1. El segundo deseo

-¡He dicho que no y es que no!

-¡Y yo te he dicho que necesito conocerla o no podré ayudarte a conquistarla!

-Venga, James-empezó Remus- un poco de razón sí que tiene.

-Además, siempre dijimos que te haría falta un milagro para poder enamorar a Evans… Quizás Daga-dijo Sirius mirando a la genio con un poco de desdén – sea ese milagro.

-A ver-dije-¿Estáis locos? No puede salir así de nuestra habitación. ¡Ni siquiera cuando no haya nadie en la sala común!-grité al ver que Peter habría la boca para sugerir la idea de esperar a que empezasen las clases para que ella saliese.- Y no tiene nada que ver con que puedan verla. Sino por su ropa-la señalé y todos la miraron empezando a comprender, aunque a Peter seguía viendo a la chica igual que ayer con sus pantalones cortos y su top y no entendía de qué hablaba su amigo-¡Ni siquiera las chicas de Sirius vienen tan destapadas en esta época!

-¡Pero qué pasa con mi ropa!

-Despierta Puñalillo-Daga le dedicó una mirada asesina al dueño de aquellas palabras y el claro deseo de arrancarle sus ojos azules con un simple gesto con la mano-Estamos en Escocia, apenas a unos días de Navidad. Si sales de esta habitación te congelaras antes de que puedas terminar de dar un paso fuera de ella.

Ella fue corriendo a la ventana y pudo ver el Bosque Prohibido todo ello cubierto de nieve y la casa de Hagrid, que parecía una típica postal de navidad, incluso había un hombre en el tejado, sólo que este no era Papá Noel sino Hagrid arreglando la chimenea.

-Está bien. Pero no puedo quedarme aquí hasta que llegue verano. ¿Qué se supone que voy a hacer? ¿Ponerme vuestra ropa y salir con ella?-pero algo en la mirada de tres chicos le dijo que habían encontrado una solución para aquél pequeño problema.

-No te preocupes-dije- sabemos qué es lo que tenemos que hacer. Ahora volvemos, vamos Padfoot, Moony, Wormtail. Tú entretente aquí un rato.

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No muchos estudiantes lo sabían, pero en las mazmorras se encontraba la lavandería del colegio y era allí donde todos los elfos domésticos se encargaban de lavar la ropa, secarla y plancharla para luego enviarla mediante magia al armario de cada estudiante. Siendo primera hora de la mañana la lavandería estaba llena de pijamas, y distintos tipos de ropa interior, desde preciosos tangas de encaje a agujereados y sucios calzoncillos, y algunos elfos domésticos que no se encargaban del desayuno estaban allí empezando con la tarea de limpiar la ropa de todos los estudiantes del colegio.

Los merodeadores se acercaron a una pequeña elfa doméstica. Se llamaba Tammy y estaba algo enamorada de los tres chicos, aunque a Peter no lo soportaba, por eso le alegró aún más que sólo ellos tres estuviesen allí. Tammy siempre accedía a hacerles favores a aquellos tres apuestos señores, tal y como ella nos llamaba, y habíamos acudido a ella esperando que ésta no fuese la primera vez.

-Buenos días Tammy-dije amablemente haciendo sonrojar a la elfina.

-Bu…buenos días amo Remus.

-La verdad, Tammy-dijo Sirius, que pese a que siempre solía ser encantador con todo tipo de mujeres, esta mañana no estaba muy delicado-necesitamos un favor…

La mirada de la elfina pasó de encantada a decepcionada por el hecho de que sólo fuesen a buscarla para que les prestase su ayuda.

-Lo siento, Tammy-empecé para intentar apaciguar a la elfina que estaba enfurruñada por las palabras del merodeador-De todas formas, esta vez no somos nosotros quienes necesitamos el favor-vi brillar los ojos de la elfina con integres y me di cuenta de que era el momento de la gran historia, es decir, de la gran mentira que nos proporcionaría un uniforme femenino para que Daga pudiese deambular por el colegio.

-Tammy… necesitamos un uniforme de chica-dio James.- Verás, una chica de Gryffindor ha perdido el uniforme de recambio, y algunos compañeros le han escondido la ropa por eso nos ha pedido que viniésemos a pedir un uniforme para ella para poder ir a clase y…-James se interrumpió al escuchar las risas de la elfina.

-Esa es la mentira más grande que he escuchado-nos dijo entre risas- Seguro que en realidad lo necesitáis para hacer una broma a los Slytherin, no os preocupéis en seguida os traigo uno, pero necesito que lo devolváis esta noche.

