Segundo capítulo. Me ha parecido interesante escribirlo, y ya tengo una trama más o menos desarrollada, aunque suelo ir improvisando.
-Lollyfan33: Muchísimas gracias por tu review, me alegro de que te gustase la historia. Conforme la trama avance, los capítulos se irán haciendo más largos. Si tienes cualquier idea o sugerencia no dudes en proponérmela.
-¡Solicito permiso para embarcar!-exclamó el naufrago, al aterrizar sobre la cubierta del Going Mery.
-¡Pero si ya has embarcado!-se indignó Sanji.
-Permiso no concedido-dijo Zoro, entre dientes.
-¡UHOOOOOA! ¡COMO HA MOLADO! ¿CÓMO DEMONIOS LO HAS HECHO?-preguntó Luffy, alucinando-¿es decir, lo tenías calculado?
El hombre no respondió; se limitó a colocarse bien su sombrero tricornio, sacudirse los ropajes, y después, sacando una vieja brújula comenzó a girar de un lado a otro, siguiendo sus indicaciones.
-Me parece que es un poco sordo-comentó Zoro con ironía.
-¡OYE! ¿NO ME ESCUCHAS O QUÉ?-preguntó Luffy, algo molesto.
Él seguía pendiente de la brújula, haciendo caso omiso de sus comentarios. Se paseó por toda la cubierta, subiéndose sobre mesas y sillas; después pasó también entre los árboles de mandarinas de Nami, cogiéndola una y comiéndosela con piel y todo, y tras asomarse también por las habitaciones y el timón, regresó a su punto de partida. Luffy, Chopper y Usopp le siguieron todo el rato, intrigados. El capitán del sombrero de paja imitó los particulares andares del naufrago, que se movía como si estuviese borracho, o mareado.
-Jo, jo, eres muy gracioso tío. ¿Quieres unirte a mi tripulación?-preguntó Luffy, muerto de risa, mientras le seguía, pero él no respondió. Solamente murmuraba cosas en voz baja; parecía que le hablaba a su brújula-podemos jugar al escondite si quieres-sugirió Luffy, y Zoro le dio un golpe en la nuca.
-Luffy, reacciona, imbécil ¡No podemos estar así todo el día!-le reprendió el espadachín.
-¿Por qué no? Es muy divertido-Luffy se encogió de hombros.
-¿No querías ir a Tortuga? Pregúntale a este fulano que quién es y de dónde viene-bufó Zoro-si no, lo haré yo.
-Mffff, está bien. Pero es que pasa de mí-Luffy se acercó de nuevo al desconocido, que seguía girando y dando tumbos por el barco, completamente a lo suyo-oye tío ¿tú quién eres?
Él no respondió, y Luffy se rascó la nariz, con fastidio. Miró a Zoro y a Sanji, que le apremiaron con un gesto a volver a intentarlo.
-Yo me llamo Luffy ¿y tú?-repitió el capitán, impacientándose un poco.
-¡AJÁ!-exclamó el desconocido de repente, dando una fuerte patada en el suelo-¡Lo sabía, sabía que estaba por aquí! ¡Por fin!
Avanzó corriendo hacia donde estaban las cosas de Zoro, en su zona de entrenamiento, y abriendo una bolsa que el espadachín había subido de su habitación, sacó una botella de sake, y la vació de un trago.
-¿Eso era lo que buscaba?-preguntó Sanji, dando una honda calada a su cigarro.
-¡Eh! ¡Era la última!-exclamó Zoro, furioso, avanzando hacia el naufrago, pero Luffy le detuvo.
-¿Cómo sabías que la botella estaba ahí?-preguntó Luffy, pero de nuevo el tipo pasaba de él.
-Debe haber más… tiene que haber más ¿QUÉ? ¿NO TENÉIS MÁS RON?-preguntó muy furioso, volviéndose hacia ellos.
-Estooo… ¿Con ron se refiere a sake?-preguntó Usopp, extrañado.
El extraño personaje iba a responder, cuando Nami se puso en medio. Empezaba a estar un poco harta de toda aquella payasada, y quería poner rumbo a la Isla Tortuga lo antes posible.
-Disculpe, amigo. ¿Le importaría decirnos quién es usted? Porque no se ofenda, pero no es muy normal aparecer de la nada en alta mar, subirse a nuestro barco e ignorarnos por completo-dijo la pelirroja, hablando con su habitual tono agresivo que empleaba sobre todo para Zoro y Luffy.
El tipo se la quedó mirándola, pasmado, y por primera vez dejó de atender a la brújula. Nami arqueó una ceja al darse cuenta de que él la recorría con la vista desde la cabeza a los pies.
Finalmente, el extraño se acercó a Nami, y volvió a hablar:
-Querida, lamento si mis formas te han molestado. Pero estaba sediento, y necesitaba algo para nutrir mi pobre y gastado cuerpo… y tal vez necesite algunas cosas más-Zoro, Luffy y Sanji abrieron los ojos como platos al ver como aquel personaje ponía su mano en la cintura de Nami, y la guiñaba un ojo, insinuador.
