N/A: Bueno. Les voy a explicar mi forma de escribir. Los pensamientos o oraciones que recuerdan los personajes los describiré así Pensamiento Lo revise y al parecer no me he equivocado en los guiones ni nada, creo. Cualquier cosa me lo informan; yo después respondo. A propósito, los protagonistas son del mundo humano, no de Equestria Girls y son personajes de la saga de libros llamada "Canción de Hielo y Fuego" también si quieren pueden ver la serie en la que está basada. Game of Thrones. Pero yo sigo los guiones de los libros obviamente. Aún así descuiden, de todas formas iré explicando las historias de los protagonistas en partes para aclarar las confusiones que tengan que quedan como el agua dispersa.

Wun Weg Wun Dar Wun, el gigante que estaba encadenado volvió a aullar y retorció el otro brazo del hombre ya muerto, que se desprendió acompañado de una nube de sangre roja y brillante.

Como un niño que arranca los pétalos de una margarita, pensó Jon, el Lord Comandante de la Guardia Nocturna.

—Pieles, habla con él y que se calme —se dirigió a su compañero —. En la antigua lengua; entiende la antigua lengua. Los demás, apártense. Y guarden el acero; estamos asustándole.

¿No se daban cuenta de que el gigante también estaba herido? Tenía que poner fin a aquello, o morirían más hombres. No tenían ni idea de lo fuerte que era Wun Wun.

Un cuerno, necesito un cuerno. Vio el brillo del acero y se volvió hacia él.

— ¡Nada de espadas! —gritó —. Wick, guarda ese...

... Cuchillo, quiso decir. Cuando Wick Whittlestick le lanzó un tajo a la garganta, la palabra se convirtió en un gruñido. Jon consiguió esquivar el puñal lo bastante para que apenas le hiciera un arañazo.

Me ha herido. Cuando se llevó la mano al cuello, la sangre le corrió entre los dedos.

— ¿Por qué?

—Por la Guardia. —Wick volvió a atacar, pero Jon lo atrapó por la muñeca y le dobló el brazo hasta que soltó el puñal. El desgarbado chico dio unos pasos atrás, con las manos en alto, como diciendo Yo no he sido, yo no he sido. Wick siempre lo había respetado. Cuando recién había llegado a la Guardia Nocturna, Jon le entrenó junto a otros para luchar. Y después lo convirtió en su mayordomo junto a Holly el niño campesino. Ahora, no creía lo que estaba viendo.

Los hombres gritaban. Jon echó mano de Garra, su brillante espada. Pero tenía los dedos entumecidos y torpes. Por algún motivo, no era capaz de desenvainar.

De pronto apareció Bowen Marsh frente a él, con las mejillas llenas de lágrimas.

—Por la Guardia. —el viejo apuñaló a Jon en el vientre. Cuando retiró la mano, dejó el arma clavada. Después le siguieron Ben el tuerto, Bernard Karolf, Daner Breck y Danyel blanco.

—Por la Guardia. —susurró Ben.

—Por la Guardia. —siguió Bernard con la menuda voz de niña.

—Por la Guardia. —Daner, con ese rostro tan frío como el hielo.

Ya no podía mantenerse de pié, no sentía las piernas y la cabeza le daba vueltas. Se cayó encima de Danyel, en lo que este lo apoyó y lo sostuvo. Danyel, también en lágrimas, le observó el rostro; Jon lo miraba pero tenía los ojos perdidos en la nada. Danyel Pieldebebe; también había sido su discípulo. Al principio no sabía ni si quiera empuñar una espada, pero Jon, su Lord Comandante le enseñó. Ahora, irónicamente lo usaba contra él.

—Por la Guardia. —Danyel vaciló, cerró los ojos mientras le seguían cayendo las lágrimas y dejaba el puñal también en el vientre. Y se apartó.

Jon cayó de rodillas. A tientas, agarró un puñal y se lo arrancó; después otro y otro más hasta que todos estaban tirados en la nieve. Jadeante, alzó la vista. Notó que Wick se encontraba adelante; entonces volvió a tomar el puñal que había perdido y lo apuñaló en el corazón. El Lord Comandante dejó escapar un gruñido. Las heridas despedían humo blanco en el frío aire nocturno.

Ya casi no llegó a sentir ese último. Daner Breck le dio una patada innecesaria en el puñal que estaba enterrado en el corazón que hizo caer de bruces a Jon en la nieve.

—Fantasma —susurró pensando en su lobo huargo que estaba encerrado en alguna habitación de Castle Black. El dolor lo invadió por un momento pero después volvió a no sentir nada, sólo el frío.

Traicionado por sus hermanos juramentados. Por sus viejos amigos, por sus discípulos. El lugar quedó vacío. Solo estaba allí Jon, tirado. Con la sangre esparciéndose por la gruesa capa de nieve.

-¡Jooooon! –se despertó exaltado cubierto por gotas de sudor en todo el cuerpo. Respiraba agitado como si estuviera a punto de morir igual que como en su pesadilla. Sólo que el chico de ella no era él. Observó por todos lados, curioso de saber dónde estaba.

¿Qué fue eso? -miró más detenidamente la habitación. Una sala robusta de piedras unidas con una especie de graba, el techo era de madera y solo había una ventana que dejaba entrar una tenue luz opacada por el fuego de la chimenea. El crujir de las llamas era lo único que escuchó –Es un amanecer.