-Buen….

-Nos lo quedamos-corté a Sirius, mirándolo de forma que él entendiese que no había otra solución.

-En seguida os lo traigo- nos dijo la elfina guiñándonos un ojo.

-A ver, Remus-me escupió Sirius a la cara-¿qué vamos el resto de días que quedan hasta las vacaciones?

-No te preocupes, solo son dos días, esas mañanas puede quedarse en nuestra habitación- dijo James.-Pero necesitamos que esta noche vaya a la fiesta de Lily.

-¿Y cómo esperas que la invite si no la conoce?-preguntó Sirius, entonces vio nuestras miradas, la de James y la mía y empezó a temer nuestro plan.

-Felicidades amigo-dijo James mientras le abrazaba.- Acabas de echarte novia.

-¡¡¡¡¡Quéééééééééééééééé!!!!!

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No podía creérmelo, me la habían jugado. ¿Pero quién se iba a creer que yo salía con ese Puñalillo? Desde luego había sido toda una puñalada trapera.

-Pero… pero….nadie se creerá que tenga novia- intenté desesperadamente buscar una excusa. Ni loco me haría yo pasar por novio de esa genio con tanta mala leche. ¡Mira que insultar mi precioso nombre!

-Todo lo contrario, mi querido amigo Padfoot- dijo James con una enorme sonrisa maligna- Eres el más apropiado y te explicaré porqué: yo intento salir con Lily así que obviamente no se va a hacer pasar por mi novia.

-¿Y qué pasa con Remus?

-¡Oh, vamos! Si saliese conmigo todo el mundo lo tendría como una gran noticia: "El solitario y misterioso merodeador al fin encuentra su media naranja". Rita Skeeter lo publicaría en primera página en el "Diario de Hogwarts", y en nada se descubriría que no es una alumna, que ni siquiera es una chica normal.

-Exacto-dijo James. – En cambio tú tienes varias novias al mes, la mayoría completamente desconocidas. Nadie presta demasiada atención a tus novias porque son tantas que nadie lleva la cuenta. Y hace meses que tus conquistas dejaron de salir en el periódico de Rita.

En ese momento llegó Tammy con el uniforme y Remus se lo agradeció con un beso en una muy colorada mejilla de la elfina.

-¡Ay, no es para tanto! Sólo asegúrense de devolvérmelo esta noche.

-¿Y qué pasa con Peter?-dije jugando mi última carta, sin embargo James casi se atraganta con la risa que le entró.

-¡Por favor, Sirius! ¿Lo dices en serio? Nadie se creería que una chica como Daga saliese con Peter, eso Rita no lo publicaría en primera página, sino que dedicaría un enorme especial a ese misterio.

-Por cierto, ¿dónde está Peter?-preguntó Remus.

-¿No ha venido con nosotros?

-¡Oh, no!-exclamó James con toda la cara de haber visto a Snape en ropa interior.-No… no será capaz…

-¿Qué pasa James?-pero yo no podía seguir el ritmo de sus pensamientos hasta que vi el uniforme en brazos de Remus.-¡¡Dios, no!!¿De verdad crees que...?

-Estoy seguro. ¡Vamos!

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Ahí estaba ella, sin dejar de mirarme. Casi podía sentir su deseo… Estaba seguro de que ella quería tanto esto como yo, incluso se había sentado en mi cama y se había quitado el chaleco para que viese sus preciosos hombros desnudos. Los rizos le caían por la espalda y había cruzado las piernas con un gesto muy sensual. No dejaba de mirarme ni de sonreír, sentía que su mirada me hacía arder y que empezaba a ponerme muy colorado, por no decir nervioso. Alcé una mano hacia su cara y aunque al principio me pareció ver un gesto de rechazo después fue ella quien cogió la mano acercándola hacia su pierna para luego soltarla y abalanzarse sobre mí. En ese momento me vi tumbado sobre la cama y ella encima mía, con una pierna a cada lado de mi cuerpo, pero curiosamente ni siquiera me rozaba y lo único que deseaba era tocarla.

-Peter….-susurró mi nombre casi con deseo mientras se mordía suavemente los labios.

Y entonces... dije las palabras mágicas.

-Quiero… quiero acostarme contigo-la vi sonreír con placer para luego decirme:

-Deseo concedido.

