Hola, siento haber tardado, si les gusto el one shot anterior, pues no lean mas porque la historia dara un nuevo giro, pero si les interesa aqui les traigo este capitulo y habran mas.

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A traves del espejo Cap 2

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La alarma de su despertador le hizo dar un sobre salto. Naruto lo busco entre dormido para apagarlo. Se sentó en su cama como un zombie. Su mirada se dirigió al calendario. La fecha estaba rodeaba varias veces con tinta roja.

7 de julio, 2007

Llego a clases malhumorado por la pésima noche que había pasado. El día se anunciaba largo y decir que había estado esperando ese día como agua de Mayo…Su cara de zombie desapareció instantáneamente cuando vio entrar a la chica más bella de la escuela.

-Lo siento dobe, pero estoy seguro que hoy, ella me dará el sí a mí… – Dijo su mejor amigo, picándole el orgullo.

Iba a replicarle enseguida cuando escucho un tímido hola detrás de él.

-¡OH! ¡Hola Hinata! – Contestó sonriéndole amigablemente a la chica tras él, pero su mirada volvió a aquella belleza. Desde que habían empezado el bachillerato Sasuke y él, habían estado tras Sakura, ella no les decía que no, ni tampoco les decía que si, por lo que los dos seguían enajenados con la chica de ojos jade.

-¡Naruto! Y-Yo q-quisiera decirte algo… – Explicó la ojiperla jalando al rubio por la camiseta y arrastrándolo hasta la entrada del salón para que nadie más escuchara lo que tenía que decirle. La joven, sin darse cuenta, aún estaba sujetada a la camiseta del rubio intentando reunir solo un poquitito más de valor.

- Regresen al salón par de tortolitos… – comentó Kakashi mientras pasaba al lado de los dos estudiantes para entrar a dar su clase.

-¡Kakashi sensei! ¡Deje de decir incoherencias! A penas son las 8 de la mañana por Kami… – Contestó Naruto sin pensar, su mirada volvió a ella.

-No le hagas caso, a veces solo dices tonterías… – tuvo una ligera sensación de deja vu – mmm… ¿entonces qué sucede? – preguntó, haciéndola tragar duro.

Las palabras del rubio venían de arrebatarle el coraje que había estado reuniendo por días y si no lograba controlarse, sus ojos se llenarían de lágrimas en cualquier momento. Quizás si era una incoherencia, una tontería…Naruto era sin duda uno de los chicos más guapos y populares de la escuela, ella, bueno ella, tan solo era la nerd, la rata de biblioteca, la 4 ojos, la callada, la aburrida, la única que no usaba talla 1 entre todas esas flacuchas…en fin, probablemente la menos bonita del salón…quizás de la escuela…

Si tan solo tuviera la oportunidad de ser su amiga para que él la conociera mejor y así quizás, solo quizás, él se enamoraría de ella…Pero lo cierto era que se hablaban muy poco, del "Hola como estas" no pasaban en clase y durante la hora de estudio que Kakashi le obligaba al rubio a tomar con ella una vez a la semana solo hablaban de las múltiples explicaciones que tenía que darle de mil maneras para hacerle entender los problemas de matemáticas…apretó sus manos un poco más fuertes. Tenía que lanzarse…

- Naruto… sé que nunca hemos hablado mucho…pero yo quisiera…bueno yo quisiera pedirte…

-¡No me digas que volviste a olvidar tu cartera y no tienes para comprar tu almuerzo!…- cortó Naruto.

-¿Heh? - Hinata bajo la mirada, ciertamente, la última vez que había intentado declarársele, no había tenido el valor suficiente y había terminado dándole una excusa bastante mala.

-¡Oh! ¡No! No es eso… –negó nerviosa, acomodo sus lentes en su lugar con su dedo índice - yo en realidad, ¡quería decirte que me gus…!

-¡Espera!- interrumpió de nuevo - …Ya…no tarda en empezar la clase…- dijo un poco incómodo por portarse cortante con ella, en realidad Hinata no le caía mal, pero no estaba seguro de querer escuchar lo que ella quería decir, algo le preocupaba con esa conversación, además si se le declaraba, Sasuke tendría para molestarlo por el resto del año, y obviamente, no quería eso - ¿Crees que…puede esperar para después? – Preguntó - … Por cierto… ¿vendrás esta noche cierto? A los fuegos artificiales con todos los del salón…-dijo cambiando el tema.

