En la mañana se levanto, sintiendo una extraña presión en el pecho al no sentir al pelirojo al lado suyo, siempre dormía solo en sus viajes y ese no era el problema, el tema era que…esa era la cama que compartían los 2, nunca había dormido solo en su cama. Se había ido a dormir por que no servía de nada ponerse a buscar en la noche.

Según lo que había estado buscando y preguntando el pelirojo se había mudado a una casa no muy lejos de la suya pero por que, acaso se estaba viendo con alguien? Acaso estaba saliendo con alguien? Lo estaba engañando? Su esposo sería totalmente incapaz de ello pero…por que se iría entonces de su casa? Tenía que pedirle explicaciones en la cara, al fin y al cabo no le respondía el teléfono.

Llego a la casa y era…un lugar super normal, un jardín pequeño, era ciertamente mucho mas fea que la suya, por que estaría aquí? Toco el timbre un par de veces pero pasado unos 5 minutos no le respondió nadie, pensó que se había equivocado y debía seguir buscando pero entonces se fijo que en el jardín había colgada una camiseta del pelirojo, una que habían comprado una tarde que habían salido y usaba de entre casa, definitivamente estaba ahí. No veía ningún otro objeto que le pareciera extraño, quizás estaba solo, también había muchas cajas plásticas que seguramente le pertenecían…

Junto coraje y salto la valla del jardín, adentrándose y dando vueltas alrededor de la casa intentando encontrar una entrada, donde vió una ventana abierta y haciendo un poco de esfuerzo y doblándose se metió.

La casa por dentro estaba vacía, muy vacía, había unos muebles genéricos que seguramente no eran suyos por que Noriaki tenía un mejor gusto, muchas cajas también en el suelo, que estaba haciendo que se había ido a otro lado a trabajar? Empezó a moverse por las habitaciones encontrando todo vació, hasta que una luz de una puerta abierta le llamo la atención aunque antes de poder asomarse…

-Quien quiera que este ahí puedo quemarle la cara! –esa era la voz de Kakyoin, se escuchaba sumamente alterado

-Espera Noriaki! Soy yo! Jotaro –una explosión junto con unos sonidos de vidrio roto se escucharon desde dentro, entro alarmado sin preocuparse demasiado, solo quería ver que había pasado.

-Jojo? –adentro estaba su esposo con un rostro ciertamente perdido, con sus googles y su bata de científico, tenía el pelo mucho mas largo y…al lado suyo había un charco con mucho humo haciendo ruido.

-Eso…-susurro señalando el enchastre en el suelo, entre todo ese liquido raro de color verde estaban los vidrios del frasco.

-Ah, no te preocupes, solo hace daño en la piel –podía ver que tenía guantes puestos, el pelirojo se acerco a el y lo abrazo, pero el ojiazul estaba demasiado consternado como para corresponderle- que haces aquí? Por que no me dijiste que vendrías? Y como…

-Eso debería preguntar yo, que haces aquí y que estas haciendo? Creí que trabajabas en nuestro sótano… -lo siguió mirando, examinándolo, tenía el pelo recogido en una coleta hasta la espalda y…tenía unas cicatrices en los ojos por debajo de los googles transparentes –que te paso aquí? –le susurro preocupado poniendo sus dedos en sus ojos, sintiéndose dolido por el hecho de que Jotaro se hubiera perdido algo tan importante como el que casi se quedaba ciego le quito la mano, intentando tapar su disconformidad de nuevo, abriendo las ventanas de la habitación para ventilar.

-Me estaba sintiendo mal de estar en casa solo todo el tiempo, me dolía que todo me recordara a ti y pues…-aquello hizo sentir mal a Jotaro, no sabía que el pelirojo se sentía tan afectado por sus ausencias-de todas maneras estoy aquí trabajando, así no demuelo nuestra casa.