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-¡Pero qué es lo que pensáis que están haciendo!-nos gritaba Remus.-Vamos, quiero decir que es Peter, él no es capaz de hacerle nada.

-No es él el quien me preocupa-le contesté sin dejar de correr- No debimos dejarla sola en la habitación.

Llegamos a la habitación la puerta estaba cerrada con llave, seguramente para tener más intimidad pero Remus la abrió con un simple movimiento de varita y lo que nos encontramos casi nos hace gritar… A Peter tumbado en la cama, completamente dormido, y a Daga a su lado, ambos estaban tapados con las mantas pero se podía apreciar por sus hombros y por la ropa rosa que se veía en el suelo que ella estaba ¡¡¡¡desnuda!!!!

-¡¡¡Pero… pero qué haces!!!- me acerqué corriendo a la cama para verla sonreír con maldad. La cogí del brazo y la forcé a levantarse y así descubrí… que estaba completamente vestida.

-¿Qué pasa? Sólo estaba cumpliendo su deseo…-nos dijo con gran inocencia.

-¿Qué... de qué estás hablando?-apenas me podía creer lo que estaba pasando.

-Él quería acostarse conmigo, yo simplemente cumplí su deseo.

-No creo que se refiriese precisamente a esto-dije mirándola con furia.

-Pues que hubiese especificado-dijo con maldad.- No tengo la culpa de que no sepa expresar lo que quiere. Además…. Ha sido demasiado fácil. Ya sólo os queda un deseo-nos dijo guiñándonos un ojo.

-¡Pero cómo puedes tener tanta maldad!-le grité.-Seguro que has engañado al pobre Peter, es más seguro que lo has forzado para que te formule un deseo.

-Tranquilo Padfoot- me dijo Sirius, e intentando ponerse entre ella y yo.

-¡¡Eh!! ¡No es mi culpa que vuestro amigo no sepa cumplir sus promesas! ¡Si hubiese querido que le dejase en paz lo habría hecho, pero él deseaba pedirlo! ¡Así que no me culpes por que tu amiguito no sepa mantener la boca cerrada!

-Se acabó-aparté a Remus de un empujón y me acerqué a ella para cogerla en brazos.

-¡Qué haces! ¡Bájame ahora mismo!

-Ni hablar, te llevo ante Dumbledore, seguro que él puede librarnos de esta pesadilla.

-¡Bájame, bájame, bájameeeeeee!-no paraba de gritar ni de patalear y estuve tentado a tirarla al suelo de golpe sino fuese porque James nos llamó preocupado.

-Chicos, Peter no se despierta-en ese momento sí que la deje caer, y haciendo caso omiso de sus gritos e insultos me acerqué a la cama de Peter para zarandearlo y abofetearlo hasta que se despertase.

-Déjalo Sirius-me dijo Remus.-Hay que llevarlo a la enfermería. Ayudadme a llevarlo. Y tú –dijo mirando a Daga con una mirada que jamás había visto en el licántropo- ponte esto. Ahora volvemos.

Entre los tres llevamos a Peter a la enfermería y la señora Pomfrey nos tranquilizó diciéndonos que sería el efecto de cualquier hechizo fallido, pero qué sólo había que esperar a que se despertase él mismo, por lo que nos mandó a clase.

-No me puedo creer que le haya hecho esto a un chico tan indefenso como Peter-decía James.

-Mi madre siempre me avisó de que los genios son seres traicioneros que no apararan hasta ser liberados o hasta haber cumplido sus tres deseos, porque sólo cuando su número de serie sea cumplido en deseos obtienen la libertad, y lo único que quieren es obtener ese número cuánto antes.

-Hay que tener cuidado, puede volver a intentar engañarnos-Remus hablaba con seriedad, y todo el rastro de crueldad con la que había mirado a Daga había desaparecido de sus ojos dorados.

-¿Qué es el número de serie?-preguntó James.

-Es el número de genios que han existido hasta su llegada. Cuando se completa ese número en deseos, el amo que ha pedido el último deseo se convierte automáticamente en genio mientras que el anterior genio es liberado.

-¿Y hay alguna manera de conocer ese número y saber cuántos deseos le quedan para alcanzarlo?-en ese momento vi en los ojos de James el deseo de no convertirse en genio durante cientos o, quizá con mala suerte, miles de años.

-No, ninguna.

-¿Aún creéis que debemos llevarla a la fiesta de Lily?-preguntó James- No quiero que ocurran más problemas como éstos…

-No, la única manera de que ella se vaya es que complete tu deseo, debe ir para ayudarte a que Lily ese enamore de ti.