-¡Oh! ¡Si! Claro… ahí estaré…

-¡Bien!

-Bien.

-mmm…entonces… ¿Podrías devolverme mi camiseta?

-¡Oh! ¡Claro! – contestó la chica soltando la camisa del uniforme a la cual aún seguía aferrada mientras sentía que le quemaba la cara. La mirada de Naruto quedo clavada en sus ojos perla, sonrió amablemente y se rasco la cabeza un poco incómodo.-Bueno voy a entrar…- dijo.

Hinata vio como una vez más había dejado ir la oportunidad de declarársele al chico que le robaba sus sueños y sus suspiros desde el primer día que lo había visto. Si un milagro no ocurría antes de terminar el bachillerato, no volvería a verlo nunca más. La sola idea le era insoportable. Simplemente no podía concebir un mundo sin sus hermosos ojos azul cielo.

La ojiperla también se dirigió al salón, pero sintió un repentino y fuerte empujón, alguien venia de chocar con ella, haciéndola tropezar y por poquito terminaba estrellando la nariz en el suelo.

-¡Lo siento!… ¿Te lastime? – Averiguó el chico sinceramente preocupado, justo en ese momento, por tan solo una fracción de segundos, Kiba, otro compañero de Hinata, que venía como viento en popa justo tras este desconocido paso volando entre ellos, si este chico no hubiese estado ahí, él que la hubiera hecho estrellarse contra el suelo, hubiera sido Kiba. Hinata no pudo impedirse pensar en esta casualidad, ese desconocido parecía haber salido de la nada.

-N-no te preocupes…estoy bien – aseguró devolviéndole una sonrisa amable y agacho rápidamente su cabeza en señal de agradecimiento antes de entrar a clases – ¿Quién es él? ¿Un estudiante nuevo? – pensó, un escalofrió recorrió su cuerpo. Sus ojos eran tan negros que por un momento sintió perderse en aquella obscuridad.

Se dirigió hacia el sitio que estaba acostumbrada a tomar en clase, le gustaba estar cerca de la ventana, podía sentir las caricias cálidas de los rayos de sol cada mañana, no podía impedirse pensar que los labios de Naruto seguramente eran igual de cálidos que los rayos del sol.

-¿Puedo sentarme a tu lado? –Preguntó el desconocido, Hinata solo asintió con una tímida sonrisa. Un viento helado soplo haciéndole enchinar la piel. En esa época del año era muy raro sentir frio. Se sobresaltó al escuchar la mochila de Kiba caer en la mesa del otro lado del chico nuevo, no era a ella a la que tenía que haberle preguntado, sino a él, que normalmente tomaba ese lugar.

El día transcurrió normal, sin nada más excepcional que el estudiante desconocido que sorprendentemente para ella se había sentado a su lado, en la primera fila, la que nadie quiere porque no quieren parecer nerds, a parte de Kiba, Shino y ella, nadie más se sentaba en esa fila. Y no es que Kiba fuera un nerd, pero su mejor amigo sí, así que por solidaridad se sentaba a su lado. Suspiró, a ella también le gustaría tener una mejor amiga, las cosas serían seguramente menos difíciles en la escuela.

El chico nuevo parecía ser bastante inteligente y los momentos de silencio que hubo entre ellos durante el almuerzo por no saber qué decirse entre ellos no parecieron molestarle, Hinata estaba acostumbrada a comer sola, tenía muy pocas cosas en común con las chicas del salón, así que desde hacía mucho tiempo había dejado de intentar ser como ellas, para solo ser: ella. El único problema en eso, era que el rubio de sus sueños solo ponía su mirada en esas chicas hermosas, las que vestían sexy y a la moda, las que sabían cómo resaltar su belleza con el maquillaje, las que no tenían ni un gramito de grasita en la panza, las que coqueteaban como si fuera un sexto sentido para ellas.

