Wow, que buen recibimiento ha tenido el fic! Muchas gracias ^/^! aunque que presión ahora jajajaja espero mantenerle a la altura ;P!
Y si, el capítulo anterior es mas o menos mi interpretación de lo que yo creo que Regina debió sentir cuando desapareció Emma, y si en la quinta temporada no hacen ninguna mención a eso, o a loq ue sintió Emma al ver a Regina atacada por esa oscuridad y el por qué saltó sin dudarlo a sacrificarse por ella, voy a tener que golpear a alguien V_V
Los descargos habituales, los personajes de OUAT no me perecen. Espero que os guste y gracias por leer :)!
Regina no podía estar allí, había ido a Granny's a desayunar con Henry, Robin y Roland, pero todo lo que quería hacer era salir corriendo. Mirase donde mirase se acordaba de Emma Swan, había comido en aquella mesa, se había sentado en aquella silla, en aquel taburete, en el menú estaban sus pedidos habituales…y si miraba por la ventana era aun peor, el coche amarillo atraía su atención como si fuese lo único que cabía en su campo de visión, así que con un suspiro de frustración se acercó a la mesa en la que estaban sentados Henry y Roland.
- ¿Dónde están las llaves del escarabajo?
Preguntó con algo de impaciencia, aunque sabía que su hijo no tenía culpa de nada. El moreno la miró extrañado.
- ¿El escarabajo?
- El coche de Emma.
Henry sabía de que estaba hablando, lo que le pasaba es que la pregunta le resultaba extraña, no sabía para que podía querer su madre las llaves del coche de su otra madre.
- Están en el apartamento de Mary Margaret, seguramente en la mesilla.
La morena asintió y se inclinó para darle un rápido beso en la mejilla, revolviendo el pelo de Roland.
- No lleguéis tarde a clase.
Dijo justo antes de desaparecer en una nube de humo mágico que dejó a todo el mundo un poco sorprendido, sobre todo a Robin, que seguía en la barra sin saber que había pasado.
Regina se materializó en el apartamento de Blancanieves, que por suerte en ese momento estaba vacío, y nada más llegar sintió como esa presión en el pecho que ya le era habitual, apretaba más, pero tenía que subir a la planta de arriba, a la habitación de Emma, donde recordaba haber estado solo dos veces, cuando puso el hechizo protector en todo el piso y la vez que subió a hablar con su hijo después de que la Salvadora perdiese el control. Subía las escaleras lentamente, perfectamente consciente de lo que iba a sentir al llegar arriba. Allí estaba la cama de la rubia, y a un lado una cama mas pequeña para cuando Henry dormía allí, algunas fotos repartidas por la habitación, un par de botas bajas tiradas de cualquier manera junto a la cama, como si su dueña fuese a volver pronto para ponérselas, el armario estaba entreabierto y podía ver la ropa de Emma, estuvo tentada de acercarse, de tocar la ropa de la Salvadora en un intento de no sentirla tan lejos, de no sentirse tan culpable de que se hubiese sacrificado por ella, pero sabía que sería mala idea, cogió las llaves que estaban en la mesilla ignorando la foto que había al lado de la rubia con Henry y volvió a desaparecer, directa al aparcamiento enfrente de Granny's. Robin la vio a través de la ventana, pero no llegó a tiempo antes de que la morena se montase en el coche y lo pusiese en marcha.
