Capítulo 2: Problemas
Al día siguiente, los civiles estaban impresionados por los soldados que andaban pegando los carteles que decían: Se busca al bandido llamado Zorro, se dará una recompensa vivo o muerto.
Cuando el fornido sargento Camacho ordenaba a los soldados que terminasen de pegar, los civiles se acercaban a leer, pero Jorge vio y pensó con entusiasmo:
-El Zorro ha vuelto, así podrá con esos tiranos, si llega a aparecer le voy a ayudar.
De vuelta en el cuartel, el sargento Camacho le avisaba al capitán Bravo de que todos los carteles han sido pegados, y este le dijo:
-Bien hecho sargento, no importa si llego a cobrar la recompensa, si llego a atrapar a ese bandido lo matare.
Ahí aparece el alcalde, y les dice:
-Estén atentos, donde quiera que aparezca, ese demonio enmascarado debe ser atrapado.
-Lo se excelencia, ya que el caerá en mis manos-Le dijo el capitán.
Al volver a la hacienda, Jorge le conto la noticia a su tío, y este se puso contento:
-Al fin volvió, así podrá ayudarnos contra el tirano de Anastasio.
-Que interesante noticia, al fin algo emocionante pasa ahora-Intervino Gabriel.
-Debería interesarte esta maravillosa noticia, si aprendieras del Zorro podría demostrar tu hombría y defender tu honor-Le dijo Eloy.
-Si, además luchando con honor podrás conquistar a Noelia-Le dijo Jorge.
-Bueno, pero debo continuar leyendo unos libros-Replico.
-No me importa, yo debo ir al pueblo porque le prometí a Ángeles que saldría con ella-Dijo Jorge y se fue.
Al llegar a la posada se acercó hacia su novia abrazándola, y cuando se iban a sentar en la mesa le pidieron al posadero que le traiga algo para beber, mientras que Jorge le decía cosas lindas a Ángeles, y tocaron el tema del Zorro:
-Al fin, el Zorro ha vuelto para poder ayudar al pueblo.
-Sí, estoy muy contento, yo estaría dispuesto a ayudarle-Dijo Jorge.
-Cuidado con lo que dices, no quiero que pongas en peligro tu vida, si algo sale mal podrías morir.
-No temo morir, lo haría por una causa justa.
En ese momento aparecieron tres hombres, uno de ellos tenía una mirada intimidante, y comenzaron a acosar a Ángeles por ser linda, pero Jorge se puso de pie y les grito:
-Déjenla en paz, estamos aquí tranquilos y ustedes arruinaron esta cita.
Pero aquel de la mirada intimidante le encaro y le dijo:
-No te metas infeliz.
Pero al joven no le gusto que le hablara de ese tono y le empujo, pero este se levantó y cerrando los puños se transaron en lucha, los dos le ayudaban a su amigo pero Jorge podía con ellos.
De repente, aparecieron el sargento Camacho y tres soldados, y al ver al joven peleando y ganándoles a los bravucones, lo detuvieron y Jorge clamo:
-Déjenme, solo quería defender a mi novia de estos bravucones.
-No me importa, por pelear quedas arrestado-Le dijo Camacho.
Cuando se lo llevaban, Ángeles rogaba que lo dejen pero no le hicieron caso, y desconsolada se fue de la taberna llorando.
En la hacienda, Eloy recibió a uno de sus vaqueros de nombre Pascual que le dio una noticia impactante:
-Mire patrón, el joven Jorge ha sido arrestado.
-¿Cómo? ¿Qué paso?-Pregunto Eloy asustado.
-Estaba en la posada y aparecieron unos bravucones que molestaban a su novia, y como quiso defenderla fue arrestado por Camacho-Le respondió.
-Rayos, esto no puede estar pasando-Dijo Eloy.
En ese momento Gabriel sale de su habitación y por la cara de su padrino le pregunta:
-¿Qué sucede querido padrino?
-Algo terrible, tu primo Jorge ha sido arrestado-Le contesto Eloy.
-Oh que horrible, enseguida iré a visitarlo.
-Por favor Gabriel has algo, no soporto que Jorge este en una celda, pero juro que si vuelve a pasar esto iré a enfrentar al alcalde.
Al montar en su caballo, el joven Gabriel se dirigió al cuartel y al llegar solicito ver a Jorge, y cuando se le fue concedido, ambos primos se volvieron a ver y el prisionero expreso:
-Por favor primo, debes ayudarme, solo quise defender a mi novia de unos bravucones, pero ese sargento me encerró por pelear.
-Quisiera ayudarte, pero veré si puedo pagar para que te liberen.
Al acercarse a uno de los soldados, pidió pagar para liberar a su primo, pero este se rio y le dijo:
-No servirá de nada.
Resignado, volvió a su primo y le dijo:
-Lo siento primo, no puedo hacer nada.
Resignado, salió del cuartel y en la calle se encuentra con Noelia y ella le dice:
-¿Ya supiste lo que le hicieron a tu primo? Deberías hacer algo por él.
-Lo sé, pero temo lastimarme.
-Vaya, eres muy sensible y temes hacerte un simple rasguño, tal vez el Zorro te enseñe a ser más hombre-Le dijo y se retiró.
Montando a su caballo, Gabriel murmuraba que él no podía hacer nada para ayudar a su primo, pero alguien si podía hacerlo.
En la noche, Jorge estaba en su celda muy enojado por la suerte que corrió y en otro lugar los soldados estaban sentado en una mesa bebiendo y jugando a los naipes, y riendo groseramente cuando contaban chistes; y había uno de ellos que estaba pensando torturar a Jorge solo para divertirse.
De la nada, apareció el Zorro y con un golpe seco noqueo a uno de los guardias y al quitarles las llaves logro liberar a Jorge; pero cuando iban a huir, fueron vistos por uno de los guardias y el jinete negro le ordeno a Jorge que huyera mientras que el mantenía ocupado a los guardias que venían al escuchar el grito de ayuda del soldado; pero Jorge quiso ayudarle y para eso tomo un palo que encontró y encaro a los guardias.
En medio del conflicto, apareció el sargento y desenvainando su espada se lanzó hacia el jinete enmascarado, y luego de chocar los aceros, el Zorro le marco la zeta en uno de los cachetes y le dio un empujón, ahí ambos lograron huir, no sin antes haber azotado a los soldados con el látigo.
Lejos de la ciudad, el Zorro se despide de Jorge y este le dice:
-Gracias señor Zorro, pero la próxima vez que nos veamos le ayudare, cuente conmigo.
