Capítulo 2. El olor más dulce.
"No existió en la eternidad olor más dulce que aquel, cerré mis ojos para no confundirlo con la podredumbre de la ciudad"
Hospital Hasegawa para enfermedades mentales.
Akane manejaba rápidamente sobre la calle central hacia el hospital Hasegawa, el cual constaba de 3 pisos con 18 alas separadas dependiendo la gravedad del paciente, muy moderno así que se deducía que solo gente de dinero podía ingresar allí. Observó desde la acera de enfrente donde se había estacionado, la ubicación exacta del ala 2 que correspondía a los pacientes agresivos, lugar donde descansaba Kodachi Kuno, Era cerca de la media noche necesitaba entrar y salir a toda prisa, dos guardias estaban en la caseta de vigilancia; dos perros "Gran Danés" Que parecían desde lejos un par de caballos por el tamaño descomunal, tenían un circuito cerrado de alta seguridad cámaras aquí y allá, por todos lados podría ser grabada, sería muy difícil entrar sin que la vieran además estaban los perros con su agudo olfato seguramente la descubrirían así que necesitaba un anzuelo y un disfraz. Usualmente ella podría entrar arrancar todas las puertas y matar a todos allí mismo tenía el poder de sobra para una matanza así, pero en su código la prudencia y el anonimato eran vitales, así que recordó el porqué de su visita ese día en particular; era domingo, cuando los alimentos eran ingresados al almacén de suministros del hospital, tendría que llegar en cualquier momento, y allí doblando la esquina un gran camión refrigerador viraba hacia su dirección., se alistó y corrió hacia el camión mientras estaba aparcado frente a la caseta de vigilancia registrándose para entrar, se deslizo hábilmente debajo de las ruedas y con sus poderosa manos hizo dos agujeros en la parte inferior de la carrocería, de donde se afianzó como una araña a la pared, las cámaras y los guardias no habían sido problema, no se podría decir lo mismo de los dos canes que inmediatamente olfatearon su aroma, ambos se apresuraron hacia el camión y se asomaron por debajo. Ella los vio y emitió un gruñido agudo de su garganta y les mostró sus colmillos, los dos perros huyeron aterrados.
- ¿Pero que les pico a estos dos? –Uno de los guardias estaba a punto de asomarse bajo el camión.
-¡Demonios!- Pensó alistándose para degollar a todos los presentes, con un poco de suerte correría lo suficientemente rápido como para que las cámaras no la identificaran.
- Seguramente olieron el zorrillo que atropellamos hace un rato –Explicó el conductor deteniendo el paso del guardia- Se quedó impregnado su olor en una de las llantas.
- ¡Anda, Anda! Entra antes que vomite la cena aquí –Dijo con asco antes de retirarse del camión-
Akane soltó un suspiro y el camión siguió su camino hasta el almacén del hospital, los ductos de aire eran la mejor opción para llegar hasta el cuarto de Kodachi así que no tuvo problema en arrancar una de las rejillas del techo e introducirse, tenía cerca de treinta minutos para sacar a su presa, antes de que terminaran de bajar todos los suministros.
Kodachi estaba recostada en su cama con la mirada ausente, su cuarto era el más reconfortante de todo el hospital, su hermano Tatewaki se había encargado de tenerla lo más cómoda posible, en las blancas paredes tenia escrita la palabra "Kasha" 3600 veces una por cada maldito día que había pasado en esa prisión. De pronto al mirar la palabra en la pared, un olor a óxido-dulzón comenzó a invadir su nariz; las letras comenzaron a sangrar, Kodachi se incorporó rápidamente y caminó de espalda sin creer lo que estaba viendo, hasta que un obstáculo duro como el granito y frío como un iceberg la detuvo, giro asustada y la vio allí parada como una estatua de mármol mirándola sin algún sentimiento especial reflejado en su rostro solo un atisbo de curiosidad.
- Te voy a dar el beneficio de la duda y la oportunidad de explicarme por qué mataste a tus padres –Dijo en tono amenazante-
- ¿Quién, quién diablos eres tú?
