Disclaimer: La mayoría de los personajes y previa a esta pertenecen a Stephenie Meyer, la historia y solo algunos de los personajes son míos al igual que la historia.

Summary: Luna perdió a su madre en un accidente, no tiene familia ni un amigo de verdad. En el funeral de su madre descubre una vieja caja con cartas curiosamente dirigidas a ella, excepto una. Para su padre. Al llegar a Forks a conocer a su padre Charlie, Seth se quedará extrañamente encantado por la nueva hija de la familia Swan.


Me desperté en una cómoda cama que obviamente no era mía. Me asusté y salté pero terminé cayendo de la cama. Miré a mí alrededor y me tranquilice al darme cuenta de que estaba en casa de Ash. Y la realidad me abrumo y la tristeza volvió a tomar su lugar en mi mente y corazón.

Bajé lentamente las escaleras hasta llegar a la sala en la planta baja. Ash estaba roncando en el sillón envuelto en una cobija bastante pequeña asique subí y recogí el edredón que estaba en su cama y volví para cubrirlo completo con él. Al moverlo algo cayó de sus manos, una foto de mi madre y yo. Reprimí las ganas de llorar y subí las escaleras, dejando la foto en la mesita de café que estaba en la sala. Tomé mi bolso que estaba al pie de la cama y busque la caja de madera.

Comencé a leer todas y cada una de las cartas que estaban en esa caja. Las lágrimas corrían silenciosamente por mi cara al darme cuenta de que mi madre se había tomado la molestia de escribirme cartas cuando no había dejado de trabajar desde que estábamos en California. Pero lo curioso era que las cartas no empezaban cuando llegamos aquí, sino que desde mucho antes de que yo naciera.

En las cartas mamá me contaba cuanto me había querido desde que se enteró que estaba embarazada y que aun cuando tuvo dificultades para salir adelante nunca me dejó después. Siempre disculpándose por cosas insignificantes que la verdad ya había olvidado. Que todos los lugares en donde habíamos estado eran solo paradas hasta encontrar nuestro hogar. El cual nunca escribió que lo era. En todas las cartas, en la única que leí que tuviera tanto cariño a algún lugar fue en Forks, Washington.

Yo no recordaba haber estado ahí pero mamá me decía que era uno de los más hermosos lugares que jamás había visto. Que cuando el sol se colaba entre tantas de las nubes que cubrían a diario el pueblo, los claros y los bosques tomaban más vida de la que nunca había conocido. La verdad nunca había escuchado algo sobre un Forks, no sabía siquiera que existiera pero mi madre hablaba muy bien de él, tal vez algún día pueda ir a visitarlo. Si no es que me encierran en un orfanato de por vida.

Mi humor había cambiado bastante desde que había empezado a leer las cartas, ahora me reía de cada ocurrencia y broma que mi madre escribía para mí. Era como si todavía estuviera aquí. Llegué a la última carta, la que había contenido el medallón que ahora estaba en mi cuello.

Al abrirla:

Luna, si es que estás leyendo esto quiere decir que sucedió algo y que no puedo estar contigo. Te pido que me perdones por dejarte y quiero decirte que no estás sola. Por más que puedas llegar a sentirte así, no lo estás.

Quiero decirte algo muy importante y espero que me comprendas al haberte ocultado esto. Tu tío Billy, él vive en Forks. Sé que jamás te hable de él aun cuando tú me preguntaste tantas veces si teníamos familia en otros lugares. Vive en una reservación llamada La Push, quisiera que fueras y vivieras con él. No puedo dejarte sola y en el momento en el que leas esto no creo volver contigo.

Sé que tu tío Billy te ayudará en todo lo que pueda suceder contigo. Te amo y espero me perdones por todo lo que pueda pasar respecto a esto.

Te amo. Mamá.

También había una pequeña nota:

Hay dos cartas detrás de está. Quisiera que se las entregues a tu tío y le dijeras que lo siento.

Te ama tu madre, nunca lo dudes.

No podía creer lo que estaba leyendo, no sabía si alegrarme o enojarme. ¿Por qué jamás me lo había dicho? ¿Por qué ni siquiera lo mencionó? ¿De verdad no estoy sola? Decidí hacerle caso al lado feliz y una estúpida sonrisa se formo en mi boca, lloraba de felicidad. No estaba sola.

