-la autora se sienta en una silla, cruza los brazos y... No se le ocurre nada-
Shadow Rose: inspiración, despierta.
inspiración: hggm... Me da palo u.u
Shadow Rose: -Le pega un puñetazo mental a la inspiración- Que te despiertes ya!!¬.¬
inspiración: -muerta de miedo- A...a sus órdenes O-O
Shadow Rose: -Se aclara las ideas- ¡Ohayo!¡Gomenasai! Tenía planeado subir el nuevo capítulo antes, pero la pereza me apresó entre sus garras y me lo impidió u.u Por cierto, se me olvidó decir que la historia se desarrolla después del arca (posible spoiler) antes de que Lulubell ataque la orden, pero por cortesía mía Kanda y Lavi ya tienen sus inocencias (fin del posible spoiler) Por cierto, gracias por los reviews Mayleena, Rotten Rabitt, Narien, Riznao (por cierto, la palabra Yulallen sí que me la inventé, aunque puede ser que otro autor la utilizase antes y yo no lo sepa) y a Kyurengo.
Disclaimer: D.Gray man no es mío, pero... ¿Alguien sabe cuánto cuesta? Si me lo reveláis prometo ahorrar para comprarmélo y llenarlo de yaoi. XD
Resumen de lo ocurrido: Kanda empieza a descubrir (y a negar) que siente algo por ciertos exorcistas, pero como el azar y el destino son juguetones y caprichosos, le ha tocado hacer una misión con ellos. Durante el viaje en tren, Allen ha besado a Kanda por accidente ante los ojos de Lavi, provocando los celos de éste y un enorme sonrojo del samurái. Y al bajar del tren y cuando todavía no les ha dado tiempo de asimilar la escena acontecida, les espera otra sorpresa... ¿Porqué alguien grita? ¿De quién o qué serán las sombras que encontrarán tras sus espaldas?
Alaraciones:
los " con letra cursiva dentro son pensamientos de los personajes
() son aclaraciones
(N/A) son las notas de autora
Lotus Blood
chapter 2: mis alas se han desvanecido
-¡¡AAAAAAAAAAHHHH!!- Un grito desgarrador sonó detrás de los exorcistas, que se giraron y vieron que Un montón de akumas de nivel 2 estaban atacando a los viajeros recién llegados.
- Vaya, menuda manera de dar la bienvenida...- Comentó Kanda, observando fríamente a los akuma.
- deberíamos "agradecerles", ¿no?- dijo Lavi irónicamente
- Claro- le contestó Allen, activando su Clown Crown y atacando a los akuma, venciéndolos con una increíble facilidad
Kanda y Lavi procedieron también a acabar con sus enemigos, pero había muchos y parecía que había para rato.
- ¡Maldición!¿No se acaban nunca o qué? ¡NiNGENTOU!¡Hakka Torou!- gritó el samurái, perdiendo la paciencia, mientras partía a un buen grupo de akuma de nivel 2
- ¡Bien, esta zona ya está despejada! ahora a por el siguiente grupo- Dijo Lavi, contento, ya que la lucha, a causa de la abundancia de enemigos (aunque fueran fáciles de vencer), lo estaba cansando- ¡Hiban!- El aprendiz de bookman golpeó el suelo con su martillo, del cual salió una gran serpiente de fuego que derrotó a otro grupo de sus enemigos.
Entonces el peliazul y el pelirrojo se dieron la vueta para ver cómo iba Allen, y lo que vieron casi les mata: ¡Allen no se había dado cuenta de que entre los akumas de nivel 2 había uno de nivel 3 que estaba a punto de atacarle por la espalda!
-¡¡ALLEN!!- Gritaron ambos al unísono al ver la situación en la que se encontraba el peliníveo, mientras se dirigían en su ayuda.
Pero ya era demasiado tarde. El akuma de nivel 3 había colocado en su mano una espécie de tridente y se lo había clavado a Allen, que no pudo contenir un grito de dolor.
-¡NO!¡FUERA, BASTARDO!- Bramó Kanda, que había llegado primero, atacando al akuma, que esquivó el ataque, y cogiendo a Allen en brazos. Miró la herida de éste, que perdía mucha sangre y era bastante profunda, pero no lo suficiente como para acabar con la vida de Allen.
- K-Kanda... Estoy... Bien- Articuló Allen abatido antes de desmayarse.
- No seas idiota, Moyashi. ¿Cómo vas a estar bien con esta herida?- Le espetó Kanda (a sabiendas de que el Moyashi estaba inconsciente) , mientras sus ojos miraban hacia la dirección en la que estaba el akuma, con el cual el peliazul estaba dispuesto a combatir. Pero curiosamente el enemigo había desaparecido sin dejar rastro, cosa que hizo sospechar al japonés ¿Cómo podía ser que un akuma se fuera en mitad de un combate?¿Era tan cobarde, o tendría un as en la manga?.
Lavi llegó también y vio al peliblanco en los brazos del samurái, cosa que le puso un poco celoso. "Ahora no es momento de ponerse así, Allen está malherido" pensó el bookman junior, mientras se dirigía hacia los buscadores que quedaban con vida (eran pocos y estaban para el arrastre, la verdad sea dicha) para comprobar su estado y pedirles el mapa de la ciudad para ir a algún hospital cercano. Los buscadores cedieron al pelirrojo su mapa y se intentaron levantar para ir al hospital ellos también. El pelirrojo al ver el estado de los buscadores decidió ayudar a caminar a algunos hasta que llegaron al hospital. Una vez allí los buscadores fueron curados, y a Allen lo llevaron a una habitación para tratarle la herida, que había adquirido un extraño tono oscuro hacía poco.
Kanda y Lavi se quedaron en la sala de espera, estaban preocupados por Allen y no les dejaban entrar a verlo, cosa que no hacía más que aumentar su preocupación y sus dudas acerca del estado del muchacho. Incluso desde la sala de espera se podían oír las voces preocupadas de los médicos, que discutían sobre cómo debía de ser tratado el chico y daban órdenes contradictorias a los confundidos ayudantes. Al fin salió alguien de la habitación en la que se encontraba el peliblanco, pero no era exactamente el tipo de persona que se imaginaban, definitivamente no, ni por asomo.
La persona recién salida del cuarto era una muchacha de unos 11 años que tenía unos largos cabellos de color violeta oscuro ondulados y engalaba un vestido negro de tirantes, con una camiseta de manga corta blanca bajo el vestido, unas medias blancas y unos zapatos también negros. Un poco tapados por su flequillo, se podían distinguir dos grandes ojos dorados que paseaban su mirada por la sala de espera, hasta que vio a los exorcistas y se acercó a ellos, como si tuviera algo importante que decirles.
La verdad es que ninguno de los dos se esperaba algo importante de semejante personaje, sobretodo Kanda, que pensaba que solo sería una mocosa puñetera que venía a molestar con preguntas estúpidas, probablemente atraída por sus singulares ropas.
- ... Vosotros sois los que íbais con ese chico, ¿no es así?- dijo la chica con un leve deje de timidez. Tal y como pensaba el samurái: preguntas estúpidas.
- Si ¿Por?- Dijo el pelirrojo, ya que Kanda ignoraba a la joven pelivioleta.
- Ya le han tratado las heridas, aunque... La que tiene en la espalda... Tiene algo raro, está como oscura...- le informó la chica, recordando la herida del peliblanco.
- ¿Qué?¿Que la herida está oscura?- Dijo Kanda, recordando la misteriosa desaparición del akuma "¿será alguna estrategia del akuma?" pensó el japonés.
- Si, era una herida muy rara y parecía estar hecha con algo puntiagudo y grande- le contestó la muchacha.
-Hmm... Vaya... Por cierto ¿Cómo sabe una niña como tú todo eso?- Preguntó Lavi extrañado.
- Pues porqué mi madre es doctora, estaba tratando al chico de pelo blanco y la he ido a ver- Le contestó -Por cierto, me llamo Kasumi, encantada- Terminó presentándose la pelivioleta, con una sonrisa en su rostro, haciendo una ligera y elegante reverencia.
- Igualmente, yo soy Lavi, y él es Yuu n.n- Contestó el aprendiz de bookman.
- ¡Kanda!- Dijo el samurái sonrojándose, pero por suerte para él nadie se dio cuenta de ello.
- Tranquilo, Allen se recuperará- Dijo Kasumi con una sonrisa triste en su rostro y una mirada de pena hacia el samurái.
- ¿Eh? ¿Por qué me hablas sólo a mí?- Se extrañó el peliazul de la actitud de la pequeña.
- Porqué estás muy preocupado, te lo puedo ver en la cara- contestó la niña con la misma sonrisa compasiva que antes.
Kanda se quedó de piedra, en esos momentos, aunque estaba muy preocupado, creía tener la misma cara inexpresiva de siempre (y de hecho, la tenía). ¿Cómo era posible que esa niña supiera que estaba preocupado?
- Bueno, será muy aburrido estar aquí esperando ¿Porqué no os dáis una vuelta por la ciudad? Yo os puedo hacer de guía- Propuso Kasumi, con un tono de voz infantil.
- Vale ¿Tú que opinas, Yuu? - preguntó el pelirrojo, que accedía a la propuesta para que el paseo le hiciera olvidarse de su angustia y de paso para conseguir algo de información acerca de los sucesos sobrenaturales que tenían lugar en esa ciudad, aunque con una niña fuese poco probable de conseguir, claro.
- Tsk... ¡Y deja de llamarme Yuu de una maldita vez! - respondió Kanda enojado por cómo lo había llamado el chico, que parecía totalmente despreocupado aunque el samurái le amenazase con la Mugen. Definitivamente ese aprendiz de bookman suicida sacaba de su casillas a cualquiera.
- Me lo tomaré como un "si, buena idea" - dijo Lavi alegremente, aunque algo asustado por la presencia de la Mugen cerca de su cuello.
Los dos exorcistas salieron del hospital, acompañados de Kasumi, quien encabezaba el grupo. Cruzaron algunas calles, todas llenas de gente. Pero extrañamente, si Lavi y Kanda se distraían, luego caían en la cuenta de que se habían perdido y creían que se habían separado de Kasumi, ésta aparecía en un instate, con una sonrisa juguetona que parecía decir "sé algo que tu no sabes" en tono cantarín, como si se estuviera burlando de ellos. Al fin lograron llegar a una calle bastante solitaria, Kasumi volvía a ir en cabeza mientras tarareaba una canción y Kanda notó que Lavi no estaba demasiado alegre, así que decidió hacer algo atípico de él.
- ¿Por qué haces esta cara de fastidiado, conejo idiota?- Le preguntó Kanda, cuidándose de que su tono de voz fuera tan indiferente como siempre... Bueno, quizás lo fue un poco menos que de costumbre.
- Por nada, solo te estaba imitando- Le contestó Lavi, sonriendo de forma algo forzada.
- Serás idiota- Le dijo el samurái lanzándole una de sus ya famosas miradas asesinas.
- Era broma, lo que pasa es que me preocupa la inocencia. ¿No crees que es muy raro que no hayan aparecido más akuma desde entonces?- Continuó diciendo el pelirrojo.
- La verdad es que tienes razón, ¿Habrá alguien detrás de todo esto?- Le contestó el peliazul, pensativo. Aunque no hablaban demasiado alto (ya que sería poco prudente) había alguien delante de ellos que sí que les oía, mientras ahora ya no tarareaba, sino que cantaba una canción. Pero como Lavi y Kanda estaban distraídos hablando no oyeron la letra, sólo algo de la melodía, que parecía ser alegre, como de canción infantil.
Lavi no estaba solo preocupado por la inocencia y por Allen, también lo estaba porque no se explicaba los celos que le había causado el beso accidental de Kanda y el peliblanco. Aunque, por otra parte, ¡¿De que estaba celoso, de que Kanda hubiera besado a Allen o de que Allen hubiera besado a Kanda?!
Kanda sospechaba acerca de la desaparición del akuma de nivel 3, eso había sido demasiado raro, y además, la herida de Allen... Definitivamente algo no encajaba. Aparte de eso, tenía la sensación de que alguien estaba jugando con ellos, no sabía si para bien o para mal.
- ¿Queréis jugar a algo?- Dijo una voz de niña.
A los dos (sobretodo a Kanda) casi les da un ataque al oír eso. Pero al mirar hacia de dónde provenía la voz vieron que era de Kasumi.
- Es que me aburro un poco, y vosotros tenéis cara de estar preocupados, os vendría bien jugar- Dijo la pelivioleta con voz cantarina y una sonrisa burlona.
- No, no queremos jugar a nada- Respondieron los dos al unísono
- ¡Bis bis! ¡No podéis hablar hasta que yo diga! Pero no apuréis, que pronto llegaremos al hospital otra vez y allí ya podréis hablar- Les dijo la pequeña con una sonrisa juguetona.
- Ha... Jugado con nosotros sin que nos diésemos cuenta- Comentó el aprendiz de bookman, divertido por la astucia de la niña.
- Has hablado antes de turno, un punto menos, ahora te gana Kanda- Dijo Kasumi. La niña se echó a correr de golpe - ¡mirad, ya estamos otra vez en el hospital!- les avisó a los otros dos.
Los tres entraron y fueron hacia la habitación de Allen, pero... Éste no había despertado, y tenía mala cara, como si estuviera teniendo la peor pesadilla de su vida.
- Qué raro... - Dijo Kasumi, preocupada por el chico.
- Maldición...- susurró Kanda para que nadie le oyera. Apartó la vista, sufría viendo así la cara de Allen, sin poder hacer nada para ayudarlo, casualmente su mirada se dirigió hacia la ventana, dónde había algo que se acercaba, algo que le llamó la atención. Ese "algo" rompió la ventana y se dispuso a atacar a los exorcistas ¡Era el akuma de nivel 3!
-¡moriréis!- Les gritó su enemigo preparando su arma para luchar.
CONTINUARÁ
Shadow Rose: Uff.. Otro capítulo terminado. Por cierto: seguramente alguien ya lo habrá notado, pero el nombre de Kasumi es un simbolismo. Kasumi en japonés significa niebla, y nunca se sabe que hay escondido entre ésta, así que le puse este nombre para indicar que era un personaje muy misterioso, como si estuviese oculto entre la niebla.
DarkKeeper: Juas, hay que ver lo tétrica que eres para poner a alguien niebla de nombre.
Shadow Rose: Deja ya de criticarme a la cara ¬¬
DarkMoon: Tiene razón, DarkKeeper, eres demasiado crítico con ella
Shadow Rose: Tu si que me aprecias, ¡eres la mejor DarkMoon! n.n
DarkKeeper: Bueno, aparte de la crtíticas puedo decir que en este capítulo ha habido mucho misterio y simbolismo sueltos o.o
DarkMoon: Además de la aparición de ese OC, ah, por cierto, ha habido poco yaoi, espero que lo compenses en el próximo capi ¬¬
Shadow Rose: Claro que sí, no temas. En fin, dejémonos de cháchara. Hoy tenía propuesto empezar a hacer algún avance del capi siguiente, pero con este no podrá ser, en el siguiente capítulo pasan cosas tan importantes que es imposible hablar de él sin hacer spoilers gigantescos. Así que hasta el próximo capi (prometo subirlo antes que éste) Sayonara babys. Y recuerden que los reviews me hacen feliz, me ayudan a tener confianza en mí misma, me presionan para subir antes el próximo capi, y lo mejor de todo: ¡ENVIARLOS ES GRATIS! :D
