Disclaimmer: Todos los personajes que aquí aparecen pertenece Rowling."Este fic participa en el reto "Olores de Amortentia" del foro Amor de Tercera Generación."
Título: Do you know how a rose feels?
Summary: A Scorpius Malfoy no le gusta Rose Weasley. Ni ahora, ni antes, ni nunca. Que su amortentia huela exactamente igual a ella es una simple casualidad. Porque ella es una Weasley, y él es un Malfoy. Y ellos son, simplemente,algo imposible.
"No es que me gustes. Es sólo que simplemente, siento deseos de abrazarte y de besarte cuando estás cerca. Cada maldito minuto del día. Pero eso no es amor, Weasley. Tenlo claro."
"El corazón tiene razones que la razón no comprende".
Blaise Pascal.
Y es que cuando alguien está sumido el amor, hasta la hermosura del insignficante jazmín supera la de la rosa ...
Ella se levantó sutilmente para aspirar el humo del caldero. El la observó, como una fiera que acecha a su presa entre la maleza, hipnotizado por la curva de su cuello. En un momento determinado, la muchacha se giró, como sabiendo inconscientemente que estaba siendo observada. Sus ojos se encontraron, y la chica no pudo evitar un sonrojo.
Scorpius intentó aparentar normalidad, pero su corazón dio un vuelco, y su respiración se aceleró. Y la odió de nuevo, esta vez con fuerzas renovadas.
Porque en ese momento, quería besarla, quería abrazarla y ella estaba, como siempre, prohibida para él.
Jazmín(II)
El Bosque Prohibido era verdaderamente inhóspito en aquella época del año. Pero Scorpius, casi en una misión suicida, había decidido ir allí, esperando poder escapar de toda aquella decoración llena de corazones y confeti tan vomitiva que invadía el día de San Valentín.
Así como de sus "admiradoras", la mayoría Slytherins de sangre limpia que lo veían como un bonito trofeo, y a las que el rubio detestaba por su falsedad.
-¡Ojalá desaparecieran todas las mujeres del mundo!- escupió el heredero de los Malfoy.
-Vaya, muchas gracias- el rubio casi se cae de espaldas cuando de entre el follaje del bosque salió Rose Weasley con una mueca irónica pintada en el rostro.
-¿¡Qué demonios haces aquí, Weasley!?- casi rugió el rubio.
-Pues supongo que algo parecido a ti- masculló ella- tratando de escapar de chicos estúpidos que lo único que saben de mí es mi apellido y los ceros que tiene mi cuenta corriente en Gringotts. ¡Oh, se me olvidaba! También saben regalarme ramos de rosas. Cientos. Miles. Lo cual es gracioso porque yo ...
-Detestas las rosas- terminó Scorpius por ella.
Ante la mueca sorprendida de la pelirroja, él se encogió de hombros.
Lo negaría hasta la muerte si se lo preguntaban, pero cualquier pequeño detalle que Albus le contaba de su prima se quedaba grabado en su mente.
-Correcto, Malfoy. Planeaba asesinarte y que pareciera un accidente, pero ya me has visto y sería imposible- dijo ella, sonriente- además, estás siendo sorpresivamente amable, así que, ya que estás aquí ... te dejo acompañarme a mi lugar secreto para que disfrutes de mi exquisita compañía, Malfoy.
El rubio encarnó una ceja, dispuesto a contestarle, pero ella le puso la mano en la boca- tal y como él había hecho en aquél cuartucho de escobas- y Scorpius se rindió, dejando que la pelirroja lo sujetara de la muñeca.
Tras un par de minutos andando entre árboles de más de dos metros, Scorpius apreció como delante de ellos se extendía un pequeño prado bañado con el tímido sol de Febrero.
Rose simplemente se tiró al suelo, arrastrando al rubio con ella, y cerró los ojos, disponiéndose a dormir una larga siesta.
Scorpius rodó los ojos, pero su cabeza, en pleno proceso de ebullición, no le dejaba relajarse para hacer lo mismo que la chica.
Es decir, Rose Weasley estaba ahí, con él, en San Valentín, sujetándole la mano,lps dedos entrelazados, esa mejilla pecosa pegada a la suya propia, tumbados ambos en una pradera que solo Merlín podía saber como había localizado la pelirroja, y ella adormecida mientras el sol besaba su piel pálida como un cuenco de nata.
Scorpius la miró de nuevo, más intensamente esta vez, como quien contempla una obra de arte para luego juzgarla.
"Nadie la calificaría de hermosa", pensó él, no con esa piel moteada y esa constitución tan delgada, y sin embargo había algo en ella, en su forma de existir, algo tan conmovedor que hacía que Scorpius tuviera ganas de llorar y besarla al mismo tiempo.
El muchacho aspiró de nuevo esa muñeca entrelazada con la suya, aprovechando el sopor de ella.
Un olor floral invadió sus sentidos.
Jazmín, pensó el muchacho.
No rosas, nunca rosas. Pero siempre Rose.
Porque las rosas tenían ese olor artificial y comercial que el rubio detestaba, y Rose, por supuesto, no podía oler a nada que no fuera delicioso.
Porque las rosas eran hermosas en su exuberante manera. Y Rose era hermosa con la sutileza del jazmín.
La hermosura de Rose no se encontraba en cosas obvias- su pelo, su rostro, su figura- no, era algo complejo y seductor.
Era esa línea doble de sus labios, ese color cobalto de sus ojos, era ese asomo de bondad en su forma de mirar. Era ... era Rose, y con eso sobraba y bastaba.
Aunque eso no significaba que ella le gustara.
En absoluto.
Entonces, satisfecho con ese último pensamiento, el rubio cerró los ojos, dejando que Morfeo lo acunara en sus brazos, con una única conclusión en su mente.
"Que el jazmín se acababa de convertir en su flor favorita. Y que tal vez, lo sería para siempre".
Nota de la autora: Tal vez, esta vez me haya pasado de cursi. Si es así, hagánmelo saber mediante vociferadores si es necesario.
Un besazo,
Jaione31