Al final de la nota había una dirección en Forks. Ahí era a donde tenía que llegar. Saqué ropa de mi bolso y entré en la ducha. En todo ese tiempo estuve feliz, claro dejando un lugar en mi corazón para el luto por mi madre, de verdad feliz. Me lavé los dientes y me cambié de ropa. Lo siguiente que hice fue escribir una nota a Ash.

No te preocupes. Estaré bien.

Gracias por todo, eres un gran amigo.

Con nota y mi bolso en mano baje las escaleras. Mis botas eran lo suficientemente silenciosas para no despertar a Ash. Dejé la nota en la mesa, al lado de la foto y le di un beso en la mejilla a Ash. Abrí la puerta y salí de ahí.

Las calles estaban ligeramente aluzadas por el amanecer, nota mental: al amanecer, momento de libertad; llevaba caminando más de tres horas pero mi entusiasmo no se iba. Pero aun así tenía un problema, ¿cómo llegaría hasta Forks caminando? Un reto. Genial.

Busqué en mi billetera el dinero suficiente para tomar un boleto de avión, gracias a Dios no estaba tan lejos. Tal vez podría llegar a Oregón y de ahí pedir que me llevaran, tal vez en autobús. Suspiré pesadamente, no tenía dinero para comida ni para nada más que el avión. Eh, ahí otro problema. Pero no importaba, lo lograría…

–De nuevo, gracias.

–No te preocupes, cariño. Que te vaya bien.

El auto se fue. Respiré y de inmediato llegó a mí un olor a fresno y tierra mojada. Me estremecí por el frio que hacia pero aun así estaba orgullosa de mi misma. Al fin había llegado, lo había logrado. Después de todo lo que pasé lo había logrado. Sentía que en cualquier momento me desmayaría de hambre pero no me importaba, estaba feliz. Me giré y un gran letrero me dio la bienvenida a Forks. Caminé y caminé y me encontraba en un centro increíble, había pequeñas tiendas y una gran bodega decía Newton. Tienda de artículos deportivos olímpicos.

Pasaba por enfrente de ese local cuando una patrulla se plantó enfrente de mí. Casi me hacía caer por la sorpresa –Hey, cuidado –le grité al policía.

–Lo siento. No te vi –mi boca se abrió completamente. Era el mismo hombre en la foto que tenía en mi bolso, en la que está con mi madre. Su identificación decía Charlie Swan – ¿Estás bien, niña? Pareces algo perdida.

–Ammm… yo… creo… sí, estoy perdida.

– ¿Te puedo ayudar…? –mi estomago gruño tan fuerte que ni siquiera me dejó terminar de escuchar lo que había dicho. Me reí pero de repente me sentí mareada, me tambalee y él me sostuvo –Wow, cuidado. ¿Estás bien?

–Sí –tartamudee. Mi vista se nublo –. No –y me fui.

Diablos, creía que podía aguantar más el hambre. Pero no eran solo tres días sin comida, también eran sin agua. Creo que estaba tan acostumbrada a comer a diario y comer botanas entre comidas que mi estomago no lo soportó.

Estaba recostada en una cama bastante incómoda. Gruñí, sentía un hoyo en el estomago, tenía tanta hambre que quería vomitar.

– ¿Hola? –dijo una voz. Abrí los ojos y me encontré con Charlie de nuevo. Me miró y suspiró aliviado –Dios, me asustaste mucho cuando caíste en mis brazos.

–Lo siento –dije con voz pastosa –. ¿Dónde estoy? –pregunté mientras me sentaba.

–Estás en el hospital de Forks –dijo otra voz. Mi baba casi se caía al ver al doctor… Cullen, eso decía su gafete. Ese hombre era lo más hermoso que haya visto en mi vida. Parpadee varias veces y recobre la postura, no podía iniciar en Forks y que me conocieran como la que se quiere tirar a los hombres sin importar la edad, créanme, lo he visto. El doctor se acercó a mi rostro, revisando mis pupilas. No pude evitar sonrojarme cuando me sonrió – ¿Cómo te sientes?

–Hambrienta –dije.

El rio –Me lo imaginaba. No tienes nada, simplemente estabas algo deshidratada. ¿Desde hace cuanto que no comes?

–Unos… cuatro días. No es nada –levantó una ceja incrédulo. Sacudió la cabeza.

– ¿Cómo te llamas?

–Luna.

– ¿Cómo llegaste aquí? Nunca te había visto en el pueblo –preguntó Charlie.