Y allí dentro era aun peor, todo el maldito coche olía a Emma Swan, todo el maldito coche era Emma Swan, y no sabía donde llevarlo. No podía aparcarlo enfrente del edificio de David y Mary Margaret, si su madre tenía que verlo cada vez que entrase y saliese de casa iba a darla un ataque de algo, seguro, pero no podía dejarlo aparcado en cualquier parte, ni siquiera en la comisaria, no podía imaginar ese coche tan familiar abandonado de cualquier manera, como si Emma nunca fuese a volver a reclamarlo y pudiesen simplemente dejarlo sin atender. Podría dejarlo en el taller de Tillman, pero tampoco le gustaba la idea. Maldita fuese Emma Swan. ¿Por qué había tenido que hacer algo así? Había abandonado su coche y ahora no sabía donde iba a dejarlo. ¿Cómo se le había ocurrido a esa maldita rubia abandonar su coche? ¿A Henry? ¿A…? Regina frenó el coche de golpe y se dobló sobre el volante sin poder contener ni un momento más el torrente de lágrimas que se había negado a soltar hasta ahora. Lloró hasta que le dolieron las costillas, hasta que lo sacó todo, y ni siquiera tenía muy claro por que estaba tan afectada. Pero por supuesto, no era cualquier persona, era Emma Swan, y se había sacrificado por ella. Concretamente por ella. ¿Por qué? Era algo que no comprendía y que pensaba preguntarle en cuanto la tuviese delante, por que no pensaba darse por vencida, Emma Swan estaba en alguna parte, a la distancia de una invocación. Y la invocaría pronto, en cuanto pudiese decirle con seguridad que iba a salvarla. Buscó un pañuelo por el coche, pero en vez de eso lo que encontró fue la chaqueta roja de la Salvadora en el asiento de atrás, lo que provocó otro ataque de llanto agarrada a ella. Esa chaqueta era una especie de armadura que Emma se ponía cada vez que tenía que enfrentarse a algo difícil, cada vez que tenia que ser la Salvadora, y estuviese donde estuviese, estaba sin ella. Pero también pensaba guardarla hasta poder ponérsela ella misma sobre los hombros si hacía falta. Dobló la chaqueta con cuidado y la puso en el asiento del copiloto, recomponiéndose antes de volver a poner en marcha el coche, ya sabía donde iba a llevarlo, a su propio garaje, después de todo su mercedes estaba aparcado fuera y el escarabajo no molestaría allí. Y cada vez que lo necesitase siempre podía sentarse en el, aunque ese era un pensamiento que no quería permitirse tener.
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No le dijo a nadie donde había aparcado el escarabajo, y como ni Robin ni Henry iban por el garaje, tampoco lo vieron, igual que no sabían que la chaqueta estaba en el armario de Regina, y que en una tarde especialmente triste no había podido resistirse a ponérsela, quedándose horas sentada en su diván con ella hasta que escuchó la puerta de la entrada y la guardó de nuevo antes de que Robin subiese a la habitación. Nadie sabía tampoco que la daga del Oscuro solía ir con ella a todas partes, no se fiaba de dejarla en ninguna parte, no sabía donde esconderla, no había protección suficiente con la que se sintiese segura. Aunque quizá eso era un error, sobre todo por que un día un capitán Jones bastante bebido la alcanzó en la calle.
- Majestad, que honor encontraros aquí, llevo semanas intentando hablar contigo.
Dijo el pirata con un inconfundible olor a ron. Regina nunca entendería como ese personaje había conseguido ganarse el corazón de Emma Swan. Igual que tampoco comprendía como si su corazón estaba con ese pirata, lo había sacrificado junto con su alma y libertad para salvarla, pero ese era otro asunto diferente.
- ¿Has descubierto algo sobre Emma?
Preguntó Hook intentando enfocar la vista, después de las primeras semanas en las que había intentado encontrar a Emma por su cuenta, o alguna forma de salvarla, sin resultado, había decidido que la botella era preferible a los callejones sin salida, sobre todo cuando no le dejaron invocar a Emma con la daga por los posibles peligros que eso podría suponer para todos, incluida la propia Emma.
- Creía que tu ibas a ser el caballero de brillante armadura que la encontrase.
Respondió la morena levantando una irritada ceja, no soportaba a ese hombre desde hacía mucho tiempo, o la forma en que miraba a Emma, o cuando estaba alrededor de Henry, y sin la Salvadora por allí, no tenía por que aguantar su presencia más de lo educadamente necesario.
- Pero eres tu quien sigue manteniendo la daga fuera de mi alcance, y así no me ayudas. ¿Por qué simplemente no la invocas? Tráela de vuelta. Devuélvemela.
