Mani: ¿Entonces…?
Lucy: Lo triste es que apenas va por el segundo capitulo
Mani: Ha pasado un milagro divino que este lo hizo largo
Alice: ToT) Lo hice ahorita mismo y No es eso, es que, es que…hace semanas comenzó la temporada de exámenes y entrega de trabajos finales que eh estudiado tanto que hasta la imaginación se fue a pasear y mis ganas de escribir por igual. T-T) los lectores lo entienden *Escondida detrás de una puerta*
Mani: No. Ellos solo leen.
Alice: :´c
Información extra:
"Pensamientos"
-Llamadas telefónicas-
Recuerdos
P.D: Dejen sus comentarios al final, todo es aceptado aquí.
Disclaimer: Los personajes de Saint Seiya Clásico son propiedad de Masami Kurumada yo solo los utilizo para la creación de esta historia que es en total derecho es mía.
Advertencia: Esto es para mayores de edad. Ya después de aquí se les ha advertido que habrá escenas tanto fuertes como desagradables y momentos extraños pero también tendrá sus romances de todo tipo.
Crimen Storie
Capítulo 1: La chica en la basura
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¿Has visto sangre a la luz de la luna?;
Tiene un aspecto muy negro.
-Hannibal Lecter
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-…kanon… ¿Dónde estás?...-
Llamaba con su pequeña vocecita infantil caminando por los pasillos de la segunda planta de la casa que en esos momentos le daban un poco de miedo causándole ligeros temblores en todo su cuerpo. Un silencio sepulcral ero lo único que se dejaba oír donde unos momentos atrás escucho unos ruidos muy fuertes en la planta de abajo despertándolo de su sueño. Su padre debía estar molesto. Otra vez.
Levantándose de su cama fue a la habitación del lado que pertenecía a su hermano pero no lo encontró, solo vio las sabanas de la cama en el suelo. Otra vez.
Con determinación emprendió su camino para bajar y ver qué pasaba sintiendo la curiosidad que todo niño tiene siendo apenas un pequeño de 9 años vistiendo su pijama azul. Con cada paso que daba sentía en sus pies descalzos el frio que producía el suelo de madera. Miraba hacia los lados viendo la puerta de la habitación de sus padres entre-abierta con sumo cuidado se acercó a la habitación viendo todo en una oscura profundidad. Otra vez.
No había nadie como siempre todo estaba ordenado y silencioso en medio de la oscuridad, ni siquiera las ventanas estaban abiertas.
Continuo su camino por aquel pasillo que no parecía querer terminar, el color de las paredes le daban una sensación más oscura. Llegando hacia las escaleras bajo por estas agarrado al pasamanos con cuidado de no caer. Un Chillido se escuchó al pisar el último escalón. Las tablas de abajo estaban viejas por eso siempre sonaba.
Ya abajo vio la salad de estar, todo estaba en silencio sola la silueta despaldas de su padre sentado en el mueble blanco fue lo primero que diviso. Parecía que veía la televisión el único aparato de luz que iluminaba aquella oscuridad. No era algo nuevo para el que su padre siempre llegara tarde y se quedara horas viendo la televisión en un volumen bajo sin siquiera decirles nada.
Con pasos lento se acercó a este desde atrás hasta pasar al lado suyo, temiendo que se enojara de verlo despierto a esas horas pero lo que vio lo dejo tan helado más que el mismo frio que hacía en esos momentos, su corazón se aceleró abriendo sus ojos impactado y asustado, quería gritar por lo que veía enfrente pero nada salía de sus labios, su garganta le dolía.
-… ¿Papa…?-
Solo pudo pronunciar en un débil susurro para sí mismo.
Su padre tenía la cabeza agachada, con sus largos cabellos negros cubriendo su rostro el cual escurría gotas de un extraño liquido negro a su inocente mirada. Sus manos colgando a sus lados también tenían manchas de sangre mientras que por sus pantalones escurría una gran cantidad de aquel líquido escurriendo en grandes cantidades manchando todo el mueble y el suelo. Su padre no respiraba. Su padre no estaba bien.