-Por que no me contestabas el teléfono? –aquello hizo un click en la mente del pelirojo, abriendo los ojos como platos por un segundo, sacando el celular de su bolsillo, en cuanto le hizo click vio que no prendía y tiraba la leyenda de que no tenía batería, una risa nerviosa salió de entre sus labios sintiéndose un poco estúpido, Jotaro vio esto con mucha pena –cuanto tiempo llevas aquí?

-Unos 3 meses –aquello le dio una punzada de dolor al moreno, se había ido de su casa solamente para no pensar en el…-de todas maneras paso cada tanto por casa para ver si todo esta bien, aunque no me he ocupado de limpiar…lo siento debería haberte dicho sobre esto, no esperaba que volvieras tan pronto, creí que volverías dentro de un par de meses –Kakyoin no podía resistirse a ser bueno y amoroso con el, toda la furia que tenia concentrada en sus meses de ausencia se aplastaba al verlo a los ojos, lo amaba demasiado, sus manos tomaron las suyas y le dio un beso en la palma, acomodándola en su mejilla y sintiendo la aspera textura de estas.

-Llevo 5 meses afuera cuantos mas creías que iba a estar? –aquello le dolió a Kakyoin y soltó sus manos, mirando hacia donde se había caído el frasco.

-No lo se, estoy acostumbrado a que te vayas ya, cada vez te vas mas tiempo –aquello lo molesto un poco, no le gustaba que alguien hablar mal de su trabajo que amaba tanto.

-Bueno tu sabes como es mi trabajo y…

-Por supuesto que lo se –aquello le hizo salir sin querer una risa sarcástica. No quería ser malo pero todo aquello lo desesperaba TANTO.

-Que te paso en los ojos? La ultima vez que nos vimos tenías ojeras pero y esto…? –Jotaro quiso acercar su mano de nuevo, pero Kakyoin lo paro, apretándola, respirando y exhalando por un segundo, intentando mantener la paciencia.

-No es nada, no importa –había siseado eso ultimo, y podía ver el rostro de preocupación de Jotaro ante todo esto, era increíble como no entendía nada, como el malo era el y Jotaro solo…

-Que estas haciendo aquí ahora? Hay muchas cajas fuera y…-en ese momento su paciencia se colmo, en 5 meses no se había enterado de que era el inventor de diversos productos? Había estado lejos de cualquier tipo de comunicación? No tenía idea de verdad de lo que era su vida? Le soltó la mano y salió corriendo, dándole un portazo a la puerta, llendo a su habitación a encerrarse ahí.

-Si quieres saber que estoy haciendo busca mi nombre en internet! Estoy cansado de todo! –le grito eso mientras Jotaro salía de la habitación y lo seguía, sin embargo se había encerrado en la pieza poniéndole un seguro a la puerta.

-Espera Noriaki! De que estas hablando!? –Jojo no entendía nada, solo lo veía enfurecido con el y ahora hasta una puerta los separaba.

-Quieres saber que fue de mi vida todos estos meses!? Búscalo! Por ti mismo! Date cuenta de tu alrededor! Tal vez mires algo que te de una pista! –en este punto se había echado a llorar en la cama, hundiendo su rostro contra la almohada.

-Espera no entiendo nada… -que buscara que? Que mirara que? Que le pasaba a Kakyoin…

-Hazlo! Nisiquiera sabes que me tuvieron que operar de la rodilla y de que casi me quedo ciego por un accidente verdad!? No tienes idea verdad!? –aquello hizo quedarse quieto a Jotaro en su lugar, no lo sabía por qué el no se lo había contado pero de verdad nunca había averiguado no preguntado, escuchaba al pelirojo llorar desconsolado detrás de la puerta y no podía soportarlo, intento abrir pero tenía cerrojo –busca! –le repitió de nuevo con la voz cortada, tal vez cuando se calmara podrían hablar mejor…

Se sentó en el sofá y busco en su celular su nombre en internet.

Oh.

Ahora entendía varias cosas.

Inventor de un juguete infantil de gran éxito, una línea de maquillaje de primera marca bajo su supervisión, laboratorios médicos, investigaciones de biología…Kakyoin había estado ocupado y…el no se había enterado.

