Durarara! Ni sus personajes me pertenecen a mí, sino a Ryohgo Narita, esto es YAOI (chicoxchico) si no te gusta retírate por donde viniste. Shizaya.

Canción: Lucifer, SHINee.

Un pequeño Fanfic dedicado a Monserrat Hewajima, y a la pequeña comunidad del grupo SHIZAYA FANS en Facebook. Sin más, disfruten.


"No puedo encontrar un lugar donde esconderme, incluso si trato de evitarte. No puedo rechazarte"

El frió de esa tarde que azotaba sin compasión sobre los habitantes de ikebukuro era uno de los más fuertes de otoño. El rubio no le presto real atención a eso y siguió con su camino. La bufanda que cubría su cuello revoloteaba sobre sus hombros.

Las risas de los estudiantes taladraban los oídos de Shizuo pero intento no tomarlas en cuenta, siguió con su camino. Se detuvo. Ahí estaba otra vez. Ese apestoso olor invadía el ambiente y al parecer él era el único que lo notaba.

Suspiro fuertemente y levanto la vista, reviso minuciosamente cada una de las personas en el lugar.

No.

No.

No.

No lo encontraba por ningún lado, pero su esencia inundaba sus fosas nasales. Al fin lo encontró. En la azotea del edificio de enfrente. Esos ojos rojizos lo observaban fijamente, no había sonrisa, no había muecas. Simplemente lo observaba. Y se dio cuenta, lo estaba llamando, sin voz, sin señas, simplemente con esa mirada tan escueta.

A paso ligero pero firme el rubio tomo camino hacia el edificio, esos ojos vacíos que lo observaban a donde quiera que fuera le ponían los pelos de punta, los sentía en sima suyo todo el tiempo. Sin embargo trataba de no expresarlo en su rostro. A lo que siempre fruncía el ceño.

Pero los sentía, el rojo de sus iris lo seguían siempre. En el aula de clases, en la biblioteca, en la clase de física, cuando camina por los pasillos de la escuela e incluso de regreso a casa. Hasta cierto punto para él era algo común, pero no dejaba de ser espeluznante.

Llego hasta la puerta que daba a la azotea, al abrirla el frio azoto su rostro y tuvo que cerrar los ojos. El abrirlo nuevamente observo en silencio la espalda del azabache quien estaba recargado en el barandal. Sin palabras que decir y sin querer ser el primero en iniciar una conversación, busco sus cigarrillos entre los bolsillos de su pantalón. Al encontrarlo se lo coloco en la boca y lo encendió con su encendedor azul que izaya le regalo apenas hace un mes y medio.

Silencio, solo el soplar de viento los acompañaba.

Shizuo dejó escapar el humo que estaba reteniendo en la boca y observo como izaya se daba la vuelta para observarlo, otra vez esa sensación invadía su cuerpo. El sentimiento de ser asechado. Pero en el rostro de izaya no había ninguna expresión.

A paso lento se acercó hasta el rubio, alzó su mano y acaricio con delicadeza la mejilla de su acompañante. Este cerró sus ojos en un intento de sentir su contacto, pero los volvió a abrir a sentir como el cigarrillo que estaba en sus labios era retirado, el tabaco era arrojado al piso y pisado para apagarlo. Volvió su atención al rostro de orihara.

-Tengo frio…- Dijo izaya, en voz baja y sin dejar de ver directamente a los ojos azules de Shizuo. Este asintió y con cuidado coloco su bufanda alrededor del cuello del azabache. El viento despeinaba aún más el cabello de ambos y Shizuo sabía que en la privacidad como en la que se encontraban ahora Izaya era sumamente inofensivo, lo veía como alguien frágil y por rebuscado que le pareciera, en busca de cariño. Así de patético, así de desesperado. Sin embargo y sin pensárselo dos veces, él se lo daba, todo el cariño y protección que su amado buscara, él se lo daría. Aún si no sabía hacerlo como se debía, aún si era muy rudo e incluso tosco.