–Ammm, bueno, llegué en un avión pero aun me faltaba mucho para llegar asique pedía que me llevaran cada que paraba el anterior.

–Eso es algo irresponsable, pudo haberte pasado algo –me regañó. Yo solo me encogí de hombros – ¿Dónde están tus padres?

Baje la mirada –Mi madre murió hace una semana. No conozco a mi padre, vengo aquí a ver a Billy Black. Mi madre dijo que él tenía algo para mí –mentí. No iba a decir que era mi tío, tal vez estaba equivocada y resultaba algo malo el venir aquí asique si me encontraban no quería que me volvieran a mandar con él.

– ¿Por qué Billy Black? ¿Qué tiene que ver él contigo?

–No lo sé. Solo tengo que ir un momento y me iré –volví a mentir.

El doctor y Charlie se miraron. Charlie suspiró –Bien –se levantó de la silla –. Te llevaré con Billy.

–No –dije rápidamente. No sabía a qué le tenía miedo –, yo tengo la dirección. Iré yo sola.

–Pero no conoces Forks, ¿cómo llegarás ahí? –preguntó el doctor. Me entró un enojo intenso, creo que hasta estaba temblando.

–Ya verá. No le tiene que interesar lo que haga –le dije fríamente. El doctor Cullen me miró extrañado pero yo solo le devolví la mirada.

Después él asintió –Bien, Luna, puedes irte. Solo necesito que comas algo y tomes agua. El cuerpo resiste más sin comer que sin tomar agua.

–Bien –dije sin tono. Me bajé de la camilla.

–Te acompañaré hasta la reservación. De ahí irás sola –dijo Charlie.

–Bien –repetí.

–Bien –dijo –. Nos vemos Carlisle.

–Nos vemos Charlie –se despidieron mientras yo caminaba hasta la puerta.

Salí del hospital sin siquiera voltear para saber si el policía Swan me seguía. No sabía de dónde había salido ese enojo pero en este momento era lo que menos me importaba –Oye, espera. Ya no estoy tan joven –dijo detrás de mí. Me paré y lo esperé –. Tu bolso está en la patrulla.

Oh, claro, mi bolso –Ah, gracias –dije más tranquila.

El camino a La Push era bastante irregular, me hubiera gustado más ir caminando. Me encantaba todo lo de la naturaleza y en este lugar había demasiada. De repente me sentí como si estuviera en casa, un calor interior se extendió por mi cuerpo, cálida y tranquilamente.

Llegamos a la reservación al atardecer, tome mi bolso y me bajé del auto –Gracias por traerme jefe Swan –le dije.

–No te preocupes Luna. Estoy para ayudarte, si necesitas algo no dudes en llamarme.

–Gracias. Adiós.

Se despidió y se fue. Me adentre en la reservación y enseguida una serie de cabañas, algunas muy separadas de otras, estaban ahí. Sería un poco difícil encontrar la casa. Saqué el papel con la dirección de mi bolsillo y conté las casas. Para nada.

–Carajo –genial, me perdí. Suspiré y fui a una playa que estaba cerca, tal vez alguien supiera donde era la casa.

La playa estaba un poco llena, aparentemente les gustaba surfear en este lugar. Algunas personas me volteaban a mirar como si fuera una completa extraña. Bueno, lo era pero no me gustaba que me lo dijeran de esa manera. Mis pies estaban matándome, lo único que quería era dormir. No había dormido y estaba algo irritada.

Me senté en una banca que estaba ahí, el cielo parecía cerrase y la gente comenzó a irse. Parecía ser que venía una fuerte lluvia. Genial, ¿dónde me refugiaría? Me pareció razonable quedarme exactamente donde estaba y que la lluvia me llevara, estaba demasiado cansada. Me acomode en la banca casi lista para dormirme cuando alguien me interrumpió.

– ¿Estás bien? –dijo una voz ronca.

Gruñí –Últimamente me preguntan eso muy seguido. Claro, es lo que puede pasar cuando tu madre muere, estas perdida en un pueblo que ni conoces, te desmayas y te ven triste –reí sin ganas.

Él se quedó callado. Me voltee y lo miré, tenía la tez morena, parecía rojiza, mas bien. Sus ojos oscuros me miraban como con lastima. Lo que me sorprendió fue que solo andaba en unos shorts, no traía camisa y valla vista que tenía. Alejé mi mirada de su pecho y lo miré a los ojos con incredulidad –No me mires con lástima. He tenido suficiente lástima por tres días de personas que ni conozco, no necesito de más.