No eran noticias que fueran a salir en la tv, porque no se lo dijo? No es como si el fuera a buscar esas cosas en internet siquiera, porque se lo había ocultado? Después de unos cuantos resultados con las mismas noticias se levantó a seguir buscando, cuánto dinero tenía Kakyoin en este momento después de tanto éxito…por que el no había estado para acompañarlo en un momento tan importante como una firma o un nuevo invento?...por que no lo había apoyado…

Miro en su laboratorio y ahí había varias muestras de muchas cosas, le preocupaba lo del accidente y la operación a decir verdad, de sus inventos sabía lo base y el de química no entendía, no podía saber en que gran proyecto estaba trabajando ahora mismo, miro a unas estanterías y reconoció un frasquito que estaba en su casa también, era un frasco con una baba relajante para manotear que rebotaba contra las paredes y no se pegaba según la descripción, se puso a leer la etiqueta y ahí figuraba su nombre.

Noriaki Kakyoin.

Ese frasco estaba en su casa y nunca se le paso por la cabeza revisar que era o de donde salió.

Había una colección de cosméticos de los cuales al no encontrar su nombre en la pequeña etiqueta busco el nombre en internet y evidentemente entre toda la información salía su esposo.

Suspiro sintiéndose mal, haciendo que este suspiro le robara el aire y le lastimara la garganta, sentía un peso en los hombros que no había sentido nunca en sus 7 años de matrimonio, y era culpa, culpa de ser un mal esposo que no se preocupaba por Kakyoin…

Sobre un mueble de la sala encontró unos archivos en una carpeta de plástico, muchos papeles de turnos médicos, citas, recetas de medicamentos, cosas con diagnósticos, pruebas, radiografías…su esposo había sido operado de la rodilla hace 4 meses, producto de una caída hace 5 meses y medio, aquello le revolvió el estómago, porque no lo sabía? Mismo el estuvo con el ese día…

Hace 2 meses tuvo una operación en los ojos, hubo una explosión en su laboratorio y muchas cosas salieron volando, tiene muchas cortadas en diferentes partes del cuerpo que hasta ahora no había notado por que llevaba una bata según las fotos que veía, muchas necesitaron intervención y otras sanaron naturalmente, pero la mas letal era la de sus ojos, se le habían rasgado los parpados y casi se queda ciego por eso, afortunadamente fue una operación que salió bien y solo fueron cicatrices, aunque tiene que ir a revisiones constantes, una la próxima semana, además tenía que usar lentes por unos meses más cuando salía al sol.

Suspiro de nuevo pensando en que se le había cruzado extender su viaje un par de semanas más.

Se agarró la cara mirando las fotos de los estudios, Kakyoin debió sentirse muy solo y asustado de estar en una situación así y el no había estado a su lado, operarse no debía ser fácil y…un escalofrió le recorrió la espalda cuando pensó en el momento del accidente, pensar en su esposo ensangrentado en el piso esperan una ambulancia, pidiendo ayuda y que nadie le respondiera, llorando del dolor…

Y seguramente en su casa todavía había más cosas que descubrir para sentirse mal de ser una basura de compañero.

Se levanto y se puso a buscar medicamentos que podía estar tomando, buscando pistas de que hacer o como orientarse en este nuevo mundo en el que se encontraba, por que la situación entera lo hacía sentir ajeno como si estuviera en otro planeta, esta ni siquiera era su casa… Cremas, pastillas, calmantes, lociones, gasas, almohadones, pañuelos…masomenos entendía para que era cada cosa, de curioso miro la heladera en la cocina para ver con que se estaba alimentando Noriaki…bueno, nada de sorpresas por aquí, seguía comiendo los mismo.

No se dio cuenta pero había pasado una hora entre todo eso, y ya no había sonidos desde la habitación del pelirojo, un poco asustado quiso abrir la puerta pero seguía con cerrojo.