A los extremos de la habitación podía ver un mesón de tamaño mediano a pies de la ventana y dos sillas que lo acompañaban. Pero también pudo notar un asiento de madera al lado de donde estaba acostado, aunque no había nadie ahí.

-Es… ¡Estás despierto! –escuchó una delgada voz proveniente desde atrás del asiento. Le tomó más atención pero no distinguía que era.

-¿Soy un monstruo? ¿Un demonio? –le preguntó impaciente el pony que se acababa de despertar.

-No señor. Pero me asusté –

-¿Puedes salir de ahí? –

-¡Claro! –

Al salir del tonto escondite pudo notar que no era ningún hombre como creyó. Se sorprendió tanto que se hecho un poco para atrás.

¿¡Un pony!? ¿Qué mierda está pasando? –Se había exaltado de nuevo -¿Desde cuándo los ponys hablan?

-¿Le pasa algo señor? –

-¡Tú eres un pony! Y hablas. –

-¿Si? Todos lo hacemos, usted también…

-¿¡Desde cuándo!? –

-Desde siempre señor. En serio ¿En qué mundo ha estado viviendo?

Mundo

Esas palabras retumbaron en su mente.

Un sueño, seguro. Pero ¿Cómo? Recuerdo perfectamente la boda en el castillo de las torres gemelas de Frey. Cómo Roose Bolton mi abanderado me, apuñaló en el estómago. Y me desplomé y todo se volvió oscuridad. Hasta que desperté aquí. Y ese sueño de Jon siendo apuñalado por sus hermanos de la guardia nocturna. No entiendo.

-¿Por qué se sorprende? No tendría que hacerlo. Después de todo, usted también es uno –le habló el pony al instante en que notó su expresión.

-Un que – se dirigió al equino con una voz tan seca como el crudo calor de un desierto y un rostro tan frío como el hielo.

- Un… Pony, señor. –

El chico no se lo creyó, obviamente; su interior ardía en curiosidad. En deseos de saber qué era lo que estaba pasando.

-Espere –el pony trotó en dirección al mesón que había visto antes. También aprovechó de observarlo. Era de un color albino con crin oscura levemente azulada. Y lo que más le atrajo la atención fue un extraño dibujo ubicado en sus glúteos. Un libro, elegante y bien cuidado.

Extraño

Cuando el pony ya regresaba el chico se mantuvo sentado en la cama, tenía las sabanas encima y se sentía muy cómodo. Pero también raro.

-Me siento más pequeño. Más débil, menudo. ¿Sabes qué puede ser? –lo miró con el ceño levemente fruncido.

-Creo que sí, señor. –le puso un espejo justo en frente de su rostro casi pegándole. El chico gruño y le iba a dirigir una palabra de rabia hacia el pony, pero se detiene al observarse.

- Un pony –susurra, en lo que el otro pony le escucha.

- Antes no eras un pony ¿No? Lo sé, lo leí. –

Entonces el chico empieza a notar sus facciones equinas. Era levemente parecido al humano que había sido antes. Conservó su pelo castaño rojizo, ahora era su crin, su piel era albina igual que el otro pony. Después quiso tocar su rostro y vio sus manos, ya no estaban; reemplazadas por cascos grises.

-¿Es brujería? –

-Me temo que no señor, en realidad no le sé. Bueno, por sus actitudes extrañas y por lo sorprendido que estaba al verme, además de no saber nada respecto Equestria al perecer. Deduje que lo más probable es que no sea de por aquí –le explico el pony al chico mientras dejaba el espejo a un lado en la cama.

-¡No! No lo soy. No sé qué es Equestria. Y no sé qué es lo que está pasando –le respondió el chico con temeridad.

-¿Qué tal si me dices tu nombre y yo te digo el mío? Me explicas todo y yo lo hago también ¿Te parece? –le habló el pony sereno de sus palabras para que el chico se calme un poco. Después de todo, al parecer todo lo que estaba viviendo ahora era nuevo para él -. ¿Cómo te llamas? –

De la nada, el chico se paralizo. Pensó en las palabras del otro pony; en todo ese rato se le había olvidado su nombre. Todo se volvió oscuro y dejó de pensar en todo lo que estaba viviendo ahora. La conmoción de lo que estaba pasando le impidió recordar algunas cosas; de lo único que se acordaba era de esa fatídica boda. Donde murieron sus abanderados que le habían jurado lealtad incondicional hacia él, donde murió su madre, y él también. Pero recordó su nombre, el nombre que su madre le dio al nacer y el que gritó sollozante cuando se encontraba en el suelo a pelos de morir. Lo recordó, todo.

¡Robb! ¡Hijo! ¡No! ¡Robb, levántate y pelea! ¡Robb. Escúchame! ¡Robb. Vete de aquí! ¡Hijo! ¡Por favor!

Madre.

Recordó. Recordó la misma palabra que dijo cuando su madre estaba sumida en las lágrimas y el dolor.

Madre.

Y me asesinaron. Y después, oscuridad -se dijo en su interior -. Robb.

-Emm… -quería decir algo el pony pero fue interrumpido por.

-Mi nombre es Robb Stark, Rey en el Norte, Rey del Tridente, Rey de los Reyes del Invierno, Señor de Invernalia y llamado el Joven Lobo.