- Sonrió mostrando sus perfectos dientes y mirando todo a su alrededor- Podría decirse que el demonio, interesante las paredes que tienes y ese nombre ¿Sabías que el "Kasha" es un mítico vampiro engendrado desde lo más profundo de un sentimiento de venganza? Si ser víctima de un asesinato sin vengar, un verdadero trato con el demonio. No tenías ni la más remota idea ¿Cierto? Lo sé por la cara de estúpida que has puesto, mataste en nombre de un mito que ni siquiera conoces, es tu ultima oportunidad ¿Por qué mataste a tus padres?
- Quiero ser una criatura de la noche –Rugió- Yo...yo no maté a mis padres.
- ¡Tsk tsk! –Negó con la cabeza- Mentiras no, es de muy mala educación mentir a los invitados –Con sus ojos inyectados de sangre- ¿Por qué mataste a tus padres?
- ¡Yo no lo hice demonios!
- Esta bien perdiste tu oportunidad – Avanzó un paso hacia ella y le mostró sus agudos colmillos- Me lo dices o lo investigo.
Kodachi no pudo articular palabra alguna el frio de la muerte recorrió su cuerpo cuando miró la verdadera identidad de su visitante. Akane tomó nuevamente la palabra.
- Tomaré eso como un ¡No! –Dijo mientras la sujetaba por ambos hombros-
Aspiro el aroma del cuello de su víctima y arrugó un poco su nariz la verdad era que con tanto medicamento en su sangre olía mal, pero necesitaba indicios del asesino así que hundió sus colmillos en la ceniza piel de la señorita Kuno, quién profirió un grito desgarrador mientras sentía como su sangre era succionada por su perpetradora como miles de pedazos de vidrio saliendo de su cuerpo, de pronto el dolor que sentía fue desapareciendo, mientras su vida se le iba un sentimiento aun mayor la invadió, envidia, ella había buscado durante años ser una criatura de la noche hubiera vendido su propia alma al demonio en ese momento por ser vampiro y estar asesinando a un ser humano, era una placer perverso el que comenzó a sentir, en tanto Akane tenía los ojos desorbitados, canalizando toda la información que la sangre le ofrecía, recuerdos de los últimos 10 años, dolor, locura y sobre todo inocencia. Kodachi no asesinó a sus padres, solo fue un instrumento, en ese momento lo supo, soltó el cuerpo inerte al piso, se limpió las últimas gotas y lanzó una carcajada espectral. En la sangre estaba impresa la palabra venganza.
-¡Idiotas! Quieren guerra y guerra tendrán - Estaba a punto de matarla, dejarla sin un solo hálito de vida pero se detuvo un instante, una idea macabra rondó su retorcida mente, mientras levantaba el flácido cuerpo del suelo y volvía a encajar sus colmillos en Kodachi- Te daré lo que buscas el infierno en la tierra, es lo mínimo que mereces por ser tan imbécil.
Despertó gritando en la cama, miró a su alrededor y suspiro aliviada al reconocer su celda en el ala 2ª del Instituto Hasegawa, por instinto toco su cuello buscando las dos heridas de los colmillos del vampiro, nada al no encontrar indicios de la mordida, se sentó al borde pensando que todo eso había sido una pesadilla, una terrible pesadilla.
Empezó a reír enloquecida, vaya chasco que le había jugado su cerebro, pensar que una vampiresa la hubiera mordido y sacado hasta la última gota de sangre, además de prometerle lo más oscuro del infierno, era de risa, miro detenidamente la palabra que se repetía 3600 veces alrededor de su celda " Kasha" esta vez no sangraban, se recostó nuevamente exhausta, cerró los ojos pero una voz de ultratumba muy familiar la hizo incorporarse salvajemente.
- ¡Hola Kodachi!
-¿Mamá? -murmuro débilmente- ¡Tú estás muerta!
La madre de Kodachi le respondió con una risa fantasmal.
- Y tú también, hija mía. Tú también
-¡No¡ -Y su grito se ahogó en la penumbra.
Akane se alejaba lentamente del panteón y sonrió divertida mostrando sus colmillos al escuchar el desgarrador grito de Kodachi, desde lo más profundo del mausoleo Kuno.
- ¡Música para mis oídos! ¡El infierno! Como te lo prometí.