-Noriaki ábreme –lo intento un par de veces mas, sus manos habían empezado a temblar, su mente le decía que pensara que se quedo dormido para no asustarse y pensar en lo peor pero no lo podía evitar, su corazón le estaba diciendo mil cosas y abrió la puerta del jardín, debería haber alguna ventana…

Ventana a la sala por donde había entrado, cocina, habitación, oh, unas cortinas, y entre sus transparencias se veía una cama con un hombre envuelto en unas sabanas negras, se quedo unos segundos fijando su mirada como podía entre la lucidez de las cortinas…estaba respirando, suspiro aliviado, cuantas veces lo había hecho el día de hoy? No podía saberlo, desde anoche todo había sido una tortura y no se comparaba a todo lo que había estado viviendo Noriaki…desde hacía cuanto tiempo que pasaban estas cosas? Años? Desde que empezó a viajar? Cuanto tiempo lo había dejado solo en total? Un nudo se le hizo en la garganta mientras volvía a entrar a la casa, sentándose frente a la puerta de la habitación del pelirojo, en algún momento tendría que salir para comer o ir al baño y podrían hablar.

Paso masomenos una hora y Noriaki no salía, mientras tanto el seguía leyendo artículos donde hablaban de el en internet, que tanto se podría haber perdido además de todo esto? Que tan bien se lo había ocultado su esposo como para no darse cuenta cuando si estaba en casa? Mas allá de sus despistes nunca tuvo razón para pensar en cosas así. Se quedó dormido porque desde adentro de la habitación se escuchaban los pequeños y adorables ronquidos del pelirojo.

Tal vez si no hubiera sido tan dejado y mal esposo con el ahora podría tenerlo contra su pecho durmiendo y estar roncando los 2, si se merecía que Noriaki estuviera enojado con el, se lo merecía desde hace mucho antes.

Después de unas 3 horas según el reloj Kakyoin se levantó, con el estómago vació y con bastante hambre producto de todo el malestar, esperaba que todo fuera un sueño y que de verdad no hubiera tratado a Jotaro así pero otra parte de el se resistía y apoyaba lo que hizo, dejar salir todos esos sentimientos le había hecho bien, ahora estaba un poco más tranquilo, se desperezo en la cama y se levantó, sacándole el pestillo a la puerta, encontrándose a Jojo sentado en el suelo al abrir esta, quien casi se cae para atrás del susto de haber sido despertado así.

-Noriaki yo…-Kakyoin lo ignoro, caminando al lado suyo y yendo a la cocina, al moreno no le dio tiempo a despertarse totalmente que se estaba levantando apoyándose en la pared, siguiéndolo mientras se limpiaba los ojos con los puños. El pelirojo saco una ensalada de la heladera y abrió una lata de atún mientras la ensalada tomaba un poco de calor ambiente, Jojo se había posado en el marco de la puerta de la cocina mientras veía a Kakyoin hacer sus cosas, no le había dirigido la mirada todavía y eso le dolía –lo siento…

El hombre se paró por un momento, agarrando con fuerza la lata entre sus manos, tenía tanto que decir, pero ya sentía que le había gritado demasiado como para toda una vida.

-Esta bien –siguió a lo suyo, tenía hambre.

-No, no esta bien, lo siento, de verdad lo siento Kakyoin…por que no me dijiste nada? –Jojo se sentía sumamente mal, se había agarrado con los dedos la tela de su pantalón intentando calmar su nerviosismo, esta era la primera pelea de verdad fuerte que tenía con el pelirojo.

-Es mucho pedir un poco de atención? Te la estaba haciendo realmente fácil mientras estabas en casa –con un tenedor empezó a revolver todo, el aroma del aceite le había causado un retorcijón en la boca por la sequedad que tenía en esta.

-No me dijiste nada de tu operación o del accidente y…

-Por supuesto que no! –sin querer había golpeado el tenedor contra el bol haciendo un ruido muy fuerte, abriendo muy enojado la despensa para sacar un vaso, golpeándolo contra la mesa –tu disfrutas realmente estar ahí! Para que te lo voy a arruinar preocupándote por mis problemas si evidentemente no te importo ni un poco como para notar que me había vuelto famoso por un invento!

