Capitulo 2
-Caballeros, saben muy bien lo que tienen que hacer- las botas hacian crujir la madera humeda y gastada, la cual el mismo capitan se habia negado durante años a cambiar. En fila, los hombres esperaban las indicaciones de aquel joven rubio, inexperto de mirada hipnotizante. -No quiero ningun rehen, ningun muerto, no hemos venido a saquear esta aldea. Tenemos un solo objetivo. Esas son mis ordenes absolutas- su voz era potente, segura, sin titubeos. Los hombres escuchaban en silencio, hasta que uno de ellos dio un paso al frente.
-En ese caso ¿cual es la razon de llegar a este lugar?- sin darle tiempo si quiera de pensar, el capitan desenfundo su pistola y disparo a la frente del hombre, el cual cayo en un ruido sordo manchando la cubierta de sangre.
-Cualquiera que se atreva a desobedecer mis ordenes correra con su misma suerte- hubo un silencio sepulcral entre los presentes, en el que ningun hombre se atrevio a hacer cualquier comentario a su capitan. El rubio guardo su arma en la funda, para despues con el catalejo mirar la orilla de la playa, donde habia varios aldeanos armados con espadas, garrotes y trinchetes. Comandados por un joven de cabellos negros que miraba de manera desafiante la embarcacion. Se dibujo una sonrisa siniestra en sus labios, al fin habia localizado su objetivo. Cerro el catalejo, guardandolo en su ostentoso abrigo rojo. -Esto sera divertido- susurro para si.
-¿No atacaran?- pregunto uno de los hombres -Iniciemos el ataque- el pelinegro levanto una mano indicandole que se detuviera, contemplando con determinacion la embarcacion que se acercaba con exagerada lentitud.
-¿Que es lo que desean?- se pregunto a si mismo, en cualquier otra situacion el ataque habria comenzado con balas de cañon, pero esta ocasion era distinta. -No bajen la guardia, defiendan la aldea con sus vidas. Los ancianos, mujeres y niños se encuentran a salvo, esta vez no se llevaran lo que mas queremos- la risa de sus hermanitos sono en su mente y cerro los ojos con dolor, para despues desenfundar su espada y prepararse para el ataque, no dejaria pasar vivo a ninguno de esos malditos piratas.
El navio inicio su ataque, los piratas llegaron a tierra firme por medio de balsas y fueron interceptados por los aldeanos que en ningun momento mostraron un apize de miedo. La batalla se prolongo durante varios minutos, el lider del bando japones se vio separado del grupo a causa de un escurridizo pirata que habia traspasado con facilidad las lineas delanteras y ahora se dirigia a la aldea. "-Yo me hare cargo de el-" fue lo unico que dijo antes de salir corriendo tras el mencionado pirata, el cual en el tiempo de distraccion habia logrado esconderse.
-Sal ahora cobarde y pelea como hombre- fueron las palabras del japones, a lo cual solo recibio como respuesta una risa estruendosa. Acomodo su espada en pose de batalla, con el filo de esta hacia el cielo. -¿Que pasa? Tienes miedo a un samurai- reto Kiku, impacientandose. Una vez mas la unica respuesta fue una risa, pero que fue acompañada con el ruido sordo de un arma al disparar. La bala paso rosando el kimono del pelinegro, donde quedo como marca un pequeño agujero. Kiku se tenso, sabia que contra armas de fuego era muy dificil pelear.
-¿Ahora tu tienes miedo?- respondio la voz burlona. Kiku no se inmuto, tomando su espada con fuerza, esperando algun otro ataque.
-¿Eres Sadiq?- se atrevio a preguntar entonces el japones. Hubo un silencio perturbador y la voz respondio.
-Sadiq esta muerto. Yo lo asesine- sus ojos se abrieron expresivamente mientras vacilaba y sus manos aflojaron el agarre de la espada, ahora no podria vengar la muerte de sus hermanos. Y en ese momento de distraccion todo termino. Vio un reflejo rojo aparecer tras el, mientras unos ojos verde esmeralda se clavaban de manera hipnotizante en los suyos. Antes de poder atacar el pirata habia atinado un golpe en la nuca del menor, haciendo que este al instante perdiera el conocimiento.
-Bajaste la guardia- se burlo el ingles aunque sabia que el otro no podia escucharle -Creia que esto seria mas entretenido... pero bueno...- se acerco al cuerpo de Kiku y amarro con sogas sus pies y manos, para despues colocar una mordaza en su boca y cargarlo en su espalda -E-es mas pesado de lo que crei- musito haciendo esfuerzo por llevarse al japones.