–Lo siento –se sentó a mi lado –. Ammm, lamento lo de tu madre.

–Está bien, gracias.

–Soy Jacob –dijo con una sonrisa cegadora. No pude evitar devolvérsela mientras le estrechaba la mano.

–Luna.

–Lindo nombre. Dime Luna, ¿qué haces aquí en Forks?

–Estoy buscando a alguien.

–Oh, tal vez te pueda ayudar. Conozco a la mayoría de las personas en La Push.

Sonreí abiertamente –Me ayudarías bastante.

–Claro –me respondió feliz –, ¿a quién buscamos? –dijo ayudándome a levantarme.

–Billy Black –se detuvo pero siguió sonriendo.

– ¿Por qué buscas a Billy?

Dudé –Un… asunto familiar –dije tímidamente.

El frunció el seño – ¿Enserio? ¿Debería conocerte?

– ¿Por qué?

–Soy su hijo, Jacob Black.

Me quedé anonada, tengo un primo. Diablos, un primo muy sexi, no puede ser. Hace un rato solo tenía un tío ahora tengo un primo – ¿En…en…enserio? –tartamudee.

–Oye te pusiste pálida. ¿Qué fue lo que pasó? ¿De dónde eres familia?

–Ammm… yo…yo…. – ¿qué le decía? ¿Qué su tía Lilian falleció y que tiene una prima perdida? Mi vida es un maldito drama.

– ¿Tu qué? Vamos dímelo, me estás asustando –dijo serio.

–Es… acerca de… Lilian…

– ¿Mi tía Lily? ¿Qué pasó con ella? –dijo preocupado.

–Creo que… sería mejor que hablara con tu padre primero.

Me miró tratando de descifrar mis pensamientos pero yo solo me le quede mirando sin ninguna expresión en especial –Bien –dijo finalmente –. Vamos.

En todo el camino a casa Jacob no hubo palabras, estaba segura de que él intentaba averiguar qué era lo que había pasado pero no lo diría yo, no por lo menos hasta que estuviera enfrente de Billy. Jacob me abrió la puerta de su casa y yo entré mientras él la volvía a cerrar –Papá, tenemos visita –dijo en voz alta. Yo miraba la pequeña sala de la cabaña, la cocina la tenía a la izquierda en donde estaba también la mesa. A mi derecha estaba la sala con una mesita y un televisor.

Un ruido llamó mi atención y me giré hacia él. Un hombre en silla de ruedas se acercó a nosotros –Hola hijo –saludo a Jacob y me miró –, ¿quién es esta linda jovencita?

–Su nombre es Luna –dijo Jacob mientras me tomaba del brazo y me llevaba a la mesa –. Dice que tiene un asunto familiar contigo y honestamente quisiera saber qué es lo que pasa. ¿De dónde se supone es familia?

Podía notar que Jacob estaba enojado, y la verdad no lo culpaba. Pero su comportamiento no me afectaba ya que había vuelto mi mascara de tristeza ahora que recordaba porque estaba aquí.

–Lo siento pero yo no te conozco. ¿De dónde debería de conocerte? –se acercó Billy. Estaba a punto de soltar lágrimas pero no las dejaría caer, no ahora. Estaba harta de llorar aunque fuera por una buena razón. En vez de hablar busque en mi mochila la caja de madera. A Billy casi se le salieron los ojos en cuanto vio la caja –Esa caja… ¿de dónde la sacaste? –preguntó. Puse la caja en la mesa y la abrí, buscando la primera carta que era para Billy.

–Mi… mi madre te envía esto –le entregué la carta.


Hola, lamento haber tardado a las chiks qe les dije qe iba a subir en un rato, simplemente el fanfic no me dejo subir, o talvez sea yo qe no lo se manejar mui bn je

Buenno dire una cosa, los primeros capítulos serán bastante dramaticos, qiero decir qe habra bastante tristeza y decepcion pero también pasaran cosas interesantes qe serán importantísimas para la historia, espero i las disfruten…

Bueno espero qe me comenten y corran la voz de mi historia porfavor, qisiera saber qe piensa la gente acerca de mi historia i si vale la pena escribila.

Gracias Noel, por ser la primera en escribirme un review la verdad espero qe no sea el ultimo

Gracias, nos vemos