-No digas eso…-Jotaro estaba realmente arrepentido- si me importas solo que no…lo note…

-Entonces no hubieras notado que me opere o me accidente te lo hubiera dicho o no! –totalmente enojado abrió la heladera y saco una jarra con jugo, sirviéndose en su vaso y sentándose en la mesa enojado con su cena preparada.

-Perdón, no sabía cuánto te afectaba esto

-Y yo si se cuánto te importa y te gusta tu trabajo, esa es la diferencia, que yo te conozco y tu no a mi –intentaba llenar el tenedor de ensalada pero sus manos se sentían torpes y no podía dar un pinchazo como la gente sin que se la cayera todo –no sabías si podía afectarme o no quedarme solo en casa todo el día, tenerte como mucho 6 meses al año si es un buen año…

-Lo siento…prometo hacerlo mejor esta vez y…

-No tienes idea lo que fue cuando esta empresa ofreció comprar mi producto, tienes idea lo feliz que me sentí? Tienes alguna idea de que pese a eso no podía compartir esa felicidad contigo por que no estabas en casa? O cuando me llamaron de esa línea de maquillaje, no tienes idea lo solo que me siento cuando hago cosas que son importantes en mi vida y no tengo nadie ahí… -A este punto Kakyoin había empezado a llorar, tenía los ojos vidriosos y Jotaro no quería verlo así –no puedes hacerlo mejor, volverás a irte como siempre y… -no podía continuar, se le quedaba todo en la garganta, se tapo el rostro intentando calmarse o parar su llanto pero no funcionaba, y el moreno solo se sentía mal.

-Prometo no volver a ir a expediciones si es lo que quieres, lo siento por favor no llores –a Jojo no le gustaba nada dar esta opción pero ya había disfrutado lo suficiente del océano sin medir consecuencias ni excesos y eso lo había pagado con Kakyoin.

-No puedo hacerte eso, no puedo obligarte a dejar algo que amas –el moreno se acerco a el y lo abrazo por detrás, posando su cabeza en su cuello.

-Te amo a ti Noriaki, no quiero hacerte sufrir más –el pelirojo era el amor de su vida, estaba dispuesto a sacrificar su pasión si era para estar con el, llevaba tantos años amándolo que no podía dejar ir toda su relación.

-No es eso, no puedo obligarte a dejar tu trabajo o lo que sea, estoy bien si te vas una o incluso 2 semanas pero no meses, estoy cansado de estar solo, me alegra y me encanta que salgas a ver el mundo pero también necesito en casa cenando los 2 juntos o bañándonos los 2 para irnos a dormir también juntos… -a Kakyoin tener a Jotaro encima no lo hacía sentirse más tranquilo, todo lo contrario, lo irritaba más…

El moreno guardo silencio por unos instantes, dándole besos en el cuello antes de volver a hablar.

-Esta bien –se giro y se puso delante del pelirojo, levantándole el rostro con manos y todo cubriéndolo –esta bien Noriaki, prometo salir menos de expediciones si? Prometo estar más atento a ti y pasar más tiempo en casa, lo digo enserio –el pelirojo se saco la mano de la cara y lo miro a los ojos, en estos se mostraba mucha honestidad, Jotaro hablaba de verdad.

-Lo prometes? –el moreno le asintió con la cabeza, acariciando sus mejillas.

-Nunca hablamos de esto, quiero que me digas de ahora en más todo lo que te molesta si? Y la semana que viene iremos al doctor los 2, ya no quiero que vayas solo –con una mirada insegura el pelirojo lo miro a los ojos una vez más –no quiero hacerte daño, no quiero que vuelvas a llorar, y no quiero que vuelvas a sentirte solo…-al oir esas promesas de amor que tanto le gustaban el chico de ojos violetas no pudo hacer otra cosa mas que caer hechizado entre sus manos, dejando su cabeza reposar en estas.

