- Recuerdos de sangre. Parte I-

Era muy temprano aún los primeros rayos de sol apenas destellaban por la ventana de la habitación de Natsuki cuando ya se ponía en pie, en el campo había que comenzar desde muy temprano si se quería aprovechar al máximo la luz del sol.

-Natsuki, ¡hora de levantarse!- Escucho decir a su madre

-Ya estoy despierta mamá ¿Ya está el desayuno?- Contesto enérgica

- Hice tus favoritos, _-

-Eres la mejor, mamá- decía mientras la abrazaba

-Ya, ya, déjate de cursilerías y ver por tu padre, esta atrás en el taller-

-Voy volando-

Natsuki corrió hacia el taller de su padre, lo encontró como cada mañana, sentado con los ojos cerrados y ante él una vasija con agua y un cuchillo.

-Es hora del desayuno- dijo en voz baja, por alguna razón encontrar a su padre en ese estado siempre la intimidaba.

-¡Ah! mi pequeña, ¿cómo amaneció mi hermosa princesa?-

-Bien papá, dormí muy bien, mamá nos llama para desayunar-

-Entonces hay que ir rápido, no hay nada más aterrador que tu madre enojada- dijo sonriente

Ante la broma, Natsuki sonrió -A que llego antes que tú- Y salió corriendo

-Te alcanzaré pequeña tramposa- dijo su padre saliendo tras ella

El día continuo como siempre lo hacía, pasaba las mañanas ayudando en las labores de la casa más tarde a la escuela y luego a casa. Natsuki era una niña, diligente y estudiosa, era obediente y no les causaba problemas a sus padres.

La tarde comenzaba morir mientras la pequeña Natsuki jugaba con su querido perro Dhuran, un hombre de aspecto extraño se acercaba al jardín. En inmediato el cachorro se puso a la defensiva al escuchar al extraño hablarle a Natsuki.

-Hola hermosa jovencita, que hermoso el cachorro que tienes ¿Puedo acariciarlo?

Natsuki lo miró con extrañeza y permaneció en su sitio- mi mamá me dijo que no hable con extraños- dijo

-Tu madre es una mujer muy inteligente, pero yo no soy un extraño, soy un viejo conocido de tu padre- Sonrió mostrando los dientes amarillos y chuecos

-Natsuki, hora de cenar- Salió su madre, quedándose muy seria al ver al extraño hombre en la cerca

De inmediato Natsuki corrió al encuentro con su madre y la abrazo

Con ternura maternal Saeko se inclinó a Natsuki y le dijo -pequeña, ve a donde sabes y no salgas hasta que te vaya buscar, escuches, lo que escuches no grites o salgas- Sentenció.

Natsuki fue corriendo hasta la habitación de sus padres, bajo la cama había una pequeña puerta y allí un escondite repleto de cruces, hechizos de protección y aceites protectores, se encerró, el silencio y oscuridad la envolvieron, pronto se estaba quedando dormida, cuando fuertes golpes la despertaron, escuchaba los gritos de su madre y quiso salir a ayudarla, pero recordó las palabras que le dijera "No salgas" y asustada permaneció en su lugar.

A lo lejos alcanzó a escuchar la voz de su padre, golpes y luego silencio. Poco a poco el silencio fue envolviendo el lugar hasta que unos pasos se escucharon entrando a la habitación, Natsuki se preparaba para salir, pero escucho los gruñidos de Dhuran y luego el silencio, se quedó helada, las lágrimas surcaban su joven rostro presa del miedo.

Los pasos se acercaban más hacia su escondite, pero el fuerte hechizo protector la volvía invisible. Después de un rato escucho los pasos alejarse, fue entonces que lloró hasta quedarse dormida, nadie había ido por ella.

A la mañana siguiente al salir de su escondite, Natsuki se encontró con la más desgarradora imagen que pudo percibir a su tierna edad, sangre envolvía las paredes y pisos de su casa, su perro yacía junto a su escondite con la mandíbula desencajada, más adelante su madre, con el cuello desgarrado y su padre...

-¡NO!- grito al momento de abrir los ojos el sudor cubría su frente y su corazón se encontraba palpitando tan rápido que podía escuchar la sangre golpeando sus sienes.

Miró a su alrededor y pudo descubrir que se encontraba en su habitación. Su escritorio, los montones de libros, la vieja cómoda, todo estaba allí.

-Pero... yo... la doncella...-

La puerta se abrió suavemente para darle paso a Mikoto y una bandeja de agua

-Al fin despertaste, estaba muy preocupada por ti-

- ¿Cómo llegue aquí? Estaba segura que moriría-

-Te dije que no subestimes a ninguno de los fantasmas, la doncella es algo de cuidado, yo te traje, por cierto, ponte a dieta, casi no podía arrastrarte de esa mansión-

-Tu, pero ¿cómo? ¿cuando? y el ¿otro chico? -

-Esa noche, Ibuki-chan estaba muy inquieto, los gatos son seres mágicos lo sabes ¿verdad? –

-Supuse que algo te habría pasado, así que fui a la residencia Himura para ver si te encontraba, pero no te vi, al menos no a simple vista, así que me arme de valor y un montón de hechizos protectores y entre a buscarte, estabas desmayada, en la planta alta, tu cabeza sangraba, junto a ti estaba tu cuchillo, así que lo recogí y te saque de allí-

-Pero, la doncella, ¿te dejo entrar y salir? ella asesina a todos los que entran a su casa, ¿Cómo tú? Dios mío ¿Como yo logré sobrevivir? -

-Bueno, no te niego que sentí una presencia negativa muy fuerte al entrar a la casa, y mis hechizos aún no son tan fuertes como para detenerla por completo, así que creo que ella nos dejó libres; si lo hubiese deseado, ninguna de las dos estaría aquí hoy-

- ¿Porque?

