Capítulo 2: Frialdad
Si por ella fuera, hubiera subido otra vez a su recamara, pero en vez de eso fue y se sentó solo para no tener que oír luego los regaños de su madre por ser tan descortés con los invitados. Sirvió un poco de té en una taza y lo bebió cabizbaja, escuchando la charla de su madre con la del joven que tampoco había pronunciado palabra alguna desde la llegada de Kagome a la sala.
Le incomodaba estar en el mismo lugar que él, tenía vergüenza de mirarlo, pues el que ese chico tuviera aquel vistazo de su intimidad sin siquiera conocerla la alteraba y no le parecía correcto.
La madre de Inuyasha, por su parte, parecía ser una mujer realmente agradable. Kagome escuchó parte de su conversación. Los Taisho vivían en la ciudad de Nagato pero se mudaron a Tokio por cuestiones de trabajo. Tenían otro hijo llamado Sesshomaru que decidió quedarse en Nagato por sus estudios universitarios y vendría a visitarlos en las próximas vacaciones, el resto solo eran asuntos relacionados con la mudanza y el nuevo vecindario.
Por un momento, Kagome bajó la guardia y ladeó la cabeza para mirarlo de refilón. El había dejado su té y ahora estaba recostado en el mueble con la vista perdida, lucía un poco aburrido, pero de pronto ambas miradas se encontraron, el chico le sonrió tenuemente y le guiñó el ojo. Kagome volteó la cabeza enseguida, con las mejillas algo enrojecidas y sorprendida de lo fresco era ese muchacho, por alguna razón la hartaba esa actitud tan relajada, quizás en su interior quería ver alguna clase de sentimiento de culpabilidad o pena por parte de él, pero claramente no lo había. Estaba por levantarse e irse de ahí cuando por primera vez escuchó su voz varonil simulada en un tono educado.
- Disculpe, Señora Naomi – Dijo refiriéndose a la madre de Kagome – ¿Podría decirme donde esta el baño?
- Oh querido por supuesto – Respondió la mujer con amabilidad – Es mi culpa por llenarte de té - Naomi le echó una mirada a Kagome y esta volteó los ojos con frustración sabiendo lo que estaba por pedirle – Hija, dile a Inuyasha donde queda el baño.
Inuyasha se levantó con las manos en los bolsillos, siguiendo a la chica que paso a zancadas por su lado, apenas brindándole una mirada fría. Salieron al pasillo y caminaron un trecho, Kagome sentía una tirantez en su nuca al tenerlo caminando detrás.
- Es aquí – Exclamó Kagome sin expresión, señalándole la puerta. Tan pronto él se acercó ella dio una vuelta en sus talones para marcharse.
- Gracias...- Le dijo él, pero ella no le respondió - bailarina...
Ahí sí se detuvo en seco y su corazón se disparó, un rojo intenso se apoderó de su cara. Ladeó el rostro a él y quiso patearlo por aquella sonrisa despreocupada que llevaba en su rostro.
- No seas grosero... – Trató de increparlo, pero se sorprendió de lo débil que salió su voz en comparación a como tenía planeado. El alzó ambas cejas. – ¿Te gusta andar espiando a la gente no? – Preguntó ella con sarcasmo.
Inuyasha puso cara de asombro y luego simplemente se encogió de hombros – Tú eres más grosera por tener esa actitud con tu nuevo y amable vecino...- Le sacó la lengua y entró al baño rápidamente.
Kagome se quedó con los ojos como platos, abrió la boca para decirle algo más pero no le dio tiempo. Apretó los puños y corrió hasta las escaleras que subió de dos en dos para encerrarse en su habitación, el único lugar en el que se sentía a salvo con la presencia de él en su casa.
Minutos después Inuyasha salió del baño. Caminó rumbo a la sala con las dos mujeres pero se detuvo un instante con la vista fija en las escaleras. Sabía que ella se había ido a su cuarto y que no bajaría de nuevo. Suspiró y se resignó a quedarse escuchando la aburrida charla de su madre Izayoi con la de la odiosa muchacha.
Se tumbó en el mueble pensativo, justificando en parte aquella repelente y fría actitud de ella. La había espiado, lo aceptaba, pero realmente no había sido su culpa. Llevaba horas entrando y saliendo de su nueva habitación, cargando muebles y cajas cuyos contenidos tenía que vaciar y poner en orden, cuando de pronto una movida música se dejó escuchar. Dejó de apilar algunos libros, se asomó en la ventana y se pasmo al ver a la joven de la casa vecina bailando tan solo con una camisa de colegio y bragas. Al primer instante reaccionó metiéndose rápido a la recamara. Se quedó un momento contra la pared, justo al lado de la ventana, e incluso sintió un calor en su rostro, pero finalmente la curiosidad lo venció y asomó un poco la cabeza. Ella parecía ajena a todo lo demás mientras bailaba, Inuyasha sabia que había visto esos pasos en alguna parte pero no recordaba donde exactamente. Solo se limitó a verla bailar mientras que una sonrisa tonta se plasmaba en su cara.
No...no había sido su culpa...la culpa era de ella, pues si iba a hacer algo como eso y encima con tan poca ropa, al menos debió haber cerrado la ventana ¿O no?
- ¡No me digas! – Chilló otra vez Ayumi, con ambas manos en la boca y casi dando saltitos.
Kagome asintió emocionada.
- ¿Houyo esta enamorado de ti? – Preguntó la chica mirándola con expectación, la otra se sonrojo y rió con nerviosismo ante el entusiasmo de su vieja amiga.
- No...no lo se...supongo...
- ¡Que envidia! No puedo creerlo...ahora irás al cine con él...quizás te de tu primer beso ¿Te imaginas?
Kagome se tenso por completo y se puso un dedo en la boca para silenciarla – Shhh baja la voz...seria embarazoso si alguien escucha eso...
La otra rió y mordió su emparedado – Pues si yo fuera tú gritaría a los cuatro vientos que soy la futura novia del guapo Houyo Uchida...aunque...- Llevo una mano a su mentón, pensativa – Es de carácter muy sumiso...muy tranquilo...
- Y eso qué – Preguntó Kagome arrugando el ceño, Ayumi se encogió de hombros.
- Solo decía...bueno, al menos en mi caso, me desespera tanta serenidad... me gusta que los chicos sean más extrovertidos...pero es solo mi opinión...
Ayumi se calló por un momento y dirigió su vista al campo del instituto. El curso en el que estaba Houyo tenía entrenamiento en esos momentos. – Mira! Es tu bomboncito...- Dijo señalando al joven se cabellera castaña, Kagome también miró con entusiasmo pero al localizarlo arrugó el entrecejo.
Una chica de cabello negro hablaba muy amistosamente con él, y a simple vista, era evidente el coqueteo. Kagome sintió la sangre hervir – ¿Quien es ella? – Masculló.
- Creo que se llama Tsubaki...
En ese instante una pelota chocó fuertemente contra la banca en la que ambas estaban sentadas. El jugo de naranja se derramó y parte del líquido calló en la falda de Kagome, que se paró de inmediato luciendo angustiada y sacudiéndose. Se escucharon algunas risas de quienes se encontraban alrededor mientras el árbitro le llamaba la atención a los jugadores.
- ¿Estas bien Kagome? – Le preguntó Ayumi, sacudiéndose ligeramente la camisa al ser la menos perjudicada.
Kagome alzó los ojos furiosos al campo para averiguar quien había sido y se pasmo al divisar entre los jugadores precisamente a él, al pervertido, que se acercó y le paso por un lado hasta tomar el balón en sus manos.
- Tú – Gimió - ¿Qué rayos haces aquí?
- Hola – Murmuró Ayumi desde su puesto mirándolo fijo, tratando de llamarle la atención, él le sonrió y le devolvió el saludo, luego se volvió a Kagome que parecía un lobo a punto de devorar. El muchacho levantó una ceja mientras sacudía el balón para que escurriera algunas gotas de jugo de naranja – Ehh...estudio aquí... Es el instituto más cercano a casa así que...
- ¿Fuiste tú quien lanzó el balón? – Lo interrumpió histérica, se acercó un poco más a él y fue consiente de su extraño color de ojos...eran ¿Dorados?
- No... – Negó serio con la cabeza. Pero enrealidad si había sido él. Mientras le tocaba hacer el saque, su mirada se desvió a un lado y la vio sentada hablando con una compañera, y debido a esta distracción cuando golpeó la pelota esta fue justo al lugar en donde tenía puesta su atención.
Kagome resopló y se sentó, pero lo miró una vez más con recelo – No importa ya...ehh..- Sonrió con sátira - ¿Cómo era tu nombre? Ina...Ino...- Sabía bien cual era, pero solo quería molestarlo, él iba a responderle en el instante en el que el entrenador sonó su silbato y lo llamó, Inuyasha lo miró y luego se volvió a ellas.
- Bueno bailarina...nos vemos luego – Sonrió y le hizo un gesto de despedida con su mano a ella y a Ayumi al momento de irse corriendo de regreso al campo.
A Ayumi le extrañó la manera en que su amiga enrojeció repentinamente - ¿Qué fue eso de bailarina? – Preguntó inquieta - ¿Quién era él? ¿Se conocían?
- Es un idiota...desafortunadamente es mi vecino – Respondió Kagome sintiendo la garganta reseca y con ganas de beber algo, volteó y observó el envase de jugo vacío y estropeado que yacía en el suelo. – Me das de tu jugo?
- Es extremadamente guapo...- Musitó Ayumi mientras le extendía la bebida.
- Bah...
Los chicos empezaron a correr en el campo y entonces la mirada castaña de Kagome se poso en Houyo, suspiró un momento, y sonrió cuando él pasó cerca de ellas sin dejar de correr y gritó. - El viernes a las 6 ...
Las mariposas revolotearon descontroladas en el estomago de Kagome, pero dejó su sonrisa encantado cuando lo vio pasar a... él...qué tonta era...había olvidado por completo el hecho de que lo más lógico era que se metiera a estudiar en ese instituto, y para su pesar...en la misma clase que Houyo.
- Es una mujer muy conversadora y amable – Volvió a decir Naomi en la cocina mientras fregaba algunas bandejas, Kagome volteo los ojos, recogió los platos de la mesa y los apiló al lado del fregadero. – Y su hijo...es muy guapo...- Murmuró alzando ambas cejas y enviándole una mirada pícara a su hija que frunció el ceño y negó con la cabeza.
- A mi no me parece...creo que es engreído...
- No digas eso...si mas bien es un joven muy educado...- La contradijo y Kagome pensó que eso era lo que le faltaba. Ahora su madre actuaba de celestina...y precisamente con él.
- Mañana en la tarde llegan Souta y el Abuelo de la excursión del club de Karate verdad? – Cambió el tema mientras se sentaba en una silla.
- Oh...si...Iré a recogerlos en la tarde así que te quedarás sola...Souta no quería ir a la excursión con el abuelo – Comentó Naomi entre risas - dijo que ya era grande y que podía cuidarse solo...- El timbre de la casa sonó de pronto y Kagome se ofreció a ir.
La joven se levantó y salió de la cocina, caminó hasta la puerta principal, cuando abrió, el aire frío de la noche le golpeó el rostro, apretó los labios y tragó saliva.
- Qué quieres? – Preguntó escuetamente.
El muchacho suspiró, le extendió un recipiente – Mama me dijo que trajera esto – Kagome lo tomó y un aroma delicioso se coló por su nariz.
- Huele bien – Por primera vez pareció no estar a la defensiva ante él, acercó la nariz al recipiente y lo olfateó.
Inuyasha sonrió - Claro que sí...lo preparó mi madre...- Se asombró al ver una sonrisa en el rostro de la chica, pero fue una sonrisa fugaz.
Ella pestaño varias veces y volvió a adoptar un rostro serio, como si recuperara un escudo – Bien...dile...que muchas gracias...
El chico asintió, dio un paso hacia atrás para marcharse, sin deseos de molestarla esta vez - Si...buenas noches Kagome...
- Buenas noches Inuyasha...
Kagome abrió los ojos al instante, y lo miró sintiendo que sus mejillas enrojecían furiosamente. El lució desconcertado un segundo, pero al verla a la cara y notar su agitación, dio un paso adelante y acercó su rostro llevando una sonrisa burlona esta vez.
- Pensé que no recordabas mi nombre – Murmuró en un tono bajo y perturbador. Ella se echó para atrás pensando que se le había escapado el aire, pero él solo se carcajeo un par de veces por verla tan desencajada, le hizo un gesto de despedida y se fue con las manos en los bolsillos.
La joven quedó allí, un poco conmocionada. Tardo un momento en reaccionar y cerrar rápido la puerta. Una vez dentro cerró los ojos con fuerza y apretó duro el recipiente que le había entregado, dejó escapar un pesado suspiro.
Tonta Kagome...tonta... ¿Por qué siempre tenía que pasar momentos vergonzosos con ese muchacho?
Continuará...
Hola!
muchas gracias a Dark-Yuki01, SerenaDulceStar y Paulaa por sus reviews...me animaron mucho. Me gusta escribir porque me desestrezo y olvido un poco los problemas, me sumerjo por un momento en un mundo de romance y ensoñación en el que me gustaría estar...y por eso me hace muy feliz el saber que otras personas tambien pueden disfrutar o entretenerse al leerlo.
Sin mas me despido...un besote y nos vemos en el 3er cap ;)
Att: Chikanne-Chan