Miró la cajuela de su auto detenidamente recordando el cuerpo del hombre que acababa de asesinar.
- ¿Y ahora cómo diablos me voy a deshacer de ti? –Una sonrisa diabólica se dibujó en su rostro de porcelana, ya sabía qué hacer con el cuerpo- "Una posible y real hipótesis de cómo fue vaciada la víctima" Fueron sus palabras exactas ¿Cierto Dra. Kuonyi?
Unidad Médico Forense. Hospital Izumo. Día siguiente.
Akane enfundada en su bata blanca hizo la señal al público para que la siguieran a la sala especial para representaciones criminales, los encaminó a cada a una de las sillas que allí había y con una voz cantarina inicio le presentación.
- La perfilación criminal es un método probabilístico que describe la conducta del criminal y de su víctima en un hecho basándose en cuatro aspectos orientadores:
- Estudio minucioso del lugar del hecho. -. Examen detallado de las fotografías judiciales. -. Autopsia psicológica de la víctima. -. Autopsia médico legal.
Ukyo y Yuka pusieron los ojos en blanco pareciendo aburridas por los tecnicismos, se sintieron ofendidas, como si ellas no hubieran cursado más de ocho años todo lo referente a medicina forense. Akane sonrió a sabiendas de lo que iba a pasarle a esas dos cuando ella realmente hiciera su demostración. - Aproximadamente a las 11:00 PM del 05 de Noviembre del año en curso, se conoció en el puesto de mando de la policía de la ciudad de Hokkaido la presencia de un cadáver en el callejón 2 de la calle Masui de la propia ciudad, del sexo masculino, desnudo, con los miembros cortados de manera quirúrgica colocados a 40 centímetros de distancia, miembros superiores e inferiores envueltos en papel de seda y sujetados con finos hilos de nylon, carente totalmente de fluidos. Con un alto grado de congelamiento cada parte allí encontrada, de acuerdo a los cálculos se estima que el cuerpo muestra por lo menos dos semanas de refrigeración. Se conformó la guardia operativa especializada en homicidio y acudió al lugar delimitando la inspección en un área de 250 metros cuadrados la cual aportó escasos indicios que se vincularan al hecho, lográndose levantar una única huella, un cabello en una uña de la víctima el cual fue enviado a pruebas de ADN para saber su procedencia, se realizaron múltiples fijaciones fotográficas en soporte digital y filmográficas las que fueron motivo de análisis posteriores al hecho en reiteradas ocasiones, llamando la atención la nula presencia de sangre del cadáver. - Se comenzaron las investigaciones pertinentes una de ellas fue la autopsia psicológica a través de la cual se conocieron las siguientes características de la víctima: Su nombre Hikaru Gosunkugi de 27 años de edad, residía a varios kilómetros del lugar del hecho, sin hermanos, ocupación químico en jefe del "Corporativo Kuno" Especializado en investigaciones genéticas, graduado en la universidad de Nérima. No tenía antecedentes penales ni policiales, era selectivo en su círculo de amistades, nunca se le conoció novia ni amantes, era independiente, retraído, meticuloso, encerrado en sí mismo, exteriorizaba poco sus problemas, lo visitaban con poca frecuencia y recibía a sus amistades fuera del domicilio, no era fumador, no ingería bebidas alcohólicas, se profundiza en la investigación y se conoce que era asiduo visitante de una página web que hacía referencia a una comunidad dedicada a un juego de rol sobre vampiros "Kasha", conforme nos adentramos en la investigación se menciona rituales y métodos para llegar a convertirse en uno.
Todos los reunidos soltaron grandes carcajadas haciendo burla a tan estúpida idea. Akane continuo inmutable dirigiendo palabras que resultaban confusas hasta para Ukyo y Yuka, que decir del sargento Osawa y su comitiva de homicidios, continúo despreocupadamente hasta que consideró adecuado presentar el espectáculo.
