Los chicos con suerte pueden ir tan lento como quieran

Choaji quien escuchaba todo atentamente sintió como se le rompía el corazón, no lograba comprender como el gran Kanda podría estar enamorado de ese inexperto y torpe niñato, ni que Kanda fuera pedófilo o algo por el estilo.

Aunque pensándolo mejor; tal vez la inexperiencia del niño le seria útil, ósea si Kanda era ya un hombre con ciertas necesidades "Básicas" pero que el enano aun no puede satisfacer; el se encargaría de atender al samuray.

El era mayor inclusive que el japonés, y ya tenia un poco mas de experiencia, y usaría todo lo que ah aprendido para seducir a Kanda. Después de todo en cuestiones de edad, el estaba varios pasos delante del niño.

Ya habían pasado varias semanas desde que se hizo publica la noticia de que Kanda y Allen eran pareja, claro que hubo muchos corazones rotos pero con todo eso la pareja era muy feliz.

Al mayor le encantaba besar apasionadamente al menor y aunque cuando la situación se ponía caliente, el menor siempre lograba enfriar el asunto, y aunque el Japonés prometió ser paciente con el alvino, tenia necesidades básicas y primitivas, realmente deseaba der el siguiente paso con su Moyashi.

Noches enteras se imaginaba como seria tener al pequeño e ingenuo chico completamente desnudo, debajo de el gimiendo deliciosamente su nombre, con sus mejillas coloradas, y en sus bellos ojos lagrimas de placer, realmente anhelaba saber a que sabe la piel suave y pura del ingles.

Pero este niño simplemente parecía tener pavor al asunto cando subía de nivel, no le gustaban sus caricias en partes que el menor catalogaba como "restringidas", eso le molestaba al mayor, eran novios, era claro que quisiera tener ese tipo de encuentros con su pareja, y era normal que quisiera tocarlo donde nadie mas tenia derecho siquiera de ver.

-Pa-para Kanda, aahhhh! Detente!- Grito el ingles mientras manoteaba la descarada mano del menor que estaba sobre su entrepierna, le gustaba Kanda y mucho y lo adoraba,,,,, pero simplemente le incomodaba cuando comenzaba a tocarlo de mas; el no sabia nada de ese tipo de temas y no sabia como comportarse.

-Moyashi estúpido- se defendió el mayor mientras lo abrasaba posesivamente, pegando ambos cuerpos para que su novio pudiera notar su "gran problema". –Esto lo ocasionaste tu, y aun así te atreves a no querer corregirlo, de verdad que eres un testarudo- Beso suavemente su níveo y suave cuello, mientras notaba como el menor se tensaba mas.

Sabia que ir a la habitación de su novio a altas horas de la noche no seria buena idea, pero simplemente no sabia como negarse y ahora se encontraba prisionero entre la puerta y su novio quien parecía ser un gran depredador queriendo tocar y comer todo lo que encontrara a su paso, que en este caso consistía en un adorable brote de judías.

-Por favor, ya suéltame- Sintió alivio cuando noto que el mayor le dio un poco de espacio, pero nuevamente entro el pánico al percatarse de que ahora su pareja se encontraba sin su chaqueta de exorcista y se quitaba lenta y sensualmente la camisa.

-Eres tan infantil- Bufo ya un poco arto de la situación, realmente le dolía la entrepierna y el menor no hacia mas que quejarse. Se acerco al menor para quitarle hábilmente la chaqueta y tirarlo a la cama violentamente mientras se posicionaba sobre el.

Allen lo miraba un poco temeroso de lo que pudiera pasar, el no estaba preparado para este tipo de acercamiento, no sabia que hacer y comenzaba a notar cierto enfado por parte de su novio.

-Tengo 15, es normal- Rudamente tomo ambas manos del alvino con una sola y las subió arriba de su cabeza dejándolo inmóvil, pues también coloco ambas rodillas a cada lado de la cadera del menor.

-Eso no te da derecho a ser tan lento- Desabotono el chaleco y la camisa casi en un segundo, también se deshizo del molesto listón rojo para poder apreciar mejor a su compañero, era simplemente perfecto su pecho se veía tan suave como la piel de un bebe, y sus pezones eran rosados y pequeños le gritaban que los probara y así lo hizo, con su lengua en un botón comenzó lamer lentamente deleitándose con su sabor y textura, ese niño era dulce hasta en las tetillas pensó, y con la otra mano atrapo al otro pezón sobándolo delicadamente.

De la boca del menor salían grandes y largos suspiros cargados de placer, no se sentía bien en esa posición, totalmente inmóvil ante su pervertido novio este podía hacer lo que quisiera con su cuerpo.

Nunca sintió tantas emociones juntas, quería a Kanda, y también deseaba demostrárselo pero esta no era la mor manera, no se sentía listo ni física ni mentalmente.; lo que le ocasiono una gran angustia y comenzó a llorar silenciosamente, no quería que las cosas resultaran asi.

Sintió la necesidad de subir de nivel abandono a su pezón para comenzar a atender el pequeño pene de Allen sobre su ropa, mientras se deleitaba con los hermosos gemidos y ¿sollozos del menor?, esperen, acaso el brote de hadas estaba ¿llorando?.

Subió su vista para encontrarse con el sonrojado y húmedo rostro del menor, rápidamente soltó sus muñecas y se separo de el quedando recostado aun lado de el, mientras el joven comenzaba a llorar mas abiertamente, eso lo entristeció, deseaba con todas sus fuerzas poseer de una buena vez el virginal y juvenil cuerpo del albino, pero no quería que fuera a la fuerza.