-Vaya con el amigo-dijo Robin, riendo.
-¿Y quién sois vos, oh hermosa dama?-dijo el marinero, volviéndose hacia Robin, y haciéndola una galante reverencia-por lo que veo, he debido de morir ahogado, y me encuentro en una especie de cielo de los piratas-rodeó con su otro brazo la cintura de Robin, y le dio un pellizco en la cintura a Nami, que soltó una risita, sin poder creérselo.
-¿Esto es una broma, no?-dijo Zoro, fulminando al hombre con su mirada.
-¿Cómo-lo-hace?-dijo Sanji, alucinado al ver a sus dos princesas encantadas entre los brazos de aquel tío con pintas de vagabundo.
-¿Entonces eres pirata?-preguntó Robin con presteza. Aunque parecía encantada con aquel baboso, seguía siendo tan aguda como siempre.
-Oh, el mejor de todos. Yo diría más bien el rey de los piratas-comentó él, y al oír aquello, Luffy se quedó boquiabierto-mi nombre es Jack, Jack Sparrow. Capitán Jack Sparrow, para ser más precisos.
Nami y Robin rieron, mientras Jack les susurraba cosas al oído.
-¡Oye, Jack Espárragos tú no puedes ser el rey de los piratas!-dijo Luffy, enfadado-¡Ese voy a ser yo!
-¡Sí, Luffy será el rey de los piratas! ¡Sólo él podría encontrar el One Piece!-le apoyó Usopp-¡él es muy muy fuerte!
Jack les observó, extrañado.
-Mis queridos e ingenuos marineros, no sé a qué viene tanto alboroto. Y respecto a lo que tú dices, extraño chico de nariz demasiado larga para su concepción física, estás equivocado. Obviamente, solo yo puedo encontrar el One Piece. Y obviamente yo soy mucho más fuerte que tu amigo el neurótico con nombre de hámster.
Dijo todo aquello tan deprisa y gesticulando tanto que ellos apenas le entendieron. Pero Luffy captó al menos que le habían insultado.
-Y no me llamo Espárragos, es Sparrow, mucho más elegante, además-añadió Jack. Luego se volvió hacia las chicas-¿tenéis un mapa de rutas?-preguntó, sonriéndolas con encanto-necesito llegar a la Isla de la Tortuga.
-¿En serio?-dijo Nami, sonriendo-¡Nosotros también íbamos hacia allí!
-Bueno, eso es discutible-intervino Zoro, con su mala uva habitual.
-No, no lo es-le replicó Nami, sacándole la lengua-será un placer llevarle, señor Sparrow.
-¿No eras tú la que dijiste que…?-insistió Zoro, pero Nami le dio un pisotón y le hizo callar.
-Me parece estupendo, aunque este barco no me termina de convencer-dijo el pirata, rascándose la barba-para empezar ¿qué se supone que es esa cabeza que hay en la proa? Parece una cabra…
Usopp, que era el que más quería al navío, se puso rojo como un tomate, y avanzó hacia el pirata, furioso.
-Es el mascarón de proa. Es un macho cabrío, y nos gusta mucho-dijo, fulminando con su mirada a Sparrow.
-Querido Napias, eso no es un mascarón. Quiero decir, no es uno decente. Sugiero que pongáis uno con la forma de una mujer desnuda. Son los mascarones más bonitos-Jack hundió la nariz de Usopp con su dedo, haciendo que el chico le mirase estupefacto.
-Eso de la mujer desnuda es una buena idea-dijo Sanji, babeando.
-No podía faltar el cocinero…-suspiró Zoro-parece que me voy a tener que ocupar yo mismo de esto-el espadachín avanzó hacia Jack y le miró fijamente, tratando de intimidarle con su fiera mirada-este no es tu barco. No son tus normas. Así que mejor te vas relajando.
-¡Vaya, tienes espadas!-exclamó Sparrow, señalando las tres espadas de Zoro, que estaban atadas a su cinturón-¡Tú sí que eres interesante! Algún día te enseñaré como se manejan.
Zoro se quedó a cuadros al escuchar aquello. Aquel tipejo con pinta de alcohólico fugado pretendía darle lecciones de lucha ¿a él? No sabía si reír o cortarle en pedacitos y ordenar a Sanji que lo guisara.
-¿Dónde está mi camarote, querida…? No me sé tu nombre, por cierto-le dijo Jack a Nami, que soltó una risita.
-Es Nami-respondió.
-Precioso-Jack la volvió a guiñar un ojo-si puedes llevarme hasta mis aposentos. Y de paso llevarme un guiso. Estoy hambriento.
-Claro, sígueme. Sanji, prepárale un estofado a Jack-dijo Nami, mientras guiaba al recién llegado al interior del navío.
-Pero Nami, cielo… no queda carne, ¿te acuerdas?-balbuceó Sanji.
-Improvisa-le replicó ella, sin dignarse a hacerle más caso.
-Eso, chato-Jack cogió el cigarro de Sanji y dio una honda calada, después se lo devolvió y le dio una palmadita en la mejilla.
Jack siguió a Nami hacia los cuartos, pero antes se detuvo para observar a Chopper, que hasta entonces se había dedicado a escuchar en silencio la conversación.
-¿Y tú qué se supone que eres?-preguntó Sparrow, sorprendido.
-Soy Chopper-respondió el reno con inocencia. No supo que más decir.
-Oh, claro, Chopper. No caía-Jack asintió y se marchó a su nuevo camarote.
Los nakamas se observaron en silencio, sin poder creerse aún lo que ocurría.
-¡Hay que cargarse a ese tío!-saltó Sanji, que parecía al borde de un ataque.
-¡Sí, yo os encubriré!-le apoyó Usopp, que después de los comentarios sobre su nariz le había cogido mucha tirria.
-Yo no sé qué decir-dijo Zoro, que aún flipaba.
-Yo no entiendo nada-dijo Chopper, con dulzura.
Todos miraron a Luffy y a Robin. Ambos parecían indiferentes.
-¿Y bien?-Zoro miró a Robin. No le gustaba ni un pelo que ella y Nami le hubiesen estado riendo las gracias a aquel tío.
-Quiere ir a Tortuga, que era a donde hemos decidido ir. Así que a mí ni me viene ni me va-dijo Robin, con tranquilidad-pero me cae bien. Y os pone de los nervios.
-¿Y tú, Luffy?-preguntó Sanji.
-Dice que va a ser el rey de los piratas-le dijo Usopp a su capitán, tratando de enfadarlo.
Luffy suspiró, con aburrimiento.
-No sé, es un tío raro-dijo.
-¿En serio?-dijo Zoro con sarcasmo.
-Pero si dice que puede encontrar el One Piece será por algo. Lo mejor será que se quede con nosotros, a ver si averiguamos algo más. Y no podemos dejarle tirado en medio del mar-razonó Luffy, con tranquilidad.
-Oh, sí podemos-dijo Usopp, en el que parecían haberse despertado ansias asesinas.
-¡Nami no puede decidir siempre todo lo que hacemos! ¡Tienes que imponerte un poco Luffy!-exclamó Sanji.
-Je, mira quién fue a hablar…-comentó Zoro, y el cocinero se volvió hacia él, enfadado, iniciando otra de sus peleas.
-Nami no lo ha decidido, lo decido yo ahora-concluyó Luffy-y ya está.
Tras decir esto, el chico de goma se volvió a subir al palo mayor del barco, y se dedicó a contemplar el soleado cielo.
-Pues vaya con el capitán. Está hecho un calzonazos-dijo Sanji, abatido.
-Sí, un poco más y llega a tu nivel-comentó Zoro con sorna, y Sanji le dio una patada.
-Tener a Sparrow aquí nos va a traer muchas risas, Chopper-le dijo Robin al reno, que se encogió de hombros.
Zoro y Sanji rodaron por el suelo peleándose, mientras Usopp trataba de detenerlos, justo cuando Nami volvió a aparecer agarrada del brazo de Jack.
-¿Y dime, Jack? ¿Cómo es que solo tú puedes encontrar el tesoro del One Piece?-preguntó Nami, apoyando su cabeza en el hombro de Sparrow.
-Verás querida. Cuando el capitán Jack Sparrow dice que quiere conseguir algo, lo hace. No soy de los que se van tirando faroles-respondió el pirata, claramente encantado con toda la atención que estaba recibiendo.
-¿Qué se tira qué?-preguntó Chopper, malinterpretando la expresión.
-Oh, hola otra vez, bichillo. Eres muy curioso-le saludó Sparrow, pasando sus manos llenas de anillos por los cuernos de alce.
-Ya he corregido el rumbo. En tres días estaremos en Tortuga-dijo Nami a Zoro y Sanji, que la miraron apesadumbrados.
-Sí, y yo por fin podré comenzar mi fabulosa travesía. Llevo demasiado tiempo esperando-Jack sonrió, y observó el horizonte con una extraña expresión en su rostro-el gran viaje de Jack Sparrow hacia el gran éxito. La gloria y la fama… por fin.
-¿Y cómo pretendes llegar hasta allí, si no te ofende la pregunta?-le dijo Zoro, apoyado por Sanji y Usopp.
Jack observó a Zoro unos instantes, como si no supiera decidir que pensar sobre él. Después, le sonrió con suficiencia.
-Te lo explicaré, chico-cesped-al escuchar aquel apodo, Zoro enrojeció al igual que Usopp-solo necesito tres ingredientes. Y ya los tengo. Más o menos…
-¿Ingredientes?-preguntó Sanji, sin comprender.
-No hablo de comida, señor chef-Jack sonrió a Nami y a Robin, y luego sacó su brújula, que brilló mientras se balanceaba en sus manos-solo necesito cierta fruta… cierto barco… y esta brújula.
Desde arriba, Luffy escuchaba la conversación, y observó la brújula de Sparrow con atención. El chico de goma se sentía mucho más intrigado por el recién llegado que el resto, aunque disimulado con su actitud habitual no lo pareciera.
Espero que os haya gustado. Si es así, valoro mucho cualquier crítica. Crítica constructiva, eso sí.