- La autopsia médico legal informó la presencia de un solo signo de violencia que consistía en una herida milimétrica en la parte posterior del cuello donde se presume se inyecto un relajante para someter a la víctima ya que se informa además que portaba cifras altas de morfina en la muestra de cabello, de esta forma fue colocado en estado de relajación plena. Teniendo en cuenta todos los elementos mencionados así como las investigaciones complementarias policiales, se realiza la perfilación criminal la que mostró los siguientes resultados:
Corrió la cortina que tapaba la visibilidad y todos los presentes se aferraron a sus sillas y ahogaron un grito de terror al ver la mágica presentación con un toque Tendo. Todo estaba totalmente envuelto en papel blanco en el extremo izquierdo del lugar estaba un maniquí, una reproducción exacta del desafortunado Gosunkugui atado por las muñecas en un potro de aluminio, parecía una representación del hombre de Vitrubio de Leonardo da Vinci, en su pecho tenia pintado en escarlata un número "Uno" se colocó junto al potro y lo giro dejándolo totalmente de cabeza, con una hermosa daga con empuñadura de oro que simulaba un dragón ascendente y sin mostrar turbación alguna como una asesina experta realizó un corte quirúrgico a la altura de la garganta de donde empezó a emanar a borbotones un líquido espeso parecido a la sangre, todo esto se acumulaba en una tina por debajo de su cabeza. Ukyo y Yuka estaban pálidas y en acto reflejo se tomaron la garganta con la mano, prosiguió fascinada al escuchar el corazón acelerado de todos, parecía una carrera de caballos pensó que de un momento a otro morirían de un paro cardiaco.
- Creemos que de esta manera fue extraída la sangre de la víctima el corte en la yugular y después la gravedad hizo el resto, no sabemos con exactitud cuánto tiempo tardo en vaciarse (Yo tardaría 20 segundos) –Bromeó para sus adentros - Pero estimamos que en su agonía pudo tardar unas dos horas.
- ¿Agonía? -Repitieron todos al unísono-
- Aun adormilado por la morfina fue degollado para aprovechar los latidos que se incrementaron, bombeando toda la sangre posible al cerebro, así es más rápido. –Declaró tajante–
- Eso explica la falta de sangre, lo cual deja la incógnita de cómo corto los miembros con toda limpieza. –Preguntó el sargento Osawa -
- Claro sargento no esperaba menos de usted, necesitó de un arma de impecable filo y fineza, claro es solo una teoría pero creo que pudo utilizar esto.
Akane tomó de una de las paredes una funda de donde extrajo una hermosa katana que hacia juego con la daga anterior camino al centro donde estaba un cuerpo, al parecer un verdadero cadáver, con la cabeza cubierta con una bolsa de terciopelo rojo y tenía la peculiaridad de estar completamente congelado esta vez un número "dos" decoraba su pecho. Y al parecer su cuerpo carecía ya de cualquier rastro de sangre. Ukyo y Yuka estaban pálidas parecía que de un momento a otro saldrían corriendo, pero estaban aferradas completamente a sus sillas, sonrió con burla triunfal y continuó.
- Al ser vaciado el cuerpo fue congelado y de esta manera los cortes que hicieran en el no mostrarían señal alguna de putrefacción ni de violencia, y menos si utilizas algo como este "Bebé" -Ondeando la katana frente a su cara-
Giró y de dos movimientos que ninguno de los presentes alcanzó a observar, las cuatro extremidades del cadáver cayeron pesadamente al suelo y como gran final de un excepcional movimiento cortó la cabeza, el golpe sacó de su sopor a todos. Akane recogió un brazo que inmediatamente fue a enseñarle al sargento Osawa. No sin antes pasar junto a Ukyo y Yuka que estaban estupefactas por la impresión, Yuka no soportó más y salió disparada por la puerta, seguramente al baño a devolver el desayuno de aquella mañana.
- Lo ve sargento, limpio e impecable, solo un experto pudo haber hecho algo así. –Dijo mientras mostraba todo el corte del brazo.
- Un experto ¿Verdad? ¿Debería considerarla a usted como sospechosa por tan impresionante demostración? – Dijo en tono sarcástico el sargento-
- Lo digo de nuevo, no esperaba menos de usted sargento Osawa – Mostrándole una sonrisa hermosa de esas que quitan el aliento – Podría ser la asesina si no tuviera el resultado del ADN del cabello encontrado en la escena del crimen. – Dijo haciendo un puchero de niña regañada –
Akane abrió un sobre de laboratorio y se lo entregó al sargento, al leerlo inmediatamente llamo a sus compañeros y salió disparado por la puerta, no sin antes agradecerle a la Dra. Tendo por su invaluable ayuda. Ukyo seguía sobrecogida por lo que acababa de ver, a tumbos se levantó de su asiento y se dirigió muy molesta a su Némesis.