-Nasuki, ¿Porque no se lo preguntas a ella?

-Estás loca Mikoto, no es una estudiante de preparatoria a la que pueda ir y preguntarle ¡Hey Chica! ¿Porque no me asesinaste? ella causa mucho miedo Mikoto, estaba temblando cuando la vi, esos ojos rojos, me causa escalofríos recordarlos-

-No me malinterpretes, existen hechizos que sirven para revelar las intenciones de los espíritus, sólo que son muy poderosos y aún no tengo tantos conocimientos sobre ellos, necesitaríamos ayuda de otro hechicero-

-A todo esto, que hay del otro chico... - Natsuki calló.

-Reito Kanzaki joven promesa del kendo, fue encontrado desmembrado a las afueras de la mansión Himura, se busca al asesino, pero... las autoridades no han entrado a la mansión, han dicho que es obra de vándalos y animales de los alrededores, no hubo testigos-

-Pero Mai, Tate y Takeda, ellos vieron todo-

-En las entrevistas han dicho que estaba muy borracho y se bajó del auto en medio del camino, y que ya no supieron de él-

-Vaya, se han cubierto las espaldas-

- ¿Y qué esperabas? ¿Que dijeran que un ente demoniaco lo asesino?

-Tienes razón... pero Mikoto... ¿dónde podemos encontrar a otro hechicero?

-Deja lo busco en -

- ¿Eso existe? -

-No, Natsuki era una broma, preguntaré a la orden si hay algún hechicero que pueda ayudarnos cerca, pero de una vez te aviso, quizá necesitemos a más personas, estos hechizos requieren una fuerte red de personas-

-Mikoto, me iré a la escuela, quiero ver cómo están Mai y los otros, yo me encargaré de los refuerzos-

-De acuerdo yo veré a quién localizo, mientras tanto, no hagas locuras Natsuki-

-Mai! Mai! – Grito Natsuki al ir al colegio

-¡Natsuki! Oh por Dios estás viva. No, no lo puedo creer cómo pudiste sobrevivir si ella… - la voz de Mai se entrecorto- Ella es terrible, pensé que eran solo cuentos de los viejos para no acercarnos a la mansión.

-Todo es real Mai, pero dime ¿cómo estás? ¿Cómo están los demás?

-Pues asustados, todos lo estamos aún nos cuesta trabajo entender lo que le paso a Reito –dijo entre lágrimas-

-Tranquila yo me encargaré de acabar con ella-

-Natsuki estás loca, los fantasmas están muertos, ¿Cómo matas a algo que ya no existe? –

-A eso me dedico Mai, pero te explicaré más a detalle después, por ahora, solo quería saber que estás bien y los demás también, yo tengo mucho trabajo aún, pero ven a mi casa está noche y te explicare todo.

Natsuki se dirigía de nuevo a casa a ver si Mikoto ya había encontrado otro hechicero que pudiera ayudarlas a entender el espíritu de Shizuru y poder acabar con ella. Pero al pasar al frente de la mansión sus ganas de hablar con la doncella se encendieron y a pesar de que el sentido común le indicaba que no lo hiciera, entro a la mansión de Shizuru.

Poco a poco y con recelo, se fue introduciendo a la mansión, su corazón empezaba a acelerarse por efecto de la adrenalina, pero seguía adentrándose a la mansión que se encontraba totalmente en silencio. En la entrada polvorienta se podían ver los detalles del decorado de la mansión.

Con los restos de los elegantes canceles y las lámparas que aún persistían en la mansión Natsuki pudo notar lo increíblemente elegante que debió ser en sus inicios, la construcción de los techos y paredes talladas con los antiguos Dioses del Shinto brindaban a la casa un aire de templo antiguo.

Natsuki avanzaba silenciosa dentro de la casa y al sentir una helada recorriendo su nuca, se maldijo a si misma, no llevaba su aganai hito.

Escucho tras de ella primero un leve quejido y luego una voz que fue aclarándose conforme se acercaba.

- ¿Te deje vivir y vuelves a interrumpir en mi hogar? ¿Tanto deseas la muerte como para volver sin tu arma?

Natsuki se volteó y la miró, allí estaba ella, vestida con su traje blanco níveo, el cabello castaño lucía elegantemente recogido permitiéndole a Natsuki mirar sus facciones, los labios delgados y delineados de un rojo casi tan intenso como sus ojos, y los bellos rubíes que adornaban su faz. El miedo inicial que sintió Natsuki se fue disipando ante la imagen que estaba frente a ella, no era la misma terrorífica asesina que se encontrara días antes, sin duda en vida había sido una mujer hermosa… porque aún muerta lo era.

-No, no… solo quiero saber porque no me mataste, estaba aquí desmayada y no me hiciste daño. ¿Por qué?

-¿Porque? Me preguntas, pero no tengo razones para responder, pero no abuses de tu suerte, no habrá una próxima vez.

-Quiero conocerte. Saber que te paso

-¿Qué me paso? Como si sirviera de algo.

-Nuevamente Natsuki pudo sentir el aura asesina de Shizuru y empezó a sentir miedo, pero se encontraba paralizada, la doncella había empezado a transformarse en la aterradora "doncella ensangrentada" el blanco de su vestimentaba empezaba a tornarse rojo.

-VETE!- Escucho Natsuki, mientras una fuerte corriente de aire la fue empujando hasta la puerta –NO HABRÁ UNA PRÓXIMA VEZ SI REGRESAS-

Natsuki Cayo de espaldas a las afueras de la mansión.

-Dos doncellas- dijo para sí misma –Es como si fueran dos personas diferentes… debo volver con Mikoto rápido- sonrió.

-CONTINUARÁ-