas esas responsabilidades, sin mencionar el tener que reprender a sus compañeros a veces, la estresaban aunque ella reconociera que se sentía feliz junto a sus amigos.
Así que no. No recordaba cuándo fue la última vez que pudo relajarse.
Quizá pronto volvería con ellos, quizá no pues parecía ser que ese lugar estaba realmente muy alejado de la civilización normal como las ciudades o algunas aldeas a lo sumo. Tal vez tomaría tiempo el preguntar por las direcciones y todo el viaje de regreso, pero ella sabe que tarde o temprano regresaría.
Aunque, por otro lado, se supone que ella debería estar muerta, por más que deseara regresar con los demás, eso parecería un acto antinatural y…
La maga no pudo seguir pensando ya que Gokū le habló…
-Erza- la pelirroja se sorprendió pues había escuchado cómo ese muchacho la había llamado por su nombre – La comida está lista-
-Ya voy- respondió con calma antes de salir, tomando las ropas y metiéndose a la casa de Gokū para cambiarse…
Luego de algunos minutos más Erza ya se sentía mucho mejor y ambos comían tranquilamente. Bueno, en realidad sólo ella comía tranquila ya que el otro… es Gokū…
La maga estaba impresionada por verlo comer a tan alta velocidad, casi parecía que ni masticara la comida y seguramente así era pues se veía pasar simplemente los bocados antes de comer más y más.
"Come más que Natsu" pensó al ver que ese muchacho se había acabado 2 de esos 4 pescados y parecía tener espacio para más.
Durante la cena Gokū preguntaba por la vida de la pelirroja, sabía que era maga pero creyó que había algo más y tenía algo de curiosidad…
-Soy una maga clase S que pertenece al Gremio de Fairy Tail- aclaró
-¿Fairy Tail?- preguntó el azabache – ¿Qué comida es esa?-
-¡¿Eh?!- dijo ella con sorpresa – ¿No conoces a mi gremio?-
-¿Qué es un gremio?- cuestionó Gokū antes de sonreír emocionado – ¿Se puede comer?-
"Realmente… realmente estoy muy lejos de Fiore" pensaba Erza con sorpresa mientras una gota resbalaba por su cabeza por la ignorancia del muchacho.
Erza le hizo el favor a Gokū de aclararle lo que era un gremio mientras hablaba también sobre sus compañeros y los trabajos que hacían.
-¿Entonces hacen mucho más que sacar conejos?-
-¡No sacamos conejos!-
Por lo más sagrado ¡¿Hasta cuándo iba a seguir él con eso?!
-Mmmm… La verdad no entiendo muy bien lo que pasa, pero dijiste que estabas perdida y que querías llegar con tus amigos ¿Verdad?- quiso confirmar el Saiyajin.
-Sí, quisiera saber si tú conoces a alguien que pueda ayudarme a saber dónde estoy y cómo llegar a Fiore-
-Pues yo no sé nada de ese restaurante-
-¡Que es un país!-
-¡Pero seguramente Bulma puede ayudarte!- sonrió Gokū –Ella es muy inteligente y seguro sabe dónde está ese lugar-
-¿Bulma?-
-Es una de mis mejores amigas- aclaró el guerrero con otra sonrisa – También están Krillin, Yamcha, Oolong, Puar, Ten Shin Han, Chaoz, el maestro Roshi y Lunch-
-Si ella puede ayudarme ¿Podrías decirme dónde queda su casa?-
-Pues está algo lejos, pero puedes venir conmigo si quieres- ofreció Gokū - Mañana nos reuniremos en la casa de Bulma para ir a buscar las esferas del Dragón-
-¿Las esferas? ¿Te refieres a esa bola extraña que tienes en tu casa?-
-Sí, yo quería quedarme con mi esfera pero ahora necesitamos reunirlas todas- concedió el pelinegro.
-Tengo curiosidad ¿Por qué esa esfera que tienes es tan valiosa para ti?-
-Es que la esfera de 4 estrellas es el último recuerdo que me dejó mi abuelito antes de morir- dijo Gokū con aire nostálgico al recordar el tiempo que pasó con él.
-Lo siento- se disculpó Erza pues indagó en un tema demasiado personal sin querer, por lo que pensaba en algo para cambiar de tema, recordando las anteriores palabras del muchacho – Por cierto ¿Dijiste que necesitan reunirlas todas? ¿Acaso hay más?-
-Son 7 esferas del Dragón que están esparcidas por todo el mundo. Si logras juntar las 7 esferas puedes llamar a Shenron para que te cumpla un deseo-
-¿Shenron? ¿Es el Dragón que mencionaste? ¿Y puede cumplir un deseo?-
-Sí, nosotros queremos pedirle que reviva a toda la gente que murió en el Torneo de Artes Marciales por culpa de Piccolo-
-¿Quién es Piccolo?- preguntó ella con cada vez mayor curiosidad mientras el tiempo pasaba sin que ambos lo notaran pues ella estaba muy entretenida escuchando quién era Piccolo, la reencarnación del original al cual Gokū derrotó cuando era un niño antes de ir al templo sagrado para entrenar con Kami-sama pues el nuevo Piccolo iba a participar en el Torneo de Artes Marciales para acabar con todos los peleadores que pudieran estorbarle en su ambición de conquistar el mundo.
"¿Cómo es que nosotros no sabíamos nada de eso?" se preguntaba la pelirroja mientras sus preguntas hacían que la conversación fuera redirigida a otro tema como la manera en que todos ellos se conocieron por la búsqueda de las esferas.