- ¿Pero qué demonios tienes en la cabeza Tendo? ¿Cómo eres capaz de hacer este tipo de salvajadas? Cuando dije: "Una posible y real hipótesis" No me refería a un asesinato salvaje en vivo y a todo color ¿Además de donde sacaste ese cuerpo?
- Era un violador, lo maté y utilice su cuerpo para la presentación.
- ¿Es broma verdad? –Preguntó azorada Ukyo-
- ¡Claro! –Mostrando una mirada enigmática y sus dientes perfectos- Era un indigente que murió en la calle, a nadie le molestará que su cuerpo haya servido para beneficio del departamento de homicidios. ¿No lo cree? Estoy para servirle Dra. Kuonji – Le dijo mientras depositaba el brazo del mutilado en sus manos y salía sin mirar atrás por la puerta del cuarto de demostraciones-
- Más que extraña ¡Loca! Diría yo – Susurró para sí misma al soltar el brazo y limpiarse como si algo sacrílego hubiera tocado sus manos- ¡Alguien que lleve esta carnicería al incinerador! – Gritó a los camilleros que estaban en la puerta-
Durante dos días el sargento Osawa buscó a Tatewaki por toda la ciudad, en su casa y su oficina del corporativo Kuno, en donde encontraron una katana que encajaba con la demostración de la Dra. Tendo, en su casa en una recamara anexa había un refrigerador industrial y recipientes de vidrio llenos de sangre, seguramente del Dr. Gosunkugi, ya los estudios pertinentes corroborarían que el mayor del clan Kuno lo había asesinado.
Akane sabía que su presa no se encontraría tan a la mano así que decidió hacer un pequeño viaje a la provincia de Nérima, ella sabía perfectamente a donde buscar, después de confesar a la desgraciada Kodachi, llego a la antigua residencia Kuno la mansión más rica de allí, ella la conocía bien su familia vivió durante décadas en esa ciudad y se llevó una gran sorpresa al encontrar todo totalmente abandonado. Tatewaki huyó al saber de la desaparición de su hermana, soltó una sonora carcajada mientras se encaminaba de regreso a su auto.
- No sabes cómo gozaré cuando te atrape y seque tu maldito cuerpo totalmente.
Su celular empezó a sonar y al revisarlo observo que se trataba de una llamada de Tokio, mas expresamente del Sargento de homicidios.
- Dra. Tendo. Diga ¡Claro, sin sangre! 5 cuerpos, Teniente Saotome. De acuerdo Sargento Osawa estaré por la mañana en Tokio. –Clic- ¡Es hora de matar! - Cantó con voz aterciopelada-
Subió al auto y aceleró a fondo hasta dejar solo un borrón rojo de su Porsche Spyder, marca inequívoca de que la cacería estaba empezando.
Tokio, Japón. Unidad Especial de Homicidios, 12:00 A.M. Día de hoy.
-¡Maldita sea Ryouga! ¿Cómo que no encuentras nada en la red del Centro? Algo debe haber, no pueden hacer una matanza de ese tamaño sin dejar rastro alguno; debe haber una forma -El timbre insistente del teléfono lo saco de sus cavilaciones- Espera un momento no me cuelgues o te mato Hibiki – Ryouga rio de manera gutural, un poco salvaje podría decirse-
- ¡Teniente Saotome! Llamada de la Dra. Tendo de Hokkaido-
- Atiendo ¿Diga?
- ¿Teniente Saotome?-La voz era tan dulce, casi seductora, sabía que tenía que decir algo pero simplemente no podía articular palabra alguna.
- ¿Teniente?
- ¡Eh! Si disculpe me encontraba en algo- En el trance que me provocó esa voz aterciopelada – ¿En qué puedo ayudarla Doctora?
- ¡Tendo! -Dijo esta vez en tono de fastidio-
- ¡Sí! Doctora Tendo ¡Claro!
