Capítulo 2: Comienza el viaje y las complicaciones.

Para Hotaru parecía haber pasado una eternidad desde que Utakata había abandonado el lugar diciendo que volvería pronto. Pero igualmente su ánimo no decayó ni un poco, seguía emocionada y la espera no hizo mas que aumentar dicha emoción. Así que cuando vio que el joven de kimono azul aterrizó en una burbuja justo en frente suyo casi saltó hacía él con una sonrisa quedando muy cerca de su rostro, haciendo que Utakata retrocediera con una expresión asustada que duró unos nanosegundos antes de que recuperara su compostura habitual, relajada y fría.

—¿Que estas haciendo?, no te emociones tanto. Una de las primeras lecciones que debes aprender es a mantener la calma, una mente calmada puede encontrar una solución más rápida a cualquier problema.—soltó en parte porque era cierto y en parte porque le venía bien que la joven le bajara a la emoción, a partir de ahora deberían viajar con prudencia y no llamar demasiada la atención, porque si bien había obtenido el permiso para llevar a su aprendiz en un viaje de entrenamiento su nombre aún permanecía en el libro bingo con una buena recompensa por su cabeza, y lo mejor era evitar cualquier problema más aún si tenía a Hotaru con él, ya que ahora debía preocuparse no sólo por su vida sino también por la de la nieta de En No Gyōja.

Suspiró con cansancio al ver como la joven prestaba suma atención a cada una de las palabras que salían de su boca como si él fuese una especie de sabio milenario que estaba predicando palabras sagradas. Sin dudas este sería un viaje difícil.

Hotaru se reprendió internamente por no llevar lápiz y papel en aquel momento para apuntar las sabias palabras que su maestro acababa de decir. Quería adoptar la filosofía de su maestro, parecerse más a él y dejar de ser aquella niña inmadura a la que secuestran y engañan con facilidad. A pesar de no llevar lápiz ni papel se aseguró de grabar sus palabras en su mente. Mantener la calma. Inhaló y exhaló una vez y calmó su ferviente emoción, o al menos eso hizo exteriormente, en su interior seguía igual de emocionada o incluso más pero Hotaru supo fingir muy bien.

—Esta bien. Disculpe, Maestro.—dijo haciendo una educada reverencia— ¿Como le fue con el permiso?

La forma como se expresó Hotaru repentinamente calmada y serena con bastante educación (digna de la heredera del que alguna vez fue uno de los clanes más respetados) dejó ligeramente desconcertado Utakata, sorprendiéndose una vez más por la rapidez con que aprendía cada cosa que le encomendaba. Aún recordaba cuando trato de "enseñarle" cosas que pensaba que estaban completamente fuera de su alcance para que se resignara y lo dejara en paz y ella simplemente se las ingenió para aprender sola. Sin dudas tenía talento.

—Me las arreglé para obtener el permiso necesario.—dijo dándose la vuelta y empezando a caminar para que ella lo siguiera y no continuar perdiendo el tiempo. Afortunadamente había conseguido persuadir a Tsurugi, después de todo Kirigakure lo necesitaba de su lado y de alguna manera después de hablar de su maestro Harusamen, Tsurugi se quedó más tranquilo, quizá pensando que después de saber la verdad sobre su maestro Utakata se haría dócil ante los altos mandos de la aldea. Y quién sabe quizás si les daría su lealtad pero por ahora haría las cosas a su modo.

—Me alegro mucho Utakata-sama.—dijo esbozando una cálida sonrisa aún conservando (externamente) la calma que su maestro había dicho era tan importante.

—Andando.—dijo con su habitual actitud estoica al ver que la rubia había detenido su andar.

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Llevaban bastante tiempo caminando y no iba a engañar a nadie se moría por preguntar a donde iban y cual sería su primera parada en aquél viaje de entrenamiento. Recordaba que Naruto le había mencionado algo sobre el primer viaje con su maestro, había sido una ciudad de hostales, un sitio turístico y si mal no recordaba tuvieron que enfrentarse a dos enemigos muy poderosos pero al final su maestro se las había arreglado y nadir salió herido. Se preguntó si Utakata la estaría llevando a un lugar turístico o a una pintoresca posada donde pasarían la noche o si tendrían que enfrentar a algún malvado. La intriga la carcomía en su interior pero su semblante se mantenía calmado e imperturbable, era el primer día del viaje, tenía que acatar todas las recomendaciones de su maestro, quería que él estuviese orgulloso de ella. Sin embargo su semblante pacífico e imperturbable no duraría mucho. Un recuerdo del lugar del bosque que estaban atravesando empezó a llegarle lentamente pero cuando por fin pudo reconocer aquel sitio su grito no se hizo esperar.

