Atados por la sangre

Cáp.2 De sentimientos y rencor

Kagome se hundió un poco mas en el agua, sintiendo como poco a poco esta enfriaba su cuerpo. Era consiente que esta era una batalla perdida, por primera vez sentía miedo de alguien. Alzo el mentón mirándolo a los ojos. Dios era peor que lo que había escuchado, ese hombre tenia una furia en la mirada que helaba el alma. Pero ella era una Taisho y su padre era el dueño por derecho, por lo que su primo no tenía nada que buscar. Lo vio tenderse el camisón en sus piernas y sonreír. Maldito fuera, él y su pose de vencedor.

.- ¡no tengo todo el día primita!, ¿vas a salir o te congelaras antes de rogarme por tu camisón? -inquirió Inuyasha con voz penetrante, haciendo que ella temblara nuevamente.

.- ¡prefiero congelarme antes de rogar a un bastardo como tú! -escupió la joven retrocediendo al verlo apretar los dientes y atravesarla con la mirada.

.-después de todo puedo esperar a que te congeles.-sentencio Inuyasha acomodándose bajo el árbol, secándose la frente con el camisón, sin perder los gestos de incredulidad de la joven. Se lo merecía, y pensar que el creía que Kagome era un poco diferente, pero la manera egoísta de sus formas hablaban por ella misma, era otra cabeza hueca sin corazón.

Kagome trago con fuerza, sentía sus dientes castañear, era cierto que le gustaba bañarse en el lago, pero había pretendido un baño corto por que el aire estaba frió y estar en el agua sin movimientos no la ayudaba en nada. Ya se vengaría… se prometió cuando comenzó a ascender y caminar hasta la orilla.

.-después de todo eres algo sensata.- se burlo él con sarcasmo, sin dejar de perder detalle en su cuerpo bien formado.-ahora solo pídemelo.

.- ¡me la pagaras!… te encerrare en la mazmorra.-hablo entre diente la muchacha.

.- ¿así?…- él rió con ganas poniéndose de pie a unos centímetros de ella, cara a cara con la joven.-yo seré quien te encierre y pisotearé ese condenado orgullo que no te pertenece, no tienes la sangre tan azul como piensas querida… ahora ruégame que te lo de y talvez lo haga.-

Ella trato de echarse hacia atrás pero él la agarro con fuerza, apretando el brazo más de lo normal. No era típico de él ser violento con las mujeres pero por Dios vendito quería darle un buen azote.

.- ¡nunca olvidare esto! -protesto ella apartando la vista perturbada.

.- ¡ruégame!-repitió con calma Inuyasha.

.-por… por favor.-dijo bajito, casi inaudible Kagome.

.-al parecer tendrás que irte desnuda, al menos que me ruegues de verdad.-sentencio Inuyasha aumentando la presión en el brazo. Kagome hizo una mueca y levanto la mirada enfrentándolo nuevamente.

.- ¡dame el maldito camisón!… por favor.-mascullo fuerte.

.-con mas delicadeza querida… hazlo como la señorita que finges ser.-especto con voz grave Inuyasha.

El pecho de Kagome subía y bajaba en un movimiento que era difícil de evitar por Inuyasha. Ella respiro profundo dándose por vencida.

.-devuélveme el camisón por favor Inuyasha.-

El dio un paso hacia atrás registrándola de arriba abajo, mostrando una cara de desagrado para luego tirarle el camisón y darse la vuelta. Kagome lo miro indignada, preguntándose por que le molestaba tanto aquel desprecio, era bien sabido que ella era una de las jóvenes más bonitas y distinguida del reino y su mano era muy codiciada, entonces ¿Por qué aquel desprecio la molestaba? Lo vio alejarse sin mirar atrás, las piernas le temblaban al ponerse el camisón. Sin duda la presencia de su primo acarrearía problemas y tenia el presentimiento de que el no era de los que amenazaban al aire. Tendría que tener cuidado a partir de ahora.

.- ¿encontró lo que buscaba? -pregunto el anciano al ver como su joven amo entraba con aquel porte que emanaba peligro.

.-tal vez.-musito Inuyasha sentándose en la vieja silla de madera, destapando una botella de Sake y tomándose un trago largo. El anciano meneo la cabeza en un gesto negativo, pero por experiencia no protesto.

.-es muy bonita, eso escuche entre lo moradores.- prosiguió Mioga ganándose una mirada de reproche.

.-una joya sin corazón, un brillo falso, no te dejes engañar Mioga.-advirtió Inuyasha tomándose otro trago largo.

.-es al señor Onigumo que buscamos, ella puede quedarse fuera.-traro de conciliar Mioga.

.- ¡No!... ella es la hija de su padre y también pagara por lo que hicieron.- bramo Inuyasha enojado.

.-pero señor ella apenas era un bebé.-intento hacerlo entrar en razón el viejo.

.-pero ya creció y no tengo por que tener misericordia alguna por ella.- inquirió Inuyasha.

.- ¡pero es su prima!-siguió el viejecillo.

.-no lo es y tu lo sabes mejor que nadie.-corto la conversación el ojidorado, para ponerse en pie y dirigirse a la puerta.

.- ¿va a salir de nuevo?-pregunto inseguro Mioga.

.-la reunión del rey debe haber acabado, y ya es hora de que le cobre uno que otro favor.-explico Inuyasha cerrando la puerta, perdiéndose entre la espesura de la noche.

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Kagome entro sigilosamente por la puerta de la cocina, había sido una proeza evitar a los guardias de su padre. Soltó el aire contenido dándose cuenta que la cocina estaba desierta. Tenia un frió espantoso y los dientes le castañeaban.

.- ¿a donde crees que vas? -pregunto una voz muy familiar, Kagome pego un grito espantada y maldijo a Kaede por ser tan indiscreta.

.- ¿es que no puedes hablar como una persona normal? -pregunto enojada la muchacha.

.- ¿es que no puedes bañarte como una persona normal? -dijo Kaede alzando un ceja y cruzándose de brazo.

Kagome iba a refunfuñar pero solo salio un estornudo. La anciana la miro seria y tiro de ella tocándole la frente.

.-cabeza hueca, es que no sabes que te enfermas por nada, esta vez te bañare con agua hirviendo para ver si aprendes a obedecerme.- la joven se encogió de hombros y luego le planto un beso en la mejilla a la vieja.

.-si lo haces me moriría y después ¿que harías sin mí?-dijo de forma petulante Kagome, caminando para salir al salón principal.

.-descansar eso haría… contigo nadie puede respirar tranquilo- argumento la mujer alzando los labios en una sonrisa. La joven se volteo y sonrió por que sabía que aquella vieja mujer tenía razón.

.-tráeme esa agua hirviendo, me comienza a escocer la garganta.-murmuro de forma suave la chica. Mientras la vieja veía como la muchacha subía las escaleras con los hombros caídos, algo inusual en ella, que era un torbellino de energía y menos después de una visita a la laguna.

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N/A: bueno chicas, ya se que en esta me eh tardado mucho, pero como decirlo, los problemas sumado a las responsabilidades me han entorpecido el tiempo que le dedicaba antes a escribir, de ahora en adelante le subiré los capitulo todos los domingo, para que no se mueran de un colapso nervioso por esperar, mas de lo que ya lo han hecho.

MIS MÁS SINCERAS DISCULPA.

Besos ampis