Esa misma tarde, en su casa, Hinata se puso su vientiunico yukata. Era de color rosa y estaba bordado de flores. Recogió su cabello dejando su nuca desnuda. Se puso lápiz labial, pero en realidad odiaba el lápiz labial así que se lo quito con un kleenex y solo se puso un poco de brillo en ellos para que no se resecaran demasiado. Termino por robarle a su madre un poquito de su perfume, amaba ese perfume, era exquisito, ese olor le hacía sentir mucho más bella y atractiva. Se puso sus sandalias y se precipito a la salida de su casa.

-¡Hinata! –llamó su progenitora.

-¿Hai?- contestó parándose en seco en la salida.

-¿Podrías ocuparte de tu hermana por un ratito? Tengo que ir a ver un cliente…prometo no tardar ¿sí?

-¡Pero mama!...-protestó, pero vio los ojos suplicantes de su madre y suspiró – Haaiii…- contestó sin mucho ánimo, rodando los ojos al cielo, sabía que no podía negarse.

Se dirigió al cuarto de su hermana menor. Había pasado su niñez pidiendo una hermanita, pero ahora, a sus 16…una hermanita de ocho meses no era tan agradable…una cosa era segura, su madre se ahorraba una buena lana en niñera gracias a sus servicios.

Se acercó a la cuna donde Hanabi se sostenía del barandal con una mano y de la otra chupaba su jirafa de plástico. La ojiperla se tapó la cara y luego la descubrió de repente.

-¡Hanabi fea! – dijo y le saco la lengua, la bebe rio.

– Dije…- Repitió su gesto - ¡Hanabi fea! – La beba se carcajeo al momento de ser sorprendida una vez más por su hermana mayor.

Hinata tapo de nuevo su cara, pero esta vez no la destapo, se había quedado pensando en lo que había pasado esa mañana en la escuela ¿Porque tenía que ser tan tonta, insegura y cobarde?

Durante unas milésimas de segundos su mente la arrastro una vez más a la jaula de soledad en la que estaba desde la muerte de su padre meses antes, esa jaula fría y obscura de la cual no lograba escapar y que le arrebata cada momento feliz que vivía, manteniéndole en las sombras, ocultándole cualquier rayos de luz...frio y obscuridad, era lo único que podía sentir, exactamente la sensación que había tenido ese fatídico día.

Su mente le llevo algunos recuerdos de su amado padre. Recuerdos que guardaba de él como su tesoro más grande. Él había sido sin duda, el hombre más bueno del mundo, Inteligente, honesto, chistoso, afectuoso. Recordaba con cariño lo amable y tierno que era con su madre y esperaba algún día, el rubio de sus sueños llegara a amarla de tal manera. Aun lo extrañaba demasiado. Su padre estaba tan feliz de que ella lograra sacar la beca para la mejor escuela de bachiller que tenía la cuidad, pero él no había estado ahí para ver su logro, esa primavera, a pesar de que las flores de cerezo florecían como cada año, ella solo podía sentir frio. Todo había perdido su color, su calidez, su aroma, su sabor.

Y entonces, su mente juguetona, a la velocidad de la luz, le recordó el primer día de bachiller. A un blondo risueño y amable que había iluminado su primer día de clases, devolviéndole el color al cielo, el calor de la primavera, el olor de las flores y los hermosos cantos de las aves con un solo hola y una sonrisa de oreja a oreja, ese rubio le había devuelto el color a su mundo.

Si tan solo ella pudiera ser la mitad de bonita de lo que era Sakura Haruno, quizás así, Naruto se fijaría en ella…Si tan solo perdiera unas cuentas libritas, dejaría de ser la más llenita del salón…Si tan solo pudiera ser su amiga y demostrarle que a pesar de todo, ella también tenía muchas cosas que ofrecer…

Sus ojos perdieron el brillo durante esas milésimas de segundo, mientras le ocultaba su rostro a su hermanita.

La beba con sus manitas jaló las manos de su hermana mayor para descubrir nuevamente su rostro y luego se empezó a carcajear.

– Vale, vale, no eres tan fea… – expresó Hinata al verla reír y haciéndola salir de golpe de la obscuridad en la cual se estaba hundiendo.

