Tras aquel beso, Noruega clavó su fria mirada en mi asustado rostro... obviamente estaba aterrorizado por lo que pudiera suceder ya que no sabía si estaba jugando conmigo, si iba enserio y sobretodo, temía por las reacciones de los demás.

No fui capaz de decir ni una palabra y simplemente me quedé mirándole con cara de estúpido. Él no era tonto, sabía perfectamente que en ese momento podía jugar y hacer conmigo lo que quisiera y yo seguiria teniendo ese gesto de completo gilipollas puesto en mi cara, sin decir nada, sin rechistar, lo que viene siendo básicamente que sería su perrito.

Noru deslizó sus manos con suavidad desde mi pecho, pasando por mis hombros y finalmente rodeó mi cuello, aun con los guantes puestos, como si le repugnara tocarme. Se acercó lo suficiente para susurrarme a mi oido para decirme una frase que me desconcertó.

-Las cosas estan bien como están.-

-Pero... tu me reprochabas por...-

-Te reprocho por que eres idiota.- Gracias Noruega... Lo que me faltaba en ese momento.

Siempre odiaba con todo mi ser la manera que tenía para despreciarme, pero despues de que me besara las cosas eran muy diferentes ¿Me quería? ¿Me odiaba? No me quedaba claro.

Quizas en el siguiente movimiento me pasé, pero le dí semejante empujón que lo tiré de culo al suelo y de nuevo mi orgullo, como si hubiera regresado de vacaciones, volvió a meterse en cabeza y me hizo decir quizas, un par de frases coherentes.

-¡Odio que me trates asi!-

Volvió a girar la cabeza fingiendo incredulidad, su expresión seguía inalterable... eso hizo que yo apretara los puños con fuerza por la rabia que me daba no poder desahogarme aun más.

-Me menosprecias, me ridiculizas y aun asi pretendes que siga lamiendote el culo como un perrito faldero, pero se acabó Noruega. Es hora de que empieces a respetarme.- Esa fue... la primera vez que me enfadé en toda mi vida. -Siempre me haces sentir la peor persona de este mundo...-

Pude ver de reojo como las pupilas de Noru se dilataban por el asombro que producían mis palabras, aun seguía en el suelo donde se escuchó un goteo como si un grifo estuviera estropeado... básicamente eran mis lágrimas de ira. Quizas él se sorprendió o se asustó por ver como mi actitud que había llevado toda mi vida había cambiado en solo unos minutos. Yo no levanté la cabeza en ningun momento.

En ese instante, Noru tomó mi mano y se levantó del piso sin decir absolutamente nada, simplemente caminó y me llevó con él, no supe donde hasta que paramos y me soltó para darme un suave empujón hacia la cama, la indirecta me quedó bastante clara, asi que me senté. Me tomó por la barbilla y levanto mi cabeza... mirandome desde arriba.

¿Superioridad?

-Nunca te había visto llorar.-

-Es que... nunca he llorado.-

-Es mi culpa...-

No quise contestar a eso, claro que era su culpa, maldita sea.

Al ver que no decía nada, se sentó sobre mi a horcajadas, nunca en la vida nuestros cuerpos habían estado tan pegados. Noruega mordió uno de sus dedos para sacarse el primer guante de la mano e hizo lo mismo con el otro, despues sostuvo mi cara, sus manos eran suaves y quizas femeninas, pero era un tacto fino y cálido que lo hacían una agradable sensación en mis húmedas mejillas. Pasó sus pulgares bajo mis azulados ojos y secó mis lágrimas de esa manera.

-Beklager...-

Sus ojos en ese momento se veian llenos de compasión y arrepentimiento hacia mi persona por la discusión anteriormente sucedida, por haberme herido y sobretodo por ser el causante de mi primer llanto.

-Pero... por favor, no llames.-

-No te entiendo...-

-Te quiero solo para mi, deja las cosas como están.-

-¿Y por que me...?- ¿Que había dicho? No entendí nada.

-No puedo decir esto con Ice delante... lo comprender ¿Verdad?- No, no lo comprendía. -Él quiere que volvamos a ser los cinco... pero yo quiero que seamos tu y yo.-

No sabía si eso fue producto de un golpe en mi cabeza y esto era el sueño de un comatoso. En aquel entonces tenía tantas preguntas que hacerle... Que si me estaba tomando el pelo, que si de verdad me quería, que si solo disimulaba para tener a Islandia contento. Pero al abrir la boca volvió a callarme con un beso y yo no podía reprimirlo mas porque le quería.

Rodee su cuerpo con mis brazos, subiendo uno de mis brazos por su espalda y tomé su nuca para profundizar mas ese beso e introducir mi lengua dentro. Me llamaba mucho la atención que estuviera asi... sentado sobre mi... en una postura donde a cada movimiento nos acabábamos rozando y para colmo en una cama. La indirecta estaba clara.

Pero aun había un fallo.

¿Si me quería para él por que no me había dicho aun que me amaba?

Entre besos y caricias, me sentí el juguete nuevo de un niño caprichoso con piel de porcelana.