=Inuyasha no me pertenece =
Sin nada de time, pero ya me ven por aquí, ¡ah! ¡FELIZ 16 DE SEPTIEMBRE! (atrasado XD) ¡Viva México! Jaja, en fin, muchisiimas gracias a los que me mandaron reviews en este primer capitulo de mi fic :D espero seguir recibiendo más y enterarme de que les gusta. DIFRUTEN ^^


LA CIGÜEÑA MIROKU *cap2: #1 Afecto*

Inuyasha se quedo sonrojado, al parecer Miroku le había mencionado el nombre del capitulo.

-¡Por supuesto que le doy afecto!

-¿Enserio? No se nota mucho

-¡A que te refieres con eso! Ella sabe que la quiero y punto

-Bueno, las acciones ganan ventaja a las palabras ¿O no?

-Keh, esta bien, ¿Cómo hago eso?

-Bien, por ahora, solo debes abrazarla.

-¿Qué? ¿Eso es todo?- El monje asintió con la cabeza. -¡Esto es muy fácil!- Se alejo de la sombra que el árbol le daba y se encamino hasta donde Kagome tendía la ropa. Al estar a unos cuantos pasos de ella, un sonrojo apareció y tragó saliva, cerrando los ojos y abalanzándose a la espalda de la sacerdotisa, quien también se sonrojo, pero por el peso del hanyo, terminó por caerse, no sin antes jalar las sabanas que había tendido para sostenerse y el cesto que llevaba con ropa mojada saliera volando. Ambos quedaron en el suelo, cubiertos por las ya no tan blancas sabanas.

-¡Inuyasha! ¡Abajo!- Ante la palabra el hanyo que aún seguía tirado en el suelo se clavara más en el.

-¡¿Qué demonios te pasa?- Dijo levantándose rápidamente.

-¡Lo mismo pregunto! ¡Ahora debo lavarlas de nuevo!- Levantó todo siendo ayudada por Inuyasha, después camino molesta.

-¡Ay! ¿De que te enojas? Yo solo quería abrazarte y ya- Kagome se sonrojo y le aventó el cesto en la cara, para luego volver a regresarse y levantarlo, yéndose murmurando varias cosas. El mitad bestia regreso con Miroku.

-¡Tus consejos no sirven!

-Claro que si, pero te dije que la abrazaras más no que ¡te le aventaras!- Inuyasha ahora comprendió su error.

-¡Bueno! ¿Ahora que hago?

-Repítelo pero esta vez con suavidad, demostrando todo el amor que sientes por ella.- El hanyo tan solo lo miró. –Anda ¿que esperas?

-¡Ya voy!- Caminó hasta el río donde Kagome lavaba las sabanas. Al ver que Inuyasha se acercaba puso cara de indiferencia, sentándose a su lado admirando como lavaba.

-Discúlpame- No obtuvo respuesta, notando que Kagome estaba muy atenta a lo que hacía. La hizo delicadamente a un lado y rápidamente lavo todo lo que tenía a un lado, arrojándolo dentro de la cesta. La sacerdotisa mostró una pequeña sonrisa. Al terminar con todo. Inuyasha la tomó por los brazos y la pego a su pecho, abrazándola dulcemente, asiendo que la chica se sonrojara.

-Discúlpame- Dijo nuevamente aún sin separarse de ella.

-No hay nada que disculpar Inuyasha- La separó un poco mirándola fijamente a los ojos, ¡Rayos! Tenía deseos de besarla, pero, todo a su tiempo… Aguanto esas ganas y volvió a recargar su frente el hombro de la pelinegra. Quedándose así por unos minutos, para después ayudarle a tender las sabanas al sol.
Encontrándose con una sonrisa triunfadora por parte de Miroku. Retrocedió un poco hasta llegar a él.

-Muy bien Inuyasha, vez que no fue tan fácil como creías

-¡Ya lo se! ¿Y ahora que hago?

-Dale besos en la mejilla, y si se te da el gusto puedes combinar ambas cosas- Otro sonrojo apareció en el bello rostro del mitad bestia.

-Ya voy- Dijo con orgullo y se acerco nuevamente a ayudarle, siendo recibido por una sonrisa de su amada Kagome. Mientras que Shippo corrió detrás de él halándole el cabello color gris de Inuyasha.

-¡Maldito mocoso!- Una venita apareció en su frente, Kagome le miro divertida, este se tranquilizo un poco y de igual forma la miró.

-Anda ve, pero no lo golpes tan fuerte- Le dijo, el hanyo mostro una sonrisa malvada antes de echarse a correr "Dale besos en la mejilla…" Recordó que eso había dicho Miroku, aprovecho ese momento y dirigió su rostro a su mejilla, que al notar esto, la sacerdotisa volteó un poco la cara, sonrojándose al sentir que los finos labios del hanyo estaban cerca de los de ella. Inuyasha no tomó en cuenta esto y salió disparado a corretear a Shippo por el tirón de pelo hace rato. Kagome tan solo pudo volver a la realidad recogiendo el cesto e irse a la cabaña con una sonrisita. Cuando el sol se ocultó y dispuesto a dormir, Inuyasha esperó afuera hasta que los demás se durmieran, entrando y besando nuevamente la mejilla de Kagome con un "Buenas noches" de susurro. De repente, su rostro de vio atrapado entre las manos de Kagome quien le miraba con curiosidad.

-¿Te sientes bien? Fiebre no tienes

-¡¿Qué pasa contigo?- Dijo liberándose de sus manos antes de que el rojo empezara a arder en su cara.

-Es que has estado actuando muy extraño

-¡No es cierto! ¿Qué no puedo abrazarte y ya?- La chica sonrió

-Si, buenas noches Inuyasha- Le regresó el beso, acomodándose rápidamente en su futón, dejando al hanyo con un sonrojo encedido, esperando el amanecer.
"Lección #1: Afecto. ¡Completa!" Se dijo Miroku para sus dentros mientras espiaba con un ojo entre abierto y con la misma sonrisa triunfadora, volviendo a acomodarse cerca de su amada Sango.