Tomó a su hermana en los brazos y le dio un besote en sus regordetas mejillas rosas. Se fue a la cocina y se puso a hervir un poco de leche con vainilla y miel. Ya tenía bastante práctica cuidando de Hanabi, su madre había tenido que tomar las riendas de la casa desde que su padre había fallecido. No podía sentirse más que orgullosa de ella, si había una mujer fuerte y valiente en este mundo, sin duda, era su madre y lo único que podía hacer por esa mujer valerosa era ayudarla en todo lo que podía y traerle las mejores notas de la escuela. Hanabi terminó por dormirse en sus brazos mientras bebía su leche. Después de acostarla en su cuna, se dirigió al comedor.

-¡WAHH que calor! – suspiró mientras se sentaba, julio era sin duda uno de los meses más calurosos. Tomó las tiras de colores y una pluma que tenía en el kotatsu y empezó a escribir una multitud de tanzakus. Sin darse cuenta, se quedó dormida sobre la mesita de madera.

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-¡Hija! ¡Ya vine! Lo siento, la cita se prolongó más de lo que esperaba…

La madre miro a su hija mayor durmiendo tranquilamente, la mujer empezó a leer las tiras de papel de colores y sonrió. Uno de sus deseos se repetía desde hacía ya varios días.

- Hinata… ¿aun iras a los fuegos artificiales con los de tu salón? – Preguntó suavemente mientras la despertaba, la chica se enderezo de repente. Miro la hora, las 9h07, aún tenía tiempo de llegar si se apuraba, con un poco de suerte el autobús no tardaría demasiado.

-¡Mamá me voy! – Dijo apresurándose a la salida…luego regresó corriendo sobre sus pasos, tomó las tiras de papel, salió al mini jardín que tenían, las colgó en el árbol de bambú, juntó sus manos y cantó rápidamente rogando para que se cumplieran sus deseos y salió corriendo.

Los fuegos artificiales aun no empezaban cuando la chica llegó agitada por la carrera que había tenido que dar para llegar a la cita. El chico nuevo se le acercó, pero ella aun no lograba recuperar el aliento.

-¡Ay! Tendré que ponerme hacer ejercicio…- Comentó para ella misma.

- Pensé que no llegarías… – Le dijo sonriéndole amablemente, ella le devolvió la sonrisa – Te vez muy linda con ese yukata – Sintió que su mejillas quemaban, no estaba acostumbrada a los cumplidos…mucho menos viniendo de chicos.

– Arigatou…Itachi-kun…- Un ligero viento sopló, en los labios del azabache se dibujó una leve curvatura.

-Hueles a bebe y vainilla…- Dijo

-¿Ah!? – Hinata se olio a ella misma – ¡Aahh no puede ser!… me puse el perfume de mi madre para sentirme un poco más…mmm ¿cómo decirlo? ¿Bella? ¿Atractiva? ¿Sexy?...- Hinata bajo los hombros, derrotada – y en vez de eso, termino sintiéndome como cría gracias al talco y la leche del moco de mi hermanita…

-Hehehe ¡hola Hinata! – Interrumpió Naruto que había escuchado la conversación sin querer y le había causado gracias lo que venía de decir aquella chica tan seria y que nunca hablaba en clase. Se acercó para saludarla y el muy ladino le planto un repentino beso justo debajo de su oreja, casi en su cuello, en donde pudo tomar una bocanada de su aroma.

– ¡Es cierto! ¡Hueles a bebe y vainilla! – Constató burlón, dejando escapar una sonora risa.

Hinata sonrojo hasta las orejas y quedó hecha una estatua de sal. Su cerebro aún estaba procesando la caricia que había sentido por el aliento de Naruto sobre su piel. Una corriente de electricidad la había recorrido hasta el estómago, haciéndole cerrar los ojos por una fracción de segundos.

Los fuegos artificiales empezaron justo en ese momento. Naruto la volteo a ver de reojo y en sus labios no pudo impedir que se dibujara una sonrisa. El olor que desprendía era muy dulce.

Un ruido sordo lo hizo sobresaltar, sin saber cómo, estaba en el suelo.

-¿Se encuentra bien? – dijo una señora rubia que venía de salvarlo de recibir un fuego que había salido inexplicablemente sobre él.

-¡Naruto-kun! ¿Te encuentras bien? – Preguntó la ojiperla preocupada.

-hehe…vaya…eso fue raro…-dijo aun en shock.

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Bueno, aqui lo dejo por el momento, si les gusto, esperen un proximo episodio, por fis no olviden dejar sus reviews! :) Sayonara