-El día que me accidente no dejaba de pensar en ti, porque no estabas ahí conmigo ayudándome, porque no estabas ahí conmigo ayudándome desde hacía meses, por que estaba tan solo…por que sentía que iba a morirme desangrado y no estabas ahí –desconsolado empezó a llorar, y el moreno lo abrazo y lo pego a su pecho, Kakyoin se abrazo a el con fuerza tironeando de su camiseta, descargando sus llantos ahí.

-Lo siento, no volverá a pasar, no quiero perderte Noriaki…Te amo…-aquello lo calmo por un instante, hacía mucho que no escuchaba esas palabras, hacía mucho que no escuchaba a Jojo diciéndole cosas bonitas…-tener al pelirojo entre sus brazos de nuevo le daba una calidez en el pecho que no sabía como explicarse no el mismo, aún llorando seguía siendo su Kakyoin en sus brazos, su amado Kakyoin…

-Yo también te amo Jotaro…solo quédate conmigo…-susurro oliendo el perfume de Jotaro con fuerza, absorbiendo esa fragancia para poder quedársela para el, tironeando con fuerza de su camiseta, el ojiazul le asintió con la cabeza y lo abrazo todavía más, tendría que remendar todo esto, no podía permitirse arruinar lo que tenía con el.

Jotaro tomo enserio su matrimonio y dejo de anotarse en expediciones, concentrándose solo en los trabajos que podía hacer en la ciudad, todas las noches el pelirojo lo esperaba con la cena hecha y la cocina de Kakyoin lo hacía volar de la silla y de ahí llevarlo a la cama una y todas las veces que pudieran.

Salían juntos de nuevo, se quedaban a ver películas y jugar videojuegos recostados uno encima del otro, cocinaban juntos, incluso estaban comprando materiales para remodelar la casa y hacerle en el jardín un estudio propio al pelirojo así al menos dejaba de alquilar esa casa y volvía a trabajar en su propiedad, igualmente Kakyoin solo lo hacía cuando volvía del trabajo y todavía le sobraba tiempo hasta que Jotaro llegara, para su suerte el ojiazul entendió que necesitaba un lugar apartado para no tirar la casa abajo así que estuvo de acuerdo en dejarlo con su casa alquilada, de todas maneras la pagaba el y no podía decirle nada.

La vista del pelirojo había mejorado mucho en ese tiempo y su estado de animo también, después de todo lo que siempre le hacía falta en su vida era Jojo, en todos esos años siempre le había faltado su querido Jojo.

Un par de empresas buscaron al pelirojo por la presentación de unos productos que hizo en una exposición y Jotaro se sintió ciertamente orgulloso de su esposo, se lamentaba no haber estado con el las otras veces, pero ahora lo acompañaría todo el tiempo, le hacía mucha gracia ver como Kakyoin contenía las lágrimas de la emoción.

Habían pasado 6 meses hasta que Jotaro quiso volver a una expedición por un par de semanas, preguntándole a Kakyoin de ante mano, quien después del maravilloso tiempo que habían pasado juntos no iba a decirle que no, si solo eran 2 semanas estaba bien, además se lo merecía por haber sido tan lindo con el.

Noriaki estaba en el descanso de su trabajo en el laboratorio tomando una lata de jugo cuando su teléfono sonó en su bolsillo, vio con una sonrisa el nombre que aparecía en la pantalla y contesto.

-Es tan lindo escucharte, pero me llamaste ayer, que sucede? –esta vez habían estado hablando más seguido, al menos una veces por semana.

-Quería preguntarte si podía quedarme una semana más…solo una…hay un espécimen que va a dar a luz y de verdad quiero ver eso, nunca vi una beluga dando a luz y…

A Kakyoin se le formo una sonrisa amarga en el rostro pero no iba a decirle nada, además era un evento único.

-Esta bien, no necesitas preguntarme, seguramente va a ser hermoso y no querría que te lo pierdas –no le gustaba mucho la idea de otra vez comenzar con el ritmo de desapariciones pero Jojo prometió no volver a hacerlo.