Un fuerte dolor se extendia desde su cabeza hasta la parte baja de su espalda, aunque quizas era por la posicion incomoda en la que se encontraba. El abrir los ojos le costo un poco de trabajo, pero le sorprendio el notar la oscuridad que le rodeaba. Si no se equivocaba estaba recostado sobre una tabla humeda y gastada. Con un repugnante olor a suciedad y quizas sangre. Pudo notar como al fondo de la habitacion donde se encontraba corrian un par de ratas, no era que lograra ver en la oscuridad, pero podia escuchar las diminutas patas de los animales roer la madera. Por una pequeña ventana se filtraba la luz de la luna. Luna llena. Eso significaba que llevaba aproximadamente dos dias inconciente. Aparte del olor a suciedad podia notar un fuerte olor a sal, lo que significaba que se encontraban cerca del oceano, pero el hecho de que el lugar se estuviera meciendo solo significaba que se encontraban en altamar. Quizas muy lejos de su aldea. Verifico que era lo que ataba sus manos a su espalda y se lamento al notar que se trataban de esposas de acero, de haber sido simples sogas ya estaria libre. Pero lo peor de todo es que no veia su katana cerca, y solo ese hecho le hacia enfurecer y ponerse nervioso. El rechinar de una vieja puerta al abrir capto su atencion. Llenando momentaneamente la estancia de luz. Por ella entraron unos diez hombres, rodeando el cuerpo del chico en el piso. Y despues de unos segundos el hombre que se habia llamado el asesino del temible pirata Sadiq hizo su aparicion. Con su ostentosa gabardina roja y su sombrero de tres puntas.
-Les dije que no fueran tan brutos- regaño a sus hombres, los cuales permanecieron en silencio -Desatenlo- durante unos segundos ellos no obedecieron, pero basto una mirada asesina del capitan para comprender que si querian que su cabeza permaneciera en su lugar debian hacerlo rapido. Un par de hombres se acercaron al chico y quitaron las esposas y las cadenas, para despues quitar la mordaza -Bienvenido al barco Elizabeth III, joven samurai Honda- el capitan formo una reverencia exagerada mientras el pelinegro se ponia de pie, sin importarle un poco como ese pirata sabia su nombre.
-Quiero mis armas- fue su unica respuesta.
-No hay necesidad de ponerse agresivo joven Honda, lamento la rudeza de mis hombres pero me temo que no son muy listos, usted esta aqui como mi invitado de honor- respondio el ingles con una sonrisa jovial.
-Quiero mis armas- Kiku se mostraba calmado, lo unico que delataba su ira era la sequedad de sus palabras y los puños fuertemente apretados.
-Caballeros, denle lo que pide- un hombre de ojos azules y melena dorada se acerco al samurai entregando la espada y el wakizashi -Ahora joven Honda, creo que en agradecimiento por dejarlo con vida deberia al menos aceptar una disculpa por el mal trato recibido y escuchar sobre la propuesta que deseo hacerle, creame que los dos nos veremos beneficiados- hizo una pausa pero no hubo respuesta, simplemente el rostro inexpresivo del samurai que mostraba una tranquilidad ciertamente perturbadora para el ingles. -Asi que... si hace el favor de seguirme- el Capitan se dio la vuelta caminando hacia la salida pero el ruido del acerco cruzar el aire en una velocidad envidiable le hizo detenerse. Pudo sentir una punta helada y filosa contra su espalda, pero el chasquido de varias pistolas cargar y apuntar directamente al pelinegro le hizo sonreir con suficiencia. -Le recomiendo joven Honda, que se abstenga de causar disturbios en MI barco. Ya que no podria salir vivo de aqui- se giro lentamente dedicandole una amable sonrisa al samurai, mientras con el dedo indice bajaba descaradamente la espada del pelinegro. -No necesitaras tu espada a donde vamos Kiku, asi que mejor guardala y preparate a disfrutar un delicioso festin- al pelinegro no le quedo de otra que acceder. Pues aunque sabia que no habia manera de que pudiera escapar a salvo de ese lugar, tambien sentia un poco de curiosidad sobre aquella propuesta que el rubio le habia mencionado.
Subieron en silencio a cubierta y se dirigieron hacia lo que parecia el camarote del Capitan. Dentro habia un pequeño comedor con dos sillas. Y la mesa estaba llena de comida la cual se veia endemoniadamente exquisita. El estomago de Kiku se quejo al ver todo ese alimento, y el oriental lo cubrio sonrojado. Gran parte de la habitacion estaba a oscuras, lo unico que podia notarse era una parte de la cama y un escritorio lleno de papeles.
-Toma asiento- ordeno el Capitan a lo que el pelinegro obedecio sin reparo alguno. Cuando se trataba de comida podia llegar a ser como un inofensivo gatito -Y lamento mi descortesia por no haberme presentado, soy el Capitan Kirkland, Arthur Kirkland- Kiku no respondio, pues se limito a pasear la mirada por la habitacion.
-¿Tu asesinaste a Sadiq?- fue lo primero que pudo articular, aun necesitaba que le respondieran esa pregunta.
-¿Y que si asi fuera?- esa respuesta disgusto al pelinegro, pero se quedo en silencio, manteniendo la compostura -¿Por que preguntas tanto de Sadiq? No seria mas logico preguntar las razones por las que te sacara de tu aldea y ahora te tenga preso en mi barco-
-Crei que era un invitado- Arthur inicio a reir ante aquella ingeniosa contestacion.