Allen no paraba de llorar, se veía tan indefenso aprecio como en las delicadas manos del joven había marcas rojas, cuya causa seguramente fue la presión en ellas anteriormente.

-Lo siento- Comenzó a colocarse la camisa y abrocharla lentamente mientras notaba como su erección comenzaba a desaparecer, de nuevo!, a causa de su culpabilidad de hacer llorar a su novio.

El ingles se sentó en la cama acomodándose sus chaleco y camisa en silencio, trataba de no llorar, de verdad que lo intentaba pero en esas situaciones se sentía tan débil que la ansiedad y miedo lo derrotaban.

-No, fue mi culpa, prometí dar lo mejor y no lo eh echo-

-Tonto, aun sigues siento un niño, es normal que tengas miedo- Lo tomo por los hombros e izo que ambos cayeran de nuevo en la cama, el encima del ingles mientras lo miraba a los ojos. –Yo prometí ser paciente, no es tu culpa-

-Es que, no es que no quiera, claro que quiero! Pero no se que hacer, no me siento listo- Volvió a llorar mientras los dedos de Kanda se adelantaban a secar la mayor cantidad de lagrimas posibles.

-Pues tomate tu tiempo, ya no te obligare a nada-

-Tu-tu ¿ya lo has hecho antes cierto?- Que tonto, claro que la respuesta era afirmativa, pero aun así deseaba escuchar la respuesta de los hermosos labios de su Bakanda.

-Eso no importa- ¿Por qué le preguntaba eso?, no entendía, conociendo al alvino sabia que era un sentimental, y como todo sentimental consideraba que la primera vez que se entregara a otra persona debía ser por puro amor.

Aun asi su primera vez no fue asi, fue por puro placer, pff no solo la primera vez, no recordaba haber estado con alguien por algo que no fuera satisfacerse solamente, pero con ese brote de hadas llorón no podía hacer eso, no quería lastimarlo o herirlo ni físicamente ni emocionalmente, simplemente no se perdonaría arrancar su inocencia, prometió esperarlo y lo cumplirá después de todo es un hombre de palabro.

-A mi si me importa-

-Si! Mierda, pero no fue importante fue puro cochino placer- Sin percatarse comenso a gritar, lo que asusto aun mas al niño maldito.

Lo sabia, era obvio que alguien tan pasional como Kanda ya habría tenido su primera vez, pero fue por puro placer eso le dolía, ¿Qué tal si conmigo es igual?, sabia que amaba a Kanda es su primer amor, por eso quería estar seguro de que sus sentimientos eran correspondidos y no entregar todo su ser a un hombre que no lo amara.

-No pienses en el pasado, ya paso, ahora tu eres mi presente Moyashi y contigo hare las cosas diferentes ya te lo dije-

-Es que… no puedo, no se, yo no se si estés conmigo solo por placer-

-Si fuera por eso, créeme que desde el primer día que llegaste a la Orden te habría violado, tonto- Y era verdad cuando vio por primera vez ese delicado rostro con facciones aniñadas y femeninas simplemente sintió como todo su cuerpo comenzaba a calentarse.

-Lo lo siento-

-Ya lo dijiste, pff ya no lo repitas, simplemente olvidémoslo

-Prometo que me esforzare mas- Sintió como el mayor quitaba su peso de encima y el lo imito quedando ambos parados al lado de la cama mirándose fijamente.

-Y yo prometo ser mas lento- Sintió como el menor lo besaba suave y tiernamente y es que así era todo Allen, suave, dulce, delicado, inocente, eso le gustaba del menor. –Ahora quisiera que me dejaras solo- Se separo del chico quien lo miraba entre sorprendido y triste. –Tonto, aun tengo un asunto que atender- Apunto a su entrepierna que por el beso que el alvino le proporciono comenzó a despertarse nuevamente.

-Lo siento- Desvió la mirada avergonzado

-Ya te dije que dejes de disculparte, mejor vete que los niños pequeños deben dormir mínimo ocho oras- Sonrió con superioridad, el ingles simplemente izo un adorable puchero para retirarse a su habitación.

-Buenas noches Kanda-

Ya era de mañana en la Orden oscura y ese día le tocaría al ingles ir a una misión a un pueblo cerca que no tomaría mas de 24 horas, el problema era que iría con el pervertido conejo. El samuray sabia que al pelirrojo le gusta su novio, y aunque sabia que el estúpido conejo tenia "códigos de amistad" y no intentaría nada pervertido con el menor, no podía evitar sentir cierta desconfianza.

Los vio partir mientras el alvino se despedía moviendo enérgicamente ambos brazos y gritándole que le traería un recuerdo de la misión, este solo le sonrió y se despidió asiendo una seña con su mano.

Regreso nuevamente a la orden y se sentía extraño sin su querido e inocente brote de hadas a su lado, ya se había acostumbrado a comer junto a el en el almuerzo y a entrenar juntos donde por cierto siempre aprovechaba que el ingles terminaba cansado y le robaba unos cuantos besos dejándolo sin aliento.

Definitivamente ese no seria su día, el estúpido supervisor le prometió que seria una misión rápida y que estaría de regreso en menos de un dia, también le informo que el conejo era el único exorcista que podía acompañarlo pues al parecer ya había estado en ese pueblo anteriormente con su abuelo; por lo que seguramente seria de ventaja si se llegaban a encontrar con el enemigo.