-Gracias, de verdad solo será una semana –aquello le hizo recordar algo a Kakyoin, algo importante.

-Ah escucha! Me acorde apenas ayer, no falta nada para nuestro aniversario! –del otro lado de la línea Jotaro tampoco podía contener su sorpresa, de verdad el tiempo había pasado volando y no se había dado cuenta- será dentro de unas 2 semanas, me gustaría ir a un restaurante muy lindo que encontré, debería preparar cita? Estoy seguro que va a ser perfecto

-Enserio me había olvidado…o no, no me había olvidado pero no me di cuenta que ya era la fecha…8 años…-escucho a Noriaki reírse detrás del teléfono- reserva tranquilo, para ese entonces estaré en casa, incluso antes, no te preocupes, no puedo creerlo

-Te amo Jojo, me ocupare de todo –susurro contra el teléfono con una boba sonrisa, tapándose la cara con la lata de jugo para no pasar vergüenza de adolescente enamorado en medio de su trabajo.

-Yo también te amo Noriaki

Los días pasaron y ambos hablaban todos los días planeando como debería ser su cita perfecta, Kakyoin estaba sumamente emocionado por todo, siempre le ponía mucho empeño a los aniversarios, eran como que, su cosa, o hacía eso o se sentía incompleto, el caso era que los preparativos eran perfectos y ya tenía todo reservado, solo le faltaba un Jotaro a quien abrazar y quien le hiciera el amor para recordarle que ya llevaban casi una década juntos.

Jotaro le conto super emocionado sobre el parto de la beluga y lo adorable que era su cría, estaría un par de días más ayudando y entonces tomaría un avión de vuelta a casa como siempre hacía, a Kakyoin le revoloteaban mariposas en el estómago de solo pensar en volver a verlo.

Pero no todo era perfecto.

-Lo siento, no creí que un tifón fuera a…

-Está bien, a lo mejor el pronóstico falla y cambian tu vuelo y puedes volver, no te preocupes –y sin mediar mas, le corto la llamada, tirándose en la cama a descansar, aquello le había robado las energías de vivir por un buen rato, siempre era lo mismo con todo.

La mañana en la que iban a salir una gran tormenta azoto la ciudad en la que Jotaro estaba, con un tifón e incluso riesgo de huracán, por supuesto estaba preocupado por el y que no le pasara nada, tenía muchísimo miedo de que fuera a pasar una tragedia pero…

Ahora mismo necesitaba contar con el para algo y de nuevo no estaba.

Había quedado super sensible con respecto a sus ausencias luego de tantos años, y después de estar esos meses con el totalmente a su disposición se dio cuenta de lo mucho que lo necesitaba y lo quería en su vida, y que simplemente estaba engañándose a si mismo al soportar así.

Ahora mismo no podía ni concentrarse en sus proyectos de lo mal que se sentía, definitivamente quería a Jotaro a su lado, quería celebrar su aniversario con el como correspondía, los 2 juntos pasando una velada perfecta tal y como le había prometido.

Por supuesto que esto no era su culpa, ni mucho menos invento suyo, en la televisión pasaban alertas para los familiares y hablaban de eso en todos lados pero su necesidad de Jotaro era mas grande, era terriblemente egoísta, caprichoso e infantil desear a Jotaro cuando por razones totalmente ajenas e imposibles no se podía pero…no sabía como evitarlo, haber estado solo tanto tiempo le había hecho mucho daño y lo había vuelto muy dependiente, después de todo Jotaro le había prometido no dejarlo nunca más.

Tal vez el clima si cambiaba y Jotaro si podía llegar a Japón pero…

Eso no paso

Estaba recostado en el sillón viendo la televisión, con noticias sobre el condenado tifón que había arruinado su aniversario.

Su celular vibro en su bolsillo y al sacarlo vio con mucha amargura la pantalla, aún así sin poder evitar poner una sonrisa

-Hey –lo saludo desganado.

-Donde estas ahora? –incluso por el pobre micrófono del teléfono, se escuchaban los fuertes vientos azotando las ventanas.