Gokū se veían bastante feliz mientras recordaba todas esas aventuras vividas con sus amigos, pero también reconocía que se sentía muy bien que alguien finalmente lo escuchara de una manera tan atenta como lo hacía Erza en ese momento.
No se confundan, Gokū sabe que sus amigos lo aprecian mucho, pero él debe admitir que todos ellos realmente nunca lo tomaban en serio a no ser que se tratara de una pelea pues en ese asunto él era considerado el mejor de todos.
La charla continuó por quién sabe cuánto tiempo más hasta que ambos habían coincidido en que ya era tiempo para ir a dormir si querían llegar temprano a la casa de Bulma.
Gokū muy amablemente le dijo a Erza que podía usar su cama para dormir esa noche, pero la maga rechazaba la oferta diciendo que él merecía dormir cómodo por todas las molestias que se había tomado para con ella ese día.
Ambos simplemente siguieron insistiendo, Gokū porque las enseñanzas de su abuelo decían que siempre debía tratar muy bien a todas las mujeres, y Erza porque sus modales y personalidad le exigían ser justa con él.
Y al final, dado que ninguno cedió, ambos terminaron compartiendo la cama…
Se encontraban recostado tranquilamente dándole la espalda al otro mientras la pelirroja sentía su rostro arder un poco pues estaba durmiendo por primera vez con un chico.
Gokū por su parte… Gokū se moría del sueño y quería dormir ya, pero el aparente nerviosismo de su visitante era casi palpable.
-Erza ¿Estás bien?- preguntó un soñoliento Saiyajin – Tienes que dormir, mañana debemos ir a casa de Bulma-
-Sí, lo sé. Gracias…- Erza recordó de nuevo que hasta ahora no sabía su nombre – Esto… disculpa… pero ¿Cómo te llamas?-
La maga pensó que quizá lo había ofendido al preguntar tan tarde ese detalle y sentir cómo es que el muchacho se levantaba para quedar sentado. Ella no retrocedió, ese chico tenía derecho a enfadarse después de todas las molestias que se había tomado para hacerla sentir cómoda.
Erza volteó para mirarlo y sorprenderse al verlo dar una sonrisa de disculpa.
-Perdón, olvidé decirte mi nombre- se pasó una mano por los cabellos – Mi nombre es Son Gokū, mucho gusto-
-Son… Gokū…- ella sonrió – Entonces gracias por ayudarme hoy, Gokū-
El guerrero devolvió el gesto antes de caer dormido para la diversión de la pelirroja, quien en ese momento se sintió lo suficientemente tranquila como para dejarse llevar y dormir plácidamente.
A la mañana siguiente…
El desayuno ya se había terminado y Gokū simplemente hacía unos calentamientos para despertar todo su cuerpo, viendo que la maga aún no salía.
-Erza ya vámonos- dijo el guerrero y momentos después la pelirroja salía con su armadura clásica, su falda azul y sus botas negras – ¿Te cambiaste de ropa?-
-Te dije que sólo necesitaba reponer mi magia, todavía no la recupero toda, pero por ahora es suficiente para cambiarme- sonrió divertida por ver la sorpresa en el chico – Por cierto, ahora que lo pienso. ¿Cómo vamos a llegar si me dijiste que estaba lejos? Ahora no creo tener el poder suficiente para ir volando hasta allá-
-¿Tú también puedes volar?- preguntó Gokū con sorpresa, cosa que también la sorprendió a ella.
-¿Eh? ¿Tú puedes usar magia de vuelo?-
-Pues la verdad no creo que sea magia, pero sé volar. Aunque aún me falta mejorar mucho- aclaró antes de sonreír – ¡Así que iré en mi nube voladora!-
-¿Tu qué?-
Gokū procedió a gritar para llamar a su nube y después de unos momentos más Erza se sorprendía al ver una pequeño destello amarillo acercándose a gran velocidad para después detenerse frente al guerrero que de un salto se subió.
-Una nube- susurró ella, presa de la incredulidad pues jamás en su vida había visto algo similar.
-Erza, vámonos ya- dijo mientras le hacía un gesto para subir también.
-Ya voy-
La maga imitó al pelinegro y dio un salto para subirse, pero por desgracia pasó de largo y terminó aterrizando sentada en el suelo.
-¡Tu nube está rota!- se quejó mientras se frotaba la zona herida.
-No está rota, es sólo que las personas que no tengan un corazón puro no pueden subir- dijo Gokū antes de tomarse el mentón para pensar – Qué extraño, tú me dijiste que no eras una mala persona-
El guerrero se acercó un poco y los rostros de ambos quedaron a escasos centímetros mientras ella enrojecía por tenerlo tan cerca.
-Erza…-
-¿Sí?-
-¿Tú también eres una pervertida como el maestro Roshi?-
Momentos después ambos iban tranquilamente sentados en la nube, Erza estaba en silencio y para no caerse iba aferrada a la espalda de Gokū, del mismo Gokū que en ese momento se tomaba una mejilla enrojecida y marcada perfectamente por la huella de una mano.
Ambos recordaron lo de hace unos momentos y volvieron a concluir lo mismo.
"Es muy extraño/Es muy extraña"
Sí, puede que ahora crean saber eso, pero lo que no sabían es que el día anterior simplemente era el inicio de una nueva aventura para estos dos.