—KYAAAAAAH—el grito de la rubia recorrió todo el bosque en lo que a Utakata le pareció kilómetros a la redonda, y la joven hubiese seguido gritando de no se porque se acercó y puso una mano en su boca para callarla.

—¡¿Que demonios sucede?!—exclamó Utakata visiblemente molesto—¿Por qué gritas así de la nada?

Hotaru trato de explicarse rápidamente pero la mano de su maestro aún sellaba sus labios haciendo que en vez de pronunciar palabras soltara una serie de ruiditos raros e incomprensibles.

—¿Que dices?—preguntó con furia emanando de sus ojos ambarinos.—Habla.

La joven tuvo que colocar ambas manos sobre la de su maestro (que estaba callandola) bastante alarmada para que éste recordara que no podría hablar correctamente si él no se lo permitía.

—Ah.—dijo rascándose la nuca con su mano libre, lo habia olvidado. Estaba tan perturbado por su grito que simplemente temía que si quitaba la mano de sus labios la muchacha volvería a escandalizarse con otro grito semejante así que antes de liberar su boca agregó: —Pero si vuelves a gritar lo pagarás caro Hotaru.

Con ojos suplicantes y temerosos asintió temiendo lo que su maestro podría hacer si se enfadaba de nuevo con ella, no quería hacerlo molestar en ese primer día de viaje, las cosas tenían que ir bien entre ellos dos, no quería que de pronto se arrepintiera de entrenarla y la dejara botada en la aldea.

Utakata retiró su mano lentamente y se quedó parado expectante, esperando una respuesta que tuviera algo de coherencia.

—Este lugar...—dijo con voz temblorosa—Hay sanguijuelas de montaña en esta parte del bosque.

Sus manos temblaban y empezó a sudar ligeramente recordando las enormes sanguijuelas que habían aparecido cuando Naruto la estaba acompañando hacia la aldea. Y es que Hotaru era valiente para muchas cosas pero las sanguijuelas no eran una de ellas, esos parásitos chupasangre le ponian los nervios de punta.

—¿Sanguijuelas?—Utakata se quedó varios segundos pensando sobre ello, meditando y no recordaba en ningún momento que hubiese de aquellos animales por esos lares, es decir, a veces salia del monte Katsuragi a pasear y tomar aire fresco por allí y nunca hubo indicios de tales parásitos.—Hotaru debes estar equ...

No pudo terminar de decir lo que iba a decir cuando la muchacha se pego a él tomando su brazo derecho y aferrándose como si se le fuese la vida en ello. Estuvo a punto de decirle que se alejara de él que se estaba comportando como una mocosa, pero cuando iba a hablar las palabras no salían de su boca. Algo en su mente le decía que era su deber proteger a su estudiante, y es que si bien era nuevo en esto de ser maestro y puede que no tuviese muy en claro como llevar a cabo su tarea de la mejor forma, ver a Hotaru tan asustada y nerviosa no era lo mejor, y si aquél pequeño detalle la dejaba más tranquila, era lo menos que podía hacer ¿no?

Se aclaró la garganta algo incómodo por la cercanía de la rubia —Sólo no grites de nuevo, Hotaru. Andando.

En realidad Hotaru no había pensado bien sus acciones, sólo se dio cuenta de lo que estaba haciendo cuando su maestro habló, y el que la dejara ir de su brazo la sorprendió un poco pero a la vez se alegró ya que ese pequeño gesto la tranquilizaba, los bien desarrollados reflejos que poseía Utakata no permitirían que una sanguijuela la tocara así que lo mejor era ir lo mas cerca posible de él.