- Necesitamos concertar una cita para hablar sobre la matanza del Centro de Investigaciones.
- Oh, si eso...Mi jefe me hablo de usted ¿Cómo es que llego tan pronto?
- Supongo que hablo primero conmigo.
- Perfecto es lo de menos no sé si le parezca conveniente venir aquí ahora mismo.
- Claro no tengo inconveniente pero son las 12 AM usted no….- Estúpido tomando en cuenta que soy vampiro no duermo y tengo sed si sin duda no hay inconveniente-
- La espero y la verdad la hora ha dejado de ser inconveniente para mi desde hace semana ½, estoy en la calle Kira num 43.
- En 20 minutos entonces….
La voz perturbante se apagó, no lograba entender como había terminado por citarla tan tarde era esa necesidad de conocerla quizás de tenerla cerca ¿Sólo por su voz?
- ¡Ranma¡ -Escuchó el grito del subteniente Hibiki en el celular-
- Lo siento ¿En qué estábamos?
- En la red no hay nada Ranma en el lugar tampoco, excepto por ese maldito olor dulce que me pica la nariz
- ¿Qué? ¿Olor dulce?
- ¡Oh! ¿Dije eso en voz alta?
- ¡Sí! Animal a que te refieres con esa tontería ¿Que te pica la garganta?
- Nada no es nada, mis alergias y dije nariz.
- Claro 5 cadáveres desmembrados, totalmente secos ¿Y tú solo recuerdas tus alergias?
- Ranma vete a dormir mañana empezaremos de nuevo.
- Si para ti es fácil, no tienes a todo el país queriendo tu cabeza si no resuelves este caso.
- Velo por el lado amable si te echan, me darán tu puesto.
- ¡Que imbécil¡ ¡Eso quisieras animal!
- Con quien coqueteabas por la otra línea, pude escuchar cómo te quedabas sin aliento
- ¿Eres la doctora corazón o tienes un oído muy agudo?
- ¡Na! Te quedaste mudo ¿Quién era?
- El forense
- ¿El o la forense?
- Cállate debo colgar viene para acá
- ¡Mh! Asumo que es mujer, ten cuidado ya sabes cero relaciones laborales –Colgó-
- Debe ser que no he dormido en 3 noches. ¡Eso debe ser!
Departamento de Homicidios. Oficina del teniente Saotome 12:20 AM.
Akane Tendo subió en menos de 3 segundos las escaleras de 7 pisos sin que un solo cabello se moviera de su lugar comenzaba a sentirse fastidiada por haber tenido que cruzar el país solo por un caso. Aunque bastante espeluznante más de lo normal al menos más de lo que esos sosos humanos eran capaces de idear.
Se detuvo justo en el piso 7 y lo que inundó sus sentidos le dejo sin aliento.
- ¡Ese olor! -Usualmente era capaz de deambular entre los humanos sin ningún problema, comenzó a sentir una punzada en la espina dorsal, literalmente se le hizo agua la boca y apostaba que de haber tenido corazón el latido se comenzaría a tornar acelerado-
Sintió el corazón del teniente Saotome palpitar relajado de un lado a otro al parecer arreglando algo debido a su próxima visita. Se acercaba a la puerta. ¡Maldita sea! ¿Qué pasaba con su autocontrol? Ranma escuchó unas pisadas nadie llegaba tan tarde hasta ese piso, la recepcionista usualmente estaba en la planta baja y de no esperar que él la acercara a casa debió irse después de la última llamada.
Al abrir la puerta lo que encontró le robó el aliento, unos ojos verdes resplandecientes, debía estar muy desvelado por que atisbo un reflejo rojo sangre en las pupilas, cosa que estaba seguro había alucinado., una piel blanquísima, unas tenues ojeras bajo sus ojos que no le quitaban ese aire sofisticado y deslumbrantemente hermoso no parecía humana tanta belleza. Cosa que sin duda también era una estupidez, ataviada en unos jeans color ceniza y un suéter azul cobalto de cuello alto y botas negras parecía modelo de cualquier revista y aun así tenía un aire de madurez a pesar de no rebasar los 25 años. Era sin duda alguna la mujer más hermosa que jamás hubiera visto y sin embargo lo miraba con un dejo de fastidio y rencor que no entendió.
- ¿Si? Usted debe ser la Dra. Tendo
- ¿Esperaba a alguien más?
- No definitivamente no, es que no oí el ascensor.
- Subí las escaleras.
- ¿Como dice? ¿Con esos tacones? ¿Siete pisos?
- ¡Estúpida que soy! - Pensó-¡Eh! Si le llamé de la caseta que está a dos calles, los 20 minutos eran para subir las escaleras, detesto los ascensores.
- ¡Oh!- Seguía en el marco de la puerta sin permitirle pasar-Perdón perdón. Adelante – Ella entró con un andar elegante parecía como si hubiera dado algunos pasos de baile
- Yo soy el teniente Ranma Saotome de Homicidios y me encargare de darle toda la información que necesite para el caso.
Le extendió la mano, sin embargo ella se siguió de largo y enarco una ceja al ver la perspectiva de la torre de Tokio desde el enorme ventanal de su oficina, pareciendo desenfadada; como pretendía el estúpido que lo tocara si estaba a punto de lanzarse encima de él y tomar hasta la última gota de sangre. Ese olor tan irrefrenablemente dulce a maderas la calidez de su cuerpo sus ojos azules y ese cabello negro anudado en una trenza no podía dejar de apretar los dientes no estaba consciente de nada más que de aquel Teniente enfundado en su pantalón negro de traje y camisa negra sin corbata las tenues ojeras que marcaban sus ojos debía ser cierto que estaba desvelado. Ranma lo tomó con filosofía pensando en la facha fatal que debería tener así que aclaró su garganta y cerró la puerta. ¡Demonios! –Maldijo- ahora se concentraría más ese aroma dentro de la habitación así que tomo una gran bocanada de aire para no seguir oliendo.
- Disculpe sé que luzco fatal pero no he salido de esta oficina desde...
- Ahórrese las explicaciones solo deme los archivos y revisare en mi habitación todo.
- Pero creo pertinente ponerla al tanto de...
- Solo deme los archivos, le llamare por la mañana –exigió tajantemente, su autocontrol estaba por los suelos, debía salir de prisa de allí-
- De acuerdo– muy molesto buscó en su cajón y saco un micro CD donde tenía toda la información- Aquí lo tiene.
Sin premeditación al estirar la mano rozó levemente la de ella, quien pegó un brinco hacia atrás, arrugó la nariz y le clavo una mirada asesina al teniente Saotome, quién disimuladamente olisqueo su hombro pensando en que debía lucir y oler verdaderamente mal, regularmente le causaba buena impresión a las mujeres, su orgullo había sido pisoteado en tan solo unos minutos por la doctora Tendo.
- Gracias lo mantendré informado, con su permiso – Dio media vuelta y atravesó rápidamente la habitación dejando con un palmo de narices al Teniente-
- ¿Pero? Demonios que mujer tan rara, tengo que salir de aquí y darme un buen baño no se me va a ir viva la próxima vez, ninguna mujer se resiste al factor Saotome, ya lo vera doctora Tendo.
Akane voló prácticamente bajando las escaleras y azotó la puerta detrás de ella, soltó el poco aire que tenía en sus pulmones y corrió hasta llegar a las afueras de Tokio, cuando se sintió lo suficientemente alejada profirió un gruñido desgarrador desde lo más profundo y atormentado de su pecho, sus ojos brillaban de color escarlata ausentes en la lejanía, mirando el lugar desde donde huyó enloquecida por el ansia asesina que corría por sus venas, para su fortuna no había ningún humano a su alrededor por que pudo haber matado hasta diez hombres por la sed tan terrible que el aroma del teniente Ranma Saotome le ocasionó, no podría decir lo mismo un hermoso semental negro que pastaba en su caballeriza, se agazapó y atacó directamente a la yugular del desventurado corcel. Al dejarlo prácticamente seco se alejó del cadáver y por primera vez en sus cuatrocientos años de ser una vampiresa sintió miedo, miedo por perder el control y miedo sobre todo porque no creía poder volver a oler a ese hombre sin arrancarle la vida inmediatamente.
Continuara...