-¿Y qué pasa con la ropa?-pregunté sin darme cuenta de que estaba cavando mi propia tumba.-No puede ir en uniforme.

-Pues ve a comprarle ropa-me dijo James con toda la tranquilidad del mundo.

-¿Quién? ¿Yo?

-Pues claro-me dijo Remus mientras se burlaba de mí con la mirada- Seguro que ya sabes hasta qué talla usa. Eso James y yo… no podemos adivinarlo con una simple miradita.

-Pues os la digo y punto-los fulminé con la mirada. Siempre me metían en todos los fregados.

-Venga Siriuuuuus-James empezó a hacerme caricias en plan niña pesada- Tú tienes gusto para la ropa, si se la compramos nosotros podemos traerle una horterada.

-Está bien, iré. Pero sólo porque así me pierdo pociones-me fui mientras ellos me miraban con cara de "sí, claro", pero pasé de ellos y me dirigí a Hogsmeade.

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Cuando terminaron las clases, Sirius aún no había vuelto y James había ido a ver comos e encontraba Peter, así que nos encontrábamos en la habitación Daga y yo solos. Al principio hacía como si no me encontrase ahí peor poco a poco empezó a acercarse a mi cama, donde yo hacía los deberes. Cuando estuvo sentada a mi lado le hablé.

-¿Qué ocurre?

-Lo siento…. Yo no quería hacer daño a Peter. Es que… tienes que entenderme, llevo cientos de años en un brazalete…

-Si estás intentando que te libere, pierdes el tiempo.

-No es eso. Sólo quiero que comprendas mis motivos. No quiero que pienses que soy mala. Es sólo… que quiero seguir mi vida. Verás cuando me convertí en genio dejé un montón de cosas atrás, y aunque no pueda recuperarlas, me gustaría… poder continuar. Simplemente quiero acabar con mis deseos, para poder ser libre. Es muy duro cumplir los deseos de los demás y que no te pregunten los tuyos...- en ese punto de la historia empezaban a llenársele los ojos de lágrimas, y empecé a replantearme si la habría juzgado mal. Le pasé el brazo sobre los hombros y la acerqué hacia mí para consolarla.

-Yo también lo siento. Quizás te juzgamos mal, pero es normal, estábamos preocupados por Peter. Pero entiéndenos tú a nosotros, es nuestro amigo y además, lo tenemos muy protegido, pero es que nunca lo ha tenido fácil, todos se meten con él, y las chicas casi ni le ven. No queríamos que le hicieses daño.

-Cuando se ponga bien, me disculparé-me prometió.

En ese momento entró James que nos miró con extrañeza al vernos abrazados.

-¿Cómo está Peter?-preguntó Daga con tristeza, dando a entender que sentía el problema que nos había causado.

-Pomfrey me ha dicho que aún no se ha despertado, pero que espera que lo haga de un momento a otro. No parece muy preocupada, parece creer que Peter se autolesiono con un hechizo para combatir el insomnio o algo parecido. Pero no podrá venir a al fiesta de Lily.

-Está bien, James. Lo importante es que se ponga bien.

-¿Aún no ha vuelto Sirius?-me preguntó James mientras buscaba algo en su baúl.

-¡¡¡Aquí estoy!!!-llegó Sirius gritando mientras agitaba una bolsa en la mano. Se la dio a Daga mientras decía- Querida, con esto serás la más guapa de la fiesta.

Daga le arrebató la bolsa de la mano y empezó a mirar el modelito de fiesta que le había comprado Sirius, mientras él nos contaba a quienes se había encontrado en Hogsmeade, y cómo le había regañado Rosmerta por saltarse las clases.

-¡¡¡Pero qué es esto!!!-gritó Daga sacando un precioso bikini de triangulo de color rojo.

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Pues esto es todo por ahora, sé que he tardado mucho en actualizar. Pues lo siento mucho, peor no tengo excusa, aunque es verano y he estado muy liada, eso es verdad, además he estado leyéndome el séptimo libro, aún no lo he acabado, así que no quiero comentarios de ningún tipo sobre el final :P .

Los reviews están contestados en un review que me he mandado a mí misma, de todas formas desde aquí os agradezco mucho vuestro interés y espero que sigáis leyendo y que os guste. Intentaré actualizar el próximo capítulo más pronto. Muchos besitos y no os olvidéis de dejarme un mensajito con vuestra opinión ;)