Una vez que se aseguró de que estuviera bien cubierto, ambos tomaron asiento en el frio suelo de la azotea. Sin decir palabra. Pero sin quererlo, Shizuo lo abrazo.

No sabía que era exactamente lo que pretendía Izaya con esto. Desde que se conocieron ambos comenzaron con sus peleas destructivas. Desde que Shizuo decidió que no le agradaba. Desde ese día los ojos depredadores no lo dejaban tranquilo.

Y un día… un día… simplemente todo cambio tan rápido y tan repentino. Cuando él estaba leyendo un libro a solas dentro del salón de castigos, cuando izaya atravesó el lumbral de la puerta y se sentó a su lado.

Al principio sin mirarlo, sin palabras, solo tomo asiento a su lado y miro por la ventana a sus preciados humanos. Y Así siguió por varios días, iba solo cuando sabía que Shizuo estaría solo, tomaba asiento y no hablaba. Hasta que en algún punto su atención se centró en el libro del rubio, se cruzaba de brazos y leía junto con su enemigo.

Claro, esto era obvio para Shizuo quien incluso ladeaba un poco el libro para que el otro alcanzara mejor a verlo. Izaya a veces se recargaba en el hombro de Shizuo y aunque en un principio el fututo barman lo rechazaba pronto le pareció cómodo.

Solo una tarde izaya apareció como siempre en el aula y traía consigo varios libros con él.

-Creo que este autor te gusta bastante…- Dijo, dejando los libros en su pupitre.- Solo promete que los leeremos juntos bestia sin cerebro.-

Y aún que eso le tomó por sorpresa no rechazo la idea.

"Te adueñaste de mi pobre alma poco a poco. Y mi corazón se siente como si fueras quemándolo."

El rubio tampoco podría decir con precisión cuando fue que el azabache le besó porque realmente no le importaba, pero si indagamos un poco más al pasado, nos dirigiríamos al momento del festival cultural que realizo la escuela, al momento en el izaya le encontró solo en la azotea admirando los fuegos artificiales de aquella noche de primavera.

Iniciando una conversación trivial y burlándose como siempre, hasta que el tema de los libros salió al aire, fue ahí donde una conversación sobre literatura tuvo lugar. Donde Shizuo vio reír a Izaya, reír naturalmente y sin falsedades.

Donde aún sin preguntar y sin querer pensárselo mucho, lo besó. Por qué sabía que si lo pensaba o siquiera ponía en duda no lo haría, encontraría mil y un razones para no hacerlo.

Lo beso bajo los fuegos artificiales y este le correspondió, se besaron durante horas, lo recuerda muy bien. Pero como siempre al día siguiente su relación no cambio para los demás, mismas provocaciones y mismas peleas destructivas. Mentiría si Shizuo pensara que algo cambiaría, para él Izaya era el mismo hijo de puta sin corazón de siempre. Por eso le impresiono que volviera a pasar, que Izaya le besara de nuevo, una y otra vez. Que estando a solas empezara a reír y bromear sin aún plan para humillarlo.

Que se mostrara como es en realidad, una persona frágil y con sentimientos humanos, como todos.

Y le quede más que claro una tarde de Enero. Cuando recurrió a él, a su enemigo.

"Pasa algo raro desde antes, siento que te ves mal. Dímelo amor. Lo que yo conocí uno a uno siempre me abandono. Solo te tengo a ti mi amor"

-Shizuo…- Lo primero que noto fue que utilizo su nombre correctamente sin ese tonto apodo de 'Shizu-chan', y lo siguiente fue que se abalanzo a sus brazos cual niño pequeño, llorando. Aturdido y sin saber que hacer lo único que hizo fue corresponder el abrazo. Tratando de calmarlo. Daba las gracias a cualquier ser en el universo que logro que sus padres y hermano no estuvieran en casa.

-¿Qué sucede?- Pregunto cuando Izaya ya estaba mejor. Ambos sentados en el sillón de su hogar e Izaya bebía el té que Shizuo le entrego.

-No sabía a donde ir…- Dijo el azabache.