-En casa, donde más, hace menos de 10 minutos que cancele la reservación por que…evidentemente no vas a venir…estas bien ahí?

-Si, me dan pena los empleados del hotel que tienen que salir pero yo estoy bien…enserio lo siento, te juro que no creía que fuera a pasar esto, incluso fue totalmente inesperado por que el pronóstico… -no quería escucharlo, no quería saber nada más de su fracasada noche, el pecho le dolía al pensar en lo importante que era este día para ambos y que no estaban juntos.

-Si ya lo se…no te preocupes- aquel no te preocupes le decía a Jotaro cosas muy malas, otra vez Kakyoin estaba sufriendo por su culpa y estaba guardándole cosas.

-Escúchame yo te a…-el pelirojo corto la llamada, sin mucho interés de escuchar palabras que en estos momentos no tenían relevancia para su abandonado corazón, otra vez había sido abandonado por Jotaro en un momento importante.

Fuera su culpa o no, estuviera en sus manos o no el poder estar ahí, queriendo o no estar en su casa, la cuestión era que Jotaro lo había dejado otra vez solo.

Y por mucho que lo amara ya no quería soportarlo más, al menos eso pensaba mientras se ponía a llorar de nuevo, agarrándose las piernas para llorar en estas, ya no quería volver a estar solo y acompañado a la vez de nuevo.

Volvió a mudarse a su casa alquilada, sin embargo esta vez con todas sus cosas, ya estaba cansado de Jotaro y todo lo que le fuera a recordar a el, iba a vivir ahí hasta que pudiera comprar una casa mas lejos y…en lo posible parecida y a la vez diferente a la que se había acostumbrado a vivir.

El moreno no apareció hasta dentro de 3 días después, en los que el pelirojo no le contesto ninguna llamada, era como si lo hubiera bloqueado, de todas maneras el sabía donde pudo haber ido o donde podía encontrarlo.

Al llegar a su casa otra vez la encontró vacía, con la luz cortada, pero esta vez la casa estaba mas…ligera…faltaban muchos objetos, y casualmente, eran todos de Kakyoin, ni siquiera había un par de medias suyas en el cajón de su habitación. Seguramente estaba enfadado, muy enfadado, su esposo le daba mucha importancia a esas fechas y esta vez no pudo cumplir pese a que le prometió no dejarlo solo nunca más.

Con el corazón latiéndole a full dejo sus cosas y fue a tomar un taxi, super alarmado, que se hubiera llevado todo no le parecía ni medio normal, esto no era como cuando se llevo algunas cosas para soportar estar ahí esta vez…era como si hubiera querido desaparecer.

Con la única esperanza de encontrarlo en su otra casa pago el taxi, bajándose y casi corriendo a la puerta para tocar el timbre desesperado, nadie le respondía, no estaba seguro si había gente o no en casa pero necesitaba hablar con el pelirojo. Por su mente cruzo la idea de cruzar la valla y meterse por una ventana de vuelta pero en ese momento la puerta se abrió, era el pelirojo, con un pantalón y una remera de entre casa, su mirada estaba triste y le temblaban las manos.

-Por que te fuiste de casa? Enserio siento mucho no haber podido estar ahí el día de nuestro aniversario pero…-las palabras le corrían por la lengua como si fuera una carrera de caballos, haciéndolo casi inentendible, Kakyoin suspiro y cerró los ojos, tomando aire, ambos estaban en el marco de la puerta principal de la casa, con mucho miedo –te compensare, enserio, esto fue un accidente, no me esperaba que mi vuelo se retrasara y…

Entonces el pelirojo tomo valor, estaba decidido a no querer pasar por esa situaciones de nuevo, y todo se iba a terminar de raíz, lo miro directo a los ojos y con una mirada apagada y llena de dolor le dijo lo que durante tanto tiempo debió haber hecho. Aún si nunca lo hubiera querido así.

Por que estaba visto que no podía contar con su esposo.

-Jotaro me canse de estar solo, quiero el divorcio.