Asintió en respuesta y ambos empezaron a caminar más cerca de lo que alguna vez imaginaron estar. Pero Hotaru no estaba nerviosa ni nada por el estilo, al contrario la cercanía con su maestro la hacia sentir tranquila porque siempre contaba con él para protegerla de eso estaba completamente segura, se preocupaba por ella aunque él no lo quisiera aceptar la mayor parte del tiempo. Sonrió sin darse cuenta mientras avanzaban atravesando la espesura del bosque.

Por otro lado, Utakata no se encontraba para nada tranquilo, a pesar de que su expresión se mantenía igual que siempre, calmada y fría, no podía estar completamente sereno con el cuerpo de la rubia aferrandose asi como asi a su brazo derecho, lo ponía tenso ya que nunca había estado tan cerca de alguna persona, mucho menos de una chica. Esto lo hizo tener que replantearse la forma en la que pensaba llevar a cabo aquél viaje, no podía ser tan relajado con ella, debía establecer una barrera entre ambos, una barrera que los mantuviera en sus roles de alumno y maestro, porque si bien obviamente no había nada entre ellos, puede que alguna situación del futuro lleve a un malentendido.

Una gotita de sudor empezó a bajar de una de sus cienes como única muestra de su preocupación, ya que su rostro se mantenía tan relajado como siempre. Si bien ya estaba preparado psicológicamente para afrontar que el viaje no sería nada fácil, esos pensamientos que acababan de cruzar su cabeza no los había tomado en cuenta para nada, ya que tenía planeado tomar como modelo el entrenamiento que tuvo con su maestro, pero la situación era totalmente diferente, en muchos sentidos y de muchas maneras, tantas que no sabría por donde comenzar si tuviera que numerarlas, pero comenzando por el hecho de que no eran del mismo género y esto podría parecer un pequeño detalle insignificante, pero no lo era. No podrían dormir juntos, los baños serían una molestia, el acampar también; y nada de eso importaría si Hotaru fuese lo suficientemente fuerte como para protegerse de unos simple ladrones pero por los momentos no era así, ella era muy hábil y lista, lo tenía claro, pero no podía darse el lujo de perderla de vista ni un minuto, era su responsabilidad, le había prometido al viejo Tonbei que la cuidaria con su vida, e incluso le había asegurado al tonto de Naruto que la mantendría a salvo a toda costa.

Suspiró cansado, sobreanalizar cosas tan insignificantes como aquellas no era su estilo, no solía preocuparse mucho por nada de hecho, era un espíritu libre que iba de aqui para allá, vagando por los bosque huyendo de sus perseguidores o sino luchando contra ellos, no le importaba nada, no desde que sucedió el incidente con su maestro, aquél día cambió por completo, ya no era un estúpido e inocente niño que solo pensaba en aprender y cumplir al pie de la letra sus misiones ninja. Y después de enterarse de la verdad tras lo ocurrido con Harusamen no había cambiado mucho su forma de ser y de pensar, de hecho no cambió en nada más que lo que pensaba sobre la relación maestro/aprendiz, ahora creía que podía llegar a ser un maestro como lo fue alguna vez el suyo, tenía una nueva esperanza, una nueva meta, y Hotaru era quien se la había dado, le estaba grandemente agradecido aunque no lo mostrara de la mejor manera, pero le debía su vida y mucho más, ella lo salvó y no solo eso, ahora le estaba brindando un nuevo futuro.

Se sumergió tanto en sus pensamientos que no se dio cuenta del momento en que a lo lejos empezó a divisarse entre las hojas del bosque una pequeña posada de dos pisos, hecha practicamente de madera en su totalidad o al menos eso parecía, salía humo de ella, seguramente procedente de la chimenea encendida, y no se percató pero el sol parecía estar poniéndose, no quedaría más que un par de horas para que se ocultara completamente dejandolos a oscuras en medio del bosque, si fuera por él no le importaría mucho, caminaría hasta que el cansancio se apoderara de su mente y sus músculos y sus ojos no pudiesen mantenerse abiertos y así entonces se dejaría caer sobre las raíces de un árbol a descansar por unas horas, pero definitivamente Hotaru no estaría de acuerdo en vagar por el bosque hasta altas horas de la noche, y mucho menos teniendo en cuenta que al parecer le temía a los pequeños animales de la naturaleza. Ese era un nuevo recordatorio de que las cosas no eran iguales, habían cambiado en el instante en que acepto entrenarla y viajar con ella, y no era un mal cambio, solo no estaba acostumbrado a ello.