-Anda come, se que tienes hambre, las respuestas pueden esperar para despues- Kiku contemplo la comida dudoso -No esta envenenada, no debes preocuparte por eso- el pelinegro fruncio el entrecejo y tomo un poco de lo que parecia filete. Miro con detenimiento los cubiertos, los habia visto antes pero ciertamente no tenia idea de como se utilizaban. -¿Quieres un poco de vino?- pregunto el Capitan poniendose de pie y caminando a un gabinete.
-No bebo- fue la respuesta del pelinegro -Un samurai no puede abandonarse a placeres tan carnales-
-Suenas como un sacerdote- se quejo Arthur sirviendo un poco de vino tinto en una copa -Pero si no deseas beber no te culpo- y diciendo esto dio un sorbo a la copa.
-¿Cual es la propuesta que quiere hacerme?-
-¿Todos los samurai son asi de impacientes?-
-Deje de responder con otra pregunta por favor- Kiku iniciaba a molestarse, ese hombre era un tanto desquiciante.
-Se donde tienen a tu hermano- fue lo unico que dijo el ingles -Wang Yao, hace unos meses fue secuestrado por ordenes del emperador y vendido al actual Zar ruso, un tipo llamado Ivan, el demente- Kiku se puso de pie exhaltado.
-¿C-como... sabes... que...?- se quedo en silencio, un tanto palido. Pero al instante esa sorpresa se vio reemplazada por una furia irracional -¿El emperador lo permitio?-
-¿No lo sabias?- pregunto curioso Arthur -Bueno, como no sales de esa pequeña aldea supongo que no sabes mucho de tu... gobierno- Kiku se dejo caer sobre la silla, pensativo.
-Es la venganza a la que se referia...- susurro para si -Ese maldito anciano me dijo que si no le servia a el lo pagaria muy caro... ¿porque diablos nunca lo vi asi? Siempre creyendo que el culpable eran esos malditos extranjeros- hubo un silencio mientras el ingles se servia mas vino.
-No te culpo, una vez yo fui asi, siempre siguiendo como un perro faldero las ordenes de la reina- comento el ingles.
-No me compares contigo, maldito pirata- susurro con repugnacia el japones.
-Tranquilo, tranquilo... eso me lleva a la razon principal por la que te trajera a este barco... Te ayudare a rescatar a tu hermano- Kiku se quedo en silencio, mirandolo con extrañeza.
-¿A cambio de que?-
-¡God! ¿En serio crees que quiero algo a cambio? ¿Por que nadie cree que lo que quiero hacer es una buena obra de caridad?-
-Eres un pirata, siempre hay razones ocultas- el ojiesmeralda rio para si y dio otro sorbo a su copa, evozando una sonrisa cinica.
-Tu tienes tus razones... yo tengo mis razones, creo que no hay mucha necesidad de entrar en detalles ¿siempre pones quejas cuando alguien te lo pone todo en bandeja de plata? Yo solo quiero ayudar- hubo un silencio, mientras Kiku no despegaba la mirada del misterioso pirata.
-¿Cual es el truco?- volvio a preguntar el pelinegro. En ese momento pudo notar como por unos segundos la mirada del ojiesmeralda se desviaba, y en ella se mostraba una emocion que el conocia a la perfeccion. Dolor, desesperacion, tristeza, impotencia, ansiendad. La sonrisa del ingles no desaparecio y miro fijamente los ojos del pelinegro.
-No hay truco- dijo con certeza.
Lamento la tardanza enserio. Pero la verdad es que como siempre mi adorada, bastarda y prepotente musa se desaparecio por un tiempo dejando a este pobre escritor coreano sin tener idea de que escribir. Esa mujer es un diablo! Me trata como quiere TwT Pero que se le va a hacer, supongo que asi son de excentricas las musas de todos los escritores. Bueno, creo que deje corto este capitulo pero intentare adelantarlo lo mas pronto posible, el problema es que he tenido mucho contratiempos como buscar una buena escuela y blablaba. Bueno, sin seguir aburriendoles me despido.
Respondiendo reviews:
MusicianWish: Gomene! gomene! espero no haya tardado los cuatro meses (desde que no va a clases no tiene idea de en que dia vive) pero gracias por el review, espero para el proximo no tardar tanto uwu
Khemia: haha adoro tus comentarios, muchas gracias por tu apoyo en la mayoria de mis fics mi pequeña hija adoptiva nwn
Hime: Yo no hago llorar con mis fics, la gente se deprime porque quiere, yo solo escribo bonito uwu hahah no te creas my sweet honey. Espero la conti te haya gustado.
Himawari: Hace tiempo que no leia de ti, gracias por el review y por favor no te comas mis piernas TwT pero aqui esta la conti.
Yumi: Arthur no le dara a nadie (?) por ahora kukuku haha ok no xD
DarkAnnA: Espero no haber tardado mucho, pero el Asakiku es amor! Y el Asa segun me explico mi lindo Japon es porque Kiku no sabe pronunciar muy bien el Arthur y que por esa razon lo acorta a A-san. O algo asi xD
Por cada review que dejen ayudar a esta loca escritora a encontrar una buena escuela xD