-Izaya…-

-Y tú eres el único que estaba cerca.- Hipo un poco pero siguió con su relato.-A mi hermanas se las llevó mi abuela, pero a mí me han dejado solo en casa…incluso después del entierro, mi abuela creyó que era peligroso llevarme con ella.-

-¿por qué…?-

-Pero yo no quiero estar solo...-

-…-

-Shizuo…-

-Dime.-

-Mis padres murieron… Y… En general a mí no me importaría, pero los yakuzas empiezan a presionarme para que me una y… yo solo no quiero estar solo…-

Bajo las preguntas de sus padres y la mirada interrogante de su hermano, Shizuo logro que le permitieran dejar quedar a izaya con él, durante una semana. A su madre pareció agradarle izaya.

Una semana donde Izaya lo buscaba por la noche y se metía en su cama. Una semana donde Izaya lo seguía a donde sea como un pequeño gato callejero. Una semana completa donde conoció a un izaya tan roto y con tanta falta de cariño.

Una semana donde el Izaya lastimero daría vida a un Izaya retorcido y manipulador. Lo supo después del fin de la escuela secundaria. Cuando el azabache desapareció. Se fue. No dijo nada, no se despidió. Solo desapareció del mapa.

Y durante un lapso de ese tiempo solo escuchaba comentarios estúpidos de 'Por fin podrás descansar de él', 'Así hay más tranquilidad ¿he, Shizuo?'. Y lo único que le quedaba en ese momento era asentir y prender un cigarrillo. Fingiendo que todo eso que pasaron juntos nunca paso y sobre todo, todos esos sentimientos no eran reales. Odio, Odio. Todo lo que sientes por él es Odio.

Años.

Años negando ese sentimiento llamado amor, y disfrazándolo de Odio.

"Cuando me voy a desmallar, eres el ángel que me dice que me ama. Ya no sé qué quieres, dime la verdad."

Y un día el volvió. Culpándolo de un homicidio, intentándolo entrar de nuevo a su vida como si nunca hubiese intentado jugar con él. Volviendo a las mismas sensaciones de miradas depredadores de antes. Cuando estaba junto a Tom-san, Saliendo con su hermano, cuando compraba su Sushi, incluso dentro de su mismo apartamento. Siempre.

Pero a pesar de todo su esfuerza por mantener su odio, cayo nuevamente por Izaya. No, ya no era solo buscar el cariño que le faltaba, ni compañía inocente compartiendo la lectora.

Fue cuando despertó en su cama, con el azabache durmiendo a su lado. El rubio observo la espalda desnuda del informante con marcas que él mismo dejo. Y se siente traicionado a si mismo por volver a lo que sabe que le hace daño. Pero estaba vez sería diferente, él no sería el juguete. Esta vez no.

"Al fin siento que puedo mirarte, tu mirada ya no me reprime."

Así que siguió con el juego. No había problema alguno, si alguien saliera dañado de nuevo, no sería él. En todo caso, caerían ambos.

-¿Verona?-

-Sí, ese es mi nombre…-

-Encantado de conocerte entonces.- Escucho como la rusa soltaba una risilla juguetona. Soltó el humo y piso el cigarro en el suelo. También le sonrió a la chica. Un mensaje llego a su teléfono, no se molestó en observar de quien era pues ya lo sabía de sobra. –Ahora si me disculpa ya debo irme.-

-¿tan pronto? Vamos, si hay tiempo, vayamos a tomar un café juntos, ¿Qué me dices?-

El rubio se lo pensó, no había nada por lo cual forzosamente debería ir con el informante, no había ataduras en su relación después de todo, para el mundo siempre serian enemigos y nada más, lo suyo solo era sexo casual. Volvio a sonreír a la rubia.

-Vale.-

"Tu innegable encanto sin duda es el lucifer. Tu innegable magia sin duda es el lucifer."

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Actualizo, ¡Por que ya salio la segunda temporada de Durarara!x2 wow! ¿Nadie más esta tan emocionada como yo? xD ¿no? ¿no? Ok :(

¡Gracias por leer!