—Pasaremos la noche aquí. Mañana empezará tu entrenamiento.—dijo firmemente.

Siguieron caminando y Hotaru se soltó rápidamemte de su brazo cuando estaban a sólo unos metros de distancia de la entrada de la posada, su cara estaba levemente sonrojada, esperaba que al menos aparecieran algunas orugas para no quedar como una mentirosa, es decir, en parte se alegraba de no haber visto ninguno de esos parásitos pero le daba mucha verguenza el haber ido del brazo de su maestro tan asustada y que al final no hubiese ni una sola sanguijuela en todo el camino. Esperaba que Utakata no se lo reprochara ni se riera de ella.

Suspiró cansada del viaje, no estaba acostumbrada a viajar tanto a pie, ya se encontraban bastante lejos de la aldea del clan, no había retorno, ya no podía arrepentirse de haber iniciado aquella aventura, estaba más que determinada a volverse más fuerte y ser digna del apellido Tsuchigumo, querría que su abuelo estuviera vivo aún para ver lo fuerte que se volvería y esperaba que donde sea que se encontráse la estuviera observándo. Mientras caminaba junto a su maestro (a una distancia más aceptable) hacia la entrada de la posada pareció haber olvidado la primera lección de su viaje porque no estaba en lo absoluto calmada y no se molestaba en fingir, ¡Habian llegado a la primera parada! Y el día siguiente empezaban a entrenar, no recordaba haber estado tan feliz en su vida.

Al entrar en la posada notó como su maestro se tensaba, Utakata miró a todos lados escudriñando a cada uno de los viajeros, parecía estar nervioso por algo, pero pronto volvió a adoptar su postura calmada así que Hotaru se olvidó de preguntarle que sucedía y empezó a admirar el pintoresco lugar que sin dudas era cálido. La leña ardía en la chimenea dando una agradable sensación de calor en todo el cuerpo, en la sala principal había multiples mesas y sillas, algunas con viajeros charlando sobre su próximo destino, en algunas otras habían familias conversando alegremente e incluso habían una que otra parejita de novios. Se veía que a pesar de ser un lugar no muy grande era bastante concurrido y muy popular.

Detrás del recibidor había una señora de cabello rizado algo mayor, se veía bastante amable y extrovertida. Se acercaron a ella y Hotaru se apresuró a hablar, conociendo a su maestro seguro querría ahorrarse la molestia de pedir las habitaciones.

—Buenas tardes señora, si no es mucha molestia nos gustaría pedir dos hab...

—Nos gustaría pedir una habitación para ambos.

Hotaru se quedó perpleja, ¿Una habitación para ambos? ¿Porque no simplemente pedir dos? Las repentinas palabras de su maestro la dejaron inmóvil. Desde que entraron Utakata se había estado comportando extraño pero no pudo imaginar la razón por la cual de pronto quería que durmieran en una habitación juntos. Se quedó sin habla observando a su maestro.

—Entonces van a querer una habitación para ambos, imagino entonces que será matrimonial—dijo la señora en dirección a Utakata con una sonrisa pícara.

—Por su puesto.

Y no solo la respuesta la dejó sorprendida. En ese momento Utakata le pasó un brazo por los hombros y la atrajo hacia él. Hotaru había perdido el habla por completo asi que solo se limitó a observar los ojos color ámbar de su maestro tratando de descifrar que era lo que sucedía. Definitivamente no entendía nada.

Hasta aquí llego el chapter, cuentenme que les ha parecido y si les gusta igual que a mi la parejita esta, o si al menos no querían un fimal tan trágico como el del anime:'v me dolió mucho uwu. Bueeeno, dejenme en los comentarios que les está pareciendo la historia y que es lo que creen que le pasó a Utakata al final del cap jejejej.

Me esforcé en este cap y me divertí mucho haciendolo, de hecho se me fue el tiempo SON LAS 3:34 am y bueno yo mejor me voy a dormir, lo publicaré más tarde a lo que me levante xd.

Espero que les haya gustado.

Sayonara~