Lo sabía, era un niño pequeño pero, lo sabía.
Al tratar de tocarlo temblando sin entender que estaba pasando bien el cuerpo de su padre cayó de cabeza al suelo causando un fuerte sonido al golpearse con la mesita de centro dejando ver como de su cabeza más sangre salía y salía. El pequeño niño corrió hacia atrás con pavor apretando por accidente los botones del control remoto que estaba tirado en el suelo causando que la televisión se apagara de golpee.
Todo quedo a oscuras y solo la débil luz que provenía de la cocina iluminaba un poco. Volteando su mirada hacia la puerta de esta entre abierta escucho un débil sonido parecía ser un llanto. Otra vez kanon lloraba. Con pasos lentos y temblorosos camino sin querer volver a dirigir su mirada hacia el cuerpo sin vida de quien fue alguna vez su padre.
Al llegar a la puerta la empujo despacio para abrirla…un sonido chilloso lo recibió abriéndose lento dejando ver en una de las esquinas de la vieja cocina un pequeño de igual apariencia a el quien estaba sentado en el suelo abrazado a sus piernas con la cabeza hundida en estos, llorando en silencio con ligeros temblores. Enfrente de él estaba un arma. Sabía que era una. El papa de su amigo era policía, él les enseño que eran peligrosas y nunca debían estar junto a una pero una duda llegaba a su cabeza inocente.
¿Qué hacia un arma manchada de ahora un líquido rojo bajo un pequeño charco en medio de la cocina?
No lo entendía.
-No quise- empezó hablar el pequeño en llantos sin levantar la mirada sabiendo quien estaba enfrente suyo sin verle-…lo juro…yo…yo…-
-¿…Kanon…?-
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-¿…Kanon…?-
Como si despertara de un profundo sueño, abrió sus ojos de par en par sintiendo de golpee un horrible dolor de cabeza por los rayos de luz de aquella mañana que se colaban por su ventana. Pasando sus manos por sus ojos para evitar ver más los volvió a cerrar, realmente no volvería a ir a beber otra vez con Aioros en un tiempo. Abriendo de nuevo los ojos para ver encima de su mesa de noche que apenas eran las 6:15 AM de la mañana en la alarma, bostezo cansado.
-¿Ya están temprano…?
Con otro bostezo se reincorporo de su cama lentamente sintiendo todo su cuerpo pesado.
-Kanon… ¿Dónde rayos estas…?-
Se preguntaba así mismo mirando fijamente sus pies que no querían dar señales de moverse en esa mañana. En aquella desolada habitación. Un olor a quemado comenzó a invadir sus fosas nasales causando que abriera sus ojos bien para mirar hacia la puerta escuchando una exclamación acompañada de una maldición.
-¡Mierda, se me quemo el tocino!-
Dio un suspiro cansado quitándose las sabanas de encima que lo abrigaban a medias.
-¿Ahora…que hiso esta vez este?...- Se preguntó mentalmente levantándose de su cama. Con los pies en el suelo sintió el frio de aquella mañana. El aire acondicionado estaba encendido debido a que el calor de Grecia era en momentos como esto, Insoportable. Ningún ser humano podía aguantarlo, agradecía que su antigua pareja le recomendara comprar uno y uno muy bueno.
Con pasos lentos camino hasta llegar a la puerta y salir de su habitación después de apagarlo, solo lo utilizaba en esa época del año. La luz le llegaba demasiado alta para su gusto. La comodidad sale cada día más cara, eso decía su padre.
¿Su padre?
-…- Detuvo sus pasos pensando en sus pensamientos porque ahora le daba por recordar a su padre. Un hombre que no habia vuelto a saber nada de el desde ese dí hoy no iba a ser un día bueno. Continúo caminado.
Llegando hacia la cocina el olor a quemado y humo inundaban su cocina en esos momentos.
-¿Qué hiciste?- Pregunto sencillamente observando de reojo desde la puerta de la cocina al hombre que estaba en esta.
-¿Sucede algo? Nunca despiertas tan temprano - Respondió con otra pregunta ignorando la pregunta el castaño frente a lanzando lo que alguna vez fue un tocino hacia el zafacón de la basura.
-Tuve un mal sueño-
-¿Mal sueño? ¿Pesadillas? ¿Tu? ¿En serio?-
-Sí, Aioros aunque no lo creas y desearía que solo fueran eso…-
-Deberías dejar de estar trabajando tan tarde y tanto en los casos. Oh, tendrás pesadillas. Escucha mis palabras- Dijo causando en un leve asentamiento en los hombros del otro.
-Lo intentare. Por cierto, ¿Qué haces? O mejor dicho ¿Qué hiciste?- Hizo la misma pregunta del principio olvidando el tema del sueño para acercarse a la mesa y prepararse un café negro sin mucha azúcar. Su favorito.
-Preparando el desayuno- Contesto Aioros tomando otro sartén y preparándose para hacer huevos revueltos con una sonrisa en su rostro.
-¿Quemando mi cocina esa es tu forma de preparar el desayuno…?- Comento con ironía.
-¡No! es que estaba preparando el jugo de naranjas y se me olvido que el tocino estaba en la estufa- Trato de defenderse Aioros pero sabía que su amigo no le daba una mirada de creer algo que era cierto. Con un suspiro no le dio importancia preparando su desayuno. Mejor dicho, el de ambos.
-ajam-
Eso no podía creérselo pero que podía hacer, conocía al otro desde que eran unos niños y realmente su actitud despistada a veces le causaba muchos problemas. No hubo más palabras. Todas las mañanas era la misma rutina, Aioros preparando el desayuno, el diciéndole que no queme su cocina, el olor a café en la cafetera y los huevos de aquella mañana, ya que unas tostadas con mantequilla, jugo de cualquier tipo y tocino al carbón no era un buen desayuno para comenzar el día. Ya listo su café, lo sirvió en una taza.
Con taza en mano salió hacia la salad de estar donde abrió la puerta y tomo el periódico que descansaba en el suelo frente a esta. Con periódico en mano, cerrando la puerta detrás de si se encamino de nuevo a la cocina para sentarse frente a la mesa y empezar a leer las noticias que ocurrían saltándose la primera plana. La noticia que hablaba de un hombre que mato agolpees a su mujer, algo que el ya conocía.
-Sabes… ¿Cuándo será el día en que llegues y digas; "Saga, me voy a mudar"?-
-Pronto…-
-Ese pronto cada día parece tan lejano-
-Bueno no puedo hacer mucho, desde que Marín y yo nos divorciamos ella se quedó con la casa y la mitad de la custodia de los niños además que tengo que darle una mesada mensual, realmente no tengo como pagar un sitio donde vivir con el sueldo tan miserable que nos pagan-
Aioros apago la estufa y sirvió el desayuno de ambos para sentarse en la mesa y comenzar a desayunar. A diferencia del moreno, él no era un gran amante de beber café por las mañanas y menos negro. Por eso nunca lo preparaba.
-y que mejor que venir a vivir aquí- Completo sin despegar la vista del periódico.
-Oh, vamos, no serias capaz de no darle alojo a tu compañero y amigo del alma de toda la vida y hasta el desayuno te hago- Le miro comiendo con un tenedor de sus huevos revueltos de forma suplicante para su edad con el ceño un poco fruncido- Además no me puedes negar que no te agrada cuando los niños vienen-
-Aioros no me molesta que vivas aquí, no me molesta cuando vienen los niños- Se corrigió dejando su periódico para verle fijamente a los ojos. Aioros a veces juraba que saga no parpadeaba al hablar- Pero realmente quiero que empiezas a hacer tu vida ya ha pasado como 2 años desde que se separaron y tú sabes que Seika no perdió el tiempo y al año se casó con un abogado, corrección con el abogado que los divorcio-
-Si- Aquellas palabras fueron un puñal de molestia para el castaño que solo resoplo dejando de su tenedor en el plato casi entero, su hambre se había esfumado al recordar eso.
Saga noto enseguida ese humor. Sabia de ante mano que no importa cuánto tiempo pase, el castaño no podía olvidar a su primera novia e única esposa, madre de sus dos hijos pero tenía que comprender que ya las cosas habían pasado y nada podía cambiar. Hasta sus hijos lo sabían. Con un suspiro de cansancio hablo.
-Te puedes quedar todo el tiempo que quieras- En el fondo sabía que no le negaría un sitio donde vivir y más a sus hijos que eran casi como sus sobrinos. Aquello le levanto el ánimo al castaño quien solo le vio dibujo una sonrisa de felicidad en su rostro. Lo siguiente que escucho solo causo gracia en Aioros y una leve sonrisa casi desapercibida en el otro.
-Solo no quemes mi cocina-
-Sí, mama-
Unas ligeras risas se dejaron oír en la cocina en un ambiente de paz y calma. Levantándose de su asiento se encamino hacia la puerta, antes de salir volteo a ver al moreno quien regresaba su vista hacia el periódico.
-Voy a bañarme, pronto iremos a trabajar-
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-No son ni bien las 8 de la mañana y ya tenemos que ir a trabajar. Sigo diciendo que no nos pagan lo suficiente por esto-
-No te quejes que es nuestro deber-
-Debí convertirme en doctor como mi madre decía tantas veces-
-Sí, claro…-
Aioros detuvo el auto enfrente de la carnicería de Aldebaran donde un grupo de policías mantenían alejados a todos los curiosos y periodistas que querían ver que había pasado. Algunos solo querían ver el cadáver. Otros en cambio que pasaban de lejos para no ver tan horrible escena del crimen. No todos los días un crimen de ese tipo en un sitio tan tranquilo, dicen algunos, un asesinato del tal magnitud es cometido de forma tan brutal.
-¡Dioses! esto parece un espectáculo- Comento Aioros pasando las manos por su cintura encima de su camisa blanca viendo sorprendido la cantidad de personas y periodistas. Para ser un pueblo pequeño, había muchas personas.
-Vamos, no podemos perder el tiempo-
Diciendo esto saga se encaminaron hacia los policías quienes les dejaron pasar al mostrar sus placas del FBI las cuales estaban al lado de sus armas. Se acercaron al escena del crimen sin muchos titubeos viendo a los policías que resguardaban el sitio, a los agentes que tomaban fotos de la escena y a los forenses llevar las bolsas de basura negras con las partes del cadáver las cuales desprendían un olor insoportable para quienes se acercaran sin olvidar mencionar lo empapadas de sangre que estaban.
-¿Qué ha sucedido?- Fue la pregunta directa y firme que hizo Saga a uno de los policías que miraba la escena impactado. Un hombre de baja estatura, cabellos negros y ojos rojos volteo a verle respondiendo.
-Una mujer fue asesinada y corta en partes. Su cuerpo despedazado fue puesto en bolsas de basura y lanzado a un contenedor. No sabemos quién fue el culpable.-
-¿Ya identificaron a la víctima?- Pregunto ahora Aioros mirando fijamente las bolsas que eran llevadas para devolver su mirada hacia el hombre enfrente suyo. Que por su mirada debía ser más joven que ellos.
-No, señor todavía no sabemos el nombre de la chica- Confirmo causando un suspiro en el moreno al saber que no tenían ninguna prueba por dónde empezar.
-¿Quién encontró el cuerpo?-
-La señora que trabaja en la tienda de al lado dijo que fue a botar unas bolsas con basuras pero cuando abrió el contenedor un olor horrible salió de este al igual que una de las bolsas se había caído dejando ver la cabeza del cadáver-
-¿Alguien llego a ver algo?-
-No, señor-
-Bien…-Cerro sus ojos por unos momentos procesando toda la información que tenían. El flash de las cámaras y las voces de los periodistas queriendo pasar le estaban dando dolor de cabeza. Al abrir sus ojos vio al hombre de apariencia asiática en frente suya esperando una orden o mandato, el cual comprendido el gesto que su cara hizo de forma leve- ¿eh…?
-Dohko-
-Bien, Dohko, puedes irte y decirle a los otros que alejen a esos periodistas-
-Sí, señor-
Con esto dicho se fue a donde sus compañeros quienes alejaban a las personas ansiosas por saber. Estando solo ellos miraban el contenedor el cual estaba rodeado de cintas amarrillas.
-Un crimen sin nada de evidencias…-
-Habrá que esperar las pruebas del forense para saber más- Dijo Aioros sabiendo lo que el otro iba a decir. Tantos años conociéndose tenía sus buenas ventajas.
-Si…-Su mirada paseo de un lado a otro hasta ver la carnicería de al lado, la cual estaba vacía-Vamos hacer una visita a Aldebarán-
-¿Razón?-
-Quiero hacerle algunas preguntas…-
-Ok- El castaño no pregunto más, solo siguió a su compañero hasta la carnicería donde su dueño parecía estar recogiendo los diferentes tipos de carnes para guardarlas en el congelador. El llamado a su puerta llamo su atención volteando a ver contento de que puedan ser unos clientes pero no, no lo eran.
-Buenas días Aldebarán- Saludaron con educación para entrar a la tienda.
-Buenos días para ustedes también agentes- Respondió por igual algo desanimado de que no fueran clientes. Ese día sus ventas no pasarían de Shura que compro algunas carnes aquella mañana. Todo por el homicidio cometido al lado de su tienda.
-Difícil mañana… ¿Eh?- Aioros miraba entretenido el lugar tratando de sonreír apenas para darle ánimos al hombre de gran tamaño frente a ellos.
-Si…no todas las mañanas ahí un grupo de policías y personas al lado de tu tienda con el cuerpo de un cadáver- Respondió frotando sus manos un poco. Hace poco estuvo en el congelador y todavía sentía el frio en sus manos- Tal vez cierre temprano…-Observo a los dos agentes con extrañeza de que estuvieran ahí, pregunto con curiosidad -¿Sucede algo oficiales?-
-No, no sucede nada, solo queremos hacerle una pregunta- Respondió saga acercándose al mostrador donde el otro hombre permanecía de pie, detrás de este.- ¿Vio algo esta mañana cuando llego?-
-No, siempre llego temprano y hoy no vi nada raro además que estaba dentro del congelador guardando algunas carnes que me trajeron- Decía tranquilamente con su mirada señalo hacia la puerta del congelador para que los oficiales pudieran ver que él no mentía.
-Está bien- Fue lo único que dijo el moreno notando algo en las manos del carnicero.- ¿Qué le paso en la mano?
-¿Esto?- Miro sus manos, específicamente en la derecha, donde tenía una cortada superficial pero profunda en los nudillos parecía haber sido hecha por un objeto filoso. El hombre solo soltó una carcajada al dar su respuesta- Fue anoche cuando estaba cortando la carne de cordero, hice un falso contacto y termine cortándome-
-Ya veo…- No menciono más del tema no tenía nada de qué dudar. Aldebarán era carnicero ese tipo de cosas pasan, pero…no a alguien como él.
-Uy, Aldebarán debería ir a un médico a atenderse- Sugirió el castaño viendo la mano del otro- Se podría infectar
-¡Eso mismo me dijo mi esposa!-
- ¡Verdad! ¿Y su esposa como esta? – Pregunto Aioros amablemente dejando el tema de la mano atrás.
-Ella está muy bien gracias a Dios-
-Qué bueno-
-Mándele saludos de mi parte y dígale que los niños amaron las galletas-
-Se lo diré- Respondió con una sonrisa de orgullo, sabía muy bien que todos en el pueblo amaban las galletas que su esposa horneaba para regalarlas. Él también las amaba.
Con esto dicho se fueron de la tienda hacia el auto entrando cada uno en su lado. Aioros de conductor y Saga de Co-piloto ya que el auto era de Aioros. La única cosa con la cual se quedó de su antiguo matrimonio.
-¿Qué vas hacer ahora?-
-Voy a la oficina a reportarme con el jefe y ver que descubro y ¿Tu?-
-Iré con el forense- Encendiendo el auto arranco.
-Bien…-
-Te dejare en la estación-
-Si…-
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Se sentó en su escritorio respirando profundamente para pasar las manos por sus cabellos peinándolos hacia atrás. Le dolía la cabeza a montones, desde que Aioros lo dejo en la estación, ya que su auto estaba en el mecánico, esa lo unico bueno de tener al griego viviendo con el. Tuvo que escuchar casi por una hora o mas a su jefe hablando de todas las estupideces que realmente le importaban un comino. Su oficina estaba el segundo piso el cual se encontraba tan ajetreado como siempre incluyendo el tic tac del reloj que se oía de forma constante y eso le irritaba a cada segundo. Aun teniendo la puerta cerrada juraba a veces que los pasos de sus compañeros agentes del FBI al lado suyo, hablando por el teléfono o atendiendo casos que no valían la pena ser mencionados.
Abrió la gaveta de su escritorio y saco un frasco de aspirinas, a medio llenar, para el dolor de cabeza. Llevaba años que no tomaba una. Tenia años que no tenia un dolor de cabeza tan repentino como ese.
Sin esperar a buscar un vaso con agua la tomo de un solo tiro sintiendo el amargo de esta pasar por su garganta. El sonido del teléfono llamo su atención para tomarlo y atender la llamada sin sumo interés, solo era para saber si alguna información habían obtenido ya los demás agentes.
-Buenas días oficial Gemini, Un hombre le llama diciendo que quiere hablar algo importante con usted-
-Dígale que estoy ocupado- Respondió sintiendo los efectos de la aspirina que calmaba su dolor apenas.
-Dice que tiene que ver con su hermano, me dijo que si usted decía esto que se lo dijera-
"¿Kanon…? ¿Ahora que hizo…?" Pensó por unos momentos pasando sus manos por sus ojos para dar una exhalación y contestar.
Con un pequeño suspiro miro el teléfono en su mano para luego responderle.
-Pásalo a la segunda línea Shunrei-
-Entendido señor-
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-Buenas… ¿Hablo con Saga Gemini?-
-¿Quién le llama?-
-Llamo de parte de Kanon, soy un amigo suyo-
-El habla…puede decirme ¿Qué sucede con mi hermano? Si tiene algo que ver con la ley le informo desde ahora que no me interesa…-
-No, no tiene nada que ver con eso. Solo le llamo para informarle que su hermano…Kanon ha muerto-
Aquellas palabras le cayeron como un balde de agua fría causando que abriera los ojos por la sorpresa. No podía creer lo que escuchaba, era un miserable broma de alguien pero si era verdad, su hermano estaba…
"... ¿Muerto…?" Se preguntaba casi en complemento internamente sintiendo que por momentos el teléfono se le caería de las manos. Un nudo en la garganta lo molestaba, una pesadez en el pecho causaba que no pudiera respirar. Sus ojos se sentían entre pesados y aguados, su cabeza que tanto le dolia había pasado a segundo plano porque se sentía fatal. Su único hermano, su única familia en este mundo… ¿Muerto?
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Continuara…