Regina tenía muy claro que Hook la consideraba directamente culpable del destino que había corrido Emma, él mismo se lo había dicho en mas de una y mas de dos ocasiones. Según él, si Emma no se hubiese sentido tan tremendamente culpable, no se habría obsesionado con su promesa del final feliz de la reina hasta el punto de creer que debía sacrificar el suyo a cambio. Pero Regina sospechaba que había sido algo mas que eso, la propia Salvadora le había dicho que no buscaba aliviar su culpa, si no su amistad, su compañía, su comprensión. Habían creado un lazo que ninguna de ellas habría creído posible algunos años atrás, y que por supuesto Hook era incapaz de comprender, ni Robin, ya puestos, que tampoco comprendía por que Regina se dejaba consumir de esa manera en la búsqueda de Emma, sin un momento de descanso. Pero eso era algo entre ellas, entre Emma y ella, y nadie más tenía opinión en ese asunto.
- Ocúpate de tus asuntos, pirata
Dijo Regina despectivamente, lanzando una mirada de desprecio a la petaca que el moreno tenía en su única mano libre, echando a andar para dejarle atrás, pero Hook enganchó su garfio en el bolso de la reina, rompiendo el asa y tirándolo al suelo, volcando su contenido. Sus ojos volaron automáticamente hasta la daga que saltó del interior del bolso, y mas rápido de lo que se habría esperado con su nivel de alcohol, cogió el arma, dejando caer la petaca.
- Dámela.
Ordenó Regina sin intentar siquiera recoger el resto de sus cosas, pero Hook no la escuchaba, tenía la daga en alto, mirando absorto el nombre de la rubia en ella, con cierto temor repentino de invocarla.
- Emma.
Murmuró, y de forma automática Regina miró a su alrededor con cierta esperanza de ver aparecer a la rubia, pero nada.
- Emma Swan.
Volvió a intentar Hook con mas decisión, y con el mismo resultado.
- Yo te invoco, Emma Swan.
Otra vez nada, Regina buscaba a la rubia por todas partes, pero no había rastro de ella.
- Yo te invoco, Oscuro. – Nada. – Te ordeno que aparezcas, Oscuro. Emma Swan. Salvadora.
Por más que intentaba, Emma no aparecía, y Hook miraba la daga con rabia, como si fuese culpa suya. Encaró a la morena.
- ¿Qué pasa? ¿Por qué no funciona?
Regina miraba la daga con la misma confusión que él, sin comprender nada.
- ¿Qué has hecho?
Exigió el pirata dando un paso hacía ella, en un movimiento rápido Regina recuperó la daga de la mano del pirata, inspeccionándola con preocupación. No podía ser una falsificación ¿verdad? No se había separado de ella en ningún momento. Pero no, era la autentica y no entendía por que no funcionaba. A no ser que…no hubiese nadie a quien invocar, a no ser que Emma Swan se hubiese desvanecido para siempre, consumida en todos los sentidos por la oscuridad. Ese simple pensamiento la dejó sin aire, totalmente blanca.
- No se que pasa. Es… Seguro que es por la daga, debe de estar…estropeada de alguna forma.
Respondió negándose testarudamente a creerse su propio pensamiento de que la rubia hubiese desaparecido por completo, de que hubiese muerto. Aunque estaba bastante segura de que la daga del Oscuro no era algo que simplemente "se estropease" como un móvil que no funcionase bien o algo así. Tenía que investigar, tenía que averiguar que pasaba con la daga, por que ella tenía la absoluta convicción de que en el momento en que no pudiese mas e invocase a Emma, la rubia aparecería, pero si la daga no funcionaba correctamente… Si Emma estaba atrapada en alguna parte, sin escapatoria posible, quizá sufriendo, sometida a algún tipo de tortura. Su sueño volvió a su mente, recordando como Emma sufría en el. Con un movimiento, ella y sus cosas desaparecieron de la calle dejando allí solo a